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26 abril 2009

PEDRO DE CAMPAÑA

... Y LA HISTORIA DEL MARISCAL DIEGO CABALLERO

En 1537 un hombre nacido en Bruselas llega a Sevilla. Viene de Italia, donde ha pasado algunos años dedicado a su oficio, la pintura, en las ciudades de Bolonia y Venecia. Cosa nada rara, porque procede de una familia de artistas. De ella ha aprendido los elementos característicos de la pintura flamenca, siguiendo las grandes innovaciones (el gusto por el detalle, el colorido, el uso del óleo) que venían ya desarrollándose desde el siglo XIV. Todo ello lo ha completado durante su estancia de algunos años en Italia, donde ha podido conocer las aportaciones del Renacimiento y admirar en directo las obras maestras de Rafael y Miguel Ángel. Nuestro artista se llama Peter Kempeneer (1503-1580). No lo sabe todavía, pero acabará pasando en la ciudad hispalense un total de veintiséis años, hasta que en 1563 decida regresar a su tierra natal. Sin duda, las posibilidades que se ofrecían en la próspera Sevilla para un pintor de su formación y conocimientos fueron determinantes de su larga estancia en la ciudad, convertida en Nueva Roma como consecuencia de su privilegiada situación respecto al comercio con el Nuevo Mundo.

Pedro de Campaña: " "Retablo de la Purificación" (1555-56). Capilla del Mariscal Don Diego Caballero, Catedral. Sevilla.

Unos años después, hacia 1540, llega a la misma ciudad el otro protagonista de nuestra historia. Se llama Diego Caballero (¡qué casualidad!) y regresa precisamente de América, donde ha obtenido el cargo de Mariscal de la isla de La Española y se ha enriquecido con el comercio indiano, además de ocupar cargos relevantes en la estructura política colonial. Su retorno no va a impedir que siga mostrando interés por las actividades comerciales. Pero quiere también dejar en Sevilla huellas de su paso por este mundo. De este modo consigue alcanzar el cargo de caballero veinticuatro (que lo catapulta a lo más alto de la administración municipal) y dispone del dinero necesario para que el cabildo catedralicio le permita fundar una capilla funeraria en el templo metropolitano, a la que piensa dotar del correspondiente retablo.

Izquierda: lienzo central del retablo: la Purificación de la Virgen en el templo.

Fue de esta manera como el destino acabó por unir en la ciudad de Sevilla al rico comerciante y al pintor flamenco, aunque éste era allí más conocido con el nombre castellanizado de Pedro de Campaña. Afortunadamente, se ha conservado el contrato que ambos firmaron a comienzos de 1555, al objeto de que el pintor realizase (con la colaboración de Antonio Alfián) el citado retablo. El acuerdo recogía el precio del encargo (300 ducados) y las características que habría de tener la obra, incluidos los temas de cada uno de los lienzos que debían componerla.

El resultado de este contrato es, sin lugar a dudas, la obra más interesante que Pedro de Campaña realizó a lo largo de su extensa vida: un conjunto de 8,4 metros de alto por 5,7 de ancho, con una arquitectura realizada en madera policromada de roble (que el artista subcontrató con Pedro Becerril), organizado en banco, tres calles y ático y dividido en diez lienzos, de los cuales el central y más importante se dedica al tema de la Purificación de la Virgen en el templo, que da nombre al conjunto, el cual puede calificarse sin temor a equivocación como una de las principales obras del Renacimiento hispano.

Derecha: esquema compositivo del retablo de la Purificación. debajo: detalle del lienzo central.

En este retablo, que ha regresado a Sevilla tras una profunda restauración en el Museo del Prado, se encuentran bien visibles las influencias que Pedro de Campaña había ido asimilando a lo largo de su formación incial en Flandes y de su estancia en Italia. Si atendemos al lienzo central, son evidentes la elegancia de los pesonajes, la finura de los rostros y la diversidad de los gestos; todo ello en un marco arquitectónico que demuestra el manejo absoluto de las leyes de la perspectiva. En este lienzo, como en la mayoría de los que componen el retablo, el artista supo demostrar que había asimilado las novedades que pudo conocer en Italia.

Sin embargo, si nos concentramos en las dos obras que ocupan los laterales del banco, donde se encuentran los retratos de siete de los miembros de la familia Caballero, Campaña dejó patentes las influencis que había recibido durante sus años de formación en su tierra natal. En ambos lienzos, y sobre fondos oscuros, el pintor retrata a estos sevillanos del siglo XVI conforme a los cánones de la pintura flamenca, poniendo toda su atención en los rostros de los personajes, sin buscar idealización alguna, sin idealizarlos. Todo un ejercicio de retrato psicológico en el que el artista, por otra parte, no deja de atender al pequeño detalle.

Fijaos por un momento en la imagen del mariscal Don Diego Caballero, quien figura en el lado derecho del cuadro dedicado a los personajes masculinos de la familia. Su mirada profunda y la gravedad de su rostro nos hablan de un hombre seguro de sí mismo, aunque severo y serio en sus ademanes. Sin embargo debió sentirse bien feliz al encontrar terminado el retablo que habría de presidir la capilla de la catedral donde sería enterrado. Tal vez una sonrisa de satisfacción aflorase en sus labios. Seguro que sí.
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Izquierda: personajes masculinos de la familia: de derecha a izquierda, Don Diego Caballero, Don Alonso Caballero y su hijo.
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Derecha: personajes femeninos de la familia: Doña Leonor y Doña Mencía de Cabrera con sus hijas.

Esta es la ficha de la restauración del retablo que se encuentra en la Web del Museo del Prado. Aquí tenéis una breve información sobre los retratos de la familia Caballero. Más datos en esta noticia de Diario de Sevilla. Finalmente, podéis descargaros en PDF la publicación relativa al proyecto de restauración del retablo.

11 noviembre 2008

EL GRECO Y LOS CAMALDULENSES

PASARON POR AQUÍ... (1): I.E.S. "SAN JUAN BAUTISTA" (MADRID).

Con cierta frecuencia recibo en el correo de ENSEÑ-ARTE comentarios de compañeros de otros centros educativos que me informan del uso de este blog, (desde diversas perspectivas) en su actividad docente, tratando de hacer más interesantes y atractivos a sus alumnos los contenidos que trabajan en las clases, que a fin de cuentas es el sentido último de estas tecnologías de la comunicación. Como agradecimiento a esos profesores que se empeñan en demostrar cada día que en la educación no están las cosas tan mal como dicen por ahí, inicio hoy una nueva sección en la que daremos cuenta de esas visitas, relatando quiénes fueron los que PASARON POR AQUÍ... y, con cierto atrevimiento, propondré algunas sugerencias de trabajo en el aula, por si resultan interesantes para alguien.

El Greco: "Alegoría de la Orden camaldulense" (1599-1600). Madrid. (Abajo: detalle).

Inicio la sección refiriéndome a la profesora Tonia Hervada y a sus alumnos de 4º de E.S.O del I.E.S. "San Juan Bautista" de Madrid a quienes al parecer les ha resultado entretenido el artículo que sobre las anamorfosis se publicó aquí hace algún tiempo. Resulta que esos chavales, que están en una sección bilingüe, acaban por traducir al inglés textos relacionados con la Historia y con el Arte. Como se ve, quedan alumnos que se empeñan en llevar la contraria a quienes afirman que los jóvenes no tienen ahora interés por aprender.
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Me cuenta la profesora que su grupo de alumnos está ahora enfrascado con el Renacimiento y que en breve habrán de realizar un trabajo sobre El Greco. A este genio de la pintura universal le hemos dedicado ya en el blog tres articulos (serán cuatro con éste), que pueden enlazarse desde este vínculo. Con el permiso de Tonia, me atrevo a proponer diversas actividades, por si al grupo y a su responsable les resultan de interés.

a) En primer lugar, puede efectuarse un trabajo en pequeño grupo sobre uno de los maravillosos apostolados pintados por el cretense, como el conservado en su Casa-Museo de Toledo. La actividad puede consistir en que cada grupo analice un único apostol, centrando su estudio en tres cuestiones: la descripción del personaje (rostro, apariencia, edad aproximada, vestimenta, etc.), el análisis del objeto que, como símbolo, le acompaña y, finalmente, la enumeración de la gama de colores empleada por el artista para el cuadro. Hay una presentación sobre ese apostolado aquí en el blog, pero quizás resulte mejor visualizarla a pantalla completa en la web en la que se aloja, enlazable desde aquí.

b) En segundo lugar, y considerando que se acerca la Navidad, cada alumno puede realizar un breve comentario de las obras de El Greco relacionadas con este tema (desde la anunciación a la natividad, la adoración de los magos, la de los pastores...), recogiendo algunas características básicas. Para ver qué cuadros pintó el artista sobre estas cuestiones, nada mejor que recurrir a mi admirada Web Gallery of Art, desde cuyo índice alfabético de autores puede accederse a un extenso catálogo de obras del pintor de Toledo.

El Greco: "Alegoría de la Orden camaldulense" (hacia 1600). Valencia.

c) La tercera actividad tiene un carácter más investigativo. Como se habrá visto, acompañan a este comentario dos obras de El Greco con el mismo título, conservadas en sendos museos de Madrid y Valencia. En ambas contemplamos a dos personajes religiosos separados por un amplio texto enmarcado. Tras ellos figura un paisaje, pintado desde una curiosa perspectiva, en el cual son claramente observables diversas casitas aisladas. ¿Qué es una alegoría? ¿Quiénes son esos personajes? ¿Quiénes fueron los camaldulenses? ¿Cuáles eran sus normas de vida? Si respondemos correctamente a estas preguntas acabaremos sabiendo porqué aparecen diseminadas en el paisaje del fondo esas pequeñas viviendas y cuál fue la razón de que El Greco dedicase a esta cuestión dos de sus cuadros.

El tema de los camaldulenses debió tener cierta importancia en la época que comentamos, porque además de El Greco, otros pintores de comienzos del siglo XVII también lo representaron en sus cuadros, como podemos apreciar en la obra del autor anónimo que figura a la izquierda.
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Anónimo: "San Romualdo en Camáldoli" (Inicios del siglo XVII). Mayorga de Campos, Valladolid.
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En fin, por una vez, no vamos a dar en ENSEÑ-ARTE la solución de los enigmas. Más bien esperamos las respuestas de esos chavales del "San Juan Bautista" de Madrid, a quienes deseo lo mejor en sus estudios. Por lo demás, y como siempre, las de mis alumnos serán también bienvenidas y serán valoradas por el procedimiento habitual.

10 febrero 2008

EL APOSTOLADO DEL GRECO

SOBRE LA EXPOSICIÓN "EL GRECO. TOLEDO, 1900".

Acabo de regresar de visitar la exposición "El Greco. Toledo, 1900", que, con motivo del cierre por obras del Museo-Casa del pintor en dicha ciudad, va a recorrer varias ciudades españolas.
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El Greco: "Las lágrimas de San Pedro" (Hacia 1605). Toledo.
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Una exposición sobre este artista es siempre del máximo interés, Pero en este caso hay una cuestión que la hace especialmente atractiva. Sabido es que El Greco, que dedicó gran parte de su producción pictórica a la temática religiosa, realizó a lo largo de su vida varios "apostolados", series de trece obras en las que quedaban representados Cristo y los doce apóstoles. Pero de estas series apostólicas sólo dos se han conservado completas ambas en Toledo.
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Esta es la joya de la exposición que comentamos: las trece obras del Apostolado que se conserva en el Museo ahora temporalmente cerrado. Una posibilidad, por tanto, de poder apreciar un conjunto de comienzos del siglo XVII tal como fue pensado, para que los cuadros se contemplasen en el mismo espacio.
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Pero es que, además, este Apostolado en perfecto estado de conservación nos ofrece un verdadero catálogo de gestos, de actiitudes, de símbolos. Una muestra interesantísima de cómo entendía El Greco el arte de pintar. Esos rostros que parecen estar ajenos a lo mundano, la fuerza expresiva de esas manos apenas bocetadas en algunos casos, la sorprendente riqueza del color (con la presencia de esos verdes tan llamativos o el asombroso blanco de la túnica de San Bartolomé), el volumen de los mantos y túnicas de los personajes, los fondos oscuros que obligan al espectador a fijar la mirada en estos verdaderos retratos. Todo aquí respira calidad y maestría en el arte de la pintura. La singular visión del Greco.
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Visitad si podéis esa exposición. Pero si no lo hacéis, leed acerca de los apostolados del Greco la información contenida en esta página del Museo del artista en Toledo y en esta otra del arzobispado de la ciudad. Y dedicad dos minutos a ver esta presentación, con fondo musical del Concertino (minueto) del grupo portugués Madredeus.

07 marzo 2007

PPT PINTURA DE EL GRECO

POWERS POINTS DEL RENACIMIENTO (Y IX).
Bien, con esta presentación terminamos nuestro recorrido por el arte renacentista, deteniéndonos, en este caso, en el más importante de los pintores españoles del Renacimiento, curiosamente un artista nacido en la otra orilla del Mediterráneo, El Greco. Se incluyen sus obras más conocidas y algunos detalles de la más famosa de todas ellas, "El entierro del conde de Orgaz".


06 marzo 2007

EL GRECO: LA OBRA DE UN GENIO DE LA PINTURA

DE CRETA A TOLEDO, PASANDO POR VENECIA Y ROMA.

El Greco: "Vista de Toledo" (1610)

Interesante y ajetreada vida la de Domenikos Theotokopoulos, El Greco (1541-1614). Cuando llegó a Toledo en 1577 había realizado ya un largo periplo por el Mediterráneo, que le llevó desde su Creta natal hasta Venecia (donde se empapó del colorido de la escuela veneciana) y Roma (donde pudo admirar la obra de Miguel Ángel). Pero en Toledo acabó instalándose de manera permanente, aunque fuese, en principio, porque un rey tan especial como Felipe II no supiese apreciar como convenía las novedades compositivas de su obra "el martirio de San Mauricio".

El Greco: "San Bartolomé" (1614).

No hay mal que por bien no venga, debió de pensar el pintor, porque desde ese momento se convirtió en el artista favorito de los estamentos privilegiados de la sociedad toledana y sobre todo de la iglesia local, que se constituyó en su cliente principal.

Fue así como El Greco comenzó a elaborar esas obras que se caracterizan por la presencia constante de figuras muy esbeltas, alargadas podríamos decir, pintadas con una paleta de colores en las que el rojo, el azul y sobre todo el blanco destacan especialmente. Con todo ello creó un estilo tremendamente personal (no hay que entender de pintura para distinguir una obra de El Greco) que le ha llevado a ser el pintor más destacado del siglo XVI español y, sin duda ninguna, una de las cumbres de la pintura de todas las épocas. Un artista que funde los elementos manieristas más habituales con el empleo del color que aprendió de los venecianos.

El Greco: "Vista de Toledo" (1599).

Con estos recursos y estas capacidades, El Greco dejó un importante elenco de obras de carácter religioso, entre las que destacan sus distintos apostolados, que significaban para un artista como él la posibilidad de recibir un encargo (siempre bienvenido) de trece obras. Pero en su producción encontramos también algunos de los mejores retratos de la pintura española, ya sean individuales o colectivos, como el sorprendente abanico de personajes que nos muestra en el plano inferior del entierro del conde de Orgaz, obra en la que se conjugan las dos facetas que ocuparon sus afanes: arriba el cielo; abajo la tierra y quienes la habitan. Y por si fuera poco, nos dejó también algunos cuadros de paisajes toledanos, como esa vista de una tormenta sobre la ciudad, que a mi siempre me ha parecido tan irreal y tan fantasmagórica, y al mismo tiempo tan verídica y tan moderna.

El Greco: "San Andrés" (1610).

Quizás nunca sepamos con certeza si las figuras tan alargadas que pintaba El Greco se deben a una decisión deliberada del autor (que parece emplear ese alargamiento en las figuras sagradas y no en los retratos) o a la enfermedad ocular que podría padecer (astigmatismo), pero lo que no me cabe la menor duda es de que nuestro artista era un hombre que, como alguien escribió alguna vez en algún sitio, pintaba el alma, más que los cuerpos.

Podéis dar un amplio vistazo a 88 obras obras de El Greco visitando la Olga´s Gallery, aunque la información está mejor ordenada en la Web Gallery of Art. En esta página tenéis un comentario pormenorizado de "El entierro del Conde de Orgaz", que puede servir muy bien para selectividad. Finalmente, la Casa Museo de El Greco, en Toledo, dispone de una página web que proporciona algunas informaciones interesantes.

 

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