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21 agosto 2010

MITRA

ICONOGRAFÍA DEL SOL INVICTO

Dedico estos últimos días de agosto a descansar en la playa  mientras aprovecho para repasar la historia y el arte de Roma. Un tema llama ahora mi atención: la difusión de las denominadas religiones orientales en el mundo romano, hasta que una de ellas, el cristianismo, logró imponerse a las demás en pocos siglos y acabó por poseer el monopolio de la fe.
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Tauroctonía: Mitra sacrificando al toro del mitreo de Sidón (Siglo II d.C.). París.
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Además de su origen oriental, esas religiones que proliferaron en el mundo romano a partir del siglo I tenían también otra característica común: su carácter mistérico, ya que únicamente se accedía a ellas de forma  voluntaria tras haber superado una etapa de formación que concluía con un determinado rito iniciático (como el bautismo, en el caso de los cristianos), que suponía el ingreso definitivo en la comunidad de los creyentes. Por lo demás, muchas de estas religiones veneraban a un dios sufriente, a una divinidad que lograba superar una etapa adversa y triunfaba sobre la muerte (el mismo Cristo puede ser considerado desde esta óptica).

Tauroctonía: Mitra sacrificando al toro (Siglo II d.C.). Londres.
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Sin embargo, una de esas religiones mistéricas no compartía esta última característica. Me refiero al mitraísmo, probablemente surgido en la India de los vedas, consolidado en Irán y que llegó a Roma a través del mundo persa. Su dios, Mitra, jamás sufrió martirio alguno, aunque la carencia de fuentes escritas hace casi imposible conocer los mitos en los que se basaba esta antigua religión. Sabemos, eso sí, que Mitra había nacido (como Jesús) un 25 de diciembre (día del solsticio de invierno) y que el hecho más destacado de su existencia lo constituía la persecución y el sacrificio de un toro, cuya carne comparte con el Sol, hasta ascender al cielo y acabar identificado con el mismo astro solar, hasta el punto de que ya en la época romana era conocido frecuentemente con el sobrenombre de Sol Invictus, aunque esta denominación es hasta cierto punto errónea, ya que con ella se hace alusión a otra creencia de la época.



Tauroctonía: Mitra sacrificando al toro del mitreo de Cabra (hacia 150 d.C.). Córdoba.

Lo poco que sabemos de Mitra proviene, precisamente, de los mitreos o santuarios dedicados a esta divinidad, unas pequeñas capillas (habitualmente subterráneas) semejantes al triclinium de una casa romana, en la que se debían llevar a cabo banquetes rituales entre los iniciados. En una de sus paredes solía representarse, mediante pintura o relieve, la tauroctonía o sacrificio del toro. En algunos de tales santuarios la representación se desarrolla mediante una escultura de bulto redondo, pero en todo caso, la iconografía es siempre semejante: Mitra, ataviado con pantalón a la moda persa y tocado con un gorro frigio, aparece en el momento de dar muerte al toro, al que sacrifica con un cuchillo mientras la cola del animal se convierte en espiga de trigo. La escena se completa con otros animales: un perro que lame la sangre del toro y un escorpión que agarra con sus pinzas los testículos de la víctima del sacrificio. A veces, una serpiente y un cuervo aparecen también en la representación.


Relieve con tauroctonía (fines del siglo II d.C.). París.

Esta peculiar iconografía de la plástica escultórica romana de época imperial ha tenido diversas interpretaciones. Según algunos, la presencia de animales como el toro, el perro o el escorpión haría alusión a diversas constelaciones, con lo que nos encontraríamos ante una representación de carácter astral que podría relacionarse, a su vez, con los ciclos agrícolas. Otros creen en cambio que la iconografía del Mitra tauróctono debe corresponderse con  antiguos mitos de la religión mazdeísta, vinculados con la idea del bien y el mal. Hay también quien considera que la escena del sacrificio es una referencia al ciclo de la vida y la muerte y a las fuerzas de la naturaleza.

Ahora, mientras disfruto de las tardes de sol y contemplo precisamente estas imágenes del Sol Invictus, cargadas de fuerza y expresividad, en las que anónimos escultores romanos concretaban creencias muy antiguas, no puedo dejar de pensar en las paradojas que a veces nos ofrece la historia: la religión mitraíca mostraba a un dios no sufriente, heroico, que compartía la eternidad con el mismo Sol, hasta ser identificada con él. Por la misma época, otra religión  basaba su  cuerpo doctrinal en la idea de un hombre sencillo muerto en una cruz. Mientras el mitraísmo daba sus pasos finales, el cristianismo se preparaba para dominar Europa. Eso: sacrificadores y sacrificados. Pura paradoja.

Relieve de Mitra tauróctono (fines del siglo III. d.C.). Roma.

Afortunadamente, hay muy buenas páginas en la red para aproximarse al conocimiento de Mitra y sus misterios. Entre ellas, destaca esta Web, que presenta amplia información en varios idiomas, incluido el español. También en la curiosa Web de "los amigos de Mitra" encontraréis diversa información, al igual que esta otra página italiana.

05 noviembre 2008

AUGUSTO DE PRIMA PORTA

ICONOGRAFÍA DE UNA CORAZA IMPERIAL

La estatua que vamos a comentar es de sobra conocida. Recibe el nombre de Augusto de Prima Porta por el lugar donde fue hallada a mediados del siglo XIX. De unos dos metros de alto, está realizada en mármol y se cree que es una copia o un duplicado de un original perdido que debió fundirse en bronce cuando ya el emperador había fallecido, siendo, en todo caso, algo posterior al año 20 d.C. Nos muestra a Octavio como thorachatus, es decir como un jefe militar que porta una coraza. Las escasas muestras de pintura que aún conserva la estatua han permitido suponer que, originariamente, se encontraba completamente policromada.

El escultor de esta obra singular, claramente influenciado por Policleto (fijaos bien en el significativo contrapposto), nos muestra en ella a Augusto en el momento de dirigir a una arenga a las tropas. Es evidente el atuendo militar, aunque observamos también la presencia del manto consular, recogido en amplios pliegues en torno a la cintura del personaje, rematándose sobre su brazo izquierdo, del que cuelga elegantemente. Completan la escultura, contribuyendo a darle estabilidad, sendas imágenes de un delfín y un pequeño Cupido, alusiones a la inmortalidad que se presupone alcanzará el pacificador del Imperio.

No puede negarse que el autor de la estatua original fuese romano, porque evidencia en la obra su interés por mostrar un verdadero retrato del personaje, conforme era la preocupación principal de los escultores latinos. Y, efectivamente, los rasgos de Augusto (que conocemos perfectamente por otras numerosas esculturas) como su típico flequillo o la disposición general de su rostro, están aquí claramente definidos. Sin embargo, el escultor trabajaba dentro de los cánones helenísticos y debía conocer las tendencias artísticas que provenían de Oriente. Esta es la razón de que, frente al verismo del retrato romano, veamos también en el Augusto de Prima Porta ciertos elementos de idealización, tales como el hecho de presentar al emperador descalzo (al modo de los héroes griegos) o la presencia de Cupido. Claro es, todo ello venía a la perfección para dejar entrever la singularidad que el gobierno de Augusto suponía. En síntesis, vemos aquí a un emperador romano, a un jefe militar, pero también a un personaje inmortal. Quizás la distinta posición de ambas manos, una apuntando hacia lo alto, la otra dirigida hacia el suelo, señale en la misma dirección.

Por otra parte, detengámonos un momento en los relieves de la coraza imperial. Todos ellos aluden precisamente a las glorias que el gobierno de Augusto ha deparado a Roma: el triunfo de sus legiones y la Pax romana. Así, en el centro figura el Dios Marte, que se resarce ahora de las derrotas sufridas por ejércitos romanos en época anterior, recibiendo las insignias que un embajador parto le devuelve. A los lados, se muestran dos mujeres sentadas, símbolos de las provincias pacificadas de Hispania y Galia. Completan la decoración de la coraza representaciones del carro del Sol guiado por la Aurora, arriba, y de los dioses romanos Apolo y Diana, abajo, que flanquean a una imagen de la Tierra con el cuerno de la abundancia.

En definitiva, tenemos en este Augusto de Prima Porta una excelente muestra del tipo de obras que producían los escultores romanos dedicados a exaltar las glorias de su emperador, de un Octavio que logró acabar con las guerras civiles que habían sacudido a la República en el último siglo de su existencia, inaugurando un periodo de paz y posperidad. No ha de extrañar que la misma propaganda imperial quisiera mostrar a tal personaje como un ser humano y divino al mismo tiempo. Para ellos, la Tierra iniciaba una verdadera edad de oro.

En esta web alemana podéis ver un amplio repertorio fotográfico de esta escultura. La primera imagen incorpora además un zoom de 360º. Y aquí hay una reconstrucción de cómo sería la estatua policromada. Leed también esta información y este documento en español.

31 octubre 2008

LA COLUMNA TRAJANA

EL MEJOR EJEMPLO DEL RELIEVE HISTÓRICO ROMANO

A finales del siglo I un romano nacido a escasos kilómetros del lugar desde donde escribimos fue proclamado emperador de Roma, conforme había decidido Nerva, quien lo había adoptado para que lo sucediera en el cargo. Se trataba de Marco Ulpio Trajano, que dirigió el imperio entre el año 98 y el 117. No debió ser poco lo que Trajano realizó durante esos años cuando a los emperadores posteriores se les saludaba, en su acceso al cargo, con esta frase: "Felicior Augusto, melior Traiano". Que seas más afortunado que Augusto y mejor que Trajano.

Busto de Trajano. (Comienzos siglo II). Munich, Alemania.

Pero, puestos a juzgar, muy probablemente ninguno de aquellos emperadores llegó a hacer realidad ese deseo y Trajano acabó siendo considerado el mejor de los gobernantes del Imperio que alcanzó con él su mayor extensión territorial. Dentro de esta política de expansión, en el año 101 el emperador inició la conquista de la Dacia, región que ocupaba parte de la actual Rumanía. Dos guerras sucesivas le fueron necesarias para la conversión de aquel territorio en una nueva provincia romana, hasta que en el año 106 Trajano regresó triunfante a Roma.

Los botines obtenidos permitieron al emperador disponer la construcción de un nuevo foro en la ciudad, una enorme plaza porticada de grandes dimensiones, rematada por espacios curvos en sus dos extremos, al modo helenístico. El conjunto fue diseñado por el arquitecto sirio Apolodoro de Damasco (60-130), quien dispuso allí diversos edificios, entre otros una basílica, un templo, los famosos mercados y dos bibliotecas. Además, el Senado acordó que se levantase allí mismo una columna conmemorativa que celebrase la nueva conquista y narrase los distintos episodios de las campañas militares. Ese es pues el origen de la Columna Trajana, un cilindro de mármol que alcanzaba unos 34 metros de altura, levantado sobre un pedestal en el que deberían reposar en su momento las cenizas del emperador y rematado por una escultura colosal que representaba, desnudo y heroizado, al propio Trajano. (Actualmente ocupa ese lugar una estatua de San Pedro). Una escalera recorre todo el interior, faclitando el acceso a la parte superior.
Superior: vista parcial del Foro de Trajano. Inferior: vistas de la columna Trajana y detalle de sus relieves.

No existían precedentes en Roma de un monumento conmemorativo de tales características y tampoco era costumbre en el mundo griego. De forma que esta columna colosal ha de considerarse como una novedad absoluta en la Historia del Arte que luego ha tenido muchas otras continuadoras. Sobre el mármol del cilindro se dispone una banda helicoidal de bajorrelieves que ocupa unos 200 metros de longitud. En ellos se narra, de abajo a arriba y con el típico detallismo romano, las dos campañas militares de Trajano en la Dacia, contadas con un afán de narración histórica que nos permite ver como se afrontaba una empresa bélica de estas características en la Roma imperial. Parece evidente que el narrador no quiere contarnos relatos fantasiosos sobre las victorias de Trajano. Su interés se centra en que el espectador sea capaz de hacerse cargo de lo que implica, para un jefe militar, alcanzar la victoria.

No sabemos el nombre de quienes pudieron trazar unos relieves de tan colosales dimensiones, aunque la unidad estilística llamará profundamente nuestra atención, al tiempo que su capacidad para mostrarnos verdaderas escenas en un plano de tan escaso volumen, consiguiendo que el efecto de profundidad sea mayor que el que corresponde a la realidad. Todo ello para narrar los esfuerzos de quien fue consierado el mejor emperador de Roma, el italicense Trajano. Óptimo príncipe.

Para estudiar la Columna Trajana, ya hemos recomendado aquí alguna vez esta excepcional página, de la cual hemos tomado algunos de los relieves que figuran en la siguiente presentación.

Tags: ART

14 noviembre 2007

ESCULTURAS DE AUGUSTO

LA IMAGEN DEL PODER EN LA ROMA IMPERIAL

Ahora que hemos terminado de estudiar los grandes logros que, en el retrato, alcanzaron los escultores romanos es el momento de detenernos un momento para ver un ejemplo de ese trabajo: una serie de esculturas dedicadas al primero de los emperadores romanos: Octavio Augusto (63 a.C.-14 d.C), un genio político de primera magnitud, que logró salir triunfante de las guerras civiles del segundo triunvirato con lo cual consolidó su prestigio. Tras acumular diversos cargos, en el año 13 a.C. recibió de manos del Senado el imperium (poder militar) sobre la ciudad de Roma. Tres años más tarde era proclamado pater patriae.
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En esta presentación podéis ver numerosos retratos del emperador, desde los primeros, que recogen a un joven Augusto, a aquellos otros más posteriores, que nos lo muestran como militar que arenga a sus tropas o como pontifex maximus, cargo al que accedió en el año 12 a.C. Las obras proceden de diversas partes del imperio y se custodian en disstintos museos. Son por tanto de autores bien distintos e, incluso, podría hablarse de escuelas provinciales. Pero en todo el conjunto apreciaremos con claridad la veracidad del retrato romano, que en este caso refleja con firmeza la fuerte personalidad del representado. Con estas esculturas de Augusto vemos, al mismo tiempo, la imagen de la persona y la del poder que simboliza. para gloria de Roma y de su emperador.
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Augusto como pontifex maximus (Vía Labicana). hacia 12 a.C. Roma.
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Sirve de fondo a la presentación la hermosa canción "The Cuillin hills", contenida en el disco "At the end of the evening" del grupo norteamericano Nightnoise, sin lugar a dudas una cima de las nuevas músicas. Pura transparencia musical.
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Si queréis conocer más datos sobre Augusto, visitad la página correspondiente de la Wiquipedia española o bien esta otra en inglés. Y si queréis saber más sobre la retratística imperial, entonces, acudid a esta web, con numerosas imágenes.

11 noviembre 2007

POWER POINT DE ESCULTURA ROMANA

UNA VISIÓN DEL RETRATO Y EL RELIEVE ROMANOS

En esta presentación pasamos revista a las principales obras de la escultura romana, tanto en lo que se refiere a las creaciones en bulto redondo como en relieve. Dada la enorme producción de los artistas romanos, nos limitamos, de momento, a una visión general de las obras más importantes.

30 octubre 2007

EL TOGADO BARBERINI

IMAGINES MAIORUM: LA DEVOCIÓN A LOS ANTEPASADOS

El grupo escolar recore deprisa una de las sedes, en Roma, de los Museos Capitolinos, enclavada en un antigua central eléctrica. Aquí se han traído muchos de los fondos del viejo Museo de los Conservadores, creándose un conjunto amplio y variado. Por eso, hay ya un cierto cansancio entre los alumnos cuando llegan a la llamada Sala de las Columnas, en la que se ha situado un extenso muestrario de la escultura romana de finales de época republicana, en el siglo I a.C.

El profesor trata de hacerse oir, de que los alumnos se enteren de que aquel busto pertenece a Marco Antonio, de que ese otro de ahí al lado representa a Julio César y de que éste que tienen delante es el mismísimo Octavio Augusto. Pero la mayor parte de los alumnos no presta atención a las explicaciones, mientras algunos de ellos se arremolinan ante una curiosa estatua. Está casi en una esquina y si no fuese por su tamaño (165 cm) tal vez pasaría desapercibida.

El profesor va hacia ese grupo; se hace un hueco. Tiene ante si la estatua de un ciudadano romano, conocida con el nombre de togado Baberini, probablemente el mejor ejemplo de lo que significaban para los romanos las imagines maiorum, los retratos de sus antepasados. Ahora los alumnos quieren saber porqué ese hombre porta dos cabezas. ¿Era acaso un verdugo? ¿Un militar triunfante? El profesor les evoca una antigua costumbre de las familias romanas, sobre todo de las más pudientes: la de sacar una mascarilla funeraria del familiar que fallecía y, fundamentalmente, de los varones, que eran los transmisores de la estirpe familiar. Para ello, sobre el propio cadáver del fallecido, un escultor obtenía un vaciado en cera de su rostro, que luego era pintado cuidadosamente, al objeto de darle una apariencia lo más real posible.

La mascarilla era desee ese momento cuidadosamente conservada y agregada a una verdadera galería de imágenes de los antepasados, junto a sus respectivos nombres y los cargos que ocuparon cada uno de ellos. En los sucesivos entierrosfamiliares, esta galería de retratos era sacada del armario en que estaba custodiada para que los antepasados pudieran procesionar junto al cadáver que venía a unirse a ellos.

Los alumnos están ahora verdaderamente interesados. Las prisas han desaparecido. ¿Qué pasaba después?, pregunta uno. Nada, responde el profesor. Pero esta costumbre tuvo una consecuencia importantísima en la escultura romana. La mascarilla de cera era a veces pasada a bronce o a piedra y se procuraba siempre dar a las obras un carácter absolutamente realista, porque de lo que se trataba era de poseer verdaderos retratos de los antepasados, de que pudiese conocerse cómo eran sus rostros, sin idealizaciones de ningún tipo. de modo que estáis viendo los rasgos verdaderos de tres romanos de hace ya más de dos milenios.

Tras la explicación el grupo se retira y la Sala vuelve a quedar en silencio. Queda en su esquina ese togado, representado al contraposto. De él se ha dicho que se trata de un patricio, aunque hay quien cree que estamos ante la figura de un nuevo rico que, mediante esta estatua, deseaba entroncar con las costumbres y los modos de vida de la vieja aristocracia romana. Lleva en su mano derecha la cabeza de uno de sus antepasados, que reposa sobre una palmera, tal vez símbolo de la fertilidad, tal vez alusión a un cargo ocupado en alguna provincia de Oriente. La otra mano sostiene a otro antepasado: tres generaciones de la misma familia en el mismo grupo escultórico. Algo absolutamente novedoso respecto a lo que era habitual en la escultura griega. Y, además, hay en los tres retratos un aire claramente familiar: las evidentes calvicies, las amplias fentes llenas de arrugas, los pómulos salientes... la vida que ha pasado por sus cuerpos, ahora convertidos en piedra de una forma completamente naturalista. Realismo absoluto puesto al servicio de una idea de familia en la que cada nuevo miembro debía de mantenerse fiel a las tradiciones de sus antepasados; de alcanzar el honor, la virtud y la fama que ellos hubiesen logrado.

De este modo, la estatua de una romano anónimo, interesado en pasar a la posteriodad y que en ese viaje le acompañasen algunos de sus antepasados, nos permite entender cuáles eran algunos de los valores que hace ya más de dos mil años prevalecían entre las clases dominantes de una civilización que en aquel momento, hacia los años 50-30 a.C. se preparaba para dar paso a un Imperio que se extendería a lo largo y ancho del Mediterráneo.

No conozco demasiadas buenas informaciones en la web sobre la escultura romana. No obstante, Arteguías os ofrece una apretada síntesis de este tema, que podéis completar con esta otra información, carente de imágenes. Por último, en este enlace se aborda la escultura romana en Hispania.

11 noviembre 2006

EL ARA PACIS

CONSAGRADA A LA PAZ DE AUGUSTO

Vista general del Ara Pacis en su nuevo "contenedor".
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Estamos en Roma en el año 13 a.C.: Augusto ha regresado a la ciudad victorioso de sus campañas militares. Dispone ya de supremo poder en el Imperio. Después de tantos años de guerras civiles y de campañas contra otros pueblos, reina la paz en el mundo romano. Por ello, el Senado decide erigir un monumento que celebre, precisamente esta Paz Augústea. El propio Augusto nos lo cuenta en las "Res gestae":
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"Cuando regresé a Roma desde Hispania y Galia, durante el consulado de Tiberio Nerón y Publio Quintilio, después de haber solucionado con éxito los asuntos de esas provincias, el Senado, para conmemorar mi retorno, ordenó levantar un altar a la paz augústea, para ser consagrado en el Campo de Marte, en el cual se decretó que los magistrados, los sacerdotes y las vírgenes vestales hiciesen un sacrificio anual."

Procesión cívica: detalle (senador).
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Cuatro años después de su inicio, las obras estaban ya concluidas: un conjunto parcialmente abierto, con un altar en su interior y decorado con unos paños de bajorrelieves que son una de las mejores muestras artísticas de la escultura clásica. En el exterior se colocan los siguientes elementos:

* En los lados este y oeste un conjunto de cuatro alegorías, dispuestas a los lados de las dos puertas de acceso: en uno de ellos se representa el presente, mediante las alegorías de la abundancia y la paz. En el otro, el pasado remoto, con los fundadores de Roma y los orígenes, a través de Eneas, de la familia Julia, a la que Augusto pertenecía.
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* En los lados norte y sur se representa una completa procesión ciudadana en la que toman parte, acompañando a Augusto, diversos miembros de su familia, senadores, cargos municipales y sacerdotes, entre otros.Todo ello con un detalle asombroso y con la típica tendencia al retrato tan característica del relieve romano.
Finalmente el interior aparece decorado con guirnaldas de hojas y frutos sostenidas en bucráneos.
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El 21 de abril de este año se ha inaugurado, con bastante polémica el nuevo museo que alberga el Ara Pacis, diseñado por el norteamericano Richard Meier. Tenéis muy buenas fotos de los relieves del Ara en esta página. Por otra parte, podéis consultar una excelente descripción del monumento en francés, con planos, dibujos y fotos pinchando aquí. Y terminamos con una página italiana dedicada en exclusiva al monumento, con imágenes de los dos principales relieves en su totalidad, e identificación de algunos de los personajes.
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Museo del Ara Pacis. Roma.

07 noviembre 2006

LA ESCULTURA ROMANA

PIEDRAS QUE NARRAN LA VIDA, PIEDRAS QUE RETRATAN A LAS PERSONAS.

Togado Barberini. Siglo I a.C.
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Fueron los griegos los que fijaron su atención preferente en la representación escultórica de la figura humana, conforme a unos cánones que buscaban, desde distintos puntos de vista, una cierta idealización de la representación. De ahí la tendencia a representar cuerpos juveniles, bien proporcionados, que mostraban una concepción de lo armónico, de la belleza, en suma. Dicha tendencia comenzó a modificarse en la época helenística, cuando encontramos en las obras un creciente interés por acercarse más a la realidad, buscando fijar los rasgos del representado.
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Esta tradición es una de las bases de la escultura romana, que viene a combinarse con otra aportación de origen autóctono: desde casi los comienzos de su historia, era costumbre en Roma venerar a los antepasados, los cuales adquirían, dentro de cada familia, un carácter casi sagrado.

Partiendo de esta base, pronto comenzó a verse la conveniencia de dotar de "visibilidad" a esos antepasados y, de ahí, surgió la necesidad de disponer de un retrato que diese corporeidad al personaje objeto de la veneración familiar.Comenzó entonces la costumbre de obtener de los cadáveres una mascarilla funeraria, a partir de la cual pudiese realizase, con posterioridad y si se disponía de los recursos necesarios, una escultura. Evidentemente, tales mascarillas no harán sino reflejar los propios rasgos de la persona a la que corresponden, siendo, por tanto, un fiel reflejo de la realidad.
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Retrato de Nerva. Siglo I d.C. ........................................................................................Retrato de Trajano. Inicios siglo II d. C.
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El realismo es, pues, la segunda característica de la escultura romana, que no busca idealizar al representado (al menos, en lo que al rostro hace referencia) sino ofrecernos un retrato fiel del mismo en el que pueden caber incluso defectos físicos o pequeñas anormalidades, si las hubiere. Para todo ello, el mármol será el material más utilizado, aunque no es tampoco reducido el número de obras efectuadas en bronce.

Pero además, aún existe otra gran aportación romana a la historia de la escultura: si la obra en bulto redondo nos muestra un determinado personaje, tal cual es (aún siguiendo los cánones griegos o determinadas convenciones artísticas), el relieve va a contarnos los hechos tal cual sucedieron. Usamos con razón, para esta época la expresión relieve histórico, ya que nos permite leer de manera visual determinados episodios e, incluso, seguir su desarrollo. Es cierto que con estos relieves se pretende conmemorar hazañas, ya sea de Roma en su conjunto, ya sea de alguno de sus personajes relevantes (el caso de la columna Trajana es el más destacado), pero no es menos verdad que en pocas ocasiones la escultura alcanzó un grado de realismo tan elevado.
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Apolodoro de Damasco. Columna Trajana (detalle). 113 d.C.

Por lo demás, el número de obras conservadas es tan amplio, que podemos incluso seguir a través de ellas la evolución de determinadas modas a lo largo de los siglos, como ocurre con los peinados femeninos o el tratamiento de la barba en los retratos masculinos, auque ello sea, casi siempre, el reflejo de los gustos y tendencias de los miebros de los grupos sociales más elevados. Pero...¿no ha ocurrido eso frecuentemente con el arte?
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Tenéis una amplísima colección de imágenes de esculturas romanas en esta página dedicada a la numismática. Hay una galería de retratos romanos, con fotos de muy alta calidad en la página del Metropolitan Museum de Nueva York. Y para acabar, aquí tenéis una excelente demostración de cómo puede trabajarse en Internet con absoluto rigor científico, en este caso sobre la columna Trajana, de la que se recogen aquí más de 500 imágenes.
 

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