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25 febrero 2010

DIEGO DE SILOÉ

ARQUITECTURA ROMANISTA EN EL RENACIMIENTO ESPAÑOL

El 15 de enero de 1563, en Granada, un hombre otorgaba testamento ante uno de los escribanos públicos de la ciudad. En el curioso documento afirmaba que se encontraba sano, pero que se encontraba "temiéndome la muerte, de la cual ninguna criatura puede escapar". Y como no le faltaba razón, la muerte acudió a su cita con él tan sólo unos meses después de la redacción de sus últimas voluntades. Por ellas sabemos que aquel hombre había gozado, según los parámetros de la época, de una amplia hacienda y que poseía una fortuna relativamente considerable. Dejando a un lado las cantidades asignadas a la celebración de numerosas misas por la salvación de su alma, el grueso de su patrimonio fue a parar a su viuda, ya que no tenía hijos, y a otros herederos, entre los que designó a algunas órdenes religiosas, dos de las cuales acabarían poco después entablando entre ellas un largo proceso, prolongado ¡hasta 1632!, que las enfrentaba por la administración de parte de aquel patrimonio.
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Superior e inferior. Diego de Siloé: "Catedral de Granada" (desde 1528). Vistas de las naves y cúpula central.

Ese hombre que, pese a su salud, presentía la proximidad de la muerte había dedicado prácticamente toda su vida a las labores artísticas, tanto arquitectónicas como escultóricas y ahora, a su 68 años, ponía negro sobre blanco los réditos de su labor. Se llamaba Diego de Siloé (1495-1563) y había nacido en la ciudad de Burgos, aunque más de media vida la pasó en la de Granada, donde acudió sin duda atraído por la magnitud de posibilidades que se abrían para un artista de su categoría en una ciudad que tras su reciente reconquista a los musulmanes necesitaba ser recristianizada mediante la construción de nuevos edificios religiosos.
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Su padre fue el famoso Gil de Silóe, uno de los más renombrados escultores del último gótico español. Sin embargo, su hijo trabaja ya dentro de la corriente renacentista: en su juventud realiza un viaje a Nápoles y a su regreso se muestra impregnado por completo de las novedades estéticas que había podido observar en Italia. De ese aprendizaje dejó muestras en su Burgos natal, donde levantó la famosa Escalera Dorada de la catedral de la ciudad, con una novedosa organización en tramos que salvan los dsniveles del terreno en el que se asienta el edificio.
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Diego de Siloé: "Escalera Dorada" (1519). catedral de Burgos.
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Pero sería en Granada donde Siloé lleva a cabo la obra que supone la definitiva consagración en nuestro país de la corriente romanista dentro de la arquitectura del Renacimiento. Me refiero, claro está, a la catedral de la ciudad, que Siloé concibe con una amplísima cabecera con deambulatorio y dotada de cúpula central y a cuyas naves proporciona una airosa altura al concebir los soportes en dos niveles, de forma que en el plano inferior se levantan unos estilizados pilares rematados por cubos de entablamento sobre los que se dispone un segundo nivel de pilares.

Planta de la catedral de Granada (desde 1528) y vista de conjunto.

El éxito de las novedosas propuestas de Siloé fue rotundo y podría decirse que ya no le faltó trabajo el resto de sus días. Intervino también en las trazas de las catedrales de Málaga y de Guadix y fue además autor del proyecto de uno de los edificios emblemáticos del Renacimiento español, la Sacra Capilla del Salvador, en Úbeda. Y no se detuvo ahí. Siguiendo la vieja tradición paterna, Siloé se dedicó también a la escultura, sobre todo en sus primeros años en Burgos, aunque nunca abandonó este oficio familiar por el que parecía sentir una profunda afición. Su fama alcanzó a toda la España de la época, de manera que aquí y allá podemos encontrar esculturas realizadas en su taller granadino y luego trasladadas a lugares bien distantes.

Puedo imaginarme a aquel hombre que otorgaba testamento en un frío día de enero de 1563. Probablemente debería sentirse orgulloso de cuanto había realizado como artista. Es seguro que se acordaba entonces de su padre porque encarga en el documento varias misas a su memoria y a la de su madre. Pero, al mismo  tiempo, cierta tristeza debía poseer su ánimo, porque Siloé deja anotado que "no tengo herederos legítimos, ascendientes ni descendientes". El viejo arquitecto sabía que con él concluía una tradición que tal vez se remontaba fuera de España alguna generación más. El hombre que trajo hasta aquí las formas de la arquitectura del Renacimiento no tenía hijos que siguieran su arte. Triste, sin duda.

Diego de Siloé: "martirio de San Juan Bautista" (1528). Valladolid.

Desde Úbeda, esta página nos proporciona una ficha sobre la vida y obra de Diego de Siloé, que podéis completar con la información que nos ofrece la Granadapedia. Por último, este texto en PDF detalla un buen ejemplo de su producción escultórica. Concluyo con el enlace al texto del testamento del artista.

10 marzo 2009

EL AYUNTAMIENTO DE SEVILLA

UN EJEMPLO DEL PLATERESCO EN ANDALUCÍA

Ya en los primeros años del descubrimiento y colonización de América, la ciudad de Sevilla inició una época de crecimiento económico y demográfico, basado en su ubicación en las orillas de un río navegable, el Guadalquivir, y en la concesión del monopolio del comercio con el nuevo continente, concretado en el establecimiento en la ciudad de la Casa de la Contratación a partir de 1503.

Unas dos décadas después, hacia 1525, Sevilla se había convertido ya en la ciudad más poblada de España y en una de las más importantes de Europa. Y sin embargo, aunque ahora pueda parecernos paradójico, la corporación municipal, entonces denominada Concejo de la ciudad, carecía de una sede lo suficientemente amplia. La empleada hasta ese momento se hallaba situada en unos pequeños edificios del llamado Corral de los Olmos, junto a la catedral.

No pasó mucho tiempo hasta que se decidió levantar un nuevo edificio para el ayuntamiento de la ciudad, acordándose su construcción ante la Plaza de San Francisco (verdadera Plaza Mayor de Sevilla) y adosado por una de sus caras al convento del mismo nombre, que ocupaba el solar que ahora constituye la Plaza Nueva. El proyecto correspondió al arquitecto Diego de Riaño, quien además dirigió las obras entre los años 1527 y 1534, cuando murió, siendo sustituido por Juan Sánchez, que las remató entre 1535 y 1560. Ya en el siglo XIX (una vez derribado el convento aledaño) se produjo una ampliación cuyo resultado es la sede municipal que ahora podemos contemplar.

Si nos remitimos exclusivamente al conjunto construido en el siglo XVI, podemos afirmar que constituye una de las primeras edificaciones renacentistas levantadas en Andalucía y una clara muestra del estilo plateresco. Este primitivo ayuntamiento sevillano presenta una planta quebrada y quedaba organizado en dos alturas. A diferencia de lo que ahora sucede, la fachada principal estaba orientada a la Plaza de San Francisco y se dispone en cinco módulos separados por pilastras y columnas que en ambos casos muestran fustes con decoraciones de grutescos, motivos que se repiten también en jambas, entablamentos e incluso muros de la edificación. Hallamos además otros motivos decorativos, tales como medallones con personajes históricos e incluso hornacinas con esculturas con héroes tradicionalmente vinculados a las leyendas del origen de la ciudad (Hércules y Julio César, aunque ambos fueron añadidos en las reformas del siglo XIX). Para la labra de todo este repertorio escultórico se contó con un numeroso grupo de artistas y canteros.
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Por lo demás, en un extremo de la fachada se encuentra el arquillo que franqueaba el paso al compás del citado convento franciscano. Ya en su interior, el edificio presenta como salas principales el Apeadero (de planta rectangular) en el que se combinan elementos góticos y renacentistas, la Sala de Fieles Ejecutores y la Sala Capitular, cubierta por una bóveda en cuyos casetones se esculpieron figuras de 36 reyes de España. Del citado Apeadero parte una amplia escalera que conduce a la planta superior y en la que se localiza una Sala Capitular Alta, cubierta con artesonado de casetones, junto a otras dependencias.

Todo el conjunto decorativo, tanto exterior como interior, pretendía organizarse sobre un doble discurso: de un lado, narrando la propia historia heroica de la ciudad, a través de algunos de sus personajes más célebres. De otro, tratando de mostrar a la propia sede del Concejo hispalense como un templo de la justicia y el buen gobierno. Y para eso construyeron aquel edificio que aún podemos admirar. Entonces, como ahora, el poder requiere siempre más espacios. Aunque hoy los demande cada vez con mayor voracidad.

En este enlace podéis leer la información sobre el Ayuntamiento que se ofrece en la Sevillapedia y que puede completarse con la ficha de la base de datos del patrimonio inmueble de Andalucía. Además, leed esta síntesis en PDF sobre la historia y el arte del ayuntamiento sevillano.

09 marzo 2008

EL PLATERESCO

LA PRIMERA ARQUITECTURA RENACENTISTA ESPAÑOLA

Cuando los historiadores del arte hacen uso del término plateresco, adoptan criterios bien distintos. Para unos, se trata de un rasgo específico de la arquitectura renacentista española, consistente en la combinación de elementos de procedencia italiana (puramente renacentistas) con otros anclados en las tradiciones góticas del país. En cambio, otros autores lo consideran más bien como un estilo autónomo, en el cual está latente un cierto rechazo a las propuestas renacentistas, basadas en el orden, la proporción y la contención en cuanto a la decoración del edificio.

Casa de las Conchas (1493-1517). Salamanca.

Entre ambos puntos de vista podríamos adoptar una posición de síntesis, señalando que los comienzos de la arquitectura renacentista en España se presentan asociados a un estilo que muestra rasgos muy peculiares. Por un lado, es evidente que encontramos algunas referencias a los nuevos cánones italianos; pero por otro, hallamos también soluciones que están arraigadas en las propias tradiciones hispanas. Así considerado, podemos partir de la base de que el plateresco se desarrolló en nuestro país (sobre todo en las tierras de la Corona de Castilla) a finales del siglo XV y durante la primera mitad del siglo XVI y fue por tanto, como ocurre muchas veces en el arte hispano, un estilo mestizo que conjugó elementos diversos para producir resultados bien originales.

El término plateresco procede de una comparación: la que puede efectuarse entre el trabajo que hacen orfebres y plateros con la decoración abundante que caracteriza estos edificios. Así pues, en las construcciones platerescas veremos la combinación de numerosos elementos anclados en las últimas tradiciones góticas flamígeras (por ejemplo, las bóvedas de crucería o los pináculos) con una profusa decoración, sobre todo en las fachadas, realizada a base de motivos variados: medallones y escudos heráldicos, figuras humanas, composiciones vegetales, conchas, seres imaginarios, grutescos, etc. Al mismo tiempo, observamos también elementos que señalan ya las formas renacentistas, como los arcos de medio punto, los frontones o los entablamentos.

Juan de Álava y otros: "Fachada de la iglesia de San Esteban" (desde 1524). Salamanca.

De esta forma, la fachada del edificio se convierte en el elemento más relevante de la arquitectura plateresca. En este caso, se concibe como una estructura propia, ajena en parte a sus iniciales funciones sustentantes y de cierre exterior, cuya principal misión es desarrollar el programa iconográfico correspondiente, creando una especie de tapiz pétreo donde los canteros y escultores van a dejar la impronta de su trabajo, a veces un verdadero retablo pétreo. Esto hace que las producciones platerescas sean tan diversas que hemos de reconocer que con esta denominación agrupamos, como en un cajón de sastre, obras bien distintas. En definitiva, cada edificio plateresco es casi un estilo en sí mismo, tal vez porque en su elaboración participaron artistas muy diversos.

Sea como fuere, los edificios platerescos (y sobre todo sus fachadas) constituyen unos de los más interesantes episodios de la arquitectura renacentista española. Presentes en numerosos lugares de nuestra geografía, parece que sus ricas decoraciones eran el correlato en piedra de la riqueza que, como consecuencia del descubrimiento de América, comenzaba a llegar a Castilla. Sin embargo, otra corriente renacentista estaba ya abriéndose paso: la de carácter purista, más respetuosa con los principios italianos. En la época de la Contrarreforma parecía un lenguaje más apropiado que acabaría por triunfar. Pero para entonces, y por poner algunos ejemplos, joyas como las fachadas de la Universidad o de la Iglesia de San Esteban, ambas en Salamanca; el hostal de los Reyes Católicos, en Santiago; o la iglesia de San Pablo, en Valladolid, estaban ya construidos. Menos mal.
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Simón de Colonia y otros: "Fachada de la iglesia del convento de San Pablo" (desde 1486). Valladolid.
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Leed la información que sobre el arte plateresco se contiene en la web de Artehistoria. En esta otra página tenéis una síntesis de la arquitectura renacentista española, que presta atención al plateresco. Igualmente, y a modo de texto para estudiar, podéis descargaros en PDF este interesante compendio.

04 marzo 2007

PPT ARQUITECTURA RENACENTISTA EN ESPAÑA

POWER POINTS DEL RENACIMIENTO (VII)
Completamos la información sobre la arquitectura del Renacimiento en España con esta breve presentación en la que se recogen las características de este estilo en nuestro país, así como las diversas tendencias a las que se ha aludido en el post anterior, con imágenes de los edificios más significativos en cada caso.

LA ARQUITECTURA RENACENTISTA EN ESPAÑA

PLATERESCO, CLASICISMO Y PURISMO















Rodrigo Gil de Hontañón: "Fachada de la Universidad". Alcalá de Henares, Madrid.
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Juan de Álava y Rodrigo Gil de Ontañón Fachada
(desde 1524).Convento de San Esteban. Salamanca.

Siempre me ha resultado algo curioso este tema del renacimiento arquitectónico español, porque bajo esta denominación se agrupan los edificios que se realizan en nuestro país desde fines del siglo XV hasta muy entrado el siglo XVI y, en realidad, esta especie de reunificación cronológica no significa, ni mucho menos, que podamos hablar de una unidad de las formas artísticas.

Por el contrario, el panorama es enormemente diverso: todavía en el siglo XV se seguían construyendo edificios en estilo gótico e incluso el mudéjar continuaría demostrando su pujanza en épocas muy posteriores. Pero, al mismo tiempo, se realizan edificios que denominamos platerescos, porque su decoración imita, en piedra, la labor que un platero u orfebre realiza en la elaboración de sus joyas. Al mismo tiempo, y para este momento inicial, también se habla de un estilo "Reyes Católicos", e incluso del estilo Cisneros, por el cardenal de ese nombre. En realidad todas estas variaciones pueden considerarse como un renacimiento arquitectónico inicial cuya característica es... que el estilo renacentista se mezcla con otras diversas influencias y corrientes estéticas.
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De este modo, las formas puramente renacentistas se van abriendo paso muy lentamente en nuestro país, y cuando aparecen claramente definidas en un edificio, ya algo avanzado el siglo XVI, suele emplearse el término de estilo clasiscista, para señalar a aquello que suena más al Renacimiento, tal como se concibe en el arte italiano, del cual los edificios españoles reciben influencia directa. El palacio de Carlos V en la Alhambra de Granada, podría ser el ejemplo más significativo de esta arquitectura.
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Juan de Herrera, Asencio de Maeda y Juan de Minjares: "Casa Lonja de
mercaderes" (1583-1598). Sevilla (Actual Archivo General de Indias).
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Pero, en las últimas décadas del siglo XVI, aún encontramos una tercera corriente estética, caracterizada por la austeridad decorativa, algo aburrida y lineal, que se impone en el país a partir de la edificación del Monasterio de El Escorial. Pero no debemos entender que un único monumento determinase toda la arquitectura de la época.


La causa de este estilo purista, en el que además es palpable la influencia de Bramante, debe buscarse en la mentalidad que comienza a imperar en el país en el contexto de la Contrarreforma y asociarse también a la personalidad de quien entonces regía los destinos de Castilla y Aragón (hablar de España para esta época es un error de bulto): Felipe II. El inmenso poder del rey "en cuyos dominios no se ponía el sol" y su carácter sobrio y riguroso acabó por contagiar a las formas arquitectónicas. A veces el poder tiene esas cosas, de forma que una España empeñada en convertirse en bastión del catolicismo vería proliferar por todo el territorio los resultados hechos en piedra de esa mentalidad dominante.
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En esta página española se presentan las características básicas de la arquitectura renacentista en nuestro país, se comentan algunas obras y se plantea un ejercicio de autoevaluación. Por otra parte, el portal fuenterrebollo dedica una página al Monasterio de El Escorial, con excelentes fotografías y un plano a gran tamaño. Por último, como ejemplo de un monumento purista o "herreriano", podéis visitar la Web, bastante bien planteada, que los archivos estatales dedican al Archivo General de Indias.
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Patio. Casa Lonja de Mercaderes. Sevilla.

15 febrero 2007

SIN COMENTARIOS: LA FACHADA DE LA UNIVERSIDAD DE SALAMANCA (Y II)

"LA PRUEBA DE LA RANA"
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Ampliad esta foto, para que podáis ver mejor a la dichosa rana, (Y, por cierto, sí se ve en la parte inferior derecha de la segunda foto del post anterior), Terminada la polémica, seguiremos hablando (ya más seriamente) del Renacimiento. Una última cosa, el autor de la fotografía es el mismo que escribe aquí con frecuencia.
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14 febrero 2007

LA FACHADA DE LA UNIVERSIDAD DE SALAMANCA

A LA BÚSQUEDA DE LA RANA PERDIDA

Fachade de La Universidad. Salamanca. (1529-1533)

Es evidente que en un blog "serio" como éste debe dársele poco espacio a los juegos, las adivinanzas y otras cosas del mismo tenor. Pero, en cierta medida, el arte permite el juego y el descubrimiento del detalle, el encuentro con lo pequeño dentro de la obra de gran tamaño; la valoración, en definitiva, de lo mínimo.


Por otra parte, veo que el enigma del cuadro de los embajadores ha exacerbado vuestra curiosidad y el arte es, también, curiosidad e ilusiòn por decubrir. Así que aquí va otro enigma, aprovechando mi reciente viaje a Salamanca y Zamora y el hecho de que estamos ahora estudiando el Renacimiento, con lo que sólo me adelanto brevemente a mis planes originales.


Dentro de la hermosíma ciudad de Salamanca uno de los monumentos más significativos es su antigua Universidad, en la cual es especialmente destacable la fachada erigida entre 1529 y 1523, dentro de lo que se denomina estilo plateresco. Se caracteriza este estilo por tratar la pared (en este caso, la fachada) como si lo hiciese un platero que labra filigranas sobre una joya. De este modo, se emplea abundante decoración en relieve, muchas veces en medallones o cartelas.

Pues bien, en la fachada que nos ocupa, sobre los dos arcos escarzanos de la portada, aparecen sendos retratos de los Reyes Católicos. Sobre ellos encontramos escudos imperiales de Carlos I y, más arriba aún, hay representados varios personajes de época clásica, un Papa y otros personajes sobre los que no existe absoluta unanimidad entre los expertos. Pero los canteros que levantaron la fachada no se detuvieron ahí y la completaron con una profusa y variada decoración. Uno de esos canteros debió ser un hombre divertido, porque, en medio de sus afanes, tuvo tiempo para tallar una pequeña rana, que todo el que llega hasta Salamanca busca desesperadamente, En fin, no sé... ¿dónde esta esa rana?

 

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