04 marzo 2010
ALONSO BERRUGUETE
10 marzo 2008
JUAN DE JUNI
Dentro de la escultura española del Renacimiento es especialmente destacable la obra de Juan de Juni (1.507-1.577), quien sin embargo había nacido en Francia y de cuya localidad natal, Joigny, deriva probablemente su apellido. Desconocemos dónde se formó como artista, probablemente en la zona de la Borgoña de la que procedía, y es prácticamente seguro que pasó un tiempo en Italia. Pero hacia 1533 está ya en España, donde se establecería con carácter definitivo asentándose en la ciudad de Valladolid.Juan de Juni: "Piedad" (1575). Medina del Campo, Valladolid.
La diversidad y amplitud de la obra de Juni dan noticias fidedignas de la aceptación que tuvo su obra escultórica, que realizó en soportes muy variados (piedra, madera policromada o barro) y para clientela muy diversa. En cualquier caso, y dadas la época en la que trabajó y la posición de la Iglesia en el país, la mayor parte de su producción está formada por obras de carácter religioso. En ellas encontramos una característica predominante: el gusto por las composiciones dramáticas, que crea mediante recursos diversos: las actitudes de los rostros, los gestos de sus personajes que presentan numerosos escorzos o los abundantes pliegues de las vestimentas. Emplea, por lo tanto, un lenguaje manierista que resultó muy del gusto de la austera mentalidad religiosa castellana de la época, que ya avanzaba por los caminos de la Contrarreforma.
No obstante, en la obra de Juni cabría señalar muchos matices y varias etapas estilísticas. Sin embargo, es en la década de los 40 del siglo XVI cuando el escultor alcanza la absoluta madurez, que queda bien demostrada en el Entierro de Cristo que conserva el Museo
Nacional de Escultura. Todo el grupo escultórico es de una gran belleza y está presidido por un fuerte sentido dramático. Pero fijaos en esa mano de José de Arimatea que nos muestra una espina de la corona de Cristo y pretende implicar al espectador directamente en la tragedia que el artista quiere representar. No cabe duda que estamos ante uno de los mejores ejemplos de la escultura española de todas las épocas.Juan de Juni: "Entierro de Cristo" (1541-1544). Valladolid.
En este foro tenéis un buen trabajo sobre Juan de Juni, acompañado de numerosas fotografías de sus obras. Además, en esta página disponéis de una biografía detallada. con análisis de las distintas etapas de su producción escultórica. Por último, dad un vistazo a la ficha sobre el artista que se encuentra en la web del Museo Nacional de Escultura de Valladolid.
08 marzo 2008
EL CRISTO DE LA VERA CRUZ DE SEVILLA
Estamos ya próximos a los días en los que la ciudad de Sevilla se desborda en esa fiesta del arte en la calle que constituye la Semana Santa. Una celebración que alcanzó gran auge desde la época barroca, a la cual pertenece un elevado número de las imágenes que durante esos días procesionan por las calles de la ciudad. Sin embargo, hay una imagen procesional que se remonta a un momento anterior al del esplendor barroco del siglo XVII. Me refiero al Cristo de la Vera+Cruz, la imagen más antigua de la Semana Santa sevillana.
en época del emperador Constantino (comienzos del siglo IV). Desde entonces ese interés por la reliquia del Santo Madero no hizo sino aumentar y fue difundida co mucho éxito por la Orden Franciscana en los siglos bajomedievales. En esa época se crea en Sevilla una Hermandad que lleva por título el de Vera+Cruz, constituida de manera formal en 1448, alojada en el convento principal de los franciscanos de la ciudad. La Hermandad atravesó diversas vicisitudes a lo largo de su dilatada historia y acabaría extinguiéndose a comienzos del siglo XX, hasta que un grupo de estudiantes sevillanos, de uno de los cuales guardo el mejor de los recuerdos, procedió a refundarla en 1942.
Formalmente nos hallamos ante la imagen de un crucificado ya muerto, como revelan la posición de la cabeza, inclinada por completo sobre el hombro derecho, la relajación muscular y la flexión de las rodillas. Quien quiera que fuese el autor, procuró remarcar el tono dramático de la escultura, mostrando detalles tales como la herida sangrante del costado, los ojos entornados, la posición de las manos o la forma en la que se talla la cabeza, donde nos sorprende una boca entreabierta que nos muestra la dentadura y el comienzo de la lengua. Otros regueros de sangre son apreciables en el cuello y en la parte superior del torax, como resultado de la presencia de una corona de espinas labrada en el propio soporte de la imagen. Todos estos recursos son bien propios de la escultura del último gótico, pese a la fecha de realización de la obra. En cualquier caso, llama la atención la capacidad del escultor para retratar a este Cristo muerto, que deja plasmada en la elaboración del conjunto de la cabeza, que podemos considerar de una hermosa belleza muy próxima al patetismo.
Por el contrario, la composición del sudario o paño de pureza del Cristo de la Vera+Cruz nos pone ya en la senda de la primera imaginería renacentista. Esta pieza cubre la zona central de la escultura y se anuda sobre su cadera izquierda. El naturalismo de los pliegues es aquí evidente. Además, en una restauración efectuada a la imagen a finales de los años 70 del pasado siglo fue hallada en el sudario una banda de policromía que viene a semejar la existencia de un bordado sobre la propia pieza, elaborado a base de franjas verticales.
En definitiva, vemos en esta antigua obra un interesante cruce de influencias entre dos tradiciones artísticas bien diferenciadas; de un lado las procedentes de los siglos finales de la Edad Media, con esa tendencia al patetismo y a la dramatización de la imagen; de otro, la que va abriéndose paso lentamente y atiende a una representación más naturalista en las obras, con influencias que, en último extremo, están llegando desde Italia. Los nazarenos que hoy acompañan a este crucificado de la Vera+Cruz, con casi 500 años ahí clavado, tienen la suerte de haber recibido un legado histórico-artístico del mayor interés, que sale a la calle cada Lunes Santo. Cosas de Sevilla.06 marzo 2007
PPT ESCULTURA RENACENTISTA ESPAÑOLA
05 marzo 2007
LA ESCULTURA RENACENTISTA EN ESPAÑA
Juan de Juni: "El entierro de Cristo" (1544). Valladolid.
Juan de Juni: "Piedad". Medina del Campo, Valladolid.
En el caso de la escultura, las formas renacentistas llegaron a nuestro país de la mano de algunos autores italianos a finales del siglo XV. A partir de sus influencias se consolida en la Meseta un núcleo escultórico, que algunos denominan escuela de Valladolid, en el que destacarán especialmente Alonso Berruguete (1490-1561) y Juan de Juni (1507-1577). Ambos entienden el Renacimiento de distinta manera, pero sin embargo coinciden en algunas cuestiones de carácter fundamental.
Surge así la modalidad escultórica que llamamos
imaginería: la elaboración de obras de culto (muchas veces destinadas a procesionar públicamente) y que pretenden no únicamente alcanzar la perfección artística, sino también conmover al espectador a través de diversos recursos expresivos, de forma que los mensajes de la religión cristiana y sus modelos (el propio Cristo, la Virgen, los santos, las figuras del Antiguo Testamento) provoquen en aquél un sentimiento de piedad y de autoafirmación en sus creencias religiosas.







