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21 mayo 2011

DUCCIO

EL ORIGEN DE LA ESCUELA  SIENESA DE PINTURA

Muchas veces la producción de un artista viene a demostrarnos como éste se encuentra en una encrucijada en la que son claramente perceptibles determinadas influencias y estilos diversos, que el autor trata de combinar con mayor o menor acierto. Este es el caso de Duccio di Buoninsegna (hacia 1255/1318-19), a quien podemos considerar de algún  modo como el creador de la escuela sienesa de pintura, en los comienzos del Trecento italiano. Un pintor cuya obra se desenvolvió casi siempre entre una predominante tradición bizantinista, las influencias de la pintura gótica (en muchos casos, heredera de aquélla) y la tendencia progresiva a dar mayor importancia al naturalismo, lo que a su vez muestra un conocimiento de la obra de su contemporáneo Giotto di Bondone, creador de la escuela florentina.

Superior. Duccio di Buoninsegna. Izquierda: "Madonna Rucellai (1285) Florencia. Derecha: "Madonna di Crevola" (1284) Siena.

Tras pasar un periodo de formación del que apenas tenemos noticias (se ha afirmado que Cimabue fue el maestro de nuestro artista), hacia 1280 encontramos a Duccio establecido en Siena y, pocos años después, en 1285, realiza una de las obras que le darían más fama, la Madonna Rucellai, en la que son bien visibles los modelos bizantinos (los nimbos, la presencia del fondo dorado...), aunque introduce algunas aportaciones personales de interés, tales como un cierto sentido lírico, expresado a través del manejo de colores suaves y una novedosa idea del movimiento, como podemos apreciar en las líneas sinuosas del manto de la Virgen. En años posteriores Duccio seguiría  pintando con frecuencia este modelo de la Virgen y el Niño acompañados de ángeles y santos, dada su aceptación entre la clientela sienesa.

Derecha: "Coronación de la Virgen" (detalle de la vidriera del ábside de la catedral de Siena). Hacia 1288. 

Por otra parte, desde 1288 encontramos a Duccio embarcado, junto a otros artistas, en la realización de la gran vidriera circular (seis metros de diámetro) de la catedral de Siena, en la que se muestran tres escenas relacionadas con la Virgen: la Muerte, la Asunción y la Coronación. Aunque es evidente que la realización última de la obra correspondió a artistas del vidrio (desconocidos, por otra parte), no parece que existan dudas sobre que el diseño y dibujo previo de todo el conjunto correspondió al pintor sienés.

Inferior. Duccio di Buoninsegna: "Maestà" (1308/11). Siena.

Más adelante, en 1308, Duccio había recibido ya el encargo de la que sería su obra maestra, la Maestà que tres años más tarde fue colocada como retablo del altar mayor de la catedral de la ciudad. Se trata de una tabla de gran tamaño (4,2 por 2,1 metros), pintada al temple, en cuya parte delantera encontramos de nuevo a la Virgen con el Niño, acompañados por ángeles, apóstoles y santos sobre un fondo dorado. En la parte trasera se muestran   veintiséis escenas de la Pasión de  Cristo. Y es aquí, precisamente, donde Duccio introduce las novedades más significativas con respecto a las tradiciones bizantina y gótica, como son el interés por el detalle y la búsqueda de una mayor naturalismo en la representación.


Con posterioridad a estas fechas y a la realización de la Maestà, los datos sobre Duccio se vuelven más escasos, con excepción de los que rodean a su propia muerte que ocurrió al parecer en medio de la más absoluta pobreza. Así pues, no pudo cumplirse el deseo que el artista dejó escrito para certificar su autoría de la gran Maestà: "Santa Madre de Dios, sé causa de paz para Siena y de vida para Duccio, que así te pintó". El artista no podía ser inmortal. Tal vez su obra sí.

Superior. Duccio di Buoninsegna. Izquierda: "Pilatos lavándose las manos" (detalle de la Maestà) 1308-1311. Derecha: "Resurrección de Lázaro" (1310/11).
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Sobre Duccio disponéis de una página italiana, "Siena per Duccio" (también en inglés) con informaciones muy completas. Igualmente podéis consultar la Wikipedia italiana, bien planteada. Por último, en español, destaca esta información de Artespaña.

25 enero 2009

SIMONE MARTINI

A LA BÚSQUEDA DE UN NUEVO LENGUAJE PICTÓRICO

Prácticamente no sabemos nada de los primeros años de la vida de Simone Martini (h. 1285-1344), salvo la circunstancia de su más que probable nacimiento en la ciudad de Siena. Nada conocemos de sus orígenes familiares ni de quiénes pudo aprender el arte de la pintura, aunque se le relaciona con el estilo de las obras de Duccio di Buoninsegna, a quien se considera el padre de la escuela sienesa de pintura.

Sala del Mappamondo. Palacio del Común. Siena (Italia) y detalle: Maestá (1315) de Simone Martini.

El caso es que cuando tiene en torno a los 30 años de edad Martini realiza la primera de sus obras conocidas: la Maestá que figura en la Sala del Mappamondo de Palacio del Común de Siena, un fresco de amplísimas proporciones en el que el pintor acusa con claridad las influencias bizantinas (lo que se denominaba maniera greca), bien visibles en la ausencia de fondo o en los nimbos dorados de las cabezas de los personajes. Pero al mismo tiempo observamos en este fresco ciertos detalles novedosos como la propia disposición de las figuras, un amplio cortejo de personajes que no se hayan colocados rígidamente, así como ese suave movimiento del palio que cubre a los representados, como si un viento dulce lo meciese.

Simone Martini: "Retrato ecuestre de Gidoriccio da Fogliano" (1328). Siena, Italia.

A partir de esa obra, los datos sobre Martini se incrementan, de lo que podemos deducir que su prestigio como artista se ha consolidado. Realiza diversos frescos para la capilla de San Martín de la Basílica inferior de Asís, viaja a Nápoles y, en 1328, pinta su segunda gran obra en la pared opuesta a aquella en la que unos años antes había realizado la Maestá. Nos referimos al fresco del condotiero Gidoriccio da Fogliano en el asedio de Montemassi, que nos muestra a un solitario mercenario cabalgando por un difuso paisaje en el que sólo hallamos fortalezas y campamentos militares, aunque algunas opiniones cuestionan que la autoría de esta obra correspona a nuestro pintor.
Simone Martini: "Anunciación con dos santos" (1333). Florencia.

En estos años Martini alcanza la cima de su trayectoria artística, que queda confirmada con el tríptico sobre tabla dedicado a la Anunciación (con los santos Ansano y Julieta en los laterales). Quizás sea esta la obra en la que podamos ver con mayor claridad la dualidad de influencias en las que se movía el artista: tanto el fondo dorado como la aureolas de santidad de los personajes nos remiten de nuevo a lo bizantino. Sin embargo, el conjunto respira un aire moderno en el que son visibles las influencias del gótico francés así como tímidos elementos precursores del Renacimiento.
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Ved si no cómo el pintor coloca en medio de la representación, acompañando el mensaje que el arcángel Gabriel transmite a María, esos elementos vegetales: la vara de olivo que porta el propio ángel en la mano (completada con la corona de su cabeza) y el ramo de lirios blancos, símbolo de la pureza, que figura sobre un jarrón. Reparad en ese movimiento del manto del ángel. Su cuerpo ya se ha posado, arrodillado ante María, pero el viento celestial parece que aún le acompaña. Pura poesía lírica hecha pintura.
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Aquí hay una amplia colección de imágenes de obras de Martini, así como su biografía en inglés. La información que ofrece la Wikipedia española es bastante amplia y rigurosa. Por último, leed un interesante análisis en español de la Anunciación.

22 enero 2008

GIOTTO DI BONDONE

LA LEYENDA DE SAN FRANCISCO

No es tarea fácil sintetizar la vida de un autor como Giotto di Bondone (1.267-1.337), quien fue el primer pintor italiano que dejó atrás las tendencias bizantinas de la pintura y abrió nuevos caminos que andando el tiempo acabarían conduciendo al Renacimiento.

Giotto "Resurrección de Lázaro" (hacia 1330) Asís.

Nacido en una familia campesina, su afición y destreza en el arte de la pintura lo llevaron a formarse en el taller de uno de los pintores florentinos más famosos del momento, Cimabue. Tras este periodo inicial, del que tenemos muy pocos datos, emerge un Giotto cuya fama va a irse extendiendo progresivamente, como consecuencia de lo novedoso de su pintura. Es casi seguro que su primer encargo de envergadura lo constituyen los frescos que decoran la iglesia superior de la basílica de Asís, donde retrató magistralmente la vida de San Francisco. Sin embargo, debe tenerse presente que no existe un acuerdo unánime sobre que todo el conjunto fuese de su autoría. La opinión más generalizada afirma que al menos cuatro de los veintiocho frescos son obras de uno o más de de sus discípulos. Ello no obstante, el diseño del conjunto debió ser realizado por nuestro artista, quien tuvo presente las informaciones recogidas en la "Leyenda mayor" que sobre San Francisco había escrito San Buenaventura hacia 1262.

Más adelante, Giotto consolidó su fama con el famoso ciclo de frescos de la Capilla de la Arena (propiedad de la familia Scrovegni) en Padua (1305-1306), considerado su mejor conjunto pictorico. En estas obras en la que se representan escenas de la vida de la Virgen, la Pasión de Jesús y el Juicio Final podemos apreciar con nitidez la preocupación de Giotto por cuestiones tales como la perspectiva, el volumen de los personajes y el color, así como el interés por llevar el dramatismo a la representación. Unos años después, a partir de 1320, el artista realizó otros dos ciclos en sendas capillas de la basílica de la Santa Cruz, de Florencia. Precisamente en esta ciudad el trabajo de Giotto fue excelentemente acogido y su fama le facilitó obtener el cargo de arquitecto de la catedral de la ciudad, para la que diseñó el famoso campanile. El aspecto de esta torre no se corresponde por completo con el proyecto de Giotto, ya que sus obras no habían finalizado cuando el artista falleció. Dejaba a la historia del arte una novedosa manera de entender la pintura.
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Giotto: "campanile de la catedral" (desde 1334). Florencia.

Sobre Giotto conviene leer la biografía que se recoge en este extenso artículo del crítico de arte Santiago Amón y hacer una visita virtual a la capilla de la Arena de Padua. Además, aquí podéis ver 160 obras del artista. Pero si tenéis algo más de tiempo, seguid este relato de la vida de San Francisco según la Leyenda de San Buenaventura conforme se presenta en esta página, intercalado con los frescos de Giotto. Otra opción, si el tiempo no os sobra, es ver esta presentación de los 28 frescos. En este caso, la acompaño de una canción tomada del disco turco Geceden Gelen, de deliciosa música sufí. Misticismo y devoción desde distintos lugares del Mediterráneo.



19 enero 2007

POWER POINT SOBRE EL TRECENTO ITALIANO

POWER POINT SOBRE LOS PRIMITIVOS FLAMENCOS

Concluyo aquí las PPT incluidas en el tema del arte gótico, con las que corresponden a la pintura; una dedicada a la obra de los pintores italianos del Trecento (Simone Martini y Giotto di Bondone) y otra que analiza la obra de los distintos autores que incluimos dentro del la denominación de los primitivos flamencos, con especial referencia a la producción de Van Eick.



PINTURA ITALIANA DEL TRECENTO

NUEVOS CAMINOS SE ABREN A LA PINTURA












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Simone Martini: "Retrato ecuestre de Guidoriccio da Fogliano". Fresco en el Palacio del Común, Siena, Italia. (1328). .

Dentro del estudio del arte gótico, y en lo que hace referencia a la pintura, suele dejarse un apartado específico para el análisis de dos corrientes artísticas que si bien, desde el punto de vista cronológico, pueden incluirse dentro de la época gótica, supusieron una cierta ruptura con las tradiciones de ese estilo y abrieron al arte nuevos camnos, que preludian el triunfo del Renacimiento. Se trata, por un lado, de la pintura italiana del Trecento y, por otro, de los primitivos flamencos. A la primera de estas dos corrientes dedicamos ahora nuestra atención.

Ducio: "El beso de Judas". Temple sobre madera. (1308-11).

En Italia, durante los comienzos de la época gótica, había prevalecido un estilo pictórico caracterizado por su dependencia de los modelos bizantinos, en los que predominaban la tradición de la pintura de iconos, la frontalidad y rigidez de las figuras representadas, la ausencia de fondo y la preponderancia del color dorado. Sin embargo, esta tendencia bizantinizante concluye en el siglo XIV , merced a las aportaciones de los pintores italianos del Trecento.

En primer lugar nos encontramos, en la hermosa ciudad de Siena, con un grupo de pintores que marca la transición desde lo bizantino a la nueva época. En sus obras el color dorado está aún bien presente, aunque irá perdiendo importancia de manera progresiva, mientras comienza a aparecer el paisaje y se incrementa el número de figuras que se incluyen en una misma escena. Destacan en esta escuela las apotaciones de Ducio y de Simone Martini, cuyo retrato al fresco de Guidoricio da Forliano nos muestra de forma rotunda los nuevos vientos que soplan en la pintura italiana, con la abundante introducción del paisaje en la obra.

Giotto di Bondone: "San Francisco da su manto a un pobre". Fresco. Basílica alta de Asís, Italia. (1297-99).

Pero si de Siena pasamos a la cercana Florencia, nos sorprenderá la ingente obra de Giotto di Bondone, con el cual los planteamientos modernos se muestran mucho más consolidados, hasta tal punto de que podríamos también incluirlo dentro de un primer impulso del arte renacentista. En este artista el bizantinismo es algo ya pasado, residual.

Autor de una extensa cantidad de obras pintadas al fresco (si todas fueron debidas a su mano), en ellas el paisaje, sea natural o urbano, está bien presente, mientras que los personajes componen escenas, se acentúa el movimiento y el volumen y el color alcanzan un protagonismo inusitado. Al mismo tiempo, Giotto manifiesta un gran interés por los problemas de la perspectiva, aún no resueltos de forma completa.

Giotto di Bondonne: "Resurrección de Lázaro". Fresco, Capilla de la Arena. Padua, Italia. (1304-06).
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Fue así como, con las obras que Giotto nos dejó en la capilla de la Arena de Padua, en la iglesia de la Santa Cruz de Florencia o en la basílica superior de Asís, el arte pictórico inició un camnio de novedades y sorpresas en el que los seres humanos y la naturaleza que los rodeaba serían el elemento predominante de su atención.

Podéis encontrar buenas síntesis de este tema en la Historia digital del Arte, de la Wikipedia o en esta página del Cnice/MEC. Sobre la obra de Giotto (en italiano) está página de la organización religiosa Christus Rex dispone de un buen abanico de imágenes, al igual que esta otra sobre la obra de Martini. Pero,en general y a partir de ahora, para la pintura y la escultura, será bueno visitar la mejor galería de arte que conozco en Internet, ya citada en la barra lateral: la Web gallery of Art que, desde Hungría, nos ofrece un amplísimo catálogo de autores, consultable de manera alfabética.
 

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