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05 febrero 2010

LA CÚPULA DE LA CATEDRAL DE FLORENCIA

COMENTAR UNA OBRA DE ARTE (16)

Desde cualquier perspectiva que se elija, la cúpula de la catedral de Florencia se eleva por encima del viejo caserío de la ciudad, dando a ésta su perfil más característico. Con esta obra Brunelleschi aportó interesantes novedades a la historia de la arquitectura y contribuyó decisivamente a consolidar la imagen de Florencia como centro artístico del Quattrocento italiano.

1) DETERMINAR:

a) TIPO DE OBRA: arquitectura.

b) TÍTULO:  cúpula de la catedral de Santa María del Fiore.

c) AUTOR: Filipo Brunelleschi (1377-1446).

d) FECHA: Proyecto presentado en 1418. Trabajos desarrollados entre 1420 y 1436. La construcción de la linterna, según proyecto del mismo arquitecto, se inició en 1446 y concluyó en 1461.

e) LOCALIZACIÓN: Florencia, Italia.

f) ESTILO: arquitectura italiana del Quattrocento.

2) ANALIZAR:

A) Análisis técnico:

* FORMA: cúpula de perfil apuntado y planta octogonal. Su punto más elevado alcanza una altura sobre el suelo de 114 metros Su diámetro mayor es de 41,7 metros. Su peso se estima cercano a las 37.000 toneladas.

* MÉTODO: obra arquitectónica realizada en piedra (la base), ladrillo macizo (la mayor parte de la estructura), mortero y otros materiales, destacando el mármol de los nervios y del revestimiento del tambor.

* DESCRIPCIÓN GENERAL: la cúpula de la catedral de Florencia se levanta sobre un tambor de planta octogonal realizado en piedra. Cada uno de sus ocho lados está revestido por placas de mármol (blanco y verde) y presenta un gran óculo central. Sobre este tambor se levanta la cúpula propiamente dicha que, al exterior, muestra un claro perfil apuntado en el que destacan los ocho nervios realizados con sillares de mármol blanco de cuatro metros de espesor. Todo el espacio de los plementos existentes entre aquellos está cubierto por tejas de barro planas, de color rojizo. En el punto de convergencia de los nervios se alza una linterna prismática, de ocho lados y 16 metros de altura, con contrafuertes rematados por volutas y cubierta por una estructura cónica coronada por una esfera de cobre dorado sobre la que se alza una cruz.

Sin embargo esta imagen externa oculta la ingeniosa solución aplicada por Brunelleschi para levantar la construcción sin que fuesen necesarias cimbras de madera que soportasen la estructura durante el desarrollo de las obras. A tal efecto, el arquitecto concibió en realidad una doble cúpula, exterior e interior, de perfiles apuntados, de modo que existiese un espacio vacío entre ambas, siempre constante y con un sistema de vigas de refuerzo que se extienden horizontalmente entre los nervios.

La cúpula interior, de menor tamaño, posee un total de 24 nervios construidos en ladrillo que reciben las descargas de la estructura, dividiendo el peso de su carga y llevándolo hasta el tambor. Recoge así el empuje de la cúpula externa, mientras ésta aleja a aquélla de la humedad, al tiempo que sus ocho nervios visibles al exterior carecen de verdadera función estructural. Con todo ello se reduce el peso del conjunto y se posibilita la existencia de una galería interna entre ambas cúpulas que conduce hasta la linterna.

Por último, cabe mencionar que gracias al sistema constructivo autoportante empleado en esta obra, realizado a base de anillos concéntricos de ladrillo que van sucediéndose en altura,  la cúpula presenta, vista desde el interior de la catedral, una superficie completamente plana, sin nervios de ningún tipo.

B) Análisis simbólico:

Las dimensiones de esta cúpula la convierten en la construcción más relevante del Quattrocento italiano. La obra en sí misma simboliza la importancia de Florencia como núcleo fundamental del arte renacentista durante el siglo XV y principal ciudad de la época, tratando de hacer visible el paralelismo entre la ciudad toscana y la brillante Roma de la época clásica. Al mismo tiempo, el hecho de que corone el templo catedralicio la constituye en símbolo visible de la fortaleza de la Iglesia cristiana en la sociedad florentina.

C) Análisis sociológico:

La obra de Brunelleschi es el resultado de la convocatoria de un concurso con el que se decidió el arquitecto que llevaría a cabo la nueva cúpula que cubriría el crucero del Duomo florentino, catedral realizada por Arnolfo di Cambio en estilo gótico. Aunque se otorgó el triunfo, de manera conjunta a Ghiberti y Brunelleschi sería éste quien finalmente asumiría el reto de levantar esta novedosa estructura que acabaría realzando el nombre de Florencia, en la que la familia Médici comenzaba a destacar ya como principal linaje de una ciudad a la que las actividades económicas (sobre todo comerciales y bancarias) estaban llevando ya a un momento de gran esplendor, apreciable no sólo en esta magna construcción y otras realizadas por el mismo el mismo arquitecto (basílica de San Lorenzo) sino también en otros ámbitos de la cultura que convertirían a Florencia en el centro del humanismo del siglo XV.

3) OTRAS CUESTIONES:

Cuando Brunelleschi levanta esta obra no dispone de ningún modelo cercano en el tiempo en el cual pueda inspirarse, siendo su precedente más próximo la cúpula del Panteón de Roma, con la cual mantiene sustanciales referencias. Por otra parte, la cúpula florentina inicia el desarrollo de la gran arquitectura renacentista y, más en concreto, la serie de cúpulas que tienen su remate más destacado en la que levantaría Miguel Ángel en la Basílica de San Pedro del Vaticano, ya en el siglo XVI.

Sobre esta "cúpula que no es una cúpula" hay un excelente artículo en la Wikipedia en italiano. En la misma lengua, en esta página se plantea el sistema de construcción de esta obra colosal.

11 febrero 2008

LEÓN BATTISTA ALBERTI

EL AFÁN DE SABER DE TODAS LAS COSAS.

León Battista Alberti: "Palacio Rucellai" (1446-1451). Florencia.

Nuestra sociedad ha llegado a tal nivel de especialización que es difícil para nosotros concebir que un arquitecto se dedique a algo más que a diseñar edificios y a construirlos. Pero imaginemos que ese arquitecto es también gramático, poeta y novelista, matemático y tratadista filosófico, que ha tomado las órdenes menores y ejerce como funcionario de la administración pontificia. Incluso que aún le queda tiempo para cuestiones filosóficas, mostrando un claro interés por todas las ramas del conocimiento. Imposible, diríamos ahora. Ahora sí, pero no en el siglo XV, porque todo eso fue León Battista Alberti, (1.404-1.472), que responde en esa centuria al ideal de artista y humanista integral, típico del Renacimiento, que algo más adelante encarnará Leonardo da Vinci.

León Battista Alberti: "Fachada de Santa María Novella" (1456-1470). Florencia. // Fachada del `Templo Malatestiano´ (1447-1450). Rímini.

Alberti nació en Génova, pero desarrolló su formación en las universidades de Venecia, Padua y Bolonia, doctorándose en derecho canónico. En 1432 se trasladó a Roma, donde inició su carrera eclesiástica, obteniendo poco después un cargo en la administración pontificia que mantendría durante casi toda su vida. En 1434 está en Florencia, donde contacta con algunos de los grandes artistas del primer Renacimiento: Brunelleschi y Donatello. Y es en esa ciudad donde Alberti va a iniciar su carrera como arquitecto, a partir de su relación con Giovanni Rucellai, que le encargó el diseño del palacio que lleva su nombre, con su característica fachada en tres alturas con órdenes superpuestos.

Dadas sus múltiples ocupaciones, la producción arquitectónica de Alberti no es demasiado amplia, pero alcanza a un número significativo de obras maestras. Entre ellas destaca la fachada de la iglesia de Santa María Novella, también en Florencia, donde el empleo rítmico de los volúmenes del círculo, el cuadrado y el triángulo recuerda la sencillez de las construcciones infantiles. Las iglesias de San Sebastián y de San Andrés, en Mantua, o el famoso Templo Malatestiano en Rímini, son muestra también de su interés por la arquitectura religiosa, siempre en la búsqueda de la armonía del edificio, conseguida mediante el mantenimiento de la proporción geométrica de sus distintos elementos. San Andrés quizás sea el exponente más claro de su devoción por la arquitectura clásica, al mostrarnos elementos propios del arte romano, tales como el orden gigante, el podium o la concepción de la fachada como si de un arco de triunfo se tratase.

En realidad, parece que Alberti dedicaba su tiempo a diseñar y dibujar estas construcciones dejando que fuesen otros (a los que ahora llamaríamos aparejadores) los que, a partir de sus planos y bocetos, se ocupasen del levantamiento y seguimiento de las obras. Y es que el artista fue también un reputado escritor de libros de arte. En esta faceta, cabe señalar que escribió sendos tratados sobre arquitectura, escultura y pintura. En el primero de ellos definió qué era para él ser arquitecto. La frase es tan hermosa que merece la pena reproducirla aquí:

"Yo voy a considerar arquitecto a aquel que con método y procedimiento seguro y perfecto sepa proyectar racionalmente y realizar en la práctica, mediante el desplazamiento de las cargas y la acumulación y conjunción de los cuerpos, obras que se acomoden perfectamente a las más importantes necesidades humanas. A tal fin, requiere el conocimiento y dominio de las mejores y mas altas disciplinas. Así deberá ser el arquitecto."

Pues eso: las necesidades humanas, nada menos.

León Battista Alberti: "Iglesia de San Andrés" (1470). Mantua.

Existe un blog sobre Alberti, mantenido por un profesor francés, que posee informaciones diversas sobre el arquitecto. Como ejemplo de una de sus grandes obras (quizás, en la que estuvo más implicado), en este enlace podéis hacer una visita virtual a la iglesia de San Andrés de Mantua.

09 febrero 2008

LA BASÍLICA DE SAN LORENZO DE BRUNELLESCHI

COMENTAR UNA OBRA DE ARTE (11).

Como ejemplo del comentario de obras artísticas pertenecientes a la arquitectura renacentista vamos a analizar la Basílica de San Lorenzo, de Filippo Brunelleschi, una de las obras con las que comienza, precisamente, el citado estilo.

1) DETERMINAR:

a) TIPO DE OBRA. arquitectura.

b) TÍTULO: Basílica de San Lorenzo.

c) AUTOR: Filippo Brunelleschi (1377-1446).

d) FECHA: 1421-1428

e) LOCALIZACIÓN: Florencia, Italia.

f) ESTILO: Arquitectura renacentista del Quattrocento.

2) ANALIZAR:

A) Análisis técnico:

* FORMA: Obra arquitectónica con planta de cruz latina, de tres naves y capillas laterales. Presenta cubierta exterior a dos aguas en la nave central y a un agua en las laterales.

* MÉTODO: Construcción realizada en piedra, con mármol para los revestimientos decorativos y material de relleno en las bóvedas.

* DESCRIPCIÓN GENERAL: Nos hallamos ante un edificio que presenta una planta de cruz latina muy alargada. Está dividido en tres naves a las que se adosan capillas laterales.

La nave central, de mayor altura y anchura que las otras, presenta una arquería con arcos de medio punto sostenidos por columnas corintias, cuyos capiteles sostienen cubos de entablamento con arquitrabe, friso y cornisa. A mayor altura aparece un muro perforado por amplios y esbeltos vanos de medio punto que permiten la iluminación natural del interior del templo. La cubierta interior de la nave es plana, con casetones decorados mediante rosetones dorados sobre fondo blanco.

Las naves laterales presentan bóovedas vaídas que apean, a un lado, sobre las columnas de la nave central y, al otro, sobre pilastras de orden corintio. Sobre éstas, a los lados externos, encontramos óculos de iluminación.

Las capillas de los extremos, siete a cada lado, muestran un acceso con arco de medio punto y se cubren con bóveda de cañón.

Por su parte, el transepto presenta en su frente cinco capillas , todas ellas rematadas con testero plano. La central, a modo de ábside, se alinea con la nave principal y posee el mismo tipo de cubierta adintelada. El testero queda enmarcado por dos columnas corintias sobre las que se alza una tribuna, generando una doble altura en la que se aprecian sendos arcos de medio punto. La otras cuatro capillas se alinean con las naves laterales y se cubren, al igual que éstas, con bóvedas vaídas. Además, posee el transepto otras tres capillas en cada uno de sus extremos, orientadas hacia la cabecera del templo (en un caso) y hacia el crucero (en los otros dos).

Adosados a ambos lados del transepto se encuentran dos amplios espacios, que sobresalen de la estructura del templo. Son las llamadas "Sacristía Vieja" (obra del propio Brunelleschi) y "Sacristía Nueva" (obra de Miguel Ángel).

El crucero se cubre con cúpula semiesférica que aparece al exterior cubierta por una estructura a modo de cimborrio.

Al exterior el templo presenta una fachada inconclusa, hecha en piedra y ladrillo, ya que no se llevó a cabo su revestimiento con decoración de mármoles. Sin embargo, hacia el interior, la basílica muestra una contrafachada (obra de Miguel Ángel) que posee en la zona central un balcón sobre columnas corintias que enmarca la puerta principal, quedando a sus lados otras dos laterales.

B) Análisis simbólico:

No hallamos en la propia edificación referencias simbólicas evidentes, más allá de la que nos muestra la propia planta de la basílica, cuya cruz latina es una referencia obvia al más conocido símbolo de la religión cristiana. Por otra parte, la propia majestuosidad del edificio viene a simbolizar el creciente poder de la familia de los Médicis, que encargó su construcción.

C) Análisis sociológico:

Cuando Brunelleschi recibe el encargo de levantar (sobre una antigua iglesia románica) la Basílica de San Lorenzo, Florencia se halla en el comienzo de una etapa de esplendor que viene marcada por el predominio en el gobierno municipal de la familia Médicis, representada por Juan de Vicci Médicis (1360-1429), riquísimo banquero, comitente de la obra y con el que se inicia el apogeo de la dinastía florentina, consolidado con su hijo Cosme el Viejo (1389-1464).

Juan de Médicis decide encargar el proyecto a Brunelleschi con una clara finalidad: el templo habría de servir como panteón de los miembros más ilustres de la familia, para mostrar al mundo no sólo la riqueza familiar, sino también su predominio en la vida política y cultural de la capital toscana.

3) OTRAS CUESTIONES:

Este templo, claro ejemplo de la arquitectura renacentista del Quattrocento italiano, se inspira por un lado en las primeras basílicas paleocristianas y, por otro, en los patrones de la arquitectura clásica, tal como revelan elementos como el orden corintio o la cubierta plana con casetones.

Todo el edificio refleja el acusado interés de Brunelleschi por conseguir la armonía y la proporción en la construcción. Para ello, el arquitecto parte del empleo de un módulo cuadrado (al que responden con exactitud la capilla mayor y el crucero) que se extiende al conjunto del edificio, ya sea multiplicando o dividiendo sus dimensiones, con lo que se obtiene un acusado efecto de regularidad y simetría.

Atrae también al arquitecto la consecución de una iluminación natural graduada del interior. Para ello, la nave central muestra grandes ventanales, que se ven reducidos a óculos en las laterales, mientras que las capillas adosadas carecen de vanos al exterior.

Con todo ello Brunelleschi proponía un nuevo tipo de iglesia, que se alejaba de los patrones góticos imperantes hasta el momento y se inspiraba en modelos clasicistas, dando lugar de esta manera al comienzo de la arquitectura renacentista, que había ensayado poco antes en el Hospital de los Inocentes, también en Florencia. Definitivamente, los tiempos medievales quedaban atrás.
En esta página argentina disponéis de un análisis arquitectónico del edificio, que puede completarse con la amplia información que presenta la Wikipedia italiana. Además, y dado que el edificio forma parte del conjunto de la denominada Opera medicea, visitad (en italiano o inglés) la página de esta institución.

04 febrero 2008

FILIPPO BRUNELLESCHI

DE ESCULTOR FRUSTADO A ARQUITECTO GENIAL
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Tal vez esta frase inicial resuma lo que fue la vida artística de Filippo Brunelleschi (1377-1445), un florentino formado en el arte de la escultura y la orfebrería, que había realizado algunas obras de cierto mérito en su primera juventud. Con veinticuatro años decidió participar en el concurso convocado para realizar las segundas puertas de bronce del baptisterio de la catedral de Florencia. El jurado calificó su propuesta en segundo lugar, declarando vencedor a Lorenzo Ghiberti y, aunque se propuso a ambos acometer juntos la tarea, nuestro artista se negó a ello, considerando que sus estilos eran absolutamente dispares. En esa tesitura, la realización de las puertas fue finalmente encomendada a Ghiberti.

Filippo Brunelleschi: "Fachada del hospital de los inocentes (vista general y detalle)" (1419). Florencia.

Pero para la Historia del Arte hay otro resultado aún más importante: Brunelleschi tomó la decisión de dedicar su actividad artística preferentemente a la arquitectura. A tal efecto, se estableció durante un tiempo en Roma y allí contactó con el escultor Donatello. Sin embargo, pudo estudiar in situ la arquitectura clásica, quedando profundamente atraido por los sistemas de construcción antiguos y por el sentido de la proporción y armonía de los edificios clásicos. En Roma, Brunelleschi lo dibuja todo, toma apuntes, observa las obras; aprende, en definitiva. Y lo hace hasta tal punto que resulta ser el primero que formula las leyes de la perspectiva, recurriendo en sus dibujos a mostrar las construcciones en planta y perfil, señalando las líneas de fuga.

Filippo Brunelleschi: "Cúpula de la catedral" (1420-1436). Florencia.

En el año 1407 nuestro artista regresa a Florencia, donde inicia una carrera dedicada fundamentalmente a la arquitectura. Su primera obra, que podemos considerar como el nacimiento de la arquitectura renacentista, es la fachada del Hospital de los Inocentes (1419), donde emplea el arco de medio punto y los capiteles corintios, además de la bóveda sobre pechinas. Algo antes había participado en otro concurso, destinado a resolver quién será el encargado de la construcción de la cúpula de la catedral de Florencia. En el mismo participa también Ghiberti, pero ahora es Brunelleschi el ganador. De este modo, en 1420 iba a comenzar la edificación de lo que podemos considerar su obra maestra, esa cúpula que, en realidad son dos superpuestas y que se levanta hasta 56 metros del suelo. Hay en ella importantes innovaciones técnicas, no sólo en la forma de construirla, sino también en su propia forma (no es como las cúpulas semiesféricas romanas) y en la levedad del espesor de los muros. Cuando la cúpula se inauguró en 1436, en una ceremonia a la que asistió el propio Papa, nada ya sería igual en la arquitectura.

Filippo Brunelleschi. Capilla Pazzi. (1429). Florencia.
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Pero Brunelleschi aún tuvo tiempo de realizar otras obras igual de interesantes. Para la familia Medicis levantó la Basílica de San Lorenzo (1421-28), a la que añadió la denominada Sacristía Vieja, y construyó la conocida Capilla Pazzi, anexa al convento de la Santa Cruz. Algunos palacios y residencias florentinas son también de su autoría. Su fama le llevó incluso a recibir encargos de otras ciudades italianas.


Cuando murió a los 68 años (una avanzada edad para la época) le fueron rendidos a Brunelleschi todo tipo de honores. No era para menos. Su preocupación por la proporción, por la armonía de las partes con el todo, por la levedad de los volúmenes, el juego con las formas geométricas, el interés por la perspectiva visual, todos estos elementos definen la obra de un arquitecto colosal que una vez, en su juventud, quiso ser escultor. Cuenta Vasari que en su tumba se inscribió la frase de que Brunelleschi fue "restaurador de la vieja arquitectura". No fue sólo así. Con él acababa de nacer la arquitectura renacentista.
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Sobre Brunelleschi, podéis leer en español la biografía que se contiene en las "Vidas" de Vasari. Visitad también esta página italiana, en la que encontraréis múltiples datos (y algunos vídeos) sobre la construcción de la cúpula de Florencia. La Artcyclopedia ofrece numerosos enlaces sobre el arquitecto renacentista. Finalmente, daos una vuelta por la "Florencia de Brunelleschi".

Filippo Brunelleschi: "Basílica de San Lorenzo" (1421-1428). Florencia.

08 febrero 2007

POWER POINT DEL RENACIMIENTO (I)

POWER POINT DE ARQUITECTURA ITALIANA DEL QUATTROCENTO

inicio la serie de power points de arte renacentista con el dedicado a la arquitectura italiana del Quattrocento, en el que encontraréis la trama conceptual correspondiente a este periodo, así como un recorrido por las obras fundamentales de Brunelleschi y Alberti.

LA ARQUITECTURA DEL QUATTROCENTO ITALIANO

LA CIUDAD, EL URBANISMO Y LOS EDIFICIOS



Vista de la catedral de Florencia con la cúpula (1430-1436) diseñada por Filippo Brunellescchi

Filippo Bruneleschi: Detalle del Hospital de los inocentes.Florencia. (1419-1424).

En Italia, desde casi comienzos del siglo XV, se inicia un intenso movimiento intelectual que tiene como objetivo la reflexión sobre la ciudad, tanto en lo que respecta a su disposición y organización (urbanismo) como en lo que concierne a los propios edificios que la componen. Pero el país, por así llamarlo, estaba lleno de ciudades y en muy contadas ocasiones se construyeron nuevas urbes completas. Así pues, la inquietud de los arquitectos se dirigió hacia lo que era realmente posible: la reforma de las ciudades ya existentes, mediante la construcción de nuevos edificios, la modificación o el embellecimiento de otros y la apertura de nuevos espacios en la trama urbana.

Los nuevos vientos arquitectónicos se inician con la obra de Filippo Brunelleschi (1377-1446), quien trabajó sobre todo en Florencia, donde levantó la cúpula que remata la catedral de la ciudad, que construyó mediante un sistema de anillos concéntricos hasta su remate en la linterna, donde convergen los poderosos nervios que sostienen toda la estructura. Pero además nuestro arquitecto se dedicó a la creación de varias iglesias y de otros edificios (hospitales, palacios). En casi todas sus obras encontramos un cierto regusto por lo romano (los órdenes, la proporción, el módulo constructivo, los sistemas de aparejo o los almohadillados), así como una intensa preocupación por la iluminación natural de los interiores.

León Battista Alberti: "Santa María Novella". Florencia. (1456-1470).

Cuando muere Brunelleschi ya se encuentra en plena madurez el otro genio de la arquitectura italiana del siglo XV, León Battista Alberti (1404-1473), quien no conforme con construir dejó una amplia obra escrita para la posteridad. En ella (y sobre todo en De re aedificatoria) nos viene a señalar, como creían los romanos, que el arte de construir debe responder a una serie de reglas y que éstas proporcionarán la belleza, que es el objetivo de todo artista.

Así pues, este estudioso de la arquitectura romana nos dejó un catálogo de construcciones en las que aplica en sentido estricto las normas que él mismo estableció. Jugando con el espectador, le dio a un edificio medieval (Santa María Novella) un claro aire renacentista y, como un niño, empleó en el edificio un módulo cuadrado y mármoles de colores. Además, levantó palacios e iglesias, como demandaba la sociedad de la época, pero en todas estas obras tuvo siempre en cuenta lo que él mismo había escrito, que el arquitecto tenía por objetivo "llevar a buen fin con su obra todas aquellas cosas que mediante cálculo de pesos, combinaciones y distribución de masas, se pueden con gran dignidad adaptar perfectamente al uso de los hombres." Eso debería ser siempre la arquitectura, un arte que engrandece la dignidad humana.

En esta página italiana encontraréis información sobre la vida de Brunelleschi y sus principales edificios. Respecto a Alberti, en esta página española encontraréis una breve biografía y fotos de sus edificios principales.
 

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