30 septiembre 2014

HIS MASTER'S VOICE: EL PERRO QUE BUSCABA A SU DUEÑO EN EL GRAMÓFONO

Nipper, un pequeño perro perdiguero inglés escucha ensimismado la voz que sale con fuerza de un viejo fonógrafo. Parece que desde el otro lado de ese extraño aparato cilíndrico le habla su amo, que había fallecido tiempo atrás.  El animal no quiere apartarse del lugar de donde procede la voz de quien durante años lo cuidó con cariño desmedido.  La idea de que su dueño puede regresar lo hace mantenerse completamente estático mientras las palabras vuelan por el aire de la habitación.


Esta tierna historia, que corrobora la vieja idea de que el perro es el mejor amigo del hombre es real y tiene otro personaje más, el pintor inglés Francis Barraud, que con sus pinceles compuso la imagen de la mascota de su difunto hermano Mark escuchando las grabaciones de voz que éste había realizado con el fonógrafo.

Barraud consideró que la imagen de Nipper prácticamente introduciendo la cabeza en el fonógrafo en busca de su dueño podría ser un buen reclamo publicitario e intentó vender la obra a varias empresas. A finales de 1899  la Gramophone Company adquirió los derechos del cuadro con la condición de que cambiara el fonógrafo original por un gramófono como los fabricados por la empresa.

En América, la Victor Talking Machine Company adquirió los derechos de la obra y comenzó a utilizarla como imagen corporativa. Pronto, y gracias a una intensa campaña de marketing, la pintura de Nipper junto al gramófono fue popularizándose en todo el Mundo y pasó a ser conocida como His Master’s voice. Finalmente, los derechos de la obra fueron dividiéndose entre varias empresas musicales. Hoy, el nombre HMV (siglas de His Master’s Voice) es utilizado por una gran cadena de tiendas de música que opera en varios países.


Francis Barraud era hijo y sobrino de pintores con cierto renombre en Inglaterra y se había formado en buenas escuelas de arte británicas. Sin embargo, el cuadro de Nipper lo convirtió en uno de esos artistas que tan sólo son recordados por uno de sus trabajos. De hecho al final de su vida pasó a ser un esclavo de su célebre pintura y para ganar dinero tuvo que hacer decenas de reproducciones de Nipper escuchando la voz de su amo a través del gramófono. Para conocer algo más sobre su obra se puede visitar esta pequeña galería. 

25 septiembre 2014

LOS CARTELES DEL FESTIVAL DE CINE EUROPEO DE SEVILLA


Desde 2004 se celebra El Festival de Cine Europeo de Sevilla (SEFF) en el que se presentan y se difunden un gran número de trabajos cinematográficos realizados en el continente. El Festival, que apuesta por el cine de autor contemporáneo y apoya decididamente a los jóvenes talentos españoles y a las producciones andaluzas, goza de un éxito sobresaliente entre el público, que acude no sólo a las proyecciones sino también a las actividades que se organizan a propósito del evento.


Es habitual que a finales del mes de septiembre, dos meses antes de la celebración del Festival, se presente el cartel oficial con el que se anuncia la muestra. Desde 2008 la elaboración de ésta obra corre a cargo de artistas plásticos y directores de cine de cierto renombre. Este año el cartel lo firma el sevillano Curro González, representante de la escuela de artistas hispalenses que en la década de 1980 se dieron a conocer a través de la pintura figurativa y que formaron parte de un movimiento de renovación cultural que se vivió en la ciudad y que poco tuvo que envidiar a la movida madrileña. González es un artista con una amplia trayectoria y ha realizado trabajos que se exponen en destacados museos tanto nacionales como internacionales.

Para el cartel de SEFF el pintor ha utilizado un original enfoque aéreo para plasmar en acuarela el Casino de la Exposición de Sevilla (sede principal del Festival) y el colindante Parque de María Luisa, que cumple su centenario en 2014. No obstante, la escena está perturbada por la presencia del pie de un hombre en una de las esquinas del cuadro. Este extraño elemento, que nos transporta a un plano onírico, es un claro guiño al film Ocho y Medio, obra del maestro Fellini, máximo exponente del cine italiano de la segunda mitad del siglo XX.
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En 2013 el también sevillano Miki Leal fue el encargado de diseñar el póster de la décima edición del Festival. El autor utilizó un impactante fondo de rayas amarillas con sabor Pop y una tipografía clásica e inspiró su creación en los rótulos de las películas de adultos de las salas X que se imprimían en un taller tradicional de Sevilla en los años 80.

                          

El dibujante Miguel Brieva reinterpretó los tópicos sevillanos en el cartel que realizó para la edición de 2012 del Festival. Una gitana con rollos de películas a modo de peinetas que proyecta un film a través de sus ojos, un lémur encaramado a la Giralda –una versión sureña del King Kong neoyorkino- y una Sevilla anegada de la que emergen pequeños islotes componen el paisaje que Brieva imaginó para éste trabajo. El cartel de aquella edición fue, sin duda, una visión personal del autor de una ciudad llena de particularidades, de tópicos y de contradicciones que saben convivir en armonía.

                            

El director de cine Fernando Colomo se encontraba inmerso en la grabación “La Banda Picasso” cuando le encargaron realizar el cartel de la edición de 2011 del Festival de Cine Europeo de Sevilla. Por ello decidió rendir homenaje al pintor malagueño y realizó un trabajo en el que una figura humana de un solo trazo se sobrepone sobre un fondo de colores cálidos asociados, según el autor, a la luz de la capital andaluza.


En 2010 la elaboración del cartel corrió a cargo del director galés Peter Greenaway. Un cartel que él mismo describía como "una maleta sobre un pedestal cuya visión conjunta tiene forma de un crucifijo. Es como veo a España, un país aún marcado por la Iglesia Católica".

                             


La edición de 2009 contó con Carlos Saura como autor de su cartel. Este cineasta oscense auto declarado sevillano de adopción optó por tomar la imagen de una bailaora que danza entre tonos cálidos y que representan el rojo de Sevilla y el amarillo del sol. Como ya hiciera en su obra cinematográfica, Saura trató de unir en el cartel el celuloide con el flamenco.


Un año antes, en 2008, Bigas Luna inauguraba la tradición de encargar a artistas plásticos y cineastas el diseño del cartel del Festival de cine. Luna, que antes de ser director había trabajado como pintor, recurrió a un dibujo de trazos sencillos y gruesos que podía ser interpretado como un ojo, como dos caras o como una vagina. Bigas Luna reconoció que el proceso de creación había sido tremendamente complicado y lo comparó la siempre difícil elección de  posters para la promoción de sus películas.



Los carteles que anunciaron las ediciones del Festival de Cine Europeo de Sevilla entre 2004 y 2007 estuvieron marcados por un estilo que se aleja de los patrones de arte plástico que han caracterizado a los posters de las siete últimas ediciones.

                                    


Para conocer más sobre el Festival de Cine Europeo de Sevilla conviene visitar su renovada página web desde la que se puede acceder a los contenidos digitales de las últimas ediciones. Por otra parte, Miki Leal nos explica en este video el proceso de creación del cartel de 2013. Y para saber más sobre la generación de artistas figurativos sevillanos de los años 80 a la que perteneció Curro González podemos acceder a varios números de la revista Figura que este grupo publicó entre 1983 y 1986.

28 agosto 2014

PHILIP GUSTON: DE LO FIGURATIVO A LO ABSTRACTO Y VUELTA A EMPEZAR



París era, desde el comienzo de la contemporaneidad, el principal centro cultural a nivel mundial. Los grandes artistas europeos del Siglo XIX y de la primera mitad del XX habían tomado la ciudad como hogar y taller y la habían convertido en la cuna de las vanguardias de la época. De hecho, la urbe francesa dio nombre a una escuela de artistas a la que pertenecían genios como Picasso, Matisse  o Modigliani. Pero nada es eterno. El auge de los totalitarismos y la Segunda Guerra Mundial transformaron a Europa en un escenario en el que el arte quedaba relegado a un segundo plano. Con ello París se vio obligada a ceder el testigo de capital de la cultura a la pujante Nueva York.

Este cambio de centro de gravedad no se gestó solo. Quince artistas plásticos se dieron cita de manera casual en los años cuarenta y cincuenta del siglo XX en La Gran Manzana. Estos pintores, que nunca se reconocieron como un grupo y que siempre reivindicaron su individualismo, conformaron la “Escuela de Nueva York”, una denominación más de carácter social que de uniformidad estilística y que pone el acento en la importancia de la ciudad de los rascacielos como nuevo centro de creación de las nuevas tendencias y gran mercado de arte.

Mark Rothko, Jackson Pollock o De Kooning fueron algunos de los artistas de primera línea que conformaron esta magnífica generación de la que nació el expresionismo abstracto. Philip Guston fue otro de sus miembros. Nacido en Montreal en 1913 pronto abandonó Canadá y se trasladó a Los Ángeles con sus padres, un matrimonio judío de origen ucraniano que había dejado atrás Europa huyendo del antisemitismo. Con catorce años ingresó en Los Angeles Manual Arts High School donde estudió junto a su amigo Jackson Pollock.

                                                                           
Gladiadores. Philip Guston.1940 Óleo sobre lienzo que
refleja la  etapa de influencia del muralismo
mexicano en el artista.
En los años treinta Guston comenzó a realizar trabajos de manera profesional. Sus primeras obras fueron murales con claras influencias de los mexicanos Siqueiros y Rivera pero también con alusiones a los renacentistas Giotto, Masaccio y Piero de la Francesca. Muchos de estos murales fueron financiados por la WPA, la agencia creada en el marco del New Deal, la política intervencionista del presidente Roosevelt que tenía como objeto sacar a Estados Unidos de la Gran Depresión a través de la ejecución de obras públicas. Los dibujos y pinturas que Guston realizó en esa época están marcados por sus ideas políticas y sociales, por su visión de la maldad del hombre.


Guston creó magníficas obras de
expresionismo abstracto
.
En 1937 se trasladó a Nueva York, donde ya residía su amigo Jackson Pollock. Pero no fue hasta diez años más tarde cuando la pintura de Guston evolucionó hacia el expresionismo abstracto que ya venían desarrollando sus colegas neoyorkinos desde el comienzo de la década de 1940.  Con una gama de cromática limitada de tonos blancos, grises, rojos y negros y con unas composiciones en las que la que los trazos tienden a agruparse en el centro del lienzo, Guston creó un estilo propio que muchos asociaron a la obra de Monet y describieron como impresionismo abstracto.  Durante más de quince años el artista se mantuvo fiel a esta manera de pintar pero la abstracción terminó frustrándole y retornó, entre clamorosas críticas, a lo figurativo. Las obras de esta nueva etapa eran más divertidas que las anteriores, cercanas al dibujo animado y al cómic, pero encerraban la frustración furiosa que Guston llevaba consigo desde su infancia. Con tan sólo once años encontró a su padre ahorcado con una soga y poco después sufrió la muerte de su hermano.


Pintor en la cama. Philip Guston. 1973
En esta obra el pintor aparece con sus útiles de trabajo sobre el cuerpo
mientras yace en la cama. Así solía dormir Guston cuando
trabajó en su serie One-Shot-Painting.
El artista renegó del expresionismo abstracto que había encumbrado a su generación y fue tratado como un desertor, como un hereje que abandona el camino marcado por la doctrina. Guston pensaba que el arte abstracto era falso y que se alejaba de la realidad de un mundo de brutalidad e injusticias. Se centró entonces en la cotidianeidad de la vida. Pintó bombillas, relojes, botellas, zapatos, cubos de basura, cuerpos, cabezas… y hombres encapuchados. Una clara referencia al Ku Klux Klan y a la cerrazón del hombre. En esta época también realizó la serie One-Shot-Painting, un trabajo íntimo en el que Guston trataba de eliminar el tiempo entre el pensamiento y la ejecución de la obra pintando por las mañanas, nada más despertar, lo que por la noche había imaginado.

Pasaron varios años hasta que la obra tardía de Philip Guston no fue justamente valorada. Murió en 1980 en Woodstock cuando volvía ser reconocido tras su ostracismo cultural. El postmodernismo revitalizó su último legado y hoy en día sus trabajos, tanto figurativos como abstractos, se consideran importantes obras de la pintura contemporánea americana.

Colección de algunos de los trabajos de la última etapa de Guston.
Una buena opción para conocer más sobre la obra de Philip Guston es visitar uno de los mejores museos de arte contemporáneo de Europa, el Museo Louisiana (o al menos su página web) donde se celebra una exposición de sus últimos trabajos. Además, grandes museos como el MoMA o la Tate Gallery muestran en sus sitios web las obras de Guston que forman parte de sus colecciones.



18 junio 2014

ROMANOS EN EXTREMADURA: EL ARCO DE CÁPARRA

La Vía de la plata a su paso por Cáparra
En la Hispania romana los distintos núcleos poblacionales estaban conectados por calzadas de diversa índole e importancia. Muchas de estas vías de comunicación que vertebraban la Península Ibérica eran verdaderas autopistas en el Mundo Antiguo. Hacia el oeste, la conocida como Vía de la Plata -cuyo nombre nada tiene que ver con el comercio argénteo- unía el norte con el sur, Astorga con Mérida, trazando un recorrido jalonado por poblaciones de cierta entidad. 

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Vista aérea del yacimiento de Cáparra
Hoy en día, alguna de esas ciudades o pueblos romanos, como Salmantica (Salamanca) son localidades destacadas en nuestra geografía.  Sin embargo, el devenir histórico tenía reservado un destino mucho más tímido a ciertos lugares que en la actualidad no son más que yacimientos rescatados del abandono al que un día fueron condenados. Es el caso de Cáparra -a pocos kilómetros de Plasencia-,  una ciudad romana situada en la provincia de la Lusitania con un posible pasado prerromano que adquirió el estatus de municipio de derecho latino durante el mandato de la dinastía Flavia (69-96 dC).

Pero antes de caer en el olvido en torno al siglo IX, Cáparra fue una ciudad que gozó de buena salud en gran parte debido a su condición de paso obligado. Su origen etimológico, que parece hacer referencia a un lugar de intercambio, nos da pistas de la importancia del municipio en transacciones comerciales en el contexto de la Vía de la Plata. Pero desde luego, lo que nos deja claro que Cáparra fue una ciudad notoria en tiempos romanos son sus espléndidas ruinas que ya empezaron a despertar el interés de eruditos locales y estudiosos nacionales hacia el siglo XVII.

Tetrapylum. Se observan en primer plano los
pedestales para esculturas.
De entre todos los restos localizados hasta el momento en la ciudad destaca por su magnificencia y singularidad el tetrapylum, un arco de cuatro caras situado probablemente en la unión del cardo y el decumano, las dos calles principales de la urbe romana. Los pilares de este monumento sustentan cuatro arcos de medio punto enfrentados dos a dos formando una bóveda de arista en su intersección. Los arcos están decorados por una moldura en el trasdós. Por su parte, los pilares se asientan sobre unos basamentos rematados por una cornisa. En las puertas norte y sur del tetrapylum, las que coincidirían con el decumano,  se encuentran pedestales de esculturas, hoy desaparecidas, que muy posiblemente debido al tamaño de estos podios fueran de carácter ecuestre. Toda esta sección de la construcción está formada por sillares bien tallados que encajan a la perfección entre sí.

La parte superior del arco, con la que se estima que alcanzaría trece metros de altura, cinco más que en la actualidad, ha desaparecido. Tan sólo se conserva un núcleo de opus caementicium que hoy en día corona en el monumento. Los arqueólogos suponen que ese tramo del edificio estuvo compuesto por  un arquitrabe, un friso con cornisa y quizás un ático. 

Gracias a las inscripciones epigráficas que se conservan en el arco sabemos que quien mandó erigir el monumento, Fidius Macer, cumplía los deseos testamentarios de sus progenitores, Marcus Fidius Macer, un destacado ciudano del municipio, y Bolosea. La inscripción rezaba lo siguiente:

BOLOSEA(E) FIDI(O)
PELLI F. MA(CRI. F)
M. FIDIVS MACE(R EX)
TESTAMENTO F (C)

"Marco Fidio Macer, erigió este monumento, según testamento, en honor de Bolosea, hija de Pellio y de Fidio, hijo de Macer"

Miliario hallado en Cáparra

Otros elementos arquitectónicos que nos ayudan a revelar la importancia pretérita de Cáparra son sus termas públicas, un edificio de planta cuadrada compuesto por varias dependencias. Asimismo, en el centro de la  ciudad, que estaba totalmente amurallada, se encuentra el foro al que se accedía a través de tres puertas y donde se encontraba la basílica, la curia y tres templos. También es posible que el municipio contara con un anfiteatro y un acueducto. Además en una campaña arqueológica se halló un miliario de época de Nerón que indica la distancia desde el lugar hasta Emérita Augusta. 

Cáparra comenzó a perder importancia a fines del Imperio romano, pero el tránsito de la Antigüedad a la Edad Media y los cambios poblacionales que se produjeron en este contexto asestaron el golpe definitivo a esta ciudad y  con él que se inició la larga agonía que finalizaría antes de la llegada de los musulmanes a esa área de la Península. No obstante, posiblemente, el abandono del otrora destacado municipio romano ha permitido la conservación de su monumento más destacado, el arco cuadrifronte, único de esta tipología en España.

Las ruinas de Cáparra bien merecen una visita.  Cerca del yacimiento hay un centro de interpretación. En esta web encontraréis muy buenas fotos sobre de los restos arqueológicos y en este video podéis haceros una idea de cómo era el arco en época romana.

  

11 junio 2014

RAYOS Y CENTELLAS: TINTÍN Y LA LÍNEA CLARA

¡Mil millones de rayos y centellas!

Siempre malhumorado andaba el Capitán Haddock, bebedor incorregible, mientras acompañaba a regañadientes a su amigo Tintín en sus aventuras alrededor del Mundo (Y de la Luna, todo sea dicho). Estos dos personajes de cómic a los que dio vida Hergé (Bélgica. 1907) son las cabezas más visibles de la Línea Clara, un estilo de historieta de origen francobelga creado en torno a los años treinta del siglo XX. 

A Hergé se le puede considerar el gran precursor de este estilo de cómic que se caracteriza por el trazo limpio de líneas bien definidas y por la utilización de colores planos que otorgan una gran viveza visual a las imágenes. Los autores de estas historietas suelen desarrollar una estructura narrativa lineal que con frecuencia gira en torno a grandes aventuras y viajes. Esta simpleza gráfica unida al guión bien estructurado tienen como fin la lectura fluida del cómic, en el que texto e imagen, como decía Hergé “nacen a la vez, el uno complementado y explicado por el otro”. Por tanto, la distribución regular de las viñetas, por lo general rectangulares, juega un papel importante en la claridad visual de las obras.


El Capitán Haddock. A medio camino
entre la caricatura y el retrato
Los personajes que recorren las páginas de éstos cómics de trazos claros se sitúan, en la mayor parte de los casos, entre lo caricaturesco y lo real. El propio Capitán Haddock, con su nariz abultada y prominente, sus ojos menudos, su barba sólida y su expresión tremendamente humana es un claro ejemplo de ello. Pero además de los personajes, los escenarios cobran también un protagonismo destacado, pues todos los planos tienen el mismo peso y están dibujados con claridad para evitar entorpecer la lectura.

Pero no sólo de Tintín vive la Línea Clara. Varios autores formaron parte de la conocida como ‘Escuela de Bruselas’ y crearon historietas como Blake y Mortimer (una saga de aventuras policíacas escritas y dibujadas por el belga Edgar P. Jacobs) o Alix (obra del francés Jacques-Martin que narra la historia de un joven galo en las postrimerías de la República romana).

Tintín in the New World. Roy Lichtenstein. 1993
La influencia de Hergé y de sus coetáneos ha marcado inevitablemente la historia del cómic desde la década de los treinta hasta nuestros días. Incluso hubo movimientos en los años ochenta que reivindicaban la recuperación y la puesta en valor de los planteamientos estéticos de estos autores. Pero no sólo dibujantes de cómics han reconocido estar marcados por la huella de Hergé; cineastas, músicos o pintores se han declarado herederos de la obra del genio belga. Andy Warhol llegó a explicar que Hergé había tenido tanta influencia en su trabajo como Walt Disney y que para él era mucho más que un creador de cómics pues su trabajo había alcanzado una gran dimensión política y satírica. Y es que Tintín ha sido un referente constante en el Arte Pop. Sus fuertes contornos, sus colores impactantes y sus onomatopeyas dentro de bocadillos resuenan en las obras de los artistas plásticos de esta corriente. De hecho, muchos de estos pintores, entre los que destaca Roy Lichtenstein, han permitido que Tintín se pasee por sus lienzos con la misma naturalidad que lo hace entre viñetas.

El cohete que llevó a Tintín a la
Luna. Un icono de la Línea Clara
En cualquier caso, la  vigencia de Tintín y sus compañeros de trazos marcados y colores impactantes es indudable: la historieta de Hergé se ha traducido a más de setenta lenguas y dialectos -¡hay ediciones hasta en esperanto!- ha vendido más de doscientos millones de ejemplares, tiene su propia línea de suvenires y Steven Spielberg dirigió –sin mucho acierto a ojos de los tintinófilos más puristas- una película de animación en 3D sobre las aventuras del joven reportero.  Y por si fuera poco, hace menos de un mes una de las planchas dibujadas por Hergé en 1937 fue subastada en París y alcanzó una cifra récord en el mundo del cómic: 2,65 millones de eurosParece ser que a Tintín, casi cuarenta años después de la publicación de su última aventura, le queda cuerda para rato.

Para indagar más sobre el tema conviene visitar la web 'tintinólogo' en la que se explica de manera ejemplificada qué es la Línea Clara. Además, podéis leer esta noticia sobre el creador del término Línea Clara, Joost Swarte, un afamado dibujante de cómics holandés. Y por supuesto, la página web de oficial de Tintín tiene contenido muy interesante sobre la historieta.

06 junio 2014

LOS WOOD: DE TAL PALO TAL ASTILLA.

Bath, una pequeña ciudad rural de sudoeste de Inglaterra con un importante pasado romano se había convertido en el nuevo objeto de deseo de la caprichosa y hedonista aristocracia inglesa del siglo XVIII. El redescubrimiento de las propiedades curativas de sus aguas termales convirtió a Bath en una ciudad balneario en la que los potentados británicos pasaban sus veranos disfrutando no sólo de los saludables baños sino también de la dinámica y sofisticada vida social en la que los bailes y las reuniones para tomar el té eran una excelente manera de tejer relaciones sociales entre la élite inglesa.

Vista aérea del Circus
El aumento progresivo del número de veraneantes requirió un desarrollo inmobiliario y urbanístico acorde a las posibilidades económicas de estos turistas aristocráticos. John Wood el Viejo, un arquitecto local muy influenciado por las ideas palladianas y marcado por el estudio de la historia antigua británica fue uno de los principales artífices de la reforma de la ciudad.  Wood quiso enlazar el nuevo proyecto con las raíces romanas de Bath y para ello diseñó un ambicioso plan urbanístico que contemplaba la construcción de tres grandes edificios que recordaran a tres grandes obras del mundo latino: el foro, el gimnasio imperial  y el anfiteatro. Los deseos e intereses de los promotores de la ciudad tan sólo permitieron la construcción del último de estos tres edificios, que recibió el nombre de Circus, y que fue la obra maestra de Wood, erigida al término de su carrera. Entretanto, el arquitecto había desarrollado un estilo propio y había dejado su impronta en la ciudad a través de majestuosos edificios y espacios como Prior Park, Queen Square y el Royal Hospital.

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Fachadas de casas en el Circus
El Circus es una perfecta circunferencia de casas adosadas que rodean un bello jardín central que cumple las funciones de una plaza en la que confluyen tres calles. Los inmuebles están compuestos por tres niveles en altura en los que se suceden columnas jónicas, dóricas y corintias rematadas por un friso y una balaustrada. Esta magna obra, construida fuera de los antiguos límites de la ciudad, se inspira en el Coliseo romano. El autor pretendía que la disposición de las casas y la decoración de sus fachadas recordaran al exterior del anfiteatro de la Ciudad Eterna. Pero, además de elementos clásicos, Wood insertó en los muros exteriores símbolos propios de la masonería, institución a la que al parecer estuvo estrechamente vinculado.

Tan sólo tres meses después del inicio de la construcción del Circus el arquitecto falleció y su hijo, John Wood el Joven tomó el testigo de su padre con quien ya había trabajado codo con codo. Tras finalizar la obra, el joven Wood se embarcó en un nuevo proyecto de grandes dimensiones, la construcción de un conjunto de treinta viviendas pareadas de corte palaciego que fue conocido como Royal Crescent. Las casas se erigieron siguiendo una curva elíptica abierta hacia una gran explanada de césped que hoy constituye el principal parque de la ciudad de Bath. En la fachada de estas residencias se despliega el orden jónico palladiano en contraposición a la sucesión de órdenes que se había diseñado para el Circus.

El Royal Crescent.

El estilo elegante y lujoso del Royal Crescent fue el mismo que caracterizó otro de los grandes diseños del joven Wood, las Assembly Rooms de Bath, un conjunto de salas de reuniones para la élite de la ciudad donde se celebraban importantes eventos sociales. Los escritores Charles Dickens y Jane Austen visitaron en varias ocasiones estas instalaciones y reflejaron en algunos de sus libros la pomposidad y la ostentación de estas citas de la flor y nata inglesa. El propio Dickens escribía lo siguiente en su obra Los papeles póstumos del Club Pickwick


“En la sala de baile, en el gran salón de juego, en la sala octogonal y en las escaleras y galerías se oía el murmullo constante de voces y el ruido de muchas pisadas. Rozaban las sedas, ondeaban las plumas, fulgían las luces y resplandecían las joyas”.

La obra del binomio Wood dejó su sello imborrable en el suroeste de Inglaterra. El campo de pruebas urbanísticas en el que la antojadiza aristocracia había convertido a Bath les permitió desarrollar a placer sus ideas arquitectónicas y asentar los pilares de eso que la Historia del Arte ha convenido llamar estilo georgiano, denominado así por los cuatro reyes George que gobernaron Inglaterra entre 1714 y 1830.

Para conocer más sobre la obra de los Wood en Bath conviene visitar esta página donde podemos encontrar un análisis detallado del Royal Crescent. Además, en la web oficial de la oficina de turismo de Bath hay información sobre los principales monumentos de esta ciudad declarada Patrimonio de la Humanidad en 1987.

05 junio 2014

VUELVE ENSEÑ-ARTE



Hace justo ahora tres años, el autor de este blog, Juan Diego Caballero, escribió su última entrada. Desde entonces, todos los que le queríamos y admirábamos su labor docente hemos regresado de tanto en tanto, en un gesto casi automático, a aquellas últimas palabras. Siempre el muralismo mexicano y una letanía de comentarios de seguidores que reclamaban su regreso. Desde aquí os damos las gracias por vuestro interés y por vuestro cariño. 


Con el tiempo, para su familia, pasear por el blog se nos antojó como una vuelta al pasado, un mágico viaje en el tiempo que, de alguna manera, nos permitía volver a conversar con él. Hallar una entrada que desconocíamos porque en su día no la leímos, toparnos con un comentario divertido o con una matización a un alumno. Porque no hay que olvidar que esta bitácora nació como una herramienta para acercar la Historia del Arte a sus estudiantes, por los que nunca dejó de trabajar. Nosotros, sus hijos, también fuimos sus pupilos, en esta y en otras muchas materias de la vida. "Sois mis genes andando", solía decirnos. Y qué razón tenía. 

Este verano hará tres años que nos falta. Un tiempo en el que nos hemos dado cuenta de la presencia infalible de esos genes. En mí, que soy la mayor, late su amor por la escritura y su sensibilidad; en Gema, su valentía, su capacidad de decisión y su intuición. Pero es en Diego, el pequeño, en el que la consigna de los genes se repite de forma constante. Desde muy niño se interesó por la historia, el arte, la cultura… Como nuestro padre, Diego fijó la duda como máxima y una pregunta ¿Por qué? como pacto para comprender el mundo. Daba gusto escucharles discutir. 
Diego estudió Historia y sabemos bien que nuestro padre vivió con el orgullo de que su hijo siguiera sus pasos, aunque él nunca se lo hubiera pedido. Es hora de que los genes sigan andando y de que este blog salte el muro mexicano para llevarnos a otros lugares, culturas, corrientes artísticas… Desde hoy, Diego recoge el testigo de nuestro padre, como sabemos que él habría querido, para que Enseñ-arte tenga la continuación que merece, para seguir celebrando la memoria, la vida y el compromiso educativo de su primer autor, a través de los ojos también expertos de su hijo menor. 

Adelante, Diego, te esperamos.

30 mayo 2011

EL MURALISMO MEXICANO

PINTURA Y EDUCACIÓN POPULAR

México, hacia 1920. Para esa fecha podría considerarse que ha finalizado la revolución mexicana, al menos en lo que a su fase más virulenta se refiere. Un complejo proceso que puso de relieve las profundas diferencias sociales y económicas existentes en el país, la disparidad de planteamientos ideológicos (acordes con aquéllos) y la facilidad con la que todo ello conducía  a enfrentamientos armados de diverso tipo. A finales de ese año pasó a formar gobierno (1920/24) el presidente Álvaro de Obregón, quien poco después crea la Secretaría de Estado de Educación Pública, confiando el nuevo ministerio al liberal José Vasconcelos, de sobra conocido en el país por sus ideas reformistas e innovadoras.

David Alfaro Siqueiros: "De la dictadura de Porfirio Díaz a la revolución" (detalle). (1957-65). México D.F.


Desde su nuevo cargo, Vasconcelos aborda un amplísimo programa de reformas, que incluye medidas muy variadas: creación de nuevas escuelas y formación de maestros, impulso de las artes y los oficios, difusión popular de obras literarias, etc. Además, contempló también la promoción de las artes plásticas, mediante el encargo a jóvenes artistas de la realización de murales en diversos edificios públicos, de forma que aquéllos pudiesen ser conocidos, libremente, por todo tipo de ciudadanos. De esta manera, durante casi tres décadas, aunque a diverso ritmo, estuvieron realizándose murales por todo el país (aunque de forma preferente en la capital), hecho que manifiesta la importancia que los distintos gobiernos concedían a este tipo de manifestación artística.

Derecha: David Alfaro Siqueiros: "La marcha de la humanidad" (detalle). 1966-71). México D.F. Izquierda: José Clemente Orozco: "Omnisciencia" (1925). México D.F.
 
Fue así como surgió el denominado muralismo mexicano, con el que identificamos un amplísimo conjunto de obras, dispersas en diversos edificios localizados en distintas ciudades del país y realizadas por un elevado número de autores que, si bien no parten de presupuestos plásticos comunes, coinciden en una serie de cuestiones. Por un lado, la mayor parte de los murales está relacionada con la intención de difundir la identidad nacional (aún en construcción) y los propios logros de la revolución mexicana. Por otro, las obras, en sí mismas, manifiestan (como no podía ser de otra manera) su vinculación con las distintas corrientes artísticas de la época y, más en concreto, con las vanguardias pictóricas que por esos años vienen ocupando el protagonismo artístico en Europa. Finalmente, los artistas (frente a los antiguos usos de los pintores al fresco) optan por nuevos materiales: la pintura acrílica, la de automóviles e incluso el cemento coloreado y aplicado a pistola.

Diego Rivera: "El hombre controlador del Universo" (o "el hombre en el cruce de caminos" (1934). México D.F.

Entre ese numeroso grupo de artistas, fueron tres jóvenes pintores (todos ellos pertenecientes a corrientes políticas de izquierda) quienes destacaron especialmente. Por un lado, Diego Rivera ( 1887-1957) se caracteriza por realizar murales de colores muy vivos, tratados de una forma cercana a los planteamientos geométricos de Cezanne, completamente llenos de personajes, frecuentemente indígenas. En segundo lugar, David Alfaro Siqueiros (1896-1974) concibe en cierta medida el arte como medio para la propaganda ideológica, idea fruto de su militancia en el Partido Comunista del país. Sus obras, en las que manifiesta su interés por el movimiento y por captar las emociones de los protagonistas, se caracterizan por exaltar a las clases populares, mientras retrata de forma grotesca a los representantes de los grupos sociales dominantes. Por último, José Clemente Orozco ( 1883-1949) manifiesta dentro del grupo una tendencia más marcada hacia los planteamientos expresionistas, aunque se muestra también interesado por el geometrismo que caracteriza la obra de Rivera. Su tema preferente lo constituyen los diversos acontecimientos principales de la revolución mexicana.

Inferior. Izquierda: David Alfaro Siqueiros: "El pueblo a la universidad y la universidad al pueblo" (1954) México D.F. // Derecha: Diego Rivera: "Mercado de Tlatelolco" (1942). México D.F.


Aunque realizaron también otros tipos de manifestaciones artísticas (pintura al óleo, escultura, etc.) las obras sobre pared de estos pintores muralistas, junto a otros muchos que participaron en el proyecto, manifiestan su coincidencia con los planteamientos de los sucesivos gobiernos respecto a la importancia de la pintura como medio de educación popular, hecho que queda constatado en la frase de Siqueiros de que había que hacer de la pintura "un bien colectivo, útil para la cultura de las masas populares". Pero además, algunos de estos pintores acabaron convencidos de la idoneidad del mural como mejor forma de expresión pictórica. Así, Orozco afirmaba que "la forma más pura de la pintura es la mural. Es también la más desinteresada, ya que no puede ser escondida para el beneficio de algunos priivilegiados. Es para el pueblo, es para todos". Al menos, en algún sentido, tenía razón.

José Clemente Orozco: "Zapatistas" (1931). Washington. (Óleo).

 Sobre el muralismo mexicano, en su conjunto, podéis leer las informaciones que se presentan en esta página, con enlace a otros contenidos. Leed también este breve texto.

21 mayo 2011

DUCCIO

EL ORIGEN DE LA ESCUELA  SIENESA DE PINTURA

Muchas veces la producción de un artista viene a demostrarnos como éste se encuentra en una encrucijada en la que son claramente perceptibles determinadas influencias y estilos diversos, que el autor trata de combinar con mayor o menor acierto. Este es el caso de Duccio di Buoninsegna (hacia 1255/1318-19), a quien podemos considerar de algún  modo como el creador de la escuela sienesa de pintura, en los comienzos del Trecento italiano. Un pintor cuya obra se desenvolvió casi siempre entre una predominante tradición bizantinista, las influencias de la pintura gótica (en muchos casos, heredera de aquélla) y la tendencia progresiva a dar mayor importancia al naturalismo, lo que a su vez muestra un conocimiento de la obra de su contemporáneo Giotto di Bondone, creador de la escuela florentina.

Superior. Duccio di Buoninsegna. Izquierda: "Madonna Rucellai (1285) Florencia. Derecha: "Madonna di Crevola" (1284) Siena.

Tras pasar un periodo de formación del que apenas tenemos noticias (se ha afirmado que Cimabue fue el maestro de nuestro artista), hacia 1280 encontramos a Duccio establecido en Siena y, pocos años después, en 1285, realiza una de las obras que le darían más fama, la Madonna Rucellai, en la que son bien visibles los modelos bizantinos (los nimbos, la presencia del fondo dorado...), aunque introduce algunas aportaciones personales de interés, tales como un cierto sentido lírico, expresado a través del manejo de colores suaves y una novedosa idea del movimiento, como podemos apreciar en las líneas sinuosas del manto de la Virgen. En años posteriores Duccio seguiría  pintando con frecuencia este modelo de la Virgen y el Niño acompañados de ángeles y santos, dada su aceptación entre la clientela sienesa.

Derecha: "Coronación de la Virgen" (detalle de la vidriera del ábside de la catedral de Siena). Hacia 1288. 

Por otra parte, desde 1288 encontramos a Duccio embarcado, junto a otros artistas, en la realización de la gran vidriera circular (seis metros de diámetro) de la catedral de Siena, en la que se muestran tres escenas relacionadas con la Virgen: la Muerte, la Asunción y la Coronación. Aunque es evidente que la realización última de la obra correspondió a artistas del vidrio (desconocidos, por otra parte), no parece que existan dudas sobre que el diseño y dibujo previo de todo el conjunto correspondió al pintor sienés.

Inferior. Duccio di Buoninsegna: "Maestà" (1308/11). Siena.

Más adelante, en 1308, Duccio había recibido ya el encargo de la que sería su obra maestra, la Maestà que tres años más tarde fue colocada como retablo del altar mayor de la catedral de la ciudad. Se trata de una tabla de gran tamaño (4,2 por 2,1 metros), pintada al temple, en cuya parte delantera encontramos de nuevo a la Virgen con el Niño, acompañados por ángeles, apóstoles y santos sobre un fondo dorado. En la parte trasera se muestran   veintiséis escenas de la Pasión de  Cristo. Y es aquí, precisamente, donde Duccio introduce las novedades más significativas con respecto a las tradiciones bizantina y gótica, como son el interés por el detalle y la búsqueda de una mayor naturalismo en la representación.


Con posterioridad a estas fechas y a la realización de la Maestà, los datos sobre Duccio se vuelven más escasos, con excepción de los que rodean a su propia muerte que ocurrió al parecer en medio de la más absoluta pobreza. Así pues, no pudo cumplirse el deseo que el artista dejó escrito para certificar su autoría de la gran Maestà: "Santa Madre de Dios, sé causa de paz para Siena y de vida para Duccio, que así te pintó". El artista no podía ser inmortal. Tal vez su obra sí.

Superior. Duccio di Buoninsegna. Izquierda: "Pilatos lavándose las manos" (detalle de la Maestà) 1308-1311. Derecha: "Resurrección de Lázaro" (1310/11).
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Sobre Duccio disponéis de una página italiana, "Siena per Duccio" (también en inglés) con informaciones muy completas. Igualmente podéis consultar la Wikipedia italiana, bien planteada. Por último, en español, destaca esta información de Artespaña.

17 mayo 2011

ALY BAIN Y PHIL CUNNINGHAM

MÚSICA CELTA DE LA MAYOR ELEGANCIA

En esta ocasión traemos al blog a dos músicos que pueden ser considerados, no sólo a juicio de quien escribe, dos de las referencias mundiales más respetadas dentro de la música celta. Dos artistas que aunque iniciaron y han desarrollado después trayectorias por separado vienen uniéndose de vez en cuando para crear un disco con el que consiguen cada vez (combinando en la grabación melodías populares con otras creadas por ellos) atraer la atención de público y  crítica, por su elevada calidad.

En primer lugar, Aly Bain (1946) es un músico escocés formado con autores tradicionales en el manejo del violín, instrumento con el que ha alcanzado cotas de auténtico maestro, con una amplia discografía desarrollada  a través de su participación, a lo largo del tiempo, en algunas de las  bandas musicales de carácter tradicional más conocidas de Escocia.

En segundo lugar (pero no menos importante) Phil Cunningham (1960), nacido también en Escocia es conocido por su suprema habilidad en el manejo de instrumentos diversos, desde la guitarra a la gaita, pasando por otros como el acordeón. Como Bain, también ha formado parte de algunos de los más conocidos grupos de música tradicional escocesa, sin renunciar nunca a la elaboración de discos en solitario. Por otro lado, Cunningham ha intervenido también en la creación de sintonías de series de televisión y de películas (como es el caso de "El último mohicano").

En 1986  Phil Cunningham participó como invitado en uno de los programas de una serie televisiva titulada "Aly Bain y sus amigos", Desde entonces se inició entre ambos músicos un proceso de colaboración puntual que cristalizó, años después, en la grabación de una serie de discos que alcanza hasta el momento actual, desde el primero, "La perla" (1995), hasta el último (esperemos que por el momento), "Retrato" (2010).

Precisamente, de "La perla" procede el vídeo que figura más abajo, en el que se incluyen dos vallses tradicionales: "Crucé tu puerta" y "Puertas del cielo". Son únicamente dos músicos tocando un violín y un acordeón, complementados por unos teclados. Dos grandes maestros de la música celta. Pura elegancia. (La música comienza justo al final del primer minuto).

Phil Cunningham posee su propia web, en inglés, con informaciones variadas. Más escueta es la página conjunta de ambos músicos, aún en construcción, ya que cuenta sólo con una biografía de cada uno de ellos. Que yo sepa, Aly Bain no dispone de espacio propio en la red.

 

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