REDES DE ARTE

ENCUENTROS SOBRE ARTE EN LA RED


Durante estos días el portal de arte Arte10.com está celebrando su décimo aniversario. Diez años seguidos de presencia en la red, aún más tratándose de Arte y en este país, es ya toda una proeza. Así que para celebrarlo sus responsables han decidido organizar una serie de encuentros a los que han denominado "Redes de Arte" que están teniendo lugar estos días en algunos importantes centros culturales del todo el país. El citado portal posee una sección, que precisamente es la que da titulo a estos encuentros, desde la cual se plantea actuar como "un observatorio global de noticias de arte contemporáneo, centrado en blogs nacionales e internacionales de temática artística".


En esa línea, los Encuentros tienen como objetivo "debatir, casi desde un punto de responsabilidad cultural, sobre lo que vemos, oímos o somos partícipes. El encuentro es, al fin y al cabo, una derivación natural con la que... acercarnos de primera mano a lo que podríamos llamar los nodos de la información".

El siguiente encuentro de estas Redes de Arte tendrá lugar este próximo viernes, 20 de noviembre (¡mira tú por dónde!), en el Centro de Arte Contemporáneo de Málaga y en él participarán, además de ENSEÑ-ARTE, los responsables de otros blogs y páginas dedicadas desde diversas posiciones, al tema del Arte: Paula Álvarez, de sin estudio, María Ptqk, de Ptqk blogzine, Cristina Geneiro y Elisa Pozzi, de la Fundación Montenmedio y Fernando Francés, del CAC de Málaga, sede del encuentro.

Así que iremos a Málaga este viernes para seguir hablando del Arte, como dicen los organizadores, en "un entorno distendido" en el que todos serán bienvenidos. Más información en el microsite de Redes de Arte.

NANCY SPERO

IN MEMORIAM


El periódico me trajo hace un par de días la noticia del fallecimiento de la pintora norteamericana Nancy Spero, nacida en 1926. Quizás poco conocida por aquí, su obra se ancló en sus orígenes en la corriente expresionista que surgió en los EE. UU. inmediatamente después de la Segunda Guerra Mundial. Pero esta artista, que concluyó estudios de Arte en Chicago y los completó en París, no derivó hacia la corriente abstracta que tanta difusión adquiriría en los años cincuenta del siglo pasado. Tras residir por algún tiempo en Europa, regresó a su país y allí, dedicada ya por completo a la pintura,inició un camino bastante personal que algunos llaman "expresionismo lírico", aunque a mi me parece más adecuado considerar que sus planteamientos se van acercando progresivamente al arte minimalista y conceptual.

Superior. Nancy Spero: "Paz, helicóptero y Cristo colgado". Collage (1968).

Inferior. Izquierda: "Miss Liberty. Víctimas" (1966). Derecha: "esvástica y águila" (1967).


Sin embargo, lo que hace de la pintura de Spero un caso bien personal es su tremenda vinculación a causas sociales. Así, en los años 60, mientras Estados Unidos se sumergía por completo en la tragedia de Vietnam la pintora abordó una serie de obras contra la guerra, basadas en formas muy simples y al mismo tiempo muy expresivas de su alegato contrario a la crueldad de aquel conflicto. Unos años después, ya en la década de los 70 Nancy Spero se vincula por completo a la causa feminista, apoyando no sólo con sus obras sino también con sus palabras (textos,encuentros, conferencias...) la lucha de las mujeres por su liberación.


Nancy Spero. Izquierda: "Madre e hijo, 2", óleo sobre lienzo (1956). Derecha: "helicópteros y víctimas", tinta y gouache sobre papel (1967).

Por si fuera poco, además Spero adoptó una posición escasamente habitual en el trabajo de los pintores. Sus primeras obras, fechadas en los años cincuenta, son sobre todo lienzos trabajados al óleo, en los que habitualmente retrata figuras humanas captadas con su peculiar mirada expresionista. Sin embargo, y desde casi comienzos de la década de los sesenta, la pintora americana optó por rutilizar un soporte aparentemente más sencillo y humilde para sus pinturas, el papel, sobre el que aplicó técnicas diversas como la tinta o el gouache, recurriendo en otras ocasiones al collage.


De esa manera realizó Nancy Spero su "war series", esa serie de pinturas contra la guerra con algunas de cuyas imágenes le rendimos hoy aquí tributo. A una mujer que pasará a la historia no solamente como artista, sino como pacifista y defensora de la igualdad entre los sexos. Descanse en paz, nunca mejor dicho.

Nancy Spero. Izquierda: "Notas en el tiempo", (1969). Nueva York. derecha: "Niño en el cielo/Víctimas en un río" (1966).

Sobre la obra de Nancy Spero podéis consultar esta sección de Arnet (en inglés), que ofrece mucha información, además de un amplio muestrario de su producción. En español, hay una breve biografía en Arteselección. Por último, no me resisto a dejaros aquí este vídeo del tubo, que da un amplio repaso a su obra con un hermoso tema musical de Miles Davis. Ocho minutos para relajarse.


CAPITELES ANDALUSÍES

UN REPERTORIO DE FORMAS


Cualquiera que se aproxime al estudio de la arquitectura andalusí o que se detenga a contemplar alguno de los edificios de aquella época que han llegado hasta nuestros días quedará de inmediato cautivado por la belleza de esas construciones. No conozco ningún otro arte que tenga tan gran capacidad para atraer a todo tipo de espectadores. Y más llamativo resulta este hecho si tenemos en cuenta que el enorme efecto de belleza de esta arquitectura se obtiene muchas veces empleando materiales humildes (como el ladrillo o el tapial), pero poniendo todo el énfasis en alcanzar un ideal estético que parece  basarse sobre todo en la abundancia de elementos decorativos enormemente atractivos.

Capitel de avispero. mediados del siglo X. Madinat al Zahra. Córdoba.

Añádase a todo ello que el arte islámico no conoció nunca la preceptiva que podría imponer un determinado orden, al estilo de los edificios de época clásica. Es cierto que hay diversas constantes estilísticas y algunos elementos predominantes (pensemos en el arco de herradura o en el uso de la yesería), pero cada edificio ofrece siempre peculiaridades que lo singularizan de los demás.


Izquierda: capiteles corintios (probablemente romanos) del mirhab de la mezquita de Córdoba (961-962). Época de Al-Hakam II, aunque proceden del mirhab de época de Abd-al-Rahman II. Derecha: capitel corintio procedente de Medinat-al Zahra (950-975), Londres. Inferior: capiteles corintios romanos en el patio de la mezquita de Ibn Adabbás (hacia 829). Sevilla.


La inexistencia de un canon se aprecia también en los elementos que integran la columna (basa, fuste y capitel), de modo que en este elemento constructivo disponemos igualmente de un amplio repertorio de formas. En esta ocasión vamos a centrarnos precisamente en el análisis de uno de esos elementos básicos de la columna, el capitel, aunque tengamos que comenzar señalando que también participa de esa diversidad de la que venimos hablando. Es más, hasta comienzos del siglo X  lo que predominó en la arquitectura andalusí fue el empleo de capiteles de acarreo, habitualmente de época romana y, en menor medida, visigótica. Incluso en edificios de momentos más tardíos podremos comprobar como el arte islámico peninsular no hizo asco jamás a reaprovechar capiteles de épocas anteriores.

Izquierda: capitel de pencas. Mezquita de Córdoba. Derecha: capitel "de avispero" con decoración epigráfica: "en el nombre de dios, bendición para el emir Abd-al-Rahman, hijo de Alhakam. Hónrelo dios". (Siglo IX), Madrid.


En todo caso, y desde la época emiral, fue necesaria la elaboración de nuevos capiteles para la gran cantidad de edificios que se fueron levantando. En esa tesitura, se recurrió a copiar los modelos clásicos, de manera que podremos encontrar capiteles corintios y compuestos que son ya obra musulmana. Pero el gusto por la esquematización dio aquí como resultado la aparición de una nueva variedad. Se trata del denominado capitel de pencas, que sigue la estética del corintio, pero simplificando sus elementos, de manera que no encontraremos en él las hojas de acanto características de ese estilo, sino solo sus arranques, las pencas que le dan nombre.

Inferior. Izquierda: capitel pseudocorintio. (932-962). Salón Rico de Madinat-al-Zahra. Córdoba. Derecha: capitel de la Aljafería (época taifa, siglo XI). Zaragoza.


Sin embargo, en época califal (y aunque se mantuvo la influencia del arte clásico en lo que a las formas básicas de los capiteles hace referencia), vamos a encontrarnos con la difusión de un nuevo tipo de capitel, que suele denominarse "de avispero". Formalmente se trata de un capitel compuesto, heredado de la arquitectura romana, pero se le asigna esa denominación por los abundantes orificios que presenta, provocados por la labor de trépano que se ha efectuado en su superficie para moldear la hoja de acanto. Además, en muchos casos, estos capiteles andalusíes llevan una inscripción epigráfica, en la que pueden  figurar alabanzas a dios o alusiones al gobernante del momento.

Izquierda y derecha: capiteles encintados (Hacia 1190). Patio de Banderas, Sevilla.


Ya en el siglo XII, con los almohades, surge una nueva reinterpretación del capitel compuesto. Es ya casi tópico hablar de la austeridad que manifestó aquel pueblo en todas sus construcciones y su elevado interés por la geometría sencilla. De esas características participa el capitel encintado, que muestra una alta esquematización tanto de las volutas como de las hojas de acanto y que recibe esa denominación precisamente porque en cada una de sus caras, entre ambas volutas, se dispone un par de bandas horizontales, a modo de cintas.


Izquierda: capitel de mocá-rabes. Derecha: capitel de atauriques. Ambos en La Alhambra, Granada.

Finalmente, todavía en época nazarí surgirían nuevos modelos. De una parte, el capitel de mocárabes, formado a partir de una complicada trama de racimos de estalactitas. De otra, el capitel de ataurique, que nos muestra una decoración, también muy esquematizada, en la que predominan las veneras, las piñas y otros elementos vegetales. Uno y otro suelen rematar siempre fustes muy esbeltos, que dan a los edificios nazaríes su característico y original estilo.


En conclusión: no hubo exactamente un canon estricto para tallar los capiteles en la arquitectura andalusí, y acabó creándose un amplio abanico de formas. Cuando veo estos capiteles in situ (como me ocurrió  el otro día en el Patio de Banderas, aquí en Sevilla, donde tomé las fotos de algunos de los muy escasos capiteles encintados) no puedo menos en pensar en los canteros que los tallaron. Sus obras son anónimas, pero ellos nos dejaron en ellas claras muestras de su personalidad.

Capitel de mocárabes. Sala regia del Palacio del Generalife. Granada.

No conozco mucha información específica en la Web sobre este tema, pro podéis leer esta entrada de Artehistoria, en la que, entre otras cosas,  se sintetiza la cuestión de los capiteles andalusíes.

EL ARTE BRUTO

EN TORNO A LA OBRA ESCULTÓRICA DE JEAN DUBUFFET


Si el paseante recorre la zona del downtown de Manhattan encontrará numerosos espacios vacíos entre los inmensos rascacielos que parecen brotar del suelo por todas partes; plazas en las que impera el silencio o la apagada convesación de los fumadores que deben abandonar los edificios de oficinas y sus espacios más próximos para entregarse a su perseguido placer, ya sea bajo el tremendo frío del invierno neoyorquino a aguantando el tórrido calor de verano de la ciudad. Afortunadamente para ellos, esas salidas a la intemperie se verán compensadas con un detalle de buen gusto: en muchas de esas plazas puede uno disfrutar, a veces casi a solas, de algunas de las mejores esculturas del siglo XX.

Jean Dubuffet: "Grupo de cuatro árboles" (1972). Nueva York.

En una de esas plazas del bajo Manhattan, flanqueada por los rascacielos de un importante banco, se alza solitaria una inmensa escultura de doce metros de altura, que podéis observar en la foto de al lado. Fue realizada en 1972 por el pintor y escultor francés Jean Dubuffet (1901-1985) y sus sinuosas formas contrastan con las líneas rectas de los edificios de alrededor. Una obra realizada en resina epoxi y pintada en blanco y negro con poliuretano. Dentro de ella la visión habitual de Nueva York se transforma sobremanera y parece como si nos encontrásemos inmersos en un universo en el que lo real y lo imaginario se dan la mano. Esa fue la primera de una serie de esculturas de gran tamaño que Dubuffet fue plantando en algunas de las principales ciudades del mundo.

Inferior. Jean Dubuffet: "Jardín de invierno" (1970). París.


Hay un dato en la biografía de Dubuffet que nos demuestra cómo el arte es un camino que a veces cuesta trabajo encontrar. En su juventud estudió pintura durante algunos meses, pero quiso olvidarse de la expresión artística (dudando tal vez de la función del arte e incluso de su propia labor) y se refugió en los negocios familiares. Pasó así mucho tiempo y no fue hasta 1942 cuando Dubuffet decidió consagrarse por completo al arte. Lo hizo acuñando un término con el que quiso resumir sus intenciones estéticas, el arte bruto (que algunos llaman también arte marginal), con el que quería referirse a aquel tipo de arte que no es realizado por artistas profesionales, señalando algunos ejemplos: sería arte bruto el que desarrollan los niños, los enfermos mentales, los marginados o los presos, todos ellos ajenos a cualquier norma estética.



Jean Dubuffet. Izquierda: "Closerie Falbala" (1973), Valde Marne (Francia). Derecha: "Tour aux figures" (1988). Issy-les-Molineaux (Francia).


Jean Dubuffet: "Sala de calderas con chimenea" (1996). Vitry sur Seine. Francia.

Desde entonces ese fue el tipo de arte al que Dubuffet dedicó el resto de sus días, entre lo insólito y lo sorprendente, pintando y esculpiendo, empleando a veces materiales poco convencionales (como la resina epoxi, el alquitrán o el poliuretano) y saltando de uno a otro estilo, de pequeños a grandes formatos, basándose siempre en su instinto y en su propia capacidad creativa, que yo creo que a él mismo sorprendía. "Más vale el arte bruto que las artes culturales", afirmaba tratando de que el arte naciese a partir de los propios materiales con los que trabajaba, dando rienda suelta a su imaginación y procurando al mismo tiempo que no fuese la razón la que inspiraba sus trabajos.


Tomé estas dos fotos de esa gigantesca y entrañable escultura de los cuatro árboles en uno de mis paseos por Manhattan, colocándome dentro de la obra para entrever desde ella y de otra manera los rascacielos de alrededor. Disfruté allí un buen rato y en algún momento quizás me sentí como un niño que ve materializarse una de sus fantasías. Probablemente así se sentía Dubuffet cuando realizó la escultura, porque como el mismo señaló una vez "sin pan nos morimos de hambre, pero sin el arte nos morimos de aburrimiento".

Visitad la excelente Web de la Fundación Dubuffet (en inglés y francés), que se ocupa de mantener vivo el legado del artista. Además, esta otra página, que lleva su nombre, ofrece muchos datos interesantes.

CATACUMBAS

LOS PRIMITIVOS CEMENTERIOS CRISTIANOS


Catacumbas. Curiosa palabra esta, algo cacofónica, cuyo origen etimológico no está del todo claro. Además, hemos de emplearla siempre en plural, como señala el diccionario de la lengua, que la define como "los subterráneos en los cuales los primitivos cristianos, especialmente en Roma, enterraban a sus muertos y practicaban las ceremonias de culto".

Planta de las catacumbas de Vía Amapo, en la Vía Salaria. Finales del siglo III. Roma.

Así consideradas, las catacumbas no son más que cementerios en los que, como es habitual en todos ellos, se practicaban determinados ritos funerarios. Pero, ¿por qué recurieron los cristianos a depositar sus muertos en estructuras subterráneas? Contra lo que pudiera creerse, no es ésta una tendencia intrínseca de la religión cristiana, surgida en el Mediterráneo helenístico, donde era costumbre que los sepulcros quedasen expuestos a la pública contemplación.


Sin embargo en el siglo II encontramos a las primitivas comunidades cristianas, sobre todo en Roma, empleando las catacumbas como forma habitual de enterramiento. Se ha considerado que para ello se reaprovecharon las galerías subterráneas abiertas por los arenarios romanos para obtener materiales constructivos. pero también se ha planteado la hipótesis de que los cristianos crearon ex novo estas galerías, en un contexto general en el que su religión sufrió diversas persecuciones ordenadas por los emperadores, atentos al mantenimiento de la religión oficial del Imperio. Ello explicaría que tras la publicación del Edicto de Milán en el año 313 (con el que los cristianos vieron garantizada su libertad de cultos) esta práctica de arquitectura funeraria subterránea acabase por entrar en desuso.

Galería (superior) y sala (inferior) en las catacumbas de San Calixto, en la Vía Apia. Fines del siglo II. Roma.


En todo caso, y desde el punto de vista meramente arquitectónico, estas catacumbas cristianas no poseen demasiado interés. Están formadas por galerías, a veces de increíble longitud, en cuyas paredes se abren filas de nichos (loculi) en los que se depositan los cadáveres, sin ataud, tras lo cual pasa a cerrarse la cara exterior del sepulcro. Por lo demás, aquí y allá las galerías se ensanchan y dan lugar a pequeñas salas que alojan sepulcros de miembros de una misma familia o, en ocasiones, el de algún personaje relevante de la comunidad. En definitiva, una arquitectura tremendamente funcional y nada aparatosa, que viene a resolver un problema importante para el creyente cristiano: alojar a sus difuntos en un lugar separado de los sepulcros paganos, protegiendo sus restos y facilitando las ceremonias propias de la nueva religión.

Inferior. Izquierda: Buen Pastor. Catacumbas de San Calixto, fines del siglo II, Roma. Derecha: Orante. Catacumbas de Priscila. mediados del siglo III. Roma.


Pero esta humilde arquitectura se ve complementada por elementos decorativos de carácter pictórico que, ahora sí, confieren a las catacumbas un mayor interés. Lógicamente, no se trata de grandes obras de arte, sino de sencillas muestras de las concepciones y creencias del primer cristianismo. Podemos decir, por tanto, que en este arte paleocristiano, en estas pinturas conservadas en las catacumbas, se encuentra el origen de la iconografía cristiana, todo un abanico de símbolos que hoy nos son tremendamente familiares, desde el pez como alusión al mismo Cristo hasta la paloma, como representación del Espíritu Santo. Junto a ellos aparecen también el Buen Pastor, la santa cena o las primeras representaciones de María. Son siempre pinturas al fresco, de colores planos, sin perspectiva y trazadas con gran ingenuidad, inspiradas más por la fe que por la pericia de sus autores.


Como hemos señalado, a comienzos del siglo IV la Iglesia cristiana pasó a ser reconocida por el Imperio y acabaría a finales del mismo siglo alcanzando el rango de única religión oficial. Comenzaba para los cristianos una nueva época, sin catacumbas. Pero mantuvieron la simbología que en ellas se creó: el primer arte cristiano. Lamentablemente, y muy poco tiempo después, los perseguidos se convirtieron en feroces perseguidores. Vaivenes de la Historia.

Fresco con panes y pez. Catacumbas de San Calixto. Roma.

En esta Web en castellano encontraréis una buena explicación sobre la historia de las catacumbas cristianas. Hay más datos en la Web del Vaticano y en esta otra página salesiana y una lista de las catacumbas de Roma, con enlaces diversos, en la Wikipedia italiana.

PARA REFLEXIONAR

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