¿Podría unirse alguna vez toda la humanidad en torno a valores como la esperanza, el amor o la paz? A la vista de las informaciones que nos llegan cada día parecería que ese deseo no es, hoy por hoy, más que una utopía. Sin embargo hay quien apuesta, desde la realización artística, por esa idea de una humanidad unida, como hace el artista alemán Wolfgang Kraker von Schwarzenfeld, con quien tropecé hace algunas semanas, paseando por Tiergarten, el gran parque de Berlín. Un hombre enjuto, de edad avanzada, con cabellos y barba blancos y que habla además un español bastante correcto.
El proyecto Global Stone de Wolfgang Kraker es bastante singular. Desde 1998 se ha dedicado a localizar en cada uno de los cinco continentes del planeta dos piedras de grandes dimensiones, con un peso aproximado de unas 30 toneladas y cuya composición mineral sea característica o representativa del continente de procedencia. Mientras una de cada pareja de grandes piedras permanece en su lugar de origen la otra es trasladada al parque de Berlín, donde el artista procede in situ a tallarla y pulimentarla, grabando además en ella ciertas inscripciones.
Con esta manera de actuar, Kraker considera que está dando (al menos desde la perspectiva de lo moralmente deseable) cinco decisivos pasos para lograr la paz mundial, simbolizados en las mismas piedras de los cinco continentes: el Despertar (Europa), la Esperanza (África), el Perdón (Asia), el Amor (América) y la propia Paz (Australia). Según el artista el 21 de junio de cada año la luz del Sol se reflejará en la superficie de cada una de las cinco piedras que permanecieron en sus continentes de origen, creando así una serie de haces lumínicos que, aun de forma invisible, les hará conectarse con las otras cinco piedras hermanas situadas en Berlín, dispuestas en un círculo. Queda a cargo del espectador, completar la idea de que todo ello viene a simbolizar el deseo de paz mundial y de unidad de la humanidad.
La tarde en que lo encontré, Wolfgang Kraker trabajaba afanosamente en el pulimentado de una de las gigantescas piedras, rodeado de gente que observaba con gesto curioso su tarea. Pasados unos minutos el público se retiró y tuve así la ocasión de conversar con el artista. Me llamaron la atención tanto la tranquilidad y calma que emanaban del personaje como lo convencido que estaba de la utilidad de su proyecto. Una idea a medio camino entre el puro arte conceptual y el land art, que había ocupado por completo la dedicación de este hombre durante los últimos doce años. Unos metros más allá una hermosa joven, con los pechos desnudos, se dedicaba a posar en una sesión fotográfica que parecía obra de profesionales. Pero Kraker ni siquiera reparaba en el detalle. A eso le llamo yo vivir para una idea.
Global Stone Project tiene su propia Web en esta dirección, con versión en español.
Concluimos hoy este segundo trimestre del curso y durante una semana ENSEÑ-ARTE estará cerrado por vacaciones. En realidad son unas vacaciones exclusivamente docentes, porque estos días resultan por el contrario muy propicios para tomar más contacto aún con el arte y los artistas. En esta ocasión, regresamos a Nueva York. Por ello despedimos el trimestre con una breve referencia al escultor californiano Walter de María (1935), quien desde su instalación en Nueva York a comienzos de los años sesenta del pasado siglo ha venido realizando una obra que podemos considerar cercana, de una parte, a los presupuestos del land art y, de otra, a los del minimalismo y el arte conceptual. Todo ello sin que olvidemos su interés por la expresión musical, que le llevó a tocar la batería durante algún tiempo en grupos de rock.
Walter de Maria "Campo de relámpagos" (1977). Nuevo México.
Entre las obras más destacadas de Walter de María dentro del land art nos encontramos con el "campo de relámpagos" del desierto de Nuevo México, consistente en 400 postes de acero inoxidable, de unos seis metros de altura, clavados en el suelo. En medio de la nada, durante las grandes y frecuentes tormentas eléctricas de aquel desierto esos postes atraen a los rayos como si de un poderoso imán se tratase. El propio artista recomienda visitas de amplia extensión temporal a esta obra, para que el espectador pueda conocer a fondo las transformaciones que la naturaleza experimenta. Debe haber quien siga sus consejos, porque se ha generado en los alrededores una cierta industria turística.
Por otra parte, en el Soho de Nueva York pueden visitarse otras dos interesantes obra de Walter de Maria. Por una lado, podemos asombrarnos con la "Earth Room", una amplia sala en la que el escultor introdujo 127.000 kilos de tierra oscura, hasta alcanzar una altura de algo más de medio metro. Nada más hay allí. Y nada menos: en la metrópolis por antonomasia del planeta una amplia concentración de tierra con cierto olor a humedad nos recuerda sin palabra alguna de donde venimos y nos transmite cierta sensación de vacío.
Walter de María. Superior: "Earth Room". (1977). Inferior: "Broken kilometer" (1979). Ambas en Nueva York.
No muy lejos, en otra sala semejante, nos hallaremos ante el no menos sorprendente "kilómetro roto", formado por un total de 500 barras de latón pulido. Cada una de ellas mide exactamente dos metros de largo, de forma que si estuviesen colocadas en fila sumarían ese kilómetro al que hace referencia la denominación de esta instalación. Las barras están dispuestas sobre el suelo, siguiendo un determinado ritmo que incrementa progresivamente la distancia entre dos de ellas conforme se avanza por la sala, jugando con la perspectiva.
Es interesante esta relación entre los materiales metálicos que frecuentemente emplea el artista norteamericano, la importancia que atribuye a los elementos naturales (ya sea recurriendo a la propia naturaleza como soporte y agente simultáneo de sus creaciones o como material de las mismas) y cómo, con todo ello, quiere transmitirnos una sensación de energía y fuerza.
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Hay quienes consideran a Walter de María un artista cercano, en su simplicidad de recursos, a lo puramente filosófico. Sus obras invitan a la contemplación silenciosa. A mi personalmente me resultan sumamente atractivas. A eso va uno a Nueva York, entre otras cosas. A tratar de seguir los caminos del arte contemporáneo. Aunque no todo sea arte, desde luego. Sin embargo, el arte es la vida misma, la naturaleza, tal cual este escultor parece querer mostrarnos en esa "sala de la tierra". Buenas vacaciones a quienes puedan disfrutar de ellas estos días.
Si alguna vez vais a Nuevo México, aquí tenéis la información básica (en inglés) para visitar el "campo de relámpagos". En la página de la Tate Gallery podemos leer acerca de los "treinta años de eternidad" con los que se alude a ese kilómetro roto de este singular artista.
En varias ocasiones he escrito aquí breves artículos sobre artistas que emplean de forma preferente materiales de la propia naturaleza para crear sus obras, así como de otros que intervienen sobre el paisaje insertando en él determinados elementos, no naturales, para crear una determinada experiencia estética. Para estos autores el medio natural es el referente principal, ya sea porque recurren a él para obtener los materiales con los que crean la obra de arte o porque éstas se insertan plenamente en él, pasando a formar plenamente parte del paisaje.
Carlos de Gredos: "Mi lugar de nacimiento" (2005-2006). Salamanca.
Con todo ello hacemos alusión al land art, una modalidad artística que trata de poner en relación directa al ser humano con su entorno; con la naturaleza en su sentido más amplio, Por tanto el Museo de Bellas Artes, concebido a la manera más clásica, carece aquí de sentido. La obra de arte no ha de cobijarse en una sala de algún museo; ha de estar al alcance de todos, como un elemento paisajístico más que pueda ser apreciado y valorado por amplios públicos, de la misma manera que se disfrutaría de la vista de una montaña, de una cala costera o de un bosque de árboles centenarios.
El land art surgió como corriente artística a comienzos de los años sesenta del siglo XX, aunque sus precedentes pueden encontrarse de manera constante en la Historia del Arte. Recordemos a título de ejemplo como la faraona Hatshepsut eligió para su templo de Deir el-Bahari un emplazamiento bajo un acantilado rematado por una elevación rocosa con clara forma de pirámide. Igualmente, determinadas producciones de pueblos primitivos (como los totems) tienen mucho de directa vinculación con la propia naturaleza.
Sin embargo, dentro de esta corriente hay numerosas tendencias. En unos casos, el artista emplea únicamente recursos naturales (por ejemplo piedras o maderas) y crea con ellos su obra. En otros casos, se toma un elemento de la naturaleza y se interviene sobre él, generalmente de manera provisional, provocando una modificación visual. Si la intervención pretende un carácter permanente, entonces ha de procurarse que no suponga una agresión relevante al medio ambiente, asumiendo que éste, de alguna manera, va a quedar modificado. Por ejemplo, pueden pintarse árboles, pero no talarse. Hay incluso quienes optan por realizar sus intervenciones sobre paisaje no naturales, sino humanos, ya sean ciudades, parques o interiores de fábricas.
Alguna de estas tendencias implica necesariamente que las obras de arte resultantes tengan un carácter efímero, una limitada duración en el tiempo. Otras veces no ocurre así, pero se asume que la obra, situada en un exterior, va a ir siendo modificada por el propio paso del tiempo, como ocurre con la misma naturaleza.
Como ejemplo de esta interesante corriente artística podemos citar la obra de un autor español y de otro norteamericano. El primero de ellos, se llama Carlos de Gredos (1958) y realiza intervenciones diversas en la naturaleza, a veces consistentes en la acumulación de piedras que componen una suerte de esculturas naturales en el paisaje. El artista norteamericano se llama Jim Denevan y realiza sobre todo intervenciones en las playas: dibujos de grandes dimensiones a la orilla del mar que no permanecen excepto en el recuerdo y en la fotografía. Sin embargo son obras de gran belleza y de fuerte impacto visual. En el fondo, Denevan hace el arte que desde niños nos gustaba hacer a todos: rastrillar las playas y crear imágenes. Salvo que hemos crecido y no lo hacemos. Deberíamos. Para eso están las playas.
En esta página francesa disponéis de una aproximación general al land art. Visitad también este museo verde electrónico, sobre artistas medioambientales. Por otro lado, en este blog se presenta el taller de Carlos de Gredos, artista del que podéis leer una entrevista en esta web. Por su parte Jim Denevan tiene su propia página web, muy interesante.
Bien, pues este lunes comenzamos un nuevo curso escolar. Bienvenidos todos los que estaréis en contacto con el Arte, al menos este año (ojalá lo mantengáis siempre). Pero como sé que la mayoría llegáis con una idea demasiado "tradicional" acerca de en qué consiste el arte y cuáles son sus funciones, os dejo aquí una presentación sobre un artista vasco, eminente escultor y pintor, nacido en 1930. Se trata de Agustín Ibarrola, quién además de su extensa y variada producción, durante varios años formó parte del denominado "Equipo 57", uno de los grupos que más y más decisivamente contribuyó a la renovación del panorama artístico en esa gris España de la dictadura franquista.
Agustín Ibarrola: "Siluetas" (1992). San Sebastián.
Luego Ibarrola ha desarrollado una extensa producción ampliamente comprometida con su tierra y con la Tierra, hasta el punto de que una parte de su obra podemos relacionarla con la corriente que, en líneas generales, denominamos "land art". Probablemente, nunca habréis reparado en que un artista puede irse, por ejemplo, a un bosque y dedicarse a pintar los árboles. Eso hizo Ibarrola, afirmando que era "un acto de rebeldía contra todas las imposiciones históricas". Sin embargo, la obra de Ibarrola es de una enorme variedad; por eso la presentación pretende una tarea casi imposible: recoger esa multitud de facetas de un artista vasco que es, al mismo tiempo, un veterano luchador por las libertades, mostrando al mismo tiempo algunas pinceladas de su pensamiento.
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Acompaña a las imágenes la melodía "Time", del grupo polaco Kroke, una banda que desde 1992 se dedica con éxito creciente a difundir la llamada música "klezmer", de raíces judías. El reloj que da nombre a la composición es un buen acompañante de la obra de Ibarrola. Time, el tiempo, comienza nuestro tiempo. Un tiempo que vamos a dedicar al Arte y que (seguro) merecerá la pena.
En esta página se recoge una abundante información sobre Ibarrola, muy bien estructurada. Aquí podéis leer una entrevista publicada en el diario El País. Y en esta revista electrónica tenéis otra. Por otro lado, esta es la página oficial de Kroke.
En un artículo anterior me ocupé muy brevemente de la obra del artista vasco Agustín Ibarrola, cuya obra escultórica y pictórica caractericé dentro de lo que podemos llamar land art, aunque soy consciente de lo que ello significa de encasillamiento en el caso de un artista como Ibarrola, con una obra variada, fecunda y enormemente creativa.
En ese artículo hacía breve alusión al bosque de Oma, un telúrico paisaje vizcaíno, muy cerca de la casa de nuestro autor, que éste empleó como materia prima artística en los pasados años 80, pintando un amplio conjunto de árboles con signos, símbolos y algunas figuras humanas esquematizadas, muy características de la producción artística de Ibarrola. Ese bosque de Oma hubo de ser restaurado no hace mucho tiempo, debido a que sufrió diversos ataques de quienes consideran que sus ideas no pueden defenderse con las palabras, sino sólo de formas más violentas.
Pues bien, hace sólo unos días, paseando por Castilla León, me encuentro en las orillas del río Tormes, en Salamanca, con una obra de Ibarrola que sigue la estela del bosque de Oma. Se trata del denominado "bosque de olmos" (o "bosque encantado"), creado en el año 2001 a partir de una serie de troncos de viejos olmos que habían resultado afectados por la grafiosis. En esta ocasión, Ibarrola contó con la colaboración de un variado grupo de alumnos de Bellas Artes de la ciudad.
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El resultado es una obra colectiva de gran vistosidad, hermosa y colorista. en la que, dentro de la tendencia común en cuanto a lo que significa colorear unos troncos, puede apreciarse propuestas estéticas bien diferenciadas. En definitiva, arte y naturaleza de la mano. Juegos de arte con la naturaleza. Juegos naturales con el arte. El arte natural de jugar. No sé, algo muy atractivo.
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En este enlace podéis descargaros un artículo de una profesora de la Universidad de Salamanca, en el que se narra la historia de ese bosque de olmos. Hallaréis más información sobre Agustín Ibarrola, en esta página. Y si os animáis a recorrer el bosque de Oma, aquí están las informaciones básicas. Además, leed este breve artículo, donde se da cuenta de las agresiones sufridas por ese bosque de arte. Por último, dejo aqui una breve presentación sobre ambos bosques.
Javachef Christo: "Reichstag" (1971-1995). Berlín. "Sombrillas" (1989). California y Japón.
Ahora que hemos terminado de analIzar el arte renacentista, y antes de comenzar el estudio del arte barroco, me apetece cambiar completamente de aires. Y para eso nada más oportuno que dar un repaso a la obra de Javachef Christo, un artista norteamericano, aunque de origen búlgaro, que practica sobre todo una modalidad muy curiosa de "land-art", el arte que mira a la tierra y a los objetos que en ella hay y los modifica, aunque sea de una manera provisional.
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Javachef Christo: "Puertas" (2005). Nueva York.
Así, en la trayectoria de Christo (y Jeanne Claude, diría él) encontramos puentes y gigantescos edificios completamente envueltos, enormes cortinas que cierran un valle, muros hechos con bidones de gasolina o islas y arrecifes rodeados por gigantescas telas de polipropileno. Da igual; pueden ser también 7500 puertas que marcan los recorridos por Central Park de Nueva York, o miles de sombrillas que crecen como hongos en un determinado territorio, ya sea de Japón o California. Pero si alguna obra me gusta de Christo es esa "running fence" que serpentea por los montes del desierto de Sonoma, en California también. Y... un poco tiempo después estas manifestaciones artísticas son retiradas y sólo quedan los diseños que ha realizado su autor y las miles de fotografías que de ellas se han tomado. Land-art, el arte de la tierra... sobre la tierra.
Sobre Christo os dejo esta presentación, además de recomendaros que visitéis su página web, en la que podréis conocer todos sus proyectos realizados hasta el momento, así como los que se van a acometer próximamente. También hay un curioso blog sobre el proyecto de las puertas de Nueva York y el fotógrafo Wolfgang Volz tiene una interesante colección de fotografías sobre estas instalaciones.
Agustín Ibarrola: "El bosque pintado". Bosque de Oma (Vizcaya).
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A lo largo de este blog os he ofrecido ya numerosos enlaces sobre aquellos aspectos de la Historia del Arte que hemos ido analizando hasta ahora. En esta ocasión, quiero trasladarme al mes de Mayo, cuando las P.A.U. (que coloquialmente denominamos "Selectividad") comiencen a instalarse en vuestros cerebros y no os dejen descansar. Como ser previsor es ser sabio, os doy ahora dos recomendaciones que no deberíais dejar en el olvido, con las que creo que podréis ir preparando la Selectividad (y desde luego todo el curso), de una manera más sosegada y, al mismo tiempo, más eficaz..
* La primera es una atenta visita a la revista electrónica que se encuentra alojada en esta dirección.No conozco otra página en español que supere a "La obra de arte: conceptos y técnicas", mantenida por unos profesores de un IES de Leganés (en Madrid). Toda la revista es interesante, pero hay que saber buscar bien en ella, porque sus contenidos son muy diversos. Es especialmente recomendable que os detengáis (casi al comienzo de la página) en los apartados de Arquitectura, escultura y Pintura y busquéis los artículos dedicados a cómo se comenta una obra de arte.
* En segundo lugar, en esta dirección alojada eneducaredvais a encontrar diversos comentarios de obras de arte, tipo selectividad, que disponen incluso de imágenes en movimiento y sonidos, así como diversos comentarios, vocabulario, etc. Buscad bien en la página, que tiene más información de la que parece.
Agustín Ibarrola: los cubos de la memoria. Llanes (Asturias)..
Y para amenizar algo esta lectura os dejo dos muestras de la producción artística de Agustín Ibarrola, un polifacético escultor y pintor vasco con quien tuve ocasión de compartir una tarde en su estudio, al pie del bosque que veis en la foto. Su obra se enmarca, entre otras cosas, en la corriente que se denomina "land-art", el arte vinculado a la Tierra, porque procede de ella y en ella misma se instala.
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Agustín nos da a todos un enorme ejemplo del compromiso del artista con la sociedad: perseguido como comunista por el franquismo, se encuentra ahora marginado en ciertos sectores vascos (incluido el gobierno de la zona) por no comulgar con la ideología nacionalista, de manera que durante algún tiempo ha estado amenazado por los violentos de siempre, que llegaron a saquear su trabajo en Oma. Pero él sigue impertérrito, denunciando el uso de la violencia y defendiendo los valores que defendió incluso en los años que, durante la dictadura, pasó en la cárcel: la libertad y el derecho a la vida de todo individuo.