CONTAR LA RELIGIÓN A TRAVÉS DE LAS IMÁGENES
Pantocrátor. (1123). Iglesia de San Clemente. Taull, Lérida.
Capitel con demonios. (Hacia 1100) Claustro. Monasterio de Santo Domingo. Silos, Burgos.
Todas estas obras de carácter religioso presentan una serie de características similares: carecen de perspectiva, son ciertamente geométricas y frontales y, muchas veces, la actitud de los personajes es hierática. Pero, ¿qué importa todo ello si los fieles acaban percibiendo con claridad el mensaje de que o se salvan o acabarán eternamente condenados a las llamas del infierno?
Tímpano. Iglesia de la abadía de la Santa Fe. (1135). Conques, Francia.
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Un mundo de campesinos analfabetos, pero dispuestos a creer las verdades que la Iglesia cristiana les enseña. Y para que puedan creer mejor en ellas, la palabra del sacerdote se va a ver complementada con las imágenes. Ese es el sentido último de la escultura y la pintura románicas: servir de adoctrinamiento visual, empleando la imagen al servicio de la religión.
Pantocrátor. (1123). Iglesia de San Clemente. Taull, Lérida.
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Por ello, encontraremos antes que en ningún sitio esas imágenes en las portadas de las iglesias y catedrales, de manera que los fieles puedan cotemplarlas ya antes de entrar en el templo: unos relieves les mostrarán, por lo general, que Jesucristo ha de volver una segunda vez a la tierra y que lo hará para juzgar a los vivos y a los muertos. Tal es el sentido del Pantocrátor o Cristo juez que encontramos en muchos de los tímpanos románicos. Un modelo semejante se desarrollará también en los ábsides, espacios que cierran el presbiterio y hacia donde se dirigen las miradas de los fieles durante las ceremonias religiosas, aunque aquí se recurrirá habitualmente a la representación pictórica.
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Pero el románico aprovecha otros soportes y otros espacios para difundir la doctrina, ya sean los capiteles de las columnas, los propios muros de las iglesias o las paredes de los claustros monásticos. Igualmente, en ocasiones, se recurre a la escultura en bulto redondo con las mismas finalidades.
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Capitel con demonios. (Hacia 1100) Claustro. Monasterio de Santo Domingo. Silos, Burgos.
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Todas estas obras de carácter religioso presentan una serie de características similares: carecen de perspectiva, son ciertamente geométricas y frontales y, muchas veces, la actitud de los personajes es hierática. Pero, ¿qué importa todo ello si los fieles acaban percibiendo con claridad el mensaje de que o se salvan o acabarán eternamente condenados a las llamas del infierno?.
En este sitio (en español) podéis encontrar dos breves cuadros sinópticos sobre la escultura y la pintura románicas, ilustrados con algunas fotografías. Es recomendable también que visitéis esta página, con un análisis minucioso de la iglesia de Vézelay, completado con muchas fotografías. Finalmente, y como ejemplo concreto de la organización de un tímpano románico, puede serviros el que se ofrece de la iglesia de la abadía de Conques.






