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Simone Martini: "Retrato ecuestre de Guidoriccio da Fogliano". Fresco en el Palacio del Común, Siena, Italia. (1328). .
Dentro del estudio del arte gótico, y en lo que hace referencia a la pintura, suele dejarse un apartado específico para el análisis de dos corrientes artísticas que si bien, desde el punto de vista cronológico, pueden incluirse dentro de la época gótica, supusieron una cierta ruptura con las tradiciones de ese estilo y abrieron al arte nuevos camnos, que preludian el triunfo del Renacimiento. Se trata, por un lado, de la pintura italiana del Trecento y, por otro, de los primitivos flamencos. A la primera de estas dos corrientes dedicamos ahora nuestra atención.
Ducio: "El beso de Judas". Temple sobre madera. (1308-11).
En Italia, durante los comienzos de la época gótica, había prevalecido un estilo pictórico caracterizado por su dependencia de los modelos bizantinos, en los que predominaban la tradición de la pintura de iconos, la frontalidad y rigidez de las figuras representadas, la ausencia de fondo y la preponderancia del color dorado. Sin embargo, esta tendencia bizantinizante concluye en el siglo XIV , merced a las aportaciones de los pintores italianos del Trecento.
En primer lugar nos encontramos, en la hermosa ciudad de Siena, con un grupo de pintores que marca la transición desde lo bizantino a la nueva época. En sus obras el color dorado está aún bien presente, aunque irá perdiendo importancia de manera progresiva, mientras comienza a aparecer el paisaje y se incrementa el número de figuras que se incluyen en una misma escena. Destacan en esta escuela las apotaciones de Ducio y de Simone Martini, cuyo retrato al fresco de Guidoricio da Forliano nos muestra de forma rotunda los nuevos vientos que soplan en la pintura italiana, con la abundante introducción del paisaje en la obra.
Giotto di Bondone: "San Francisco da su manto a un pobre". Fresco. Basílica alta de Asís, Italia. (1297-99).
Pero si de Siena pasamos a la cercana Florencia, nos sorprenderá la ingente obra de Giotto di Bondone, con el cual los planteamientos modernos se muestran mucho más consolidados, hasta tal punto de que podríamos también incluirlo dentro de un primer impulso del arte renacentista. En este artista el bizantinismo es algo ya pasado, residual.
Autor de una extensa cantidad de obras pintadas al fresco (si todas fueron debidas a su mano), en ellas el paisaje, sea natural o urbano, está bien presente, mientras que los personajes componen escenas, se acentúa el movimiento y el volumen y el color alcanzan un protagonismo inusitado. Al mismo tiempo, Giotto manifiesta un gran interés por los problemas de la perspectiva, aún no resueltos de forma completa.
Giotto di Bondonne: "Resurrección de Lázaro". Fresco, Capilla de la Arena. Padua, Italia. (1304-06).
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Fue así como, con las obras que Giotto nos dejó en la capilla de la Arena de Padua, en la iglesia de la Santa Cruz de Florencia o en la basílica superior de Asís, el arte pictórico inició un camnio de novedades y sorpresas en el que los seres humanos y la naturaleza que los rodeaba serían el elemento predominante de su atención.
Podéis encontrar buenas síntesis de este tema en la Historia digital del Arte, de la Wikipedia o en esta página del Cnice/MEC. Sobre la obra de Giotto (en italiano) está página de la organización religiosa Christus Rex dispone de un buen abanico de imágenes, al igual que esta otra sobre la obra de Martini. Pero,en general y a partir de ahora, para la pintura y la escultura, será bueno visitar la mejor galería de arte que conozco en Internet, ya citada en la barra lateral: la Web gallery of Art que, desde Hungría, nos ofrece un amplísimo catálogo de autores, consultable de manera alfabética.