Francis Barraud era hijo y sobrino de pintores con cierto renombre en Inglaterra y se había formado en buenas escuelas de arte británicas. Sin embargo, el cuadro de Nipper lo convirtió en uno de esos artistas que tan sólo son recordados por uno de sus trabajos. De hecho al final de su vida pasó a ser un esclavo de su célebre pintura y para ganar dinero tuvo que hacer decenas de reproducciones de Nipper escuchando la voz de su amo a través del gramófono. Para conocer algo más sobre su obra se puede visitar esta pequeña galería.
30 septiembre 2014
HIS MASTER'S VOICE: EL PERRO QUE BUSCABA A SU DUEÑO EN EL GRAMÓFONO
Francis Barraud era hijo y sobrino de pintores con cierto renombre en Inglaterra y se había formado en buenas escuelas de arte británicas. Sin embargo, el cuadro de Nipper lo convirtió en uno de esos artistas que tan sólo son recordados por uno de sus trabajos. De hecho al final de su vida pasó a ser un esclavo de su célebre pintura y para ganar dinero tuvo que hacer decenas de reproducciones de Nipper escuchando la voz de su amo a través del gramófono. Para conocer algo más sobre su obra se puede visitar esta pequeña galería.
24 abril 2010
MILLET
22 diciembre 2009
EL FUSILAMIENTO DE TORRIJOS Y SUS COMPAÑEROS


Sin embargo, no nos cabe duda de que Torrijos está tranquilo, porque aún alcanza a reconfortar a los dos compañeros que tiene a sus lados, asiéndoles las manos. Cómo no sentirnos conmovidos ante estos tres individuos vestidos a la moda romántica, con largas levitas, cuya elegancia y cuyo silencio dominan por completo la escena, contagiando de dignidad a sus compañeros. Hasta el piquete de ejecución que aparece a sus espaldas parece coincidir en la solemnidad del momento y figura alineado en perfecta formación.
sangre que ahogue a siervos y opresores..."
20 abril 2008
UN ENTIERRO EN ORNANS
"Hoy me he llegado hasta Ornans para acompañar a mi amigo Gustave Courbet en el entierro de su abuelo. Además, sentía curiosidad por contemplar cómo se desarrollaría un sepelio en una villa como ésta, de la que bien sé (por el propio Courbet) que se matiene tan apegada a sus tradiciones. Por lo que he podido ver, en Ornans el tiempo parece haberse detenido y ahora, en pleno 1849, los ritos continúan como en el pasado, sobre todo en las ceremonias en que la Iglesia está presente.Gustave Courbet: "Un entierro en Ornans" (1849-50). París.
Pese a que el pueblo tiene tres mil almas, no fuimos muchos los que acudimos al sepelio; cuarenta y siete personas pude contar, incluyendo a los cuatro porteadores del ataud, tan distinguidos con sus grandes sombreros negros, sus trajes de respeto y sus guantes blancos. Separado un poco del resto de los dolientes, pude ver cómo cuando llegaban portando el féretro ya los estaba esperando el cura, quien se aprestó a leer los correspondientes textos de su breviario de difuntos. Oficiaba revestido de negro, conforme requería la situación, y estaba acompañado por un séquito numeroso, formado por cinco sacristanes y dos monaguillos. Uno de aquellos portaba la cruz alzada, con el crucificado bien visible, mientras
los acólitos se ocupaban de llevar el agua que ellos consideran bendita y de mantener un cirio encendido. El niño miraba la vela como si en mantenerla encendida le fuese la propia vida. Había además dos maceros que me parecieron especialmente llamativos, ataviados de rojo como estaban, con sombreros del mismo color.
¡Cómo se nota en Ornans que las costumbres no han cambiado! Pude ver cómo los asistentes se dividían en dos grupos. En uno de ellos, más cerca de la tumba, formaban los hombres, mientras que las mujeres se mantenían algo más alejadas. Entre los vecinos de la villa habían acudido al entierro el propio alcalde y el juez de paz, acompañados de algunos amigos locales de Courbet.Sus vestimentas contrataban fuertemente con las de otros dos amigos llegados de París, a quienes yo conocía porque con ellos compartí varias de las jornadas revolucionarias con las que logramos expulsar del trono a Luis Felipe de Orleans y proclamar la II República. Ellos, con sus sombreros y sus actitudes, parecían querer celebrar una ceremonia civil que contrapesase la que, de signo religioso, oficiaba el sacerdote.
¡Y el grupo de mujeres! Casi todas de negro riguroso incluso en los sombreros, aunque algunas llevaban cofias blancas. Allí estaban la madre y las tres hermanas del pintor. Hasta había acudido una niña, miembro de la familia, y era ella la única que parecía estar ajena a lo que allí sucedía. Ella y un perro perdiguero, que, curiosamente, parecía respetar el silencio de la escena. El dolor de algunas de esas mujeres las convertía en verdaderas plañideras, mientras otras trataban inútilmente de consolarlas. Cuando el cura terminó, el ataud fue bajado a la fosa y los asistentes comenzaron a retirarse. Al final, regresé al pueblo acompañando a Gustave. Pintor a todas horas, me ha comentado que pensaba realizar un gran cuadro en el que reflejase, tal como había sido, la escena que acabábamos de vivir. Quería hacer, me dijo, un retrato de grupo, como si fuese un notario que recogiese en el lienzo lo ocurrido tal cual sucedió, sin poner ni añadir nada. Lo hará, estoy seguro."
03 septiembre 2007
EL CUARTO ESTADO

Giuseppe Pelliza da Volpedo: "El cuarto estado" (1901). Milán.
Bien, se acabaron las vacaciones y ahora que toca reincorporarse al trabajo me viene a la memoria un conocido cuadro, que lleva por título "el cuarto estado", del fallecimiento de cuyo autor se cumplen, en 2007, cien años. Me refiero a Giuseppe Pellizza da Volpedo (esto último, por el lugar de su nacimiento en Italia, en 1868), un autor en el que podemos apreciar influencias de la pintura realista más canónica y de la técnica del puntilismo, que en Italia arraigó con fuerza durante unos años de la mano de un grupo de pintores que dio origen al denominado "divisionismo italiano".
El cuadro que atrae mi atención es de grandes dimensiones (545 x 293 cm) y llevó al artista casi tres años de trabajo. En él podemos contemplar a un nutrido grupo de trabajadores en marcha. Sus vestimentas les delantan como miembros de esa clase proletaria europea que vino a romper las clásica división tripartita de la sociedad estamental. Sin embargo, aún conservan cierto aire rural, que evoca el origen de la industrialización en el proceso de abundante migración del campo a la ciudad.
Pero fijaros como sorprende al grupo el pintor: capta a los trabajadores en un plano frontal, en la actitud típica de quienes marchan hacia la huelga, o hacia la reivindición de un trabajo que les permita atender a sus necesidades básicas. La presencia de algunos (pocos) niños y mujeres hace aún más clara esta realidad, la lucha por el básico derecho al trabajo, todavía no consolidado a finales del siglo XIX.
En el grupo destacan obviamente los tres personajes que lo encabezan de manera destacada; cuatro, si contamos a la criatura que la mujer lleva en brazos. Ella va descalza y el niño parece comerse su propio puño. La pobreza y el hambre son evidentes. Pero, ¿qué le dirá esa mujer a su compañero? ¿Le dará ánimos para lo que se avecina? Fijaos en este personaje masculino. No hay duda en su semblante, la mirada es clara; la actitud serena: la decisión está tomada. Y esa misma determinación la comparte el compañero que aparece a su derecha. La DIGNIDAD. En el rostro de esos personajes vemos una de las mejores muestras de la dignidad humana que nos ha legado la historia del arte. Luego, si profundizamos más en la obra, encontraremos que Pelliza nos ha dejado dispersos por el lienzo algunos guiños que evocan a autores renacentistas italianos, desde Piero hasta Miguel Ángel, pasando por Rafael, Leonardo o Massacio. La misma posición de la figura femenina es todo un homenaje a la estatuaria clásica.
Angelo Morbelli: "¡Por ochenta céntimos!" (1895). Vercelli (Italia). // .......... "En los campos de arroz" (1901). Ontario (Canadá).
Todo eso es importante, pero, a mi juicio, tiene más interés reparar en que en el cambio del siglo XIX al XX había en Italia varios autores que recogieron fielmente las condiciones de vida de las clases trabajadoras y, con ello dejaron una evidencia clara de cómo, al hilo de los procesos de industrialización, las sociedades europeas occidentales iniciaban el camino que ha llevado a nuestra época. La obra de Ángelo Morbelli (1853-1919) pone, en este caso, el contrapunto a la visión de Pelliza, con sus paisajes rurales llenos de mujeres trabajando por una miseria.
Bien, comienza el curso: trabajemos. pero mantengamos la dignidad que los personajes de Pelliza y de Morbelli quieren transmitirnos.
20 abril 2007
POWER POINT DE ARTE
LA PINTURA REALISTA
Honoré Daumier: "Vagón de tercera clase" (1863-1865). San Francisco.
Siempre que pienso en la pintura realista se me viene a la cabeza la obra con la que comienza este artículo, ese entierro de Courbet en el que la vista, tras haber recorrido a los dolientes y raparar en el ataud que entra en el cuadro por la izquierda, se nos va, indefectiblemente, hacia ese perro de la derecha, que nos saca del tema mortuorio y nos recuerda, en medio del dolor de los asistentes, que la vida continúa. El cuadro es un excelente ejemplo de lo que supone la pintura realista, que triunfaba en Francia a mediados del siglo XIX..
Así pues, el Realismo se configura como una escuela pictórica que se opone frontalmente a la cierta idealización con la que el romanticismo presentaba las cosas y los hechos sociales. Ahora lo que interesa es representar la realidad tal cual es, sobre todo esa vida cotidiana de las gentes de a pie, de los campesinos o los trabajadores industriales sorprendidos en medio de sus tareas y de sus afanes.
Pero quizás sea Jean François Millet (1814-1875) el más destacado representante del realismo pictórico. En su caso muestra una especial predilección por las obras de tema campesino, con esos personajes anónimos retratados en sus tareas habituales. Su capacidad para reflejar fielmente la realidad, incluso con un cierto ambiente intimista, la dejó magistralmente demostrada en su obra "el angelus", que viene a ser algo así como el estandarte del movimiento y en la que deja demostrada también su capacidad para el tratamiento del paisaje.












