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19 febrero 2010

PPT CAPILLA SIXTINA

DEL GÉNESIS AL JUICIO FINAL

Hace ya dos años escribí en el blog un texto sobre la obra de Miguel Ángel en la Capilla Sixtina, en Roma, acompañándolo de algunas imágenes. Se trata, como sabéis, de dos conjuntos tan amplios que su mera descripción con orden y rigurosidad ocuparía muchas páginas. Ahora me ha parecido interesante completar aquel primer texto con esta presentación en la que he procupado mostrar visualmente, con algunas indicaciones básicas, la organización de los frescos de la capilla y, sobre todo, dejar que sea el propio Miguel Ángel el que nos hable a partir unas obras pictóricas que, sencillamente, cabe considerar geniales. El fondo musical es una composición de Aly Bain y Phil Cunningham sobre una melodía tradicional: "Logan Water", de su disco "Rubí" un nombre también adecuado para calificar la obra de este artista tan singular.
Miguel Ángel Buonarrotti: "Profeta Daniel". Capilla Sixtina, Roma.

15 febrero 2010

LA ESCUELA VENECIANA DE PINTURA

LA APOTEOSIS DEL COLOR

Cuando tratamos la pintura renacentista italiana es costumbre señalar la primacía de Florencia en el Quattrocento y la de Roma en el Cinquecento. Probablemente, no faltan razones para proceder de esta manera, siempre que no olvidemos la importancia de las realizaciones artísticas que se desarrollaron en una de las ciudades más prósperas de la época: Venecia. En efecto, la Serenísima República gozaba de una posición privilegiada en cuanto al comercio marítimo mediterráneo y ya en el siglo XV sus naves gozaban de una supremacía absoluta en los intercambios entre Oriente y Occidente, mientras que una acaudalada burguesía controlaba los destinos de la ciudad.

Tiziano Vecelio: "Retrato de Piero Aretino" (hacia 1545). Florencia.

Es en ese contexto de prosperidad en el que podemos situar el desarrollo de una escuela veneciana de pintura que desde mediados del siglo XV tiene ya completamente asumidos los principios básicos del arte renacentista y que continuará evolucionando durante el siglo XVI, tendiendo hacia la plástica manierista. Pero, para tan amplio espacio temporal y con una elevada nómina de artistas, ¿es posible señalar algunos caracteres comunes en esta escuela pictórica veneciana? Desde luego que sí: dejando a un lado la lógica evolución, hay al menos tres elementos comunes a estos pintores venecianos.

En primer lugar, encontramos una innovación respecto al soporte pictórico. En el siglo XV los artistas van abandonando el uso de la tabla para explorar las posibilidades del óleo aplicado sobre lienzo, ya prácticamente generalizado desde mediados de siglo. En segundo lugar, la perspectiva lineal que caracterizó buena parte de la pintura veneciana de aquella centuria acabará sustituida por la perspectiva aérea, que triunfó con las grandes realizaciones del siglo XVI. Por último, la característica más destacada de los pintores renacentistas venecianos es, sin duda alguna, la importancia concedida al color, que suele aplicarse con pincelada gruesa y pastosa y preferentemente con tonos luminosos, muy cálidos, acordes con la peculiar luz que caracteriza la ciudad y muy adecuados para plasmar en el lienzo la atmósfera veneciana.

Giovanni Bellini. Derecha: "Cristo en el monte de los olivos" (1459). Londres. Inferior: "el festín de los dioses" (1514). Washington.

Partiendo de esos elementos comunes, sintetizar las principales figuras de esta escuela no es tarea fácil, porque fueron muchos los artistas que desarrollaron su obra en la ciudad. Desde luego, no puede hablarse, en sentido estricto, de un creador de la escuela, aunque en sus orígenes cabe destacar la figura tremendamente personal de Vittore Carpaccio (1460-1525), interesado en temas cortesanos, y la trayectoria de Giovanni Bellini (1424-1516). Si comparamos algunas de sus primeras obras con las que realizó ya en el siglo XVI apreciaremos al instante la capacidad de evolución de este pintor y cómo fue ampliando a lo largo de su carrera el interés por la luz y el color, mientras el dibujo pasaba a ocupar un  lugar secundario entre sus preocupaciones.
Muy probablemente fue discípulo suyo Giorgio de Castelfranco, Giorgione (1477-1516), quien heredó las mismas preocupaciones de su maestro, mostrando al mismo tiempo algunas influencias de Leonardo y Rafael, con lo que marca ya la entrada de la pintura veneciana en el Cinquecento. Fallecido en plena madurez durante el trascurso de la epidemia de peste que asoló Venecia en 1510, son pocas las obras que pueden atribuírsele con certeza, pero nos basta la de "la tempestad" para valorar cómo el color y la luz se ponen aquí por completo al servicio de la representación del paisaje.

Algo posterior a Giorgione es Tiziano Vecellio (1490-1576), aunque él mismo afirmaba haber nacido en el mismo año que aquél. Sea como fuere, no cabe duda de que se trata del más destacado representante de la escuela veneciana, especialmente brillante en su faceta como retratista. Remito al lector a otros artículos de ENSEÑ-ARTE, dedicados uno a su estilo y el otro al análisis de una de sus obras.

Giorgione: "la tempestad" (hacia 1518). Venecia.
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Tintoretto: "el origen de la Vía Láctea" (hacia 1575). Londres.

En el mismo siglo de Tiziano trabajó también Jacopo Comin, Tintoretto, (1518-1594), discípulo suyo por breve tiempo. Amante también del dibujo e influido aemás por el Miguel Ángel de la Sixtina, su obra es ejemplificadora de las tendencias manieristas que agitaron la pintura italiana de la época y, en sus últimos años de trabajo, un claro preludio de la plástica barroca, que se manifiesta en los agudos contrastes entre luces y sombras, en los violentos escorzos y perspectivas a los que recurre y en el insólito tamaño de algunos de sus cuadros (recordemos que "el Paraíso" ocupa nada más y nada menos que 7,4 x 24,6 metros: el lienzo de mayor tamaño de toda la historia de la pintura).

Inferior. Veronese: "las bodas de Caná" (1563). París.

También de la misma época es Paolo Caliari, Veronese, (1528-1588) por la ciudad en la que nació aunque se estableció en Venecia desde mediados de siglo, cultivando también la estética manierista, volcada sobre todo a formatos grandes, útiles para representar las escenas de carácter religioso que constituyen el grueso de su producción, aunque cultivó también las composiciones de crácter mitológico. Introdujo además en muchas de sus obras fondos arquitectónicos de carácter clásico que daban mayor suntuosidad a las escenas. Con él concluimos este breve recorrido por los principales autores de una escuela pictórica que hizo del color la mayor peocupación de su pintura. La apoteosis del color.

En esta Web hay información sobre algunos autores de la escuela veneciana y en esta otra se ofrece una apretada síntesis sobre el tema, con algunas imágenes.

06 marzo 2009

PABLO III Y SUS SOBRINOS

COMENTAR UNA OBRA DE ARTE (14)

Dedicamos esta vez nuestro comentario a una obra artística de carácter pictórico, representativa del renacimiento veneciano. Se trata del famoso retrato de grupo de Pablo III y sus sobrinos, realizado por Tiziano.

1) DETERMINAR:

a) TIPO DE OBRA: pintura.

b) TÍTULO: El Papa Pablo III y sus sobrinos Alejandro y Octavio Farnesio.

c) AUTOR: Tiziano Vecellio (h. 1490-1576).

d) FECHA: 1545-1546.

e) LOCALIZACIÓN: Galería Nacional de Capodimonte. Nápoles, Italia.

f) ESTILO: Pintura renacentista veneciana del Cinquecento.

2) ANALIZAR:

A) Análisis técnico:

* FORMA: Pintura al óleo sobre lienzo. 210 x 174 cm.

MÉTODO: Obra realizada al óleo, mendiante pincel. Los análisis efectuados a la obra han permitido concluir que los pinceles empleados por Tiziano en este cuadro debieron ser muy finos.

* DESCRIPCIÓN GENERAL: Tiziano nos presenta en esta obra un retrato de grupo, con tres personajes dispuestos en una estancia de la cual únicamente se nos muestra el suelo (pintado en color prácticamente negro) y la pared del fondo, de color algo más claro y en cuyo centro se observa un cortinaje de color rojo recogido hacia el lado derecho del espectador.

Por todo mobiliario, en la sala encontramos, a la izquierda, una mesa rectangular cubierta con ropajes de color rojo y sobre la cual se alza un único objeto, que parece ser un reloj de arena. Junto a esta mesa se halla una silla de alto respaldo de madera labrada y brazos, en la cual se encuentra sentado uno de los tres personajes representados.

El citado personaje no es otro que el Papa Pablo III, ataviado conforme a su dignidad pontificia. Viste sotana blanca, sobre la cual lleva una muceta de terciopelo rojo, ribeteada de armiño. Del mismo color rojo son también sus zapatillas y el camauro con que cubre su cabeza (igualmente ribeteado en armiño). El Papa apoya levemente su brazo derecho sobre el borde de la mesa, mientras el izquierdo reposa sobre el brazo del sillón, al que agarra con la mano, en uno de cuyos dedos podemos apreciar una sortija con una piedra de color rojo.

El Sumo Pontífice aparece levemente girado hacia el personaje que se encuentra a su izquierda y que aparece entrando en la estancia. Se trata de Octavio Farnesio, sobrino del Papa, ante quien realiza una leve reverencia a modo de saludo. Su condición de seglar queda refrendada por la vestimenta que luce. Por lo demás, en su costado izquierdo porta una espada que inclina hacia atrás con su mano.

Por otra parte, a la derecha del pontífice aparece su otro sobrino, hermano del anterior, Alejandro Farnesio, cuya indumentaria, de un predominante color rojo, nos informa de su condición de cardenal. Se nos muestra representado casi de perfil, mientras su mano derecha queda asida con firmeza a la silla papal y su cabeza se gira en dirección contraria a la del resto del cuerpo, dirigiendo su mirada hacia el espectador.

Tiziano ha representado a estos tres personajes en una actitud cotidiana, como si fuese sorprendidos de improviso, para dar un mayor naturalismo a la escena, recogiendo el momento en el que los dos sobrinos del Papa son recibidos por éste. Por otra parte, el pintor ha puesto el acento en realizar verdaderos retratos psicológicos de los personajes. Así, nos encontramos a un pontífice ya vencido en parte por la edad (tenía 78 años cuando fue retratado en este cuadro), pero que se niega a aceptar el paso del tiempo y, en consecuencia, a renunciar a su autoridad, conforme delata la vivacidad de su mirada (hasta cierto punto, signo de desconfianza en quienes le rodean) y el movimiento de su cuerpo.

El cardenal Alejandro parece adoptar una actitud más serena, pero sus ansias de poder quedan delatadas por el gesto de asirse con afán al respaldo de la silla pontificia. Finalmente, el gesto de su hermano Octavio nos remite a su carácter obsequioso, complaciente y, hasta cierto punto, adulador de su poderoso tío.

Por último, y como demuestran claramente la mano derecha del Papa y algunos elementos de la parte inferior del lienzo, la obra no fue concluida por Tiziano, hecho para el cual se han planteado diferentes hipótesis, sin que pueda formularse una coclusión definitiva.

B) Análisis simbólico:

El abundante uso de una amplia gama de tonos rojos y escarlatas en este cuadro por parte de Tiziano contribuye a dar tensión a una escena que, como ya se dijo, transcurre completamente en un interior. Hemos de dar aquí un cierto significado simbólico a esta omnipresencia del rojo, tanto en cuanto haría referencia al ambiente de intrigas y desconfianzas de la corte pontificia. Otro elemento simbólico presente en la obra es el pequeño reloj de arena, clara alusión al ineluctable paso del tiempo.

Por lo demás, y dadas las intenciones de retrato psicológico que aquí nos muestra Tiziano, cada rostro simboliza la personalidad del retratado: en el del Papa podemos ver signos de astucia y desconfianza, al mismo tiempo que de poder y autoridad. La actitud del cardenal Alejandro simboliza el poder que el mismo ha ido adquiriendo en la jerarquía cardenalicia, junto a sus aspiraciones de acceder algún día a la silla de Pedro. Octavio es una viva muestra del servilismo.

De otra parte, los tres representados, miembros de una misma familia, vienen a simbolizar el poder que el linaje de los Farnesio había alcanzado en la Roma papal del siglo XVI. Si bien Pablo III es la culminación de tal poder, Alejandro es símbolo del control del aparato eclesiástico y su hermano Octavio (con la espada que muestra su condición aristocrática) simboliza el prestigio de la familia también en cuanto a lo secular.

Finalmente, toda la obra es una clara simbolización de la política nepotista propia del papado de la época, en virtud de la cual lo más importantes cargos del gobierno y la administración son entregados a familiares directos de quien ocupa el poder.

C) Análisis sociológico:

Pablo III (nacido Alejandro Farnesio, 1468-1549) ocupó el trono papal durante quince años (1534-1549), tras una impactante carrera eclesiástica en la que logró ser nombrado cardenal antes de haberse ordenado como sacerdote. Quizás el hecho más significativo de su pontificado sea la convocatoria del Concilio de Trento, para hacer frente a la Reforma protestante. En general su gobierno se caracterizó por la energía de sus decisiones y, como ya se ha señalado, por la práctica de una clara política nepotista de la que resultaron beneficiados también sus hijos y nietos.

Tiziano: "Retrato de Pablo III". (1546). Nápoles.
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El pontificado de Pablo III vino a coincidir con el ejercicio de la dignidad imperial en Alemania por parte de Carlos V, a quien apoyó en su lucha contra el protestantismo en las tierras del Imperio, y con el gobierno en Inglaterra de Enrique VIII, cuya separación de la iglesia católica se consumó en estos años, dando lugar a la consolidación del anglicanismo. El Papa mostró siempre un claro afán por resaltar el papel de suprema autoridad religiosa que correspondía al obispo de Roma. Ello explica su interés por las realizaciones artísticas, en cuyo contexto cabe encuadrar los encargos confirmados a Miguel Ángel (entre ellos, el Juicio Final en la Capilla Sixtina) o la construcción de la Capilla Paulina, a la que dio nombre, amén de la serie de retratos ejecutados por Tiziano durante su corta estancia en Roma.

3) OTRAS CUESTIONES:
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En cuanto a los precedentes del cuadro que comentamos, parece muy probable que para la realización de esta obra Tiziano se inspirase en una semejante realizada por Rafael Sanzio hacia 1518-19, en la cual figura el Papa León X acompañado de dos de sus sobrinos, los cardenales Julio de Medicis y Luis de Rossi, estando éste tras el pontífice y asiendo con sus dos manos el sillón en el que aquél se encuentra sentado. En esta obra los colores rojos son también predominantes.

Derecha: Rafael Sanzio: "El Papa León X y sus sobrinos los cardenales Julio de Médicis y Luis de Rossi". (1518-19). Florencia.

Por útimo, cabe mencionar aquí otros dos retratos en solitario realizados por Tiziano al mismo pontífice, uno de ellos con el mismo tipo de sombrero de la obra que hemos comentado y el otro con la cabeza descubierta. En toda la serie podemos apreciar la singular maestría del artista veneciano para manejar la luz y el color (en especial, con su destacada preferencia hacia el rojo), así como el empleo de una pincelada suelta.
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Izquierda: Tiziano: "Retrato del Papa Pablo III (1549). San Petesburgo.
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En este enlace disponéis de la ficha de catálogo que nos presenta el Museo en el que se aloja la obra que hemos comentado. También en italiano podéis consultar esta interesante información sobre el cuadro.

26 febrero 2009

LA ÚLTIMA CENA

LA "OBRA MAESTRA" DE LEONARDO

Probablemente antes de que finalizase el año 1494 Leonardo da Vinci daría inicio a la que podría considerarse su obra maestra, la Última Cena, pintada en el refectorio del convento dominico de Santa María de las Gracias en Milán. Y es muy posible que antes de que concluyese el año 1497 el artista hubiese terminado su trabajo. Nada de ello podemos asegurarlo con certeza, porque no se han conservado los archivos del cenobio. Tres años pues fueron necesarios para realizar esta obra parietal de amplias dimensiones: 4´6 metros de alto por 8´8 de ancho.

Vista del refectorio del Monasterio de Santa María de las Gracias. Milán.

Sin embargo, unos veinte años después de que Leonardo concluyese esta Última Cena podían ya escucharse voces que advertían que tan excelsa pintura mostraba evidentes signos de deterioro. Ello explica que desde el siglo XVIII hasta hace pocos años la obra haya sido sometida a diversas restauraciones, concluyendo la última en 1999. ¿Qué había sucedido? La respuesta a esta cuestión es sencilla: Leonardo se negó a trabajar conforme a los procedimientos habituales de la pintura al fresco sobre muro, que requieren del pintor una cierta velocidad en la realización, ya que la obra seca con bastante rapidez. En este caso, el artista prefirió aplicar a la pared dos gruesas capas de yeso y sobre ellas (una vez secas) fue pintando, a ritmo más pausado y reflexivo, al temple y al óleo. El tiempo vino a demostrar que el genio renacentista se había equivocado y que su pintura era escasamente resistente a la humedad, que se fracturaba y que los pigmentos acababan con moho y desvanecidos. Creo que hoy podríamos decir que ya ni sabemos cuánto de original queda de la obra que pintase Leonardo hace más de quinientos años.

Y sin embargo, esta Última Cena ha superado a cualquier otra y ha sido objeto, hasta la saciedad, de reproducciones de todo tipo. Las razones de tal éxito son diversas: por un lado, tenemos en este Cenacolo Vinciano uno de los más claros ejemplos de la aplicación de las leyes de la perspectiva lineal a la pintura, con ese punto de fuga que pasa por la cabeza de Jesús. En segundo lugar, y aunque la pintura no se encuentra alineada con el suelo del refectorio, da la impresión de que Leonardo ha querido ampliar visulalmente dicho espacio, dado el efecto de las paredes laterales y de los tres ventanales del fondo.

En tercer lugar, y quizás sea esto lo más importante, la obra destaca por la forma en que Leonardo ha colocado a los asistentes a la cena y el momento de intenso dramatismo en que los retrata: aquel en el que Jesús advierte al grupo de que uno de los allí presentes va a traicionarle de manera inmediata. Siguiendo el comentario de Vasari, puede afirmarse que los rostros de los apóstoles denotan emociones diversas: amor a Jesús, enfado, miedo, dolor o desprecio (hacia el desconocido traidor). Incluso podemos advertir una cierta actitud de disimulo por parte de Judas, el traidor. Salvo en el caso de Jesús, que figura lógicamente en posición central y de frente al espectador, los demás asistentes a la cena se nos muestran en grupos de tres apóstoles, en posiciones diversas. Hecho éste que constituye una novedad absoluta creada por da Vinci, ya que hasta entonces lo habitual era colocar aislado a Judas Iscariote. Esta vez el que se encuentra aislado e inmerso en su dolor, es el propio Cristo, que siente inminente el comienzo de su pasión.

En fin, hay una anécdota bastante verosímil que viene a referirnos cómo había días en que Leonardo trabajaba en esta obra muchas horas seguidas, completamente abstraido en su trabajo y sin embargo días después se pasaba mucho tiempo sin tocar un solo pincel, pero contemplando ensimismado lo hasta entonces realizado, lo que viene a dar fe de carácter analítico del artista. Es de lamentar que el pintor no hubiese podido prevenir que el tiempo, en esta ocasión, sería inclemente con su arte.

Esta página en italiano nos presenta la última cena en el contexto del convento en el que se encuentra. Por otro lado, aquí podéis ver la obra en altísima definición.

07 marzo 2008

RAFAEL SANZIO

CRÓNICA DE UNA VIDA BREVE

Sorpresas te da la vida. Un hombre nace un 6 de abril de 1483 y muere de unas extrañas fiebres el día de su cumpleaños 37 años después. En tan breve periodo ha tenido fama, reconocimiento y gloria e incluso ha estado a punto de ser nombrado cardenal por el Papa. Esta es la trayectoria vital de Rafael Sanzio, uno de los paradigmas del arte renacentista, artista tan famoso y elogiado que aun hoy, sobre su tumba podemos leer un hermoso epitafio: "Aquí yace Rafael. Mientras él vivió la naturaleza se vio a si misma vencida, ahora que esta muerto ella también teme morir”.

Rafael Sanzio: "Los desposorios de la Virgen" (1504). Milán.

Rafael nació en Urbino, hijo de un padre pintor de cierto éxito que contribuyó a su formación artística, aunque de esta etapa de su breve vida no es mucho lo que sabemos. Muy probablemente fue discípulo del Perugino y tras los primeros años de preparación se trasladó a Florencia, donde lo encontramos independizado en 1504. Conoce en esa ciudad la obra de Leonardo y Miguel Ángel y va consolidando su propia trayectoria, como demuestra el hermoso cuadro de los "desposorios de la Virgen".

Rafael Sanzio: "Encuentro entre León el Grande y Atila" (1514). Vaticano, Roma.

Su fama va creciendo, hasta el punto de que en 1508 el Papa Julio II le convoca a Roma, para decorar con sus pinturas un amplio conjunto de las denominadas "Estancias Vaticanas". Es en ellas donde pinta, entre otras obras, su famosa "Escuela de Atenas". Tiene ahora veinticinco años y su trabajo ha resultado tan del agrado del Papa que, muerto Bramante, es nombrado arquitecto pontificio, al cargo de las obras de la Basílica de San Pedro. Al mismo tiempo, Rafael trabaja para otros clientes y nos deja una serie de interesantes retratos. El siguiente Papa, León X, mantiene su predilección por el artista, de manera que éste continúa trabajando para la corte romana y los encargos que recibe son tan numerosos que debe rodearse de un amplio equipo de discípulos. Con ellos prosigue la decoración de las Estancias y atiende al programa de ornamentación de las Logias vaticanas, en las que sitúa escenas del Antiguo Testamento rodeadas por sus famosos grutescos.

Rafael Sanzio: "Bindo Altoviti" (1512-1515). Washington. "Cardenal Inghirami" (1515-1516). Florencia.

Así llegamos a 1520: Rafael es famoso y admirado; cuenta con una legión de seguidores y está en la cima de su arte. Ha alcanzado la madurez como persona y como pintor. El pintor de las composiciones elegantes, del clasicismo, de la luz clara y serena, del color suave; el modelo como artista y como hombre apuesto parece que ha logrado el triunfo en la vida. La muerte no le dejó disfrutarla. Sorpresas te da la vida.

La vida de Rafael según la cuenta Vasari puede leerse en este enlace, aunque tiene claros errores de traducción. Un amplio muestrario de su obra está disponible en la Web Gallery. Y si se quiere un mayor detalle sobre su producción en las estancias vaticanas puede servir esta página.

28 febrero 2008

LA GIOCONDA

UN PEQUEÑO CUADRO CON MUCHOS ENIGMAS

¿De qué se ríe esta mujer, si es que se ríe? ¿Quién era la representada? ¿Estaba o no embarazada? ¿Puede sostenerse, como algunos afirman que en realidad se trata de un autorretrato del propio Leonardo? ¿Tenía razón Freud cuando afirmaba ver en el personaje rasgos masculinos? ¿A qué se debe la ausencia de cejas? ¿Por qué el paisaje a ambos lados de la figura no tiene continuidad posible? ¿Y en qué lugar concreto se inspiró el autor para reflejar ese paisaje?¿Qué llevó a Leonardo da Vinci a conservar en su poder esta obra hasta su muerte?
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Estos interrogantes y muchos otros acompañan a uno de los cuadros más famosos de todos los tiempos, Parece casi irreal que esta pequeña obra de medio metro de ancho y tres cuartos de alto haya congregado en torno a sí tantas pasiones. Y, al mismo tiempo, se da la paradoja de que una mujer solitaria y enigmática está siempre rodeada de masas de turistas ansiosos por ver la obra en el museo del Louvre. pero claro, la pintó Leonardo, del cual se conservan muy pocos cuadros y encima la captó con esa sonrisa que supone el enigma de los enigmas. La Monna Lisa. Por esta vez, vamos a disfrutarla viendo fotos de detalle, mientras oímos de fondo la canción Titati, de Habib Koité.


Ved otras facetas del cuadro en Mona Lisa Manía. Si manejáis el inglés, no dejéis de ver este interesante vídeo sobre la obra. Informaros también sobre "hechos históricos y conjeturas" sobre el personaje. Y acabad cambiando la expresión de la dama en esta Gioconda interactiva.

01 marzo 2007

TIZIANO VECELLIO

UN RETRATISTA EJEMPLAR

Tiziano: "La Venus de Urbino" (1538).

Dedicado a la pintura desde muy joven, formado en el taller de Giorgione, Tiziano Vecellio (1490-1576) es el artista más conocido de la escuela veneciana de pintura. Allí, en su ciudad, Venecia, adquirió fama y renombre, hasta el punto de ser nombrado pintor oficial de la Serenísima.
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Mostrando un estilo que evolucionó grandemente a lo largo de su extensa trayectoria artística, Tiziano cultivó géneros diversos, pero destaca especialmente su capacidad para el retrato, porque sabía reflejar como poco autores el componente psicológico de sus clientes. Su fama llegó en este sentido tan lejos que fue llamado desde diversas cortes europeas para retratar a los grandes de la época, como aquellos dos enemigos de la Europa de entonces, Francisco I de Francia y Carlos I de Castilla y Aragón. Pero también posaron para él un joven Felipe II, el dogo veneciano Andrea Gritti, el duque de Urbino, II y el papa Paulo III, entre otros.
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En todos estos retratos, como en el conjunto de su obra, Tiziano muestra, entre otras cosas, la característica más destacada de la escuela veneciana: el rico empleo de color para construir la representación a base de una pincelada amplia y suelta. Unos colores vivos (sobre todo, el rojo en gama infinita) que, en su obra y con el tiempo, irán apagándose progresivamente; clareando, podría decirse, como clareaba su larga vida.

Tiziano: "Paulo III" (1546). ........................................................................................................................."Autorretrato" (1562).

En arte es siempre difícil optar, pero si tuviese que resumir la obra de Tiziano en tres únicos cuadros, me quedaría con la Venus de Urbino, toda sensualidad y erotismo, que abre en el arte una nueva perspectiva respecto a la pintura del desnudo femenino. En segundo lugar, el retrato de Paulo III, en el que además de a un papa vemos a un hombre interesado en las cosas del mundo: dominante, autoritario y defensor a ultranza de su propio poder terrenal. Por último, me quedaría con su propio autorretrato de 1562, en el que el color rojo que tanto le gustaba ha desaparecido por completo.
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El artículo sobre Tiziano de la Wikipedia española es muy amplio y está excelentemente ilustrado. En Italia existe un "Centro de estudios Tiziano" cuya página nos presenta (entre otras cosas) una hoja de Excel en la que se cataloga la obra tizianesca, con los correspondientes enlaces de Internet.

LA CAPILLA SIXTINA

LA OBRA INMENSA DE MIGUEL ÁNGEL

La historia que vamos a contar tiene dos capítulos claramente diferenciados:

PRIMER CAPÍTULO:

Miguel Ángel Buonarroti: "Bóveda de la Capilla Sixtina" (1508-1512). Roma.

En el año 1505, un joven Miguel Ángel, que cuenta a la sazón con 30 años de edad, se encuentra en Roma, llamado por el papa Julio II para que realice las esculturas de lo que debía ser su sepulcro. Mientras inicia los trabajos de esta tumba (que nunca concluiría, pero de la que nos queda esa cumbre de la escultura que es el Moisés) el papa le encomienda también que inicie la decoración de la bóveda de la Capilla Sixtina. En este templo, concluido hacia 1484 habían trabajado ya algunos autores quatrocentistas, como Boticelli, pero el papa creyó oportuno proceder a una nueva decoración de todo el conjunto de la bóveda.
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Sibila Délfica.

Las excusas iniciales de Miguel Ángel no consiguieron convencer al papa, quien consiguiendo que el artista se pusiese a la tarea en 1508, dedicándole casi cinco años de su actividad, decorando en la bóveda una superficie de unos 40 metros de largo por unos 13 de ancho, además de otros trabajos en las paredes del edificio. El conjunto presenta nueve grandes escenas centrales, enmarcadas por elementos arquitectónicos fingidos, dedicadas al Génesis y que se inician con la separación de la luz y las tinieblas y finalizan con la embriaguez de Noé. Rodean estas escenas mayores representaciones de sibilas y profetas entronizados, mientras que en los lunetos se sitúan los ancestros de Cristo. Por último, las cuatro pechinas de los extremos narran la historia de la salvación del pueblo de Israel. Además, en todo el conjunto aparecen innumerables figuras de ángeles o geniecillos, a los que se les denomina ignudi. Todo la obra presenta los rasgos propios de la pintura de Migel Ángel: el cuidado estudio anatómico, el dinamismo, el interés por el volumen y la intensidad del color.

SEGUNDO CAPÍTULO

Miguel Ángel Buonarroti: Juicio Final, detalle (1535-1541) Capilla Sixtina. Roma.

Han pasado más de 20 años desde que Miguel Ángel, ahora instalado definitivamente en Roma, concluyó la boveda de la Sixtina y ahora gobierna la cristiandad otro papa, Clemente VII, quien de nuevo recurre al artista para decorar la pared del altar, sustituyendo los frescos hasta entonces existentes. Así que el pintor, entrando ya en los sesenta años de edad, se pone de nuevo manos a la obra (bajo el pontificado de Paulo III) para una tarea que le ocuparía otros seis años de su vida. En esta ocasión representa el Juicio Final, la segunda venida de Jesús en el fin de los tiempos. De este modo, un supremo e imperioso juez inicia la decisiòn de la salvación o la condenación: unas almas acaban en el cielo, mientras otras se disponen a sufrir los horrores del Infierno. ¿Es el mismo artista de 23 años atrás? Evidentemente sí, pero en su estilo apreciamos algunas diferencias: el movimiento de las figuras aumenta, los gestos se hacen más forzados, los escorzos más violentos. Aquí Miguel Ángel está ya anunciando el manierismo que acabará imponiéndese en el panorama artístico de lo que quedaba de siglo XVI. Pero esa es otra historia y este capítulo está ya concluido.

La página web de los museos vaticanos dispone (en español) de una presentación excelente sobre la Capilla Sixtina, que pueda recorrerse fácilmente de forma guiada. Por otra parte, la muy excelente Web gallery of Art cuenta con un enorme repertorio de fotos de la Sixtina, en su sección dedicada a Miguel Ángel.

28 febrero 2007

PPT DE PINTURA ITALIANA DEL CINQUECENTO

POWER POINT DEL RENACIMIENTO (VI)
Terminamos (por ahora) nuestro viaje por la pintura del Cinquecento italiano, con la presentación correspondiente a las obras de Leonardo, de Rafael Sanzio y de Miguel Ángel, algunas de cuyas más importantes realizaciones ya se han analizado en posts independientes. Además, dejo aquí también una breve presentación sobre la obra de Tiziano, el más destacado exponente de la escuela veneciana de pintura.



27 febrero 2007

LA ESCUELA DE ATENAS

UNA OBRA CUMBRE DE RAFAEL

Rafael Sanzio: "La escuela de Atenas" (1510).

Como ejemplo de la labor pictórica de Rafael Sanzio (1483-1520) vamos a detenernos en uno de sus frescos más famosos, que realizó para la estancia de la Signatura de los palacios vaticanos, Se trata, obviamente, de "La Escuela de Atenas", una obra semicircular, de gran tamaño (mide en su base más de 7,7 metros). Encargado por el papa Julio II y realizado hacia 1510, este fresco resume a la perfección muchas de las características de la pintura de Rafael: colores suaves, excelente manejo del dibujo y la perspectiva y una adecuación de los personajes (distribuidos en grupos) al espacio arquitectónico representado, que por cierto se basa en los proyectos de Bramante para la basílica de San Pedro del Vaticano.

¿Quién es quién en la "Escuela"? (Ampliar).

El conjunto del fresco se acoge al lema de la "causarum cognitio", que resume las intenciones del pensamiento renacentista en cuanto a la conciliación de la razón y de la fe. Así, la representación de tantos filósofos y científicos de la Antigüedad simboliza la idea de la época de que a la "verdad" se llega por el conocimiento racional, mientras que en otros frescos quedaban reflejadas otras vías de acceso al conocimiento, en este caso a través de la fe.

Y nada mejor para mostrar esta defensa de la razón y el pensamiento científico como el recurso a la representación de muchos de los grandes pensadores de la época clásica, empezando por Parménides, Heráclito y Sócrates y siguiendo por los dos pesonajes que ocupan el centro: Platón, que señala al cielo, y Aristóteles, que señala la tierra. Los científicos están representados por Pitágoras, Euclides o Ptolomeo. Pero Rafael no se privó de dotar a algunos de sus personajes de los rasgos de los mejores pintores del momento. Por ello, junto a su autorretrato, casi escondido en el lado derecho, nos encontramos con Miguel Ángel y con el propio Leonardo.

La obra más amplia que conozco en la Web sobre la escuela de Atenas está en ingles, pero merece la pena darle un vistazo. Pinchando aquí podréis ver algunos datos sobre los principales personajes representados. También podéis emplear este mapa interactivo (en inglés y con música de fondo), o este otro, muy visual (en italiano). Y en esta página podéis ver el conjunto de estancias que pintó Rafael en los palacios pontificios. Por último, os dejo aquí un enlace a una página que ofrece una vista del fresco a una resolución de casi dos megas. Será lo más cerca que estaréis de la obra hasta que no visitéis el Vaticano.

26 febrero 2007

EL MODELO DE ARTISTA RENACENTISTA

LEONARDO DA VINCI


Leonardo da Vinci: "La última cena" (1495-1498). . Milán, Italia.

Leonardo: "Autorretrato" (Hacia 1512).

¿Cómo acercarse a la obra de un hombre al que desde siempre se le ha tenido como paradigma de artista renacentista? ¿Cómo abordar el análisis de la obra de un personaje que cuenta con todas las papeletas para ser calificado como "genio"? Este es el problema de escribir acerca de Leonardo da Vinci (1452-1519), un artista integral, que además de la pintura se dedicó también a la escultura (aunque no se conserva ninguna de sus obras), a la arquitectura (aunque se cree que no se llegó a construir ninguno de los edificios que proyectó), a la ingeniería y al diseño, a la música, a la literatura y a varias otras disciplinas.

Un hombre con una peculiar y extraña forma de escribir (de derecha a izquierda y al revés) y, que para colmo, ha sido objeto de una verdadera persecución por los recientes cazadores de best sellers. En definitiva, Leonardo no es únicamente el prototipo de artista renacentista, sino un verdadero modelo de hombre del Renacimiento, interesado por todas las cosas... todo el tiempo. Un humanista, en el sentido más amplio de la palabra.

Pero si lo tratamos exclusivamente como pintor, tendremos que decir que no son muchas las obras que de él se han conservado y que alguna de ellas (como la famosísima "Última Cena"), se halla en un pésimo estado de conservación. Da igual: ese fresco, o la Gioconda, o los dos cuadros denominados "La Virgen de las Rocas" sirven para darnos cuenta que nos hallamos ante un gran maestro de la pintura, que maneja igualmente con cumplida soltura el dibujo, que domina la perspectiva y que utiliza el color a su antojo.
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Leonardo da Vinci: "La Dama del armiño" (1483-1490). "La Gioconda" (1506).

Pero además Leonardo aporta a la pintura dos grandes novedades: por un lado, crea la perspectiva aérea o atmosférica, que consiste (precisamente) en pintar el aire, el espacio que queda entre los objetos de los distintos planos del cuadro, de forma que lo que queda al fondo aparece con menor nitidez. Para ello, en segundo lugar, recurre al sfumato, técnica mediante la cual una parte de la composición parece que se disuelve, absorvida por una especie de niebla que se apodera de ella, sin que impida al espectador, no obstante, apreciar su contenido.

Leonaardo da Vinci: "La Gioconda" (detalle).

En definitiva un hombre que amó el conocimiento en todas sus facetas y que lo cultivó desde todos los puntos de vista, pero que sentía especial predilección por la pintura, hasta afirmar lo siguiente: " Oh, maravillosa ciencia de la pintura, tú das vida permanente a las caducas bellezas de los mortales". ¡Cuanta razón tenía! Ahí están la Gioconda o la dama del armiño para avalarlo.

Aquí tenéis una magnífica página del Museo de Ciencia de Boston dedicada en exclusiva a Leonardo, al que trata desde muy distintos puntos de vista; os recomiendo una visita a la zona multimedia de esta web. En esta otra, del Victoria and Albert Museum de Londres se recogen dibujos y otras obras del artista, al hilo de una exposición clausurada en enero de 2007. En este sitio se da un rápido repaso a su vida, a algunas de sus obras y a sus famosos "cuadernos". Pero es especialmente interesante visitar esta biografía interactiva (en español), que ofrece también varias cosas más. Por último, también en castellano podéis consultar esta web que incluye citas del autor.
 

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