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17 octubre 2010

LA TUMBA DE SENNEDJEM

UN EJEMPLO DE PINTURA EGIPCIA

Es bien sabido que en el antiguo Egipto la pintura tenía hasta cierto punto un carácter  complementario, al emplearse para la decoración tanto de interiores de edificios como de recubrimiento de muchas esculturas. Sin embargo, ello no impide que a veces las realizaciones pictóricas alcancen una gran brillantez y calidad. Suele ocurrir esto en las tumbas de personajes de segunda categoría, en las que la menor capacidad económica de sus propietarios explica a veces el recurso a la expresión pictórica, cuyos costos eran más reducidos que los de la escultura. Por otra parte, la pintura no sólo mostraba los ritos del paso del cadáver hacia la vida eterna. Con frecuencia narraba también escenas de la vida cotidiana, que nos permiten establecer abundantes deducciones sobre el funcionamiento de la antigua sociedad egipcia.
Superior: Sennedjem y su esposa Lineferti. Inferior: sección de la tumba.
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De todo lo que decimos es un excelente ejemplo el conjunto pictórico de la tumba de Sennedjem, en Deir el-Medina. El protagonista de nuestra historia fue un oscuro funcionario de segundo nivel que trabajó para dos de los faraones de la XIX Dinastía: Seti I y Ramsés II. Ni siquiera sabemos con exactitud a qué se dedicaba, porque los textos lo califican como sirviente en el lugar de la Verdad, lo que parece relacionarlo con la necrópolis real de Tebas, aunque vivía en el mismo poblado de Deir el-Medina, donde se ha excavado su propia y humilde vivienda. Fuere como fuere, Sennedjem debió servir con lealtad y dedicación absoluta a sus señores y fue recompensado con la concesión de una tumba, hallada prácticamente intacta  a fines del siglo XIX. Un verdadero sepulcro familiar, en el que fueron localizados más de veinte enterramientos, todos ellos al parecer pertenecientes a miembros de la familia del probo funcionario.

La tumba se organiza a partir de un amplio patio rematado por tres capillas con forma de pequeñas pirámides, dedicadas una de ellas al propio Sennedjem, otra a su suegro y otra a uno de sus hijos. Ya en el interior, las diversas estancias se disponen en torno a un pasillo, una antecámara y una cámara mortuoria.

 El dios Annubis momifica el cadáver de Sennedjem.
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En su conjunto, las pinturas de esta tumba presentan una factura y calidad superior  a la de la mayoría de las realizadas en la misma época (hacia fines del primer tercio del siglo XIII a.C.). Muchas de ellas están consagradas a la representación de las típicas escenas funerarias egipcias (momificación del cadáver por el dios Annubis, la momia de Sennedjem custodiada por las diosas aladas Isis y Nephtys, etc.).


Por otra parte, hay también otro  conjunto de pinturas en el que se narran diversas escenas de la vida cotidiana. Así, al final del pasillo, en lo más alto, podemos encontrar como Sennedjem y su esposa, Lineferti, están plácidamente ocupados en una partida de senet, el antiguo juego de mesa agipcio. Una escena con mucha carga simbólica, ya que el movimiento de las piezas sobre el tablero puede entenderse como el de alma a la llegada al inframundo.

La partida de senet entre Sennedjem y Lineferti.

Pero es en una de las paredes de la cámara funeraria donde hallamos todo un repertorio de pinturas relativas a la agricultura egipcia, la actividad económica más frecuente para la mayor parte de los habitantes del país. Los distintos registros nos muestran a Sennedjem, acompañado de su esposa, ataviado en traje blanco de gala y realizando distintas tareas agrícolas, tales como el arado de los campos (ayudándose de una yunta de bueyes) o la recolección de la cosecha, empleando una hoz dentada. Otras escenas hacen referencia a un típico paisaje egipcio poblado de palmeras datileras y sicomoros.


Estas representaciones, aparte de proporcionarnos valiosas informaciones sobre la tecnología agrícola del país, nos indican también la mentalidad que respecto a la agricultura tenían las capas medias y altas de la población, las únicas alejadas de ese tipo de faenas. Es cierto que las escenas que comentamos se atienen a los caracteres generales de la pintura egipcia (no hay perspectiva, se aplica la conocida ley de la frontalidad, etc), pero su tono, a veces marcadamente naturalista, nos señala una evidente relación entre la idea de la segunda vida y su asociación a formas de vida campestre, que serían, a la postre, las que proporcionarían la felicidad eterna al fallecido. Sennedjem debió al canzarla, pues en su tumba una frase se repite con frecuencia: "Sennedjem, justificado". Así sea.

Para adentrarnos en esta interesantísima página únicamente es necesario recurrir en Internet a  dos espléndidas fuentes: de una parte, en inglés, el proyecto Osirisnet nos ofrece una extensa descripción de la tumba, con abundantes planos y fotografías. De otra parte, en catalán, podemos descargarnos en PDF (en catalán) todos los capítulos de la tesis doctoral de Marta Saura Sanjaume, titulada precisamente, "La tumba de Seneddjem en Deir el-Medina, TT1".

09 octubre 2008

LA TUMBA DE NEFERTARI

EN BUSCA DE LA INMORTALIDAD

"La princesa hereditaria, grande de favores, poseedora de encanto, dulzura y amor, señora del Alto y del Bajo Egipto, la osiriaca, gran esposa real, señora de las dos tierras, Nefertari Mery-en-Mut, la honrada ante Osiris."

Planta y alzado del hipogeo de Nefertari. Hacia 1255 a.C. Valle de las Reinas, Egipto.

El texto anterior puede leerse en la escalera de entrada a uno de los hipogeos del Valle de las Reinas, en Egipto. Se trata de la famosísima tumba QV66, en la que reposó el cadáver momificado de Nefertari esposa del gran faraón Ramsés II. Es bien sabido que los faraones egipcios solían tener varias esposas y Ramsés II no fue una excepción a la regla. Sin embargo, la relación tan especial que el rey mantuvo con Nefertari, explica que en su tumba figuren algunas de las expresiones arriba transcritas, normalmente reservadas a la persona del propio faraón. Por si no fuese suficiente, el pequeño speos de Abu Simbel confirma esa predilección de Ramsés por la más amada de sus esposas.

Aspecto del interior de la tumba.

Por otra parte, esa situación privilegiada de Nefertari explica también que su hipogeo fuese el de mayor tamaño de los localizados en el Valle de las Reinas: más de 27 metros de longitud total, con una sala del sarcófago de más de 80 metros cuadrados (que figura en el plano como "sala de los pilares"), a una altura nueve metros inferior que la de la puerta del entrada. Además la tumba se revistió con un completo repertorio de pinturas, para colmo de fortuna en un excelente estado de conservación. Lástima que el equipo italiano que localizó el hipogeo a comienzos del siglo pasado lo hallase prácticamente saqueado por completo, de forma que sólo podemos imaginar las colosales riquezas que debió alojar.

Abajo: Izquierda: La reina Nefertari, jugando al senet. Derecha: Amón entre Neftys e Isis.

El techo de la tumba, como suele ocurrir en otras muchas, nos muestra una representación del firmamento, cuajado de estrellas. Por su parte, las paredes se reservan para la decoración figurada, que se encuentra basada en diversos capítulos del Libro de los Muertos, con las distintas escenas acompañadas de los correspondientes textos. De este modo, podemos ver a la reina practicando algunas actividades cotidianas y cómo pasa luego, vestida con túnica blanca, al mundo de los dioses: Osiris y Anubis son los encargados de recibirla. Más adelante otras diosas, Isis entre ellas, se ocupan de la reina quien, tras realizar el viaje prescriptivo en la barca que recorre el mundo subterráneo, acaba presentándose ante los grandes dioses Ra, Amón y (de nuevo) Osiris, que la acogen definitivamente.

Quien quiera que fuera el pintor que decoró estas estancias funerarias puso en ello un empeño especial. Se ocupó de aplicar colores cálidos y de resaltar la belleza de la difunta, cuyos rasgos parecen presentarnos todavía a una mujer llena de vida. Además, el relleno de estuco de las paredes permitió crear verdaderos bajorrelieves sobre los que trabajó el artista. Probablemente se tratase de un solo pintor, tal es la unidad de estilo que nos presenta todo el conjunto.

En la última sala, un texto cierra el ciclo: "Nefertari Mery-en- Mut, justificada ante el Gran Dios, señor de Occidente". La reina se disponía a instalarse en la vida eterna. El faraón se había encargado de ello. Tal vez, no sólo por cumplir los ritos oficiales. Quizás, también por amor.

.Nefertari.
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Aquí tenéis (en inglés) más información sobre la reina Nefertari. Y aquí hay algunos datos sobre el Valle de las Reinas, que pueden complementarse con esta página en español.

11 octubre 2007

PPT DE ARTE EGIPCIO

LA ESCULTURA Y LA PINTURA EGIPCIAS

Concluimos (por ahora) la serie de presentaciones dedicadas al arte egipcio con estas otras dos. En la primera de ellas analizamos la escultura egipcia. Partimos de una trama conceptual y luego pasamos revista a las más conocidas producciones, tanto en bulto redondo como en relieve. En la segunda, damos un somero repaso a algunas de las más destacadas muestras de la pintura egipcia.




08 octubre 2006

LA ESCULTURA Y LA PINTURA EGIPCIAS

LA BÚSQUEDA DE LA ETERNIDAD

Interior de la tumba de Nefertari. Dinastía XIX. (Hacia 1265 a.C.)

La arquitectura egipcia no se comprende, en su totalidad, si no se tienen presentes las manifestaciones escultóricas y pictóricas que suelen acompañarlas. En lo que respecta a ambas artes, hay que partir de la idea de que la búsqueda de la belleza fue algo que jamás preocupó a los artistas egipcios, ni a quienes les encargaban sus obras.

Por el contrario, y dada la importancia de las creencias religiosas y funerarias en el país, el objetivo fundamental de la escultura y la pintura egipcias fue captar la esencia del personaje representado: aquello que se mantendría de él tras su muerte.

Esfinge de Gizeh. IV Dinastía. (Hacia 2600 a.C.) // Busto de Nefertiti. XVIII Dinastía. (Hacia 1350 a.C.).
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En definitiva, es como si se quisiera garantizar la inmortalidad a través de la propia representación, buscando obtener la permanencia frente a lo efímero. Todo esto explica rasgos como la frontalidad, la rigidez o el hieratismo que nos transmiten las distintas obras.

En resumen, vencer a la muerte dejando en las tumbas imágenes, pintadas o esculpidas, de la vida: un sueño imposible que, sin embargo, nos permite hoy disfrutar de un ingente número de obras de arte cuya belleza, aunque no fuese el objetivo del autor, nos cautiva. Y antes que nada el arte es disfrute y gozo personal. Que así sea.

Para profundizar en este universo colosal de la escultura y la pintura egipcias es imprescindible una visita a la página del Museo Egipcio de El Cairo, y sobre todo a su sección de masterpieces. En el campo concreto de la pintura, es especialmente destacable el conjunto que se recoge en la tumba de Nefertari, del que podéis tener una rápida visión en esta página.

.El dios Anubis. Pintura de la tumba de Nefertari.
 

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