08 abril 2010

MONET Y LA ABSTRACCIÓN

RAÍCES, DERIVACIONES, COINCIDENCIAS

Que Monet fue un pintor decisivo para la evolución de la pintura contemporánea es algo que nadie podría poner en duda ni un solo instante. Que además mantuvo a lo largo de toda su trayectoria una evolución absolutamente coherente en la que, sin abandonar jamás los postulados impresionistas investigó nuevas maneras de abordar la creación pictórica es también comúnmente aceptado. Esa pintura contemporánea tiene, qué duda cabe, muchas raíces, pero una de ellas, y de las más importantes,  es la obra de Claude Monet (1840-1926).

Claude Monet: "El estanque de nenúfares" (1917-19). Viena.

Que el expresionismo abstracto supuso una radical renovación del panorama de la pintura en los años próximos a la finalización de la Segunda Guerra Mundial tampoco es algo que esté sometido a debate. Que, pese a su radicalismo estético, las propuestas de esa corriente norteamericana gozan aún de vigencia y están en la base de muchos de los planteamientos de artistas actuales queda inmediatamente claro a quien se moleste en asomarse  de vez en cuando a las exposiciones organizadas por museos y galerías de arte. Conforme pasa el tiempo, las obras de artistas como Jackson Pollock (1912-1956), Mark Rothko (1903-1970), Adolph Gottlieb (1903-1974) y tantos otros de aquellos pintores norteamericanos no hacen sino avanzar en su consideración de clásicos contemporáneos.


Mark Rothko. Izquierda: "Dorado y magenta" (1956). Colección privada. Derecha: "Sin título" (1969). Pamplona.

Impresionismo y expresionismo abstracto. Dos propuestas pictóricas separadas por un océano y más de medio siglo de distancia temporal, a partir de las cuales el Museo Thyssen de Madrid organiza una llamativa exposición a la que titula "Monet y la abstracción". Quizás el título juegue un poco al desconcierto del espectador puesto que, como es sabido, el abstracto pictórico es una corriente enormemente variada que dispone de muchos precedentes y toma carta de naturaleza en las propuestas de algunas de las vanguardias europeas de comienzos del siglo XX y, sobre todo, en las aportaciones de Wassily Kandinsky (1866-1944) cuya obra no está recogida en la muestra, como tampoco están presentes las de otras tendencias sin las cuales el abstracto no puede ser cabalmente entendido.

En todo caso, la exposición permite al visitante la posibilidad de contemplar, casi yuxtapuestas, diversas obras entre las que se plantean ciertas coincidencias formales, como si las de los expresionistas abstractos derivasen de las realizadas por Monet unas décadas atrás. Corresponde a cada espectador decidir por sí mismo si tal deducción puede efectuarse más allá de lo que sería sencillamente la coincidencia formal aludida más arriba.

Pero sobre todo, y sin despreciar en absoluto la obra de Monet, esta interesante exposición facilita el acercamiento a algunos cuadros de varios de los más destacados expresionistas abstractos. Entre ellos, podemos recrearnos en la contemplación de cuatro obras de Mark Rothko. De un lado, el "dorado y magenta" de 1956 y uno de sus conocidos paisajes negros, pintados ya al final de su vida: el "sin título" de la National Gallery de Washington, obras que pude ver hace un año en Londres y que ya analicé aquí. Por otro lado, tenemos la suerte de acercarnos de manera directa a dos de las escasísimas obras de Rothko presentes en colecciones españolas: una de ellas el magnífico "sin título" de 1969, de un luminoso rojo, de la Colección de la Universidad de Navarra. De otro el interesante "negro,  rojo y negro" de 1968, de la coleción del Sr. Juan Abelló. ¡Qué placer tener delante cuatro obras de Rothko sin necesidad de andar cruzando nuestras fronteras!.
Superior: Mark Rothko: "Sin título" (1969). Washington.
Salí de la exposición bastante satisfecho. Disfrutar de las obras de Monet seleccionadas para la muestra me resultó enormemente sugerente, como lo fue compararlas con las de los expresionistas abstractos norteamericanos aquí reunidas. Se ponen delante del espectador obras aparentemente alejadas entre sí y se solicita que cada uno saque de ello sus propias conclusiones; que se busque entre unos y otros cuadros analogías y consecuencias. Consecuencias: así se titula precisamente un inmenso cuadro de Adolph Gottlieb que invita a la concentración,  a pensar y a recrearse en todo lo que desde Monet hasta la abstracción nos ha aportado la pintura.
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Adolph Gottlieb: "Consecuencias" (1959). Fundación Adolf y Esther Gottlieb.
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 El Museo Thyssen ha montado un excelente microsite sobre la exposición, con información básica e imágenes de muchas de las obras expuestas. Coincide con ella, en Madrid, otra  magnífica muestra sobre el impresionismo, basada en fondos del Museo d´Orsay. La Web que sobre ella ha montado la Fundación Mapfre es un ejemplo señero de lo que puede hacerse por difundir el arte en Internet.

5 comentarios:

anarkasis dijo...

Después de la primera guerra mundial los nuevos adinerados capitalistas provocados por esta, se acercaban a Europa a comprar arte. Querían Renoir Monet, Picassos... (el pedido era mas o menos así: La señora pedía "impresionismo" a juego con la tapicería del salón, principalmente Monetsss...el señor para la biblioteca desnudos..) Durand Ruel marchante de Monet agotó hasta las existencias de los bocetos y pruebas del taller de Monet, por lo que empezó a demandarle que volviera a pintar, aún sabiendo que tenía prácticamente perdida la vista. Cuentan que este tenía numerados los tubos de pintura y que así y gracias a su altísima capacidad (Como Beethoven sordo) lograba lo que nadie hubiera conseguido.
Cronológicamente se puede apreciar la progresión de pérdida de visión.
la primera conclusión es: Monet no quería pintar esos últimos cuadros así, si lo hubiera querido lo hubiera hecho antes, más aún no pudo ver nunca como le habían quedado.
la consecuencia de viajar estos cuadros (incluidos en las partidas de los pedidos) hacia usa, es: que dado el modernismo que ya estaba llegando no se sorprendían y lo colgaban, Colgaban la firma, la firma que se negaba a poner si no era el cuadro suyo Monet.
Ahora aún muchos espectadores, sobre todo los más pequeños, cuando se enfrentan por primera vez a una cuadro abstracto, exclaman
- ¡Eso también lo hago yo!.
y eso dijeron y eso hicieron, los primeros abstraccionistas (permítame el bocábulo, total por otro más).
Luego que nadie crea que peca si dice esa frase cuando se refiere a un cuadro abstracto, porque está eximido por ellos mismos.
La segunda conclusión es que el arte abstracto no fue consecuencia de una búsqueda, sino de encontrarse con un chollo con el que rellenar muy rápidamente los salones de las casas de miles de urbanizaciones enteras escondiendo detrás un toque nacionalista (art-american) que empezaba a estar de moda de forma casual, económicamente atizado tras los locos 20.

En la sala de la caja Madrid hay un punto desde el que se puede ver casi toda la exposición expuesta desde un balcón descansillo en las escaleras. Desde allí se puede apreciar aún la memoria del color de Monet en su cabeza a pesar de tener el negro ya solo en los ojos. Y se puede apreciar los "atascos" en que cuadros y zonas se producen y contar el tiempo que tardan las personas en cada cuadro.
La tercera conclusión es: El impresionismo gusta mucho más que el abstracto.
A título más personal, Mark Rothko no decepciona, eso sí, o se va con predisposición o el aire olerá a aire, y el agua sabrá solo a agua, y el alma no se encogerá porque no se logrará rozar.
fue un placer Juan, (¿a colao el cuento chino el principio?

Juan Diego Caballero dijo...

Anarkasis: intuía (no sé porqué será) que como iba a tratar de Rothko no faltaría un comentario tuyo, pero este desborda todas mis previsiones. Así que un chollo: hermosa conclusión, como diría Marx. Ya me hubiese gustado poder debatir directamente contigo este tema durante mi visita a la exposición. A saber qué tendrás colgado en tu casa. En fin, allá cada cual. Un saludo cordial, JDC

Onallera dijo...

Es curioso, porque lo más abstracto que hay en este post es cierta redacción...
Saludos

Juan Diego Caballero dijo...

Esta vez no entiendo lo que dices, Onallera. Saludos cordiales, JDC

Anónimo dijo...

es lo q esta tapado con un signo de almiracion jajaj

EL AUTOR

Juan Diego Caballero
Tomares (Sevilla), Andalucía, Spain
Juan Diego Caballero Oliver, (Sevilla, 1957), dedicado a la enseñanza desde 1980, es catedrático de Geografía e Historia en el IES “Néstor Almendros” (Tomares, Sevilla), donde ocupa el cargo de Jefe del Dpto. de Geografía e Historia. Ha sido profesor de Didáctica de las CC. SS. en el ICE de la Universidad de Sevilla, tarea esta de la didáctica y la formación inicial del profesorado en la que ha elaborado diversas

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