03 abril 2010

LA SAGRADA MORTAJA

UN ENTIERRO BARROCO

Cuenta una piadosa tradición sevillana que, durante la realización de unas obras de reforma en la iglesia de Santa Marina, al demoler un tabique se halló oculto un pequeño grupo escultórico de una Piedad, la escena que representa a María con el cuerpo muerto de su hijo sobre sus faldas. Aquel milagroso suceso dio origen a la fundación de una hermandad de fieles, conocida desde entonces popularmente con el nombre de la Sagrada Mortaja. Tales hechos debieron acontecer en una fecha imprecisa en torno al año 1500, puesto que parece haber datos suficientes de que la hermandad estaba ya constituida en 1518.

Aunque pueda parecernos asombroso, esa Piedad se conserva custodiada en la casa-hermandad de la cofradía hispalense. Se trata de un grupo de pequeño tamaño, hecho en barro cocido, que muestra aún algunos caracteres de la escultura gótica, aunque delate también la introducción de ciertos elementos naturalistas que procuraban dar mayor veracidad al hecho representado. María, sentada, acoge en su regazo el cuerpo muerto de Jesús, recién descendido de la cruz, cuyo rostro muestra rasgos serenos, como si la muerte no pareciera haberle afectado.

No sabremos jamás, a ciencia cierta, las circunstancias del hallazgo de esta Piedad sevillana, aunque podemos contextualizarla debidamente dentro de una corriente surgida probablemente en Alemania y otros países nórdicos europeos a finales del siglo XIII: la devoción a este ejemplo de sufrimiento de una madre ante la muerte de su hijo, lo que queda bien patente en el propio rostro de la figura femenina y en el detalle de cómo la mano de María levanta el brazo izquierdo de Jesús, mientras con la otra mano le sostiene la cabeza. Las nuevas prácticas devocionales, por un lado, y la llegada a Sevilla de artistas procedentes del norte de Europa, por otro, explican la difusión aquí de este modelo iconográfico, del cual se han conservado algunos ejemplares más.

Más de quinientos años después de aquel hallazgo, la hermandad de Nuestro Padre Jesús descendido de la cruz en el misterio de su Sagrada Mortaja y María Santísima de la Piedad continúa procesionando por las calles de Sevilla en la noche del Viernes Santo. Con alguna excepción, desde mi juventud acudo sin falta a contemplar el discurrir de esta cofradía por la ciudad, porque siempre me ha parecido uno de los más vivos ejemplos de la conservación de la estética barroca en tiempos contemporáneos. Viendo pasar la Mortaja acaba uno haciéndose a la idea de que está asistiendo a un entierro de finales del siglo XVII o comienzos del XVIII. Desde el muñidor que precede a la cofradía haciendo sonar sus pequeñas campañillas a golpe de muñeca hasta el preste que cierra la procesión; todo evoca la idea de hallarnos ante un fúnebre cortejo. Hasta las túnicas moradas y negras de los cofrades contribuyen a la misma sensación

Por otra parte, el paso de la Mortaja es una de las mejores obras de la imaginería sevillana. El Cristo muerto fue realizado por Cristóbal Pérez en 1677, mientars que se desconoce la autoría de la Virgen de la Piedad, considerada de fines del mismo siglo, como las restantes figuras que completan el misterio. Una y otras se atribuyen por simple tradición al taller del Pedro Roldán o a la producción de su hija Luisa, "la Roldana". El misterio se completa con los dos Santos Varones, las tres Marías y San Juan.

Justo como si dando un salto en el tiempo y en la Historia del Arte retrocediéramos a la magistral representación del Descendimiento que nos dejó van der Weyden y, de ahí, avanzásemos hasta la siguiente escena, en la que el cuerpo muerto de Jesús ha sido entregado ya a los brazos de su madre. Completando el conjunto, el propio paso es también obra insigne de la imaginería barroca, en este caso de comienzos del siglo XVIII, con un ángel pasionario en cada esquina y cartelas con escenas de la Pasión en los laterales.

Puro espíritu de la Contrarreforma: la inspiración de la devoción a través de las capacidades expresivas de las propias imágenes, símbolo del dolor ante la muerte de Jesús. De modo que ayer, en esta Sevilla del siglo XXI que ahora huele a azahar y a cera tiniebla, un entierro barroco recorría las calles del centro. Y al igual que debía ocurrir hace más de tres siglos, las gentes seguían guardando silencio a su paso.

Más datos sobre la Hermandad de la Sagrada Mortaja en su excelente página Web, lamentablemente poco visitada.

2 comentarios:

Jose Ramon Santana Vazquez dijo...

...traigo
sangre
de
la
tarde
herida
en
la
mano
y
una
vela
de
mi
corazón
para
invitarte
y
darte
este
alma
que
viene
para
compartir
contigo
tu
bello
blog
con
un
ramillete
de
oro
y
claveles
dentro...


desde mis
HORAS ROTAS
Y AULA DE PAZ


TE SIGO TU BLOG




CON saludos de la luna al
reflejarse en el mar de la
poesía...


AFECTUOSAMENTE
ENSEÑ-ARTE

ESPERO SEAN DE VUESTRO AGRADO EL POST POETIZADO DE EL NAZARENO- LOVE STORY,- Y- CABALLO, .

José
ramón...

Juan Diego Caballero dijo...

Hermosa y original poesía. Gracias, José Ramón. Saludos cordiales, JDC

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