05 noviembre 2010

HISTORIA DE UNA FAMILIA

RETRATOS DE UNA VIDA

El tema que hoy narramos tiene mucho que ver con el Arte, como siempre en este blog, pero también con la vida en sí misma y en cómo ésta se desarrollaba en una sociedad de la época del Antiguo Régimen, los Países Bajos de mediados del siglo XVII, hace ya algo más de 350 años. Es una historia de éxitos personales, de pura supervivencia familiar en un periodo de enfermedades y epidemias casi siempre presentes y, también, es un ejemplo de la importancia que a veces adquiere la casualidad en el desarrollo de los hechos históricos y, cómo no, de los de carácter artístico. Así que, a grandes rasgos, resumamos esta historia para el lector.

Superior. Izquierda: Paulus Lesire: "Retrato de Willem Craeyvanger" (hacia 1651). Derecha: Caspar Netscher: "Retrato de Christine van der Wart" (hacia 1655).

A fines de 1639 dos jóvenes holandeses con edades cercanas a los 22 años contraen matrimonio en la ciudad de Arhem, al sudeste de Ámsterdam. Una edad adecuada o incluso algo tardía para el casorio, según lo habitual en la época, con una esperanza de vida significativamente baja. El novio, Willem Craeyvanger, pertenecía a la burguesía de la ciudad. Al parecer, se dedicaba al comercio de tejidos y ocupaba un papel de cierta importancia entre los síndicos del gremio local  de pañeros. De su esposa, Christine van der Wart, no poseemos muchos datos, aunque cabe pensar que también pertenecía a las clases burguesas de aquella ciudad holandesa de provincias.

Superior. Gerard ter  Borch. Izquierda: "Retrato de Jan Craeyvanger" (hacia 1658). Derecha: "Retrato de Willem Craeyvanger, hijo" (hacia 1658).
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Con el paso del tiempo los Craeyvanger se vieron bendecidos con una extensa prole. Hasta nueve hijos logró traer al mundo Christine, algo nada inhabitual entonces. Sin embargo, y de forma  asombrosa para la época, ocho de aquellos niños lograron sobrevivir al propio nacimiento. Casi podríamos decir que éste triunfo familiar viene a coincidir, en el tiempo, con el de las mismas Provincias Unidas que, en torno a  1650, habían logrado consolidar definitivamente su independencia respecto a la Corona de Castilla, tras muchas décadas de conflicto.

Gerard ter Borch. Izquierda: "Retrato de Reijnder Craeyvanger (hacia 1658). Derecha: "Retrato de Engel Craeyvanger" (hacia  1658).

Es por entonces, en 1651, cuando el matrimonio protagonista de nuestra historia adopta una interesante decisión, que se irá materializando poco a poco. En ese año, y durante una visita a La Haya, Willem se hace retratar por uno de los pintores locales de segunda fila, de nombre Paulus Lesire, y cuatro años más tarde encarga a otro artista, Caspar Netscher, el correspodientre retrato de su esposa. Hasta aquí, todo parece normal; nada extraordinario en la Holanda de la época, en la que la burguesía entendió bien pronto que una de las mejores maneras de mostrar a los demás el éxito en este mundo era, precisamente, dejar el retrato de uno mismo para la posteridad.

Caspar Netscher: "Retrato de Peter Craeyvanger" (hacia 1658).

Pero los Craeyvanger fueron varios pasos más allá. En torno a 1658 resolvieron encargar retratos individuales de sus ocho hijos supervivientes, tarea en la que participaron tanto el ya citado Netscher como otro pintor algo más conocido en los ambientes artísticos de la época, Gerard ter Borch, El Joven, probablemente además maestro del primero. No llama tanto la atención el interés de querer dejar para la posteridad verídicos retratos de los hijos, sino que, en vez de optar por una escena de grupo, en la que todos apareciesen reunidos, se opte  por llevar sus imágenes a lienzos individuales. 
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Derecha: Caspar Netscher: "Retrato de Gerrit Craeyvanger" (hacia 1658).

En fin. Nuestra historia va concluyendo. En 1666 los negocios de Willem acabaron en la bancarrota y una gran parte de las pertenencias  familiares terminó siendo subastada. No ocurrió así con este excepcional conjunto de los diez retratos de la familia, que se mantuvo en manos de diversos descendientes hasta época muy reciente, cuando se ha producido la adquisición del lote completo  por un coleccionista, en una puja organizada por una conocida casa de subastas.
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Inferior. Caspar Netscher: Izquierda: "Retrato de Lijsbeth Craeyvanger" (hacia 1658). Derecha: "Retrato de Naleke Craeyvanger" (hacia 1658).

Así que ahora tengo ante mi estos diez retratos de hace tres siglos y medio. Esta familia al completo pintada según los gustos claroscuristas de la época y con la típica austeridad en el vestuario que caracterizaba a los habitantes de aquellas Provincias Unidas  que mostraron al mundo cómo, tras el comercio, podía haber también grandes niveles de riqueza y bienestar. Veo a ese padre de mirada serena que lleva a su corazón su mano izquierda, queriendo mostrar la nobleza de sus actos. Veo a esa madre que posa asida a una silla, símbolo de la propia estabilidad familiar que ella misma controla. Pero, sobre todo, veo a esas ocho criaturas de diversas edades, todas ellas asumiendo la gravedad de la circunstancia, como si fuesen conscientes de que este instante los inmortaliza para un futuro que ellos mismos no  atisban ahora. Lo contenido de los gestos, la gama de grises empleada en los ropajes, la sencillez y escasez de los elementos complementarios: los amplios sombreros de los hijos de mayor edad, los  guantes de los otros o la presencia de unas  flores en los dos retratos femeninos. Sólo la hija pequeña parece salirse del papel prefijado y dibuja una tímida sonrisa en sus labios. Ella es la última, pero quizás ya sabe que sus padres lograron algo que pocas veces consigue una familia: permanecer unida a lo largo de los siglos. Aunque sea pintados uno a uno.

Hay más información sobre esta completísima familia del siglo XVII en la Web de la citada casa de subastas, así como en la página del Museo Mauritshuis de La Haya, que ha organizado una exposición sobre estos diez interesantes retratos.

4 comentarios:

tu anciana abuela dijo...

Interesante historia. Puedo imaginar el gozo del coleccionista de poder reunir de nuevo a la familia, en su propia casa.

Artista Plastico dijo...

Felicitaciones por el blog, la verdad que no lo conocía y es una grata sorpresa. Me encantó la historia, siempre es bueno aprender algo nuevo.

Saludos!

Francisco Heras | JUEGOS DE AVENTURA GRATIS dijo...

Gran artículo, gracias, no conocía la historia.

Me encanta tu blog

Anita Ceballos dijo...

Conocí tu blog preparando los temarios a oposiciones de Dibujo...y me pareció muy útil y completo. Ahora que lo leo por placer y no "obligación" me parece una maravilla...me proporciona momentos muy agradables, en los que aprendo y disfruto por igual...¡enhorabuena! (Y gracias por compartir tus conocientos con tod@s nosotr@s!)

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