28 julio 2009

ALBERTO DURERO

PINTURA DEL RENACIMIENTO EN ALEMANIA

"1498. Lo pinté según mi figura. Tenía yo veintiséis años. Albrecht Dürer A D." Esta es la traducción del texto que figura bajo la ventana que aparece en el famoso autorretrato de Durero, una obra de una modernidad asombrosa porque en ella el artista se pinta ataviado con elegantes ropajes, mostrando una actitud serena, a la que contribuyen sobremanera la propia posición del personaje, al contraposto en leve escorzo, y la profundidad de su mirada. Una obra, en consecuencia, que simboliza a la perfección el papel que este artista ocupa en la historia de la pintura.

Alberto Durero: "Autorretrato" (1498). Madrid.

En efecto, Alberto Durero (1471-1528) supone el completo triunfo de la mentalidad renacentista en Alemania, la superación definitiva de los tiempos medievales. Por ello su autorretrato nos los muestra más como si de un caballero o de una persona de elevada posición se tratase que como un simple artesano ocupado en la pintura. Nacido en una familia muy numerosa, aprendió con su padre el oficio de orfebre, aunque en la adolescencia comenzó a formarse en el arte de la pintura, al que acabaría dedicándose por completo, practicando no sólo el óleo sobre tabla y la acuarela, sino también el dibujo y el grabado en diversas variantes, incluida la xilografía. Por otro lado, mostró igualmente interés por la teoría pictórica, aunque su "Tratado sobre las proporciones del cuerpo humano" no se publicase hasta unos años después de su muerte. En este sentido cabe considerarlo no sólo como artista, sino como humanista en el más amplio sentido del termino.

Alberto Durero: "Retrato de su padre" (1490). Nuremberg.

Alberto Durero: "Cristo entre los doctores" (1506). Madrid.

La obra de Durero bebe de dos grandes fuentes: de un lado, de la pintura gótica alemana y de las aportaciones que sobre ella efectuaron esos grandes maestros a los que agrupamos bajo la denominación de primitivos flamencos. De otro lado, de la pintura renacentista italiana, que el artista pudo conocer de forma directa en sus tres viajes a ese país, el primero de los cuales realizó siendo aún muy joven, en 1494. Así que cuando pinta este autorretrato el pintor alemán demuestra de manera definitiva que ha asimilado lo mejor de ambas tradiciones. De la primera es evidente su interés por el detalle, la minuciosidad con la que aborda muchas de sus obras. La segunda queda patente en el empleo del color al gusto veneciano, el manejo de la perspectiva o el interés por la proporción. De ambas hereda también el interés por la naturaleza y el paisaje, como el que vemos más allá de la ventana en el autorretrato.
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Pero con todo ello Durero crea un estilo absolutamente personal que acaba convirtiendo su obra en una verdadera encucijada pictórica, en la que se aúnan los mejores elementos de las tendencias del norte y el sur del continente europeo. Su obra es además abundante y en ella dio cabida a todo tipo de temas. En las pinturas abundan (como no podía ser de otra manera para la época) los de carácter religioso y los retratos. Sin embargo, en sus grabados y dibujos abordó escenas cotidianas, paisajes, estudios anatómicos, representaciones de fauna y flora, etc. Todo tenía interés a los ojos de este pintor de fuerte autoestima, como demuestra el autorretrato que hemos comentado, junto a los otros varios que realizó a lo largo de su vida.

Superior. Izquierda: Alberto Durero: "Adán y Eva" (1509). Madrid. Derecha: "Retrato de un hombre (1520). París.

Tal vez podamos sintetizar la enorme aportación de Alberto Durero a la pintura comentando dos detalles. El primero podemos observarlo en el retrato que realizó a su madre en 1515. Se trata de una obra realizada con simple lápiz negro sobre papel, pero resulta toda una demostración de su capacidad para captar a fondo la psicología del personaje. De este dibujo afirma Gombrich que "de pronto descubrimos que la hermosura de un cuadro no reside realmente en la belleza de su tema". El otro detalle está en la famosísima liebre del Museo Albertina de Viena, una pequeña acuarela de 1503 que constituye todo un ejercicio de meticulosidad y naturalismo por parte del pintor. La demostración del gusto del pintor por el detalle e, incluso, la sorpresa. Mirad el ojo del animal que queda a nuestra izquierda. En el se ve un claro reflejo. ¡Una ventana!

Alberto Durero. Izquierda: "Retrato de su madre" (1515), Berlín. Derecha: "Liebre" (1503). Viena.

En esta Web en inglés se nos presentan 340 obras del pintor alemán, del cual podéis leer una biografía ilustrada en esta otra página. Además, aquí tenéis 46 de sus grabados y en la Web del Museo del Prado podéis leer la amplia ficha sobre el autorretrato al que nos hemos referido, muy bien estructurada.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

muy bueno gracias ya hice mi tarea jajajja deverian poner si es pntura barroca o no

Anónimo dijo...

Dürer korrigiert / Durero corregido
http://www.youtube.com/watch?v=WFjTU0keNvY&feature=plcp&context=C4176501VDvjVQa1PpcFOV-7ifx07tx2NuMoo8zT-q4-NOBhj7f7E=

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