15 diciembre 2008

EL CLAUSTRO DE SILOS

EL FERVOR EN LA ESCULTURA ROMÁNICA

"Mudo ciprés en el fervor de Silos". Con este verso remataba en 1924 el poeta Gerardo Diego su famosísimo soneto al árbol que se haya casi en el centro del claustro del monasterio de Santo Domingo de Silos (Burgos). Y si el poeta ponía su atención sobre ese ciprés y lo convertía en ejemplo de la quietud que en tal lugar podía alcanzarse, nosotros vamos ahora a dejar a un lado el árbol y a ocuparnos de una de las joyas de la plástica románica española. Se trata de un claustro de dos alturas, con una planta cuadrada irregular, que presenta arquerías de medio punto sostenidas por columnas pareadas (en algún caso, torsas y, en otro, con cuatro fustes agrupados) rematadas por capiteles con decoración variada.

Arriba: vista general del claustro de Silos (Hacia 1075-1125).

Este monasterio benedictino, como suele ser habitual en este tipo de instituciones religiosas, ha pasado numerosas vicisitudes a lo largo de una historia que en su configuración actual se remonta a mediados del siglo XI, cuando fue levantado prácticamente ex novo por el abad Domingo, un monje riojano a quien tras su canonización acabaría consagrado el cenobio. Aquel conjunto primitivo ha sufrido diversas modificaciones, no así el claustro, que se conserva aproximadamente en su estado originario.

Reconstitución de la planta del Monasterio de Santo Domingo de Silos en el siglo XII.

Nos hallamos ante el ejemplo principal de la escultura románica de Castilla, con un repertorio variado que incluye escenas religiosas, diversos animales reales o fantásticos (arpías, centauros, grifos...) y motivos vegetales que alcanzan, en el caso del piso inferior del claustro, una excepcional calidad.

Es prácticamente seguro que toda la obra se realizó en momentos diferentes y que en ella intervinieron al menos dos distintos maestros, quienes acusan influencias variadas, entre las que pueden contarse las de origen francés y las de procedencia oriental. De todo el conjunto son especialmente destacables los ocho relieves que figuran en las cuatro esquinas de las pandas del claustro que parecen haberse realizado en dos fases, una a fines del siglo XI y la otra probablemente en la primera mitad del siglo XII.

Superior: izquierda: Primer maestro: Ascensión y Pentecostés. Derecha: Descendimiento de la cruz y sepulcro de Cristo.

Al primer maestro corresponden los relieves labrados en las dos caras interiores de tres de las esquinas: de la Ascensión y Pentecostés, del descendimiento de la cruz y el sepulcro de Cristo y de los discípulos de Emaús y la duda de Santo Tomás. Lllaman poderosamente la atención en estas escenas lo esbelto de las figuras, la suavidad del relieve y una cierta sensación de movimiento que se ha puesto en relación con obras semejantes de la escultura románica francesa. Por lo demás, podemos ver en estas obras cómo fue evolucionando la práctica del artista, porque las que realizó en un primer momento resultan ser más geométricas que las últimas, que reflejan un mayor naturalismo.

Superior: Izquierda: Primer maestro: discípulos de Emaús y duda de Santo Tomás. Derecha: Segundo maestro: Anunciación.

En el ángulo restante, el segundo maestro labró en época posterior los relieves de la Anunciación y del árbol de Jesé, que narra la genealogía de Cristo. Ahora el estilo empleado es el propio del tardorrománico y las formas comienzan ya a anunciar la llegada de los nuevos tiempos del gótico.

En fin, todo en este claustro (cubierto además con un artesonado mudéjar) contribuye a alcanzar esa paz espirutual a la que se refería el verso del poeta. Nadie puede quedarse indiferente cuando ve ese dedo de Santo Tomás penetrando en la llaga del costado de Jesús o cuando contempla cómo los discípulos de Emaús descubren que su compañero de camino era su mismo maestro al que creían muerto. El fervor de Silos.
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Izquierda: Duda de Santo Tomás. Derecha: Discípulos de Emaús.
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El monasterio de Santo domingo de Silos dispone de una excelente web, con informaciones amplias y variadas sobre su historia y tesoros artísticos, que pueden completarse con las que aparecen en esta otra dedicada al arte románico. Más fotos, en esta página. Finalmente, la comunidad benedictina de Silos está triunfando con sus grabaciones de cantos gregorianos. Aquí puedes escuchar algunos fragmentos de esa música tan fervorosa.

4 comentarios:

Duncan de Gross dijo...

Muy completo, gracias por esta información.

Juan Diego Caballero dijo...

No hay de qué, Duncan: gracias a ti por tus visitas. saludos cordiales
JDC

carmen dominguez dijo...

Profesor, ¿a qué se debe que una de las columnas del claustro esté doblada? ¿Fue una simple equivocación?

Saludos

Juan Diego Caballero dijo...

Carmen: ¿cómo va a ser una simple equivocación? No se trata de una columna de fuste torcido. la equivocación sería imposible porque resultaría bien visible. En este claustro tenemos columnas torsas, un recurso de la plástica arquitectónica románica que se da en más lugares (no muy abundantes, claro) y que consiste en colocar cuatro fustes entrecruzados.
Mira este ejemplo con foto:
http://www.arteguias.com/monasterio/lavid.htm
Saludos cordiales
JDC

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