01 octubre 2008

MEGALITOS

LA PRIMERA ARQUITECTURA DE LA HUMANIDAD

Hacia mediados del quinto milenio antes de Cristo, o quizás antes, un fenómeno de carácter cultural y artístico se extendió por algunas zonas del norte de África y extensas regiones de Europa, tanto en su fachada atlántica como en las riberas del Mediterráneo. En síntesis, puede caracterizarse por la aparición de estructuras constructivas levantadas con piedras de gran tamaño, lo que ha llevado a calificar tal fenómeno como megalitismo o cultura megalítica, y que viene a constituir la primera arquitectura de la humanidad, si hacemos excepción de las viviendas que hubiesen podido realizarse con anterioridad empleando materiales efímeros, como los de origen vegetal.

Mapa de distribución del fenómeno megalítico en Europa.

Así pues, y vista la cronología de estos primeros monumentos arquitectónicos, cabe situar su origen en una etapa avanzada del Neolítico, manteniéndose durante las primeras fases de la Edad de los Metales y, más en concreto, en los momentos iniciales de la denominada Edad del Bronce (Calcolítico). Por tanto, el megalitismo es un fenómeno que debemos asociar a la existencia de sociedades productoras, que practican la agricultura y la ganadería y con un grado suficiente de organización como para disponer y organizar la fuerza de trabajo que tales construcciones requieren.

Menhir de Outeiro (¿?). Monsaraz, Portugal. // Crómlech dos Almendres (iniciado hacia 4500 a.C.). Évora, Portugal.

Efectivamente, el megalitismo emplea piedras de dimensiones considerables, denominadas ortostatos, aunque no descarta recurrir a otras de menor tamaño o a simple mampostería cuando resulta necesario. Con estos materiales se levantaron estructuras de carácter diverso. Algunas parecen relacionadas con actividades ceremoniales o conmemorativas, como pudiera ser el caso del menhir (piedra aislada, clavada en el suelo), el alineamiento (agrupamiento de un número variable de menhires) y el crómlech (agrupamiento de tendencia circular). Pro los megalitos más conocidos son aquellos que en general denominamos dólmenes y cuya funcionalidad más evidente resulta ser la de servir de enterramiento colectivo.

Básicamente, un dolmen deberá poseer un número mínimo de ortostatos verticales que habrán de sostener a las piedras horizontales que sirven de cubierta a la construcción. Terminada ésta y realizadas las correspondientes inhumaciones, acompañadas muchas veces de ajuares diversos, toda la estructura podía quedar cubierta por un túmulo de tierra y piedras, que disimulaba la edificación en medio del espacio circundante. Pero partiendo de este modelo simple, la complejidad de la planta puede aumentar. Así, hallamos también sepulcros en galería, en los que la estructura dolménica se alarga longitudinalmente; sepulcros de corredor, en los que a la galería se ha añadido en su cabecera una o más cámaras funerarias, de formas diversas, en ocasiones de clara tendencia circular. Y no faltan tampoco los dólmenes en los que encontramos exclusivamente dicha cámara (tholos), sin corredor que la preceda. A veces el tamaño y peso de las piedras empleadas como cubierta hace necesario colocar en el centro otros ortostatos a modo de pilares sustentantes.

Hay varias hipótesis para explicar las razones del surgimiento de estas primeras arquitecturas pétreas de la humanidad. Aparte, claro está, de las que las relacionan con nuevos rituales religiosos (como pudiera ser la costumbre del enterramiento colectivo), podemos considerar también el tipo de sociedades en las que surgieron los megalitos. Se trata de culturas agrarias en las que tal vez más que en poblados y aldeas se vivía en caseríos dispersos que alojaban a pequeños grupos familiares. En este contexto los dólmenes serían puntos de referencia en el paisaje que además de servir de lazos de cohesión entre los diversos grupos, emparentados entre sí, mostraban a los demás su presencia y ocupación del territorio. El dolmen era, pues, un referente de una determinada comunidad frente a las demás.

Interior de la "Cueva de Menga". (Hacia 2500 a.C.). Antequera, Málaga.

Existen muchas posibilidades de visitar dólmenes, dado que el censo de los hallados hasta el momento supera ampliamente la cifra de cincuenta mil ejemplares y no para de aumentar. Cuando uno recorre la galería de uno de ellos, pongamos por caso la del sepulcro denominado Cueva de Menga, en Antequera Málaga) y llega hasta su final, no puede dejar de sentirse abrumado por la idea de que tiene sobre su cabeza una piedra que viene a pesar más de 180.000 kilos. El peso de esa piedra simboliza bien la energía que aquellas sociedades primitivas pusieron en su construcción, cuando aún ni siquiera se había inventado la rueda. Razones tendrían.

Es enorme el volumen de información disponible en Internet sobre los megalitos. Veamos algunos casos. Para comenzar, esta blog sobre "dólmenes y megalitos del mundo", muy interesante. Además, y para el caso español, esta web, con un mapa clicable e información provincializada, y el clasico megalitos.es que ya citamos hace tiempo y no para de aumentar. En portugués, una lista y bibliografía sobre los menhires de la Península Ibérica, desde donde se puede enlazar a otros contenidos. Dejo para el final, "las tumbas de los gigantes", una excelente página que nos ofrece, entre otras cosas, la posibilidad de hacer un recorrido virtual por la indicada Cueva de Menga.
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Alzado y planta del dolmen de El Romeral. (Hacia 1800 a.C.) Antequera, Málaga.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

no esta completo, yo queria un mapa donde se viera claramente los monolitos mas famosos de europa...

Anónimo dijo...

muchas gracias por el documento, es muy interesante,ademas aportas un gran número de ilustraciones, quizá se podría completar un poco más pero es muy útil.

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