10 marzo 2007

FRANCESCO BORROMINI

UNA MENTALIDAD BARROCA

Francesco Borromini: "Escalera del palacio Barberini" (1625-1633). .......... "Claustro de San Carlos de las cuatro fuentes" (1638-1641). Roma.





En la noche del 3 de agosto de 1667 se consumaba el suicidio de Francesco Borromini (nacido en 1599), como consecuencia de haberse arrojado el día anterior sobre su propia espada. Concluía así la trayectoria vital de un hombre y un artista algo taciturno, inclinado a la soledad y a quienes algunos consideran permanentemente celoso del triunfo social y personal de su colega Gian Lorenzo Bernini, con el que es conocido su enfrentamiento constante.

El mismo Borromini indicó en un escrito (que podemos considerar casi como un verdadero testamento) que el hecho que acabaría poniendo fin a su vida no había sido más que un accidente fortuito. Es posible que así fuese, del mismo modo que también es posible que el artista tratase de evitar con tal justificación ser enterrado fuera de recinto sagrado, como corresponde a los suicidas, según la iglesia católica.

Francesco Borromini: "Sant´Ivo alla Sapienza" (1642-1650). Roma.

En cualquier caso, el incidente suicida nos pone delante de la biografía de un artista cuya mentalidad y sus obras son puramente barrocas. Borromini inició su actividad como cantero y se trasladó a Roma en 1619, colaborando en las obras dirigidas por Maderno. Fue allí donde recibió un encargo que le hizo famoso de la noche a la mañana: la iglesia de San Carlos de las cuatro fuentes, donde muestra ya su carácter amante del efecto, de la curva y de la sorpresa más absoluta. A partir de entonces, Borromini recibió numerosos encargos para realizar iglesias, entre las que destaca la de Sant'Ivo alla Sapienza, que presenta una cúpula cuya linterna helicoidal es toda una novedad para la época. Igualmente construyó casas, palacios y otros edificios civiles. Destaca su aportación a las obras del palacio Barberini, hoy sede de la Galería nacional de Arte Antiguo, donde levantó una prodigiosa escalera helicoidal.

Merece la pena dedicar una detenida visita a la página web que los padres trinitarios tienen sobre San Carlos de las cuatro fuentes (y además, con una próxima versión española): buenos textos y una excelente colección de fotografías. En esta otra página española hallaréis textos, fotos y planos de las principales obras de Borromini.
Francesco Borromini: "Torre de Sant´Ivo alla Sapienza. Roma.

9 comentarios:

Anónimo dijo...

¿Se le dice la iglesia de las cuatro fuentes porque tiene cuatro fuentes?

Juan Diego Caballero dijo...

No, anónimo, se le llama así porque está al lado de una calle que tiene ese nombre. Saludos cordiales. JDC

Anónimo dijo...

mu chuli to esto

Artist number 6 dijo...

La verdad es que es preciosa sin duda. Lo de las cuatro fuentes pues lo podrías deducir tu mismo. Aunque no es necesario pensar demasiado el texto propiamente lo dice

Juan Diego Caballero dijo...

Artista 6: lo de Borromini se llama personalidad... y genio creativo. Saludos cordiales. JDC

Sirena de Secano dijo...

Acabo de volver de Roma donde he visto lo principal de la obra de este autor. Todo lo que se diga es poco, original, novedoso, extraordinario constructor e innovador planteando ritmos con figuras y proporciones geométricas. Absoluta simplicidad - obligada por la modestia de los encargantes - que contrasta con ese otro barroco más decorativo y opulento tipo Bernini. A ver si abren a la visita Sant'Ivo alla Sapienza¡¡
Elena

Juan Diego Caballero dijo...

¡Una sirena de secano! Gracias por tu visita y tu opinión y saludos cordiales, JDC

Sil dijo...

Siempre he creído en un único y verdadero Dios llamado Gian Lorenzo Bernini desde que lo conocí en mi adolescencia.

Pero acabo de volver de Roma y he de reconocer que he sido infiel al amor de mi vida. Qué maravilloso es Francesco Borromini. Qué magia en sus volúmenes curvos, cóncavos, convexos. Qué desbordante originalidad en sus formas. Qué movimiento, qué dramatismo. Qué belleza casi dolorosa, emocionante.

(Y San Ivo cerrado julio y agosto...)

Sil dijo...

Siempre he creído en un único y verdadero Dios llamado Gian Lorenzo Bernini desde que lo conocí en mi adolescencia.

Pero acabo de volver de Roma y he de reconocer que he sido infiel al amor de mi vida. Qué maravilloso es Francesco Borromini. Qué magia en sus volúmenes curvos, cóncavos, convexos. Qué desbordante originalidad en sus formas. Qué movimiento, qué dramatismo. Qué belleza casi dolorosa, emocionante.

(Y San Ivo cerrado julio y agosto...)

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