05 julio 2009

ÍDOLOS PLACA

¿VENERANDO A LA DIOSA MADRE?

Los humildes objetos que aparecen acompañando a este texto han sido localizados, en número de varios miles, en diversos yacimientos arqueológicos del cuadrante suroeste de la Península Ibérica (Alentejo portugués, provincias extremeñas, Sevilla y Huelva). Dada su forma, reciben la denominación de ídolos-placa y por lo general están realizados sobre rocas blandas como la pizarra o el esquisto. Suelen aparecer asociados a contextos funerarios de carácter megalítico, correspondientes a etapas del Neolítico avanzado y de la Primera Edad del Cobre, aunque en muy pocos casos pueden establecerse con exactitud las fechas en que fueron realizados. En consecuencia, se les asigna una cronología amplia que se extiende entre mediados del cuarto milenio y mediados del tercero antes de Cristo.

Izquierda: Ídolo-placa. Dolmen de Granja de Céspedes. Badajoz. Derecha: Ídolo-placa. Valencina de la Concepción. Sevilla.

En la mayor parte de los casos, estas figuras poseen una decoración grabada a base de motivos geométricos que habitualmente ocupan la totalidad del espacio disponible, consistentes en triángulos rellenos, líneas en zig-zag, bandas horizontales, etc, que podrían representar vestimentas. En un número reducido de piezas, estas placas presentan los rasgos de un rostro humano trazado de forma esquematizada, mostrando especial interés en la representación de los ojos (a veces con las cejas bien señaladas) y, en ocasiones, la nariz. Incluso se ha apuntado la presencia de tatuajes faciales en tales rasgos.

Superior: Anverso y reverso de ídolo-placa. Cueva de la Mora. Jabugo, Huelva.

Muchas de estas placas muestran además en su parte superior uno o dos orificios que permitirían a su poseedor llevarlas colgadas a modo de amuleto. Este hecho ha podido documentarse en algunas ocasiones, al encontrarse colocadas directamente sobre el pecho de algunos cadáveres depositados en el interior de los megalitos. Por otro lado, en algunos casos la propia forma de la figura presenta rasgos antropomórficos, dstacando especialmente la presencis de una cabeza esquematizada.

Ídolo-placa. Castelo de Vide. Portugal.

Hasta aquí, los datos más o menos comunmente aceptados. Sin embargo, existe cierta polémica a la hora de dilucidar qué significado poseen estas figurillas. Tradicionalmente se ha venido asociando su presencia en las tumbas megalíiticas a la existencia de un primitivo culto a una diosa-madre en la cual quedarían concretadas algunas ideas de una nueva mentalidad religiosa: de una parte, la protección del poseedor (incluso en la segunda vida, cuando éste ya ha fallecido); de otra, la invocación a la fertilidad de la tierra, característica de estas primeras sociedades productores volcadas a las tareas agrícolas. Con todo ello se estaría haciendo alusión a prototipos procedentes de las zonas nucleares del Neolítico en el Próximo Oriente. Sin embargo, debe considerarse que en estos ídolos-placa no abundan, precisamente, los rasgos femeninos.

Así pues, ante la falta de certezas en torno al significado simbólico de estas figurillas, en los últimos años han surgido nuevas teorías que tratan de explicarlas desde otros puntos de vista y se ha aventurado la hipótesis de que no nos encontramos ante representaciones de carácter religioso. Por el contrario, estos ídolos-placa (a los que, en tal caso, habría que cambiarles el nombre) serían algo así como una especie de escudos heráldicos en los que quedaría simbolizada la filiación del individuo de un determinado linaje. De este modo, cada uno de los registros horizontales haría referencia al número de generaciones que separarían al poseedor de la placa de un antepasado originario, prácticamente el fundador del clan.

Ídolo-placa. Esparragalejo. Badajoz.

Como en tantas ocasiones cuando hablamos de arte prehistórico, va a ser difícil (por no decir imposible) probar lo acertado de estas hìpótesis que, como la que defiende su interpretación como indicadores e linaje, quizás pequen de una excesiva teorización. A mi me gusta más imaginar, sin base científica desde luego, que quienes realizaron rudamente estas figurillas temían a la muerte y a quienes habitaban en la otra vida, pero podían influir en la de todos los días. Tal vez por eso las realizaban. Aún hoy mucha gente pone en las lápidas de los cementerios signos de carácter religioso. ¡Vete a saber!

Ídolo-placa. Barcarrota. Badajoz.

Sobre el tema de los ídolos en el Calcolítico del sur peninsular podéis leer, en PDF, este interesante y completo artículo de un profesor de la Universidad de Sevilla. En cuanto a su abundancia en el sur portugués, también en PDF disponéis de este amplio artículo sobre el abundante repertorio de placas hallado en un dolmen de ese país, cercano a Évora. Finalmente, sobre la hipótesis "heráldica" de los idolos-placa, consultad ESPRIT, la base de datos levantada por la profesora norteamericana que la propugna.

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