30 junio 2009

LOS SARCÓFAGOS DE CÁDIZ

ARTE FENICIO EN EL OCCIDENTE HISPANO

Casi con toda seguridad, esta mujer y este hombre jamás se conocieron. Aunque vivieron en la misma ciudad, lo hicieron en momentos diferentes, separados por más de cincuenta años de distancia temporal. Sin embargo, reposan juntos, uno al lado del otro como si de dos enamorados se tratase, en el mismo museo de la ciudad de Cádiz. Y aunque el tiempo los ha unido, ahí siguen sin trato ni comunicación alguna entre ellos, inertes en la frialdad del mármol con el que fueron transmutados en sarcófagos antropoides, acreditados ambos como las más importantes muestras artísticas de la presencia fenicia en el occidente hispano, en la antigua ciudad de Gadir o Gadeira, a las que algunas fuentes escritas (quizás algo exageradamente) le asignan una fundación hace ya más de tres mil años.

Ambos sarcófagos nos hablan de una moda difundida en algunas ciudades fenicias (sobre todo en Sidón) hace más de dos mil quinientos años: el enterramiento por inhumación en un sarcófago, pétreo por la materia con la que se elaboraba y antropoide por la intención de reflejar de alguna forma rasgos del personaje que acabaría ocupando su interior. Costumbre heredada de la ya existente en el mundo egipcio desde bastante tiempo atrás. Ya se sabe: los fenicios y su eclecticismo cultural. Cuestión curiosa ésta en un pueblo de marinos y comerciantes, poco dados a las esculturas de gran tamaño. Pero la vida eterna, claro está, admite otras consideraciones.

Por otra parte, los dos sarcófagos gaditanos comparten características comunes, como si hubiesen sido realizados por el mismo taller de origen sidonio, de imposible localización, aunque es evidente una cierta influencia de la escultura griega del denominado "estilo severo". Ambos alcanzan más de dos metros de longitud, presentan dos elementos separados, la caja y la tapa (originalmente policromada), y fueron hallados en sepulturas consistentes en cistas realizadas con sillares. Quienes los realizaron pusieron mucha más atención en el relieve del rostro, pese a su evidente hieratismo, que en el de los pies y los brazos. En el caso del ejemplar femenino, los pechos están levemente marcados. Comparten también el evidente eje de simetría longitudinal, la disposición de ambos brazos, flexionando el izquierdo para hacer más natural la sujeción de un objeto en la mano y, algo interesante, la labra casi idéntica del cabello, como si una moda unisex se hubiese apoderado de las creencias funerarias del momento, no sólo en lo que a peluquería se refiere, sino también a la vestimenta, porque las dos figuras lucen una túnica sin decoración alguna, de la que sobresalen los pies.

Sarcófago antropoide femenino (Primera mitad del siglo V a.C.). Cádiz.
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El sarcófago femenino es algo más antiguo, quizás realizado hacia el 475 a.C. Representa a una mujer de mediana edad (el cadáver que contenía debía tener entre 35 y 40 años en el momento de la muerte) cuya mano izquierda sostiene un alabastrón, la típica vasija de la antigüedad empleada para contener perfumes y ungüentos valiosos. El peinado está realizado mediante tres tiras de bolas que semejan bucles o rizos. Llama la atención el excepcional estado de conservación de la pieza, de manera que los detalles del rostro pueden apreciarse por completo.
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Por su parte, el sarcófago masculino, de menor calidad en el acabado, debió realizarse hacia el año 425 a.C. También nos presenta a un individuo de edad madura, dotado de luenga barba y bigote. En su mano izquierda porta una manzana, mientras que junto a la derecha se representó pintada una corona de flores, ya prácticamente perdida. Su peinado es en todo semejante al de su compañera. En este caso, el deterioro del mármol es mayor y los rasgos faciales pueden apreciarse con menor detalle.
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Sarcófago antropoide masculino (Segunda mitad del siglo V a.C.). Cádiz.
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Es muy improbable que sepamos alguna vez con absoluta certeza dónde se realizaron estos magníficos ejemplos de escultura funeraria y quiénes fueron los personajes que se sepultaron en su interior. Pero en todo caso ahí quedan, mudos testigos del intercambio de tendencias artísticas en la cuenca del Mediterraneo en la época en que unas naves fenicias, dedicadas a los intercambios comerciales, cruzaban de un lado a otro ese mar. Y más allá. Pasadas las columnas de Hércules.

Más información sobre los dos sarcófagos fenicios en esta página de arqueología. Además, el Museo de Cádiz los recoge también en su Web y aquí pueden leerse otras noticias curiosas sobre el hallazgo del ejemplar masculino.

5 comentarios:

Sarinsky dijo...

Adoro estos sarcófagos!! y te agradezco todas esas maravillosas imágenes, son estupendas!!
Fantástico post!!

Saludos

Juan Diego Caballero dijo...

Sarita: la adoración es algo muy serio. saludos cordiales.
JDC

Anónimo dijo...

hola soy juan perez techo calabaza enbarras se conserva mejor
oyes como se hace con carton

Martha dijo...

Gracias por desarrollar estos temas,son motivo de mi consulta permanente.
Martha

imesp.12 dijo...

Magníficas fotos, yo no las tengo tan buenas.

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