27 mayo 2009

¿QUÉ SE PUEDE HACER CON LA EDUCACIÓN?

... Y "DIAGONAL", DE ELLSWORTH KELLY

Hace unos días he publicado en Diario de Sevilla y otros periódicos del mismo grupo editorial un artículo de opinión sobre los problemas de la educación. Quizás a algunos lectores de ENSEÑ-ARTE les interese también conocer mi visión sobre el tema. En realidad, parece que nuestro sistema educativo actual está, cuando menos, torcido, como aparentan estarlo las obras de Ellsworth Kelly, un artista norteamericano del quien ya nos hemos ocupado en este blog. Kelly tiene ahora 86 años y sigue trabajando en la estela de las pinturas geométricas y de corte minimalista que definen su estilo. Hace poco, en la galería Mathew Marks de Nueva York, pude ver su exposición "Diagonal" en la que obras casi siempre monocromas, se superponían diagonalmente forma a otras, colocadas en la posición habitual y normalmente de un único color blanco. Pues eso, formas torcidas. Aunque las de Kelly obedecen a un propósito artístico. ¿A quién le interesa que nuestro sistema educativo, sobre todo el público, este torcido? Aquí va el texto de ese artículo.

UNA nueva responsable llega a la Consejería de Educación en un contexto de crisis económica y de modelo social, cuando se afirma que la educación va a ser la apuesta de futuro de Andalucía. Quizás el descrédito del sistema haya alcanzado ya cotas políticamente insoportables, mientras el desánimo se extiende entre el profesorado y con unos usuarios, los padres, cada vez más exigentes y a menudo incapaces de hacer ver a sus hijos que a los centros docentes se acude sobre todo a esforzarse por aprender, olvidando que sin una familia implicada es imposible conseguir una buena educación. ¿Qué cuestiones pueden plantearse para mejorar el panorama de la educación en nuestra comunidad?

En primer lugar, debe transmitirse a la sociedad un mensaje de optimismo: nuestro sistema educativo no se encuentra hundido. Prueba evidente es que cada día acude a las aulas más de un millón de chavales sin que ocurra nada relevante, salvo que han recibido con normalidad clases impartidas por un profesorado mayoritariamente volcado a su tarea. No es en el pesimismo exacerbado donde van a resolverse los problemas de la educación.

Las familias andaluzas deben recibir también otro mensaje básico: la educación se basa inexcusablemente en el interés del alumno por aprender, lo que exige necesariamente dedicación, esfuerzo y respeto a la labor del profesor. Esos valores sólo pueden transmitirse al niño, desde la primera infancia, en la familia. Aquellos padres que sitúan en los profesores los problemas y frustraciones que ellos mismos arrastran no contribuyen en absoluto a la normalidad académica de sus hijos.

Sin embargo, el profesorado andaluz considera en gran medida responsable de la situación a la administración educativa. Paradójicamente, una Consejería dirigida por docentes ha demostrado una insoportable tendencia a la burocratización del sistema. No habría mejor medicina en ese sentido que proceder a una profunda renovación de esa estructura, devolviendo a muchos de esos docentes a la enseñanza.

Sí, deben simplificarse las normas en las que se basa la enseñanza, muchas de las cuales complican el trabajo de los profesores haciendo que cada día ocupen más tiempo las tareas administrativas. Pero no es principalmente con normas como se mejorará la educación. Hace falta acotar bien los límites de un problema con nombre propio: ESO y atención a la diversidad, porque es en la Educación Secundaria Obligatoria y en su imagen social donde se concentran los males del sistema. Repensar esta etapa educativa es, por tanto, la labor más urgente a la que deben hacer frente nuestros responsables políticos.

Cualquier profesor sabe, porque lo ha sufrido en sus propias carnes, que resulta imposible obtener resultados satisfactorios en grupos de treinta alumnos en los que hay muchos ritmos diferentes de aprendizaje y en los que algunos se niegan al menor esfuerzo, cuando no se dedican a obstaculizar a sus compañeros. Organizar agrupamientos más homogéneos y rebajar ratios son tareas pendientes en la ESO. La obstinación de la Administración en introducir nuevos programas en los centros (calidad, bilingüismo) no ofrece más que resultados parciales. Con ellos se oculta el problema de mayor calado: la bochornosa tasa de fracaso escolar en la ESO que sitúa, ¡otra vez!, a Andalucía a la cola de Europa y de nuestro país.

En todo caso, la administración educativa andaluza ha tendido a aferrase a viejas soluciones. Las novedades introducidas en los años ochenta implicaron una profunda renovación de nuestras escuelas. Veinticinco años después la mayoría sigue vigente, como si la sociedad no hubiese cambiado. Sirva como ejemplo el mantenimiento de un sistema decimonónico de acceso a la función pública docente, que prima más lo memorístico que la posesión de las destrezas necesarias para el manejo de un aula.

Finalmente, la solución a los problemas de la educación pasa por atender las necesidades del profesorado. En la práctica, pocas cosas se han hecho al respecto. En medio de un creciente deterioro de su imagen pública, los profesores han recibido mayores responsabilidades, al convertirse en educativo cualquier problema social, como si la escuela pudiera ser el lugar en el que se solucionen todos los conflictos de la familia y de la sociedad.

En conclusión, la nueva consejera de Educación no debería limitarse a sacudir la alfombra, ni siquiera con más vigor que el que puso en ello su antecesora. Es necesario renovar en profundidad las estructuras del sistema educativo andaluz. Para que de una vez por todas abandonemos el siglo XX y nos asomemos al XXI, en el que la educación capacite a los jóvenes para ser ciudadanos plenos de derechos... y de deberes. Llevamos nueve años de retraso. Tal vez, algunos más.

10 comentarios:

contemplador dijo...

Es curioso que un veterano como vd. y una persona que apenas se ha asomado a este mundo como yo coincidamos en el mismo punto de vista.
Pero yo voy más allá. Los sistemas educativos están fracasados en el momento en que la sociedad sólo exige de los centros docentes que "expendan" títulos para que las nuevas hornadas de trabajadores se incorporen al mercado laboral lo antes posible. Es el célebre "estudia y hazte un hombre de provecho" que tanto se escucha en nuestra tierra. Yo no digo que la cualificación de cara a un trabajo no deba de estar presente, pero cuando la obtención del título oficial se convierte en la única preocupación de los papás la cosa comienza a resquebrajarse.
Y estoy completamente de acuerdo en lo que vd. dice del sistema de oposición. Pero es que no sólo es caduco, sino terriblemente injusto. ¿Por qué licenciados que han demostrado su valía a lo largo de cinco años de carrera universitaria y posterior CAP deben volver a examinarse, jugándoselo todo en un día en el que pueden acontecer mil contratiempos? ¿Es justo que una migraña o un ataque de nervios acabe con dos años de esfuerzo y sacrificio? ¿No podría el sector público adoptar los procesos de selección de la empresa privada como sucede en el mundo anglosajón? Ello permitiría que más personas pudiesen incorporarse a la práctica docente e ir adquiriendo experiencia. No esperar dos años, pasar por la ordalía y con un poco de suerte entrar a un trabajo para el que sólo la práctica puede entrenarte.
Y de lo que están haciendo en estas convocatorias de los interinos ni hablamos.

Juan Diego Caballero dijo...

Contemplador: en general, salvo algunos matices, comparto gran parte de tu argumentación. Saludos cordiales
JDC

Anónimo dijo...

La ESO, además, impone la escolaridad obligatoria hasta los 16 años; una forma de alargar la desmotivación de aquellos que no quieren seguir estudiando, provocando que se arrastren hasta los 17 o los 18 años sin un título.
Así, además, se pierde la figura de los aprendices en las empresas, y como éstas no hacen más que prejubilar, se está perdiendo también esa transmisión de conocimientos profesionales.
LOE, LODE, LOGSE... Madre mía, pobres estudiantes, pobres docentes...

Onallera

Juan Diego Caballero dijo...

Onallera: está bien que los chavales estudien hasta los 16 años... pero que estudien. Saludos cordiales
JDC

Anónimo dijo...

Pues yo protesto energicamente por todods aquellos padres que estamos ya cansados de aguantar que se nos echen las culpas de todo. Escribo como madre de dos niñas de 4º y 1º de primaria, a la de 4º le estoy enseñando a dividir por dos cifras porque su maestra le enseñó por una el año pasado y desde entonces siguen ahí, al igual que los verbos, siquiera la existencia de distintos paises,... (que verguenza no sabe ni lo que es la historia). A la de 1º le pongo algo de tarea todos los dias para que vaya cogiendo el hábito porque su maestro dice que no hay que presionar, por supuesto le enseñé yo a leer y escribir.
Veo con espanto como, por suerte no mis hijas, los niños del colegio tratan a los maestros como a colegillas del recreo y ellos encantados; los niños corren asalvajados por los pasillos a la salida; chillan histericos en el comedor intentando competir con las cuidadoras;y así un monton de ejemplos de la falta de disciplina y de educacion general. Cuando esas pobres criaturas abandonadas a su suerte llegan a secundaria, cuando por la propia naturaleza entran en una etapa de rebeldía y hastío, quién puede sorprenderse de que no tengan interés en estudiar, que no traten a los profesores con respeto, que se dejen llevar por la apatía y cumplan con todos los pronósticos de fracaso a los que se les condenó desde infantil.
Si no se ataca la raiz de los problemas estos seguirán ahí para siempre, y la verdadera raiz de la mala calidad de enseñanza en ESO está en EPO, ese cajón de sastre donde todo vale y donde no se están sentando las bases que luego se exigen. Y el desastre en la primaria, señores mios, no es culpa de los padres!!!!!!!!!

Juan Diego Caballero dijo...

Esas dos niñas tienen la enorme suerte de tener una madre que las oriente, algo de lo que ya carecen hoy muchos chavales. Un buen alumno sobrevivirá sin problemas a unos malos profesores y, pese a ellos, aprenderá cada día cosas nuevas. En cambio un hijo no soportará unos padres que no abracen con entusiasmo y dedicación la dificilísima tarea de educar en la familia. Saludos muy cordiales a esa madre, con cuyos planteamientos coincido en gran medida. JDC

anónima dama dijo...

Supongo,que sólo luchar día a día,es lo que se puede hacer,adquirir y añadir cada vez más cosas importantes que compongan nuestra vida, que la llenen.Y esperar,y pensar en un futuro mejor aunque se vislumbre,terriblemente lejano.Pero es,absolutamente desalentador,y evidente,que estamos envueltos en un lío grande,ponzoñoso,y en muchos casos,peligroso.
Para casi todos,ésto está claro;para el que está dentro desde hace tiempo,para el que empieza,para algunos padres responsables y conscientes,para los niños,para los observadores mayores(de generaciones anteriores),que no entienden nada,etc.
Parece,que para todos,excepto,para los responsables máximos y sus lacayos (jerarquías intermedias, y todo el que participa complaciente y agradecido,de toda la basura.Sin pestañear).Los que tienen el poder y la fuerza para actuar,los que miran de reojo y sólo se dedican a intensificar el absurdo,con más dificultades añadidas(la interminable senda burocrática de: protocolos, mediaciones, normas, actuaciones y muchas e inútiles vías secundarias),para evitar afrontar los problemas con coraje y valentía,con sentido común.
A toda esta gentuza,se les llena la boca con proyectos de innovación y nuevos recursos,entre otras originalidades,dejando de lado y degradando al máximo,el recurso más valioso, delicado e importante,que es el humano.Y exigen, que una persona sola(llena de energía, ánimo,cariño y buena voluntad),se convierta en un gladiador diario en un aula,frente a 33 adolescentes de 13-14 años,por ejemplo,(no es ficción);adolescentes,a los que ninguno de ellos soportaría ni medio minuto.Y que además, aprendan con éxito,sin traumatizarse con los terribles suspensos,con repetición de cursos,con castigos,o "aburriéndose" en clase.¡No, eso no!,no vaya a ser que se dañe su autoestima demasiado.
Claro,eso es culpa del profesor, que no sabe dar clase, que no sabe motivar al alumno lo suficiente...
No tiene que ver con el optimismo o el pesimismo,¡pero si habría que salir a la calle a protestar!,no creo que se tenga que decir con la boca pequeña,cuando es una realidad tan grande.
Lo siento.¡Cómo libera quejarse ante la injusticia!
Este sitio anima mucho en ese sentido,por su espíritu libre,por ser un espacio para la belleza,la sensibilidad,la generosidad y el aprendizaje.Un espacio humanista.

Juan Diego Caballero dijo...

Vaya: éste quizás sea el apartado del blog donde los comentarios de los lectores son más extensos, y además van al meollo del asunto. Y está claro el porqué: si el arte interesa, la educación no sólo interesa, sino que además preocupa. Me da a mi que esa dama anónima debe ser docente o que, al menos, conoce bien nuestros problemas. Saludos cordiales, sea quien sea. JDC

romper el silencio dijo...

Ahora que empieza en nuevo curso parece que algunos/as de los docentes nos planteamos de nuevo esta pregunta que encabeza esta entrada; y además, nos preguntamos ¿qué ha pasado? o quizá ¿siempre fue así?, salvo algún período excepcional que no está demás recordar con admiración (el período republicano español, en educación y enseñanza ,no superado, por ejemplo). Parece que da miedo nombrarlo, y no se puede evitar, porque el interés y la calidad de la enseñanza y los enseñantes aunque remota en el tiempo, desgraciadamente también es remota en los posteriores ejmplos y en el momento actual.
Fuera de ese momento y ,quizá hoy por hoy en algunos sitios, en general parece muy triste que un trabajo inexorablemente unido a la vocación, se quiera o no, se haya convertido en la carta o el papel que rellenar cuanto antes para librarse de lo peor y pensar en cómo acabar, cómo conseguir los mejores grupos,puntos,chollos etc, etc. Y que conste que no digo que los que estamos en el ajo seamos culpables directos de nada. Romper el silencio

Anónimo dijo...

¡HOLA! me encanta el blog y, su sentido altruista y solidario. Gracias por ofrecerlo y abrirlo para todos, no es habitual.
He llegado hasta este apartado para comentar desde aquí, una reflexión sobre el trabajo de docente que desempeño desde hace algunos años. Desde que han subido las ratios en los ies, la calidad se ha ido deteriorando, aún más, y por supuesto , nuestra salud mental mermando, nuestra calidad de vida. No creo que para muchos sea fácil estar en un aula de una manera "normal", sin disrupciones y problemas, con alumnos de la ESO. Bachillerato es otro cantar. Unque en ambos casos la falta de En interés , ganas y esfuerzo,es común. Pero la ESO es cada día más insoportable, y a últimas horas, una heroicidad sobrevivir. Estaría bien que durante una semana probaran algunos defensores de la opinión de que el profesor vive como Dios , está muy bien pagado y es un privilegiado. ¿Cómo soportarían estoícamente durante meses a adolescentes irrespetuosos, desmotivados, mal educados... Por suerte hay excepciones, claro. Pero se nota mucho la falta de apoyo desde las instituciones, la poca valoración actual de la figura del profesor, etc.Tampoco hay buenos E.Directivos ,están los peores.Todavía me pregunto dónde se fueron los buenos, los que conocí cuando era estudiante. Gracias por el espacio. Ester

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