20 abril 2008

UN ENTIERRO EN ORNANS

CRÓNICA DE UNA OBRA REALISTA

"Hoy me he llegado hasta Ornans para acompañar a mi amigo Gustave Courbet en el entierro de su abuelo. Además, sentía curiosidad por contemplar cómo se desarrollaría un sepelio en una villa como ésta, de la que bien sé (por el propio Courbet) que se matiene tan apegada a sus tradiciones. Por lo que he podido ver, en Ornans el tiempo parece haberse detenido y ahora, en pleno 1849, los ritos continúan como en el pasado, sobre todo en las ceremonias en que la Iglesia está presente.

Gustave Courbet: "Un entierro en Ornans" (1849-50). París.

Pese a que el pueblo tiene tres mil almas, no fuimos muchos los que acudimos al sepelio; cuarenta y siete personas pude contar, incluyendo a los cuatro porteadores del ataud, tan distinguidos con sus grandes sombreros negros, sus trajes de respeto y sus guantes blancos. Separado un poco del resto de los dolientes, pude ver cómo cuando llegaban portando el féretro ya los estaba esperando el cura, quien se aprestó a leer los correspondientes textos de su breviario de difuntos. Oficiaba revestido de negro, conforme requería la situación, y estaba acompañado por un séquito numeroso, formado por cinco sacristanes y dos monaguillos. Uno de aquellos portaba la cruz alzada, con el crucificado bien visible, mientras los acólitos se ocupaban de llevar el agua que ellos consideran bendita y de mantener un cirio encendido. El niño miraba la vela como si en mantenerla encendida le fuese la propia vida. Había además dos maceros que me parecieron especialmente llamativos, ataviados de rojo como estaban, con sombreros del mismo color.

Junto a este grupo estaba abierta en el suelo la fosa en la que se iba a colocar el ataud. Calculé que el sepulturero habría tardado varias horas en cavarla. El pobre hombre aguardaba semiarrodillado y cansado a que terminara la ceremonia religiosa, tal vez pensando el trabajo que aún le quedaba por hacer. Quizás por eso, acalorado después de tanto remover la tierra, y pese a que la mañana estaba fría, había dejado su chaquetilla y su gorro junto a la fosa.
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¡Cómo se nota en Ornans que las costumbres no han cambiado! Pude ver cómo los asistentes se dividían en dos grupos. En uno de ellos, más cerca de la tumba, formaban los hombres, mientras que las mujeres se mantenían algo más alejadas. Entre los vecinos de la villa habían acudido al entierro el propio alcalde y el juez de paz, acompañados de algunos amigos locales de Courbet.Sus vestimentas contrataban fuertemente con las de otros dos amigos llegados de París, a quienes yo conocía porque con ellos compartí varias de las jornadas revolucionarias con las que logramos expulsar del trono a Luis Felipe de Orleans y proclamar la II República. Ellos, con sus sombreros y sus actitudes, parecían querer celebrar una ceremonia civil que contrapesase la que, de signo religioso, oficiaba el sacerdote.

¡Y el grupo de mujeres! Casi todas de negro riguroso incluso en los sombreros, aunque algunas llevaban cofias blancas. Allí estaban la madre y las tres hermanas del pintor. Hasta había acudido una niña, miembro de la familia, y era ella la única que parecía estar ajena a lo que allí sucedía. Ella y un perro perdiguero, que, curiosamente, parecía respetar el silencio de la escena. El dolor de algunas de esas mujeres las convertía en verdaderas plañideras, mientras otras trataban inútilmente de consolarlas.

Cuando el cura terminó, el ataud fue bajado a la fosa y los asistentes comenzaron a retirarse. Al final, regresé al pueblo acompañando a Gustave. Pintor a todas horas, me ha comentado que pensaba realizar un gran cuadro en el que reflejase, tal como había sido, la escena que acabábamos de vivir. Quería hacer, me dijo, un retrato de grupo, como si fuese un notario que recogiese en el lienzo lo ocurrido tal cual sucedió, sin poner ni añadir nada. Lo hará, estoy seguro."
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Más información sobre el cuadro de Courbet en esta página del Museo d´Orsay, en español. Sobre el autor y la obra, leed la información de esta web y la de la Wikipedia española.

10 comentarios:

Anxova dijo...

Felicidades por tu blog, lo he incluido entre mis enlaces recomendados.

Yo soy pintor, y tengo un blog de arte (Lérias Várias), aunque mucho más modesto, centrado en la pintura. En él, sobre todo trato temas de arte contemporáneo (oficial y no oficial). Si tienes tiempo y te apetece visitarme agradecería tu opinión.

Juan Diego Caballero dijo...

Pues muchas gracias por tu comentario, Anxova. Garantizo esa visita en breve plazo.
Saludos cordiales,
JDC

carmen dominguez dijo...

Me ha parecido muy interesante y original la forma en la que está comentada la obra, porque, de esta manera, da totalmente la impresión de que se ha vivido verdaderamente dentro de una obra de arte, sobre todo al tratarse de una obra realista.
Así nos damos cuenta de que, con un mínimo de imaginación, podemos adentrarnos en un lienzo para que nos cuente cualquier experiencia, ya que detrás de toda obra hay una historia, sea más o menos interesante.
Personalmente, esta obra no es de las que más me gusta, prefiero los otros estilos pictóricos del siglo XIX antes que el realismo, aunque admito que sí es interesante ver tal y como era la vida de la población día a día.

saludos, profesor.

andres dijo...

Me ha parecido una interesante manera de comentar una obra de arte, diferente y original al mismo tiempo.
En cuanto a la obra, el realismo no es de mis movimientos predilectos del arte, pero aún así me parece una hermosa y fiel representación de un sepelio del siglo XIX que queda mas aclarado no sólo con la explicación de la trama del lienzo, sino con la forma de la misma.

Saludos

Juan Diego Caballero dijo...

Carmen y Andrés: muchas gracias por vuestras opiniones. Saludos cordiales
JDC

Marta Llani dijo...

Estoy de acuerdo con mis compañeros. Es una forma original de comentar una obra de arte, para ser sincera, me he enterado más de esta manera que cuando lo ha hecho de la otra manera.
A mi la pintura realista si me gusta, como dice Carmen, con obras de esa epoca se conoce muy bien la vida que tenian esas personas..
Lo que mas me ha sorprendido es que haya sido la niña pequeña la unica que estaba "atenta" del entierro, cuando con esa edad, son personas mas desobedientes y mas pasotillas( en el sentido de que no le prestan mucha atencion a temas tan importantes)
Hats mañana!!

Natalia Llanos. dijo...

Me ha gustado la forma de comentar esta obra porque es algo distinta a la habitual, sin embargo al contrario que Marta Llani entiendo mejor el otro esquema de comentario de una obra de arte.Por otro lado la obra me ha gustado aunque no en exceso quizas porque la temática del cuadro no es de mis favoritas, ya que ademas de que es un entierro no me gusta ver retratado el dolor de éstas personas.

Marta Rodriguez dijo...

Me ha parecido una obra muy interesante, además de su forma de comentarla.
Aunque no es un tema muy agradable, me parece precisa al representar los sentimientos de las personas, poniendo a cada uno en su lugar, como las mujeres llorando, el enterrador esperando y la niña atenta ante este suceso.

Juan Diego Caballero dijo...

natalia y las dos Martas: llegáis por los pelos. ¿A quién le gusta un entierro? Hablamos de arte, jóvenes.
Saludos cordiales
JDC

Rebeka dijo...

Me parece una obra original e interesante al igual que el resto de mis compañeros.
La descripción nos ha impresionado de manera diferente y lo ha conseguido.
La pintura realista no la conocía pero me ha gustado,aunque no es un tema de alegría.

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