13 diciembre 2007

SAN LAZARO DE AUTUN: UN TÍMPANO ROMÁNICO

SE ACERCA EL JUICIO FINAL

Según una tradición cristiana, San Lázaro fue el primer obispo de Marsella, martirizado en época romana y enterrado en la ciudad de Autun, en la Borgoña francesa. Ello explica que a este santo esté dedicada la catedral de la ciudad, comenzada a construir sobre el año 1120. Pero en esta ocasión no vamos a hablar del conjunto del edificio, sino de una de las grandes obras maestras de la escultura románica: el tímpano de la portada ocidental del templo. En él se conserva una de las más hermosa representaciones del tema del Juicio Final. Para suerte nuestra, conocemos el nombre del maestro que talló la obra, Gislebertus, un escultor tal vez formado en Cluny que quizás tuvo que ver también en algunas de las realizaciones de la iglesia de La Magdalena de Vezelay. Es evidente que el artista debió seguir un programa iconográfico trazado con precisión por los clérigos de la ciudad, quienes pretendían, como es habitual en el relieve románico, que la representación tuviese un claro contenido didáctico; que sirviese, en suma, a los fieles para entender y visualizar mejor los principios y creencias de la religión cristiana.

Y desde luego que Gislebertus cumplió con creces su cometido: aún hoy las imágenes del tímpano siguen resultando sobrecogedoras. En el centro nos encontramos a un Cristo Juez, muy estilizado, entronizado y enmarcado por una mandorla. Él lleva a cabo el Juicio que ha de producirse al final de los tiempos. Mirad a sus pies. Los muertos desnudos están resucitando y podemos ver incluso como salen de sus ataudes. Los de nuestra izquierda alzan sus brazos hacia el cielo, donde encontrarán la felicidad; los de la derecha parecen aterrorizados; saben que el infierno les espera. En medio de unos y otros, el arcángel San Miguel sirve de separación entre salvados y condenados. Toda esta escena está separada de la superior por una banda que atraviesa el tímpano, en la cual el escultor dejó escrito su propio nombre: GISLEBERTUS HOC FECIT.

La misma separación se produce a ambos lados de Cristo. A su izquierda se encuentran los bienaventurados, entre los que podemos ver a apóstoles, niños, obispos e incluso peregrinos. Sobre ellos, unos ángeles con trmpetas anuncian su salvación y los encaminan al cielo, que aquí se representa como un edificio con amplios ventanales. En el otro lado se hallan los condenados. Observad como un arcángel pesa sus almas, mientras un demonio "tramposo" intenta descompensar la balanza para que las malas obras supongan mayor peso e impliquen la condenación. El mismo infierno, lleno de diablos, está representado en esta escena.

Todo el Juicio es contemplado, desde los ángulos superiores (a un lado y otro de Jesús) por la Virgen con un ángel anunciador (en un lado) y por los profetas Enoch y Elías (en el otro). Incluso en el parteluz de la portada aparece representado el propio San Lázaro, ataviado de obispo con báculo y mitra. Y el conjunto se completa con otra obra de enorme atractivo: en la arquivolta superior de la portada el artista talló todo un zodiaco, con sus correspondientes signos y una representación de los meses con los trabajos del año. Allí podemos ver la vendimia o la siembra, junto a una escena de pastoreo u otra de cocción de pan.
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Así la Iglesia quería enseñarles a los fieles que sus tareas cotidianas no debían hacerles olvidar la gran verdad; el misterio del cristianismo: que habría una segunda venida de Cristo al mundo y que entonces un juicio definitivo resolvería el lugar que cada uno habría de ocupar eternamente. Y que la opción del infierno no era, precisamente, nada atractiva. Para que tomasen nota.

Nadie que pase por aquí debería dejar de leer este excepcional artículo de la revista electrónica Entretextos sobre esta portada de Autun. Por lo demás, podéis ver un reportaje fotográfico sobre la catedral de dicha ciudad en esta web francesa y excelentes fotografías del tímpano, a gran tamaño, en esta otra página.

6 comentarios:

Anna dijo...

Como buena historiadora del arte y futura periodista leer este blog me está ayudando a "refrescar" ideas que tenía ahí ancladas, pero que estaban casi hundidas.
El arte es mi pasión y todos deberíamos aprender a disfrutarlo y respetarlo.
Enhorabuena por este sitio, es maravilloso...

Un abrazo desde Valencia,

Anna Belén.

Juan Diego Caballero dijo...

Historiadora del arte y futura periodista. ¡Interesantísima mezcla! Gracias por tus palabras, Anna, y vuelve por aquí y nos cuentas como va esa combinación.
Saludos cordiales,
JDC

Tayete dijo...

¡Qué maravilla de tímpano! Es tan "moderno" que asusta. Parece mentira que hace tantos siglos fueran capaces de sintetizar tanto en tan poco espacio (claro, que viendo Altamira, parece que es intrínseco al artista verdadero).
Y las figuras parecen sacadas de cualquier exposición de Moore o similares...
¿Alguna idea sobre cuáles eran los colores originales del tímpano? (sigue obsesionándome este tema)

Juan Diego Caballero dijo...

Pues sí, Tayete, tienen cierto espíritu "cubista". Ninguna idea sobre el color que cubría las figuras. Hasta donde sé, el tímpano estuvo "tapiado" con yeso a partir del siglo XVIII, Tal vez si hubo policromía ya estaba perdida, o se perdió al desprender el yeso.
Felices fiestas y saludos cordiales.
JDC

Anónimo dijo...

hola, estoy estudiando historia del arte y tengo una duda. ¿Dónde está colocado este tímpano, en una de las portadas del transepto o a los pies de la nave? ¿Y la escultura de Eva?, si me puedes ayudar... no me hago a la idea de donde están colocadas, gracias.
Tienes una página que muchos ya quisieran,enhorabuena!

Juan Diego Caballero dijo...

Anónimo, tienes el dato que pides señalado en el artículo: se trata de la portada occidental de la iglesia. Saludos cordiales
JDC

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