10 octubre 2007

PABLO PALAZUELO: FORMA, COLOR... ABSTRACCIÓN

EN LA MUERTE DE UN GRAN PINTOR ESPAÑOL

A veces los artistas eligen recorrer caminos que no gozan de la aclamación generalizada. Se adentran en mundos novedosos y exploran en ellos vías alternativas para la expresión artística. Y en esos itinerarios personales, lejos del ruido que provoca el reconocimiento masivo, ponen en juego muchas de sus capacidades. Sobre todo, las que están más relacionadas con la expresión libre de la mente humana: la emoción, la intuición, los sentimientos. Son artistas honestos que buscan antes que nada, en el arte, una vía de expresión de su propio yo interior, no un medio para contentar a los espectadores.

Pablo Palazuelo: "Nigredo II" (1991). Madrid.

Este es el caso del pintor madrileño Pablo Palazuelo, quien ha fallecido hace unos días, tras dejar para la historia del arte español una producción pictórica que puede calificarse sin lugar a dudas como veraz y novedosa, al mismo tiempo que íntima y muy personal.
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Nacido en Madrid en 1916, Palazuelo estudió artes en Inglaterra y acabó instalándose en Francia, no regresando a España hasta finales de los años sesenta del pasado siglo. En sus inicios, su obra pictórica se vincula a las corrientes cubistas y más en concreto a aquella que a partir del propio cubismo se encamina directamente hacia el abstracto. Y es en la abstracción donde nuestro artista encontró, finalmente, satisfacción a sus inquietudes. Una abstracción en la que la forma y el color juegan papeles fundamentales, de la mano de un geometrismo creciente en el que las líneas ocupan una posición de verdadero protagonismo.

Pablo Palazuelo: "Virtus Marin II" (1995). Sevilla.

Pero Palazuelo no se conformó con la pintura. Acudió también, ya en su madurez, a la expresión escultórica, en la cual sus obras están íntimamente ligadas (en lo que a planteamiento y concepción se refiere) con sus pinturas. En todo este conjunto artístico hay siempre algo misterioso, que atrapa al espectador sensible y le hace cavilar. Es algo semejante a lo que ocurre con una buena poesía. Eso era, quizás, Palazuelo, un poeta plástico. Descanse en paz.
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En este enlace disponéis de una larga entrevista con Palazuelo, en la que el propio artista desvela sus puntos de vista y sus inquietudes en relación con el trabajo artístico. También podéis descargaros un artículo sobre Palazuelo, en el que se analiza una de sus esculturas.

Pablo Palazuelo: "Sin título" (1965).

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