03 junio 2007

LOS PROFESORES (Y LA ENSEÑANZA) EN LA HISTORIA DEL ARTE

SOBRE EL ARTE DE ENSEÑAR EN TIEMPOS (CADA VEZ MÁS) DIFÍCILES

Jan Steen: "La escuela del pueblo" (1670). Edimburgo.

Asistí estupefacto hace unos días a una conversación en la que la madre de una alumna reprochaba a un profesor que, al haber suspendido a su hija, privaba a toda la familia de vacaciones, mostrando más interés por el veraneo que por las causas del fracaso de su hija, sobre el cual, por cierto, no había mostrado interés alguno a lo largo de todo el curso.

Este hecho, así como situaciones semejantes, en las que la sociedad hace responsables a la escuela y a los centros docentes de todos sus problemas, me da pie para rendir un homenaje a todos aquellos compañeros que desde sus aulas se esfuerzan, día a día, en mejorar las cualidades humanas e intelectuales de sus alumnos, en un clima social que cada vez resulta menos propicio y donde la mediocridad y la ignorancia supinas amenazan con sustituir al esfuerzo, al mérito y al trabajo constante. En definitiva, en una sociedad cada vez más hedonista, en la que cualquier frustración genera ansiedades desproporcionadas, hago aquí hincapié en la importancia del trabajo que nosotros, los profesores, desarrollamos en nuestros centros. Desde luego, ningún trabajo es más importante que otros, pero una sociedad que no mima a su escuela está condenada a embrutecerse sin remedio.

Claude Lefebvre: "El profesor y su alumno" (2ª mitad del siglo XVII). París.

En relación con lo anterior, me parece adecuado mostrar aquí algunos ejemplos de cómo el Arte se ha hecho eco de la importancia de la institución escolar. Recurro para ello a dos pintores barrocos poco conocidos. El primero es el holandés Jan Steen (1625-1679), que con su tendencia al cuadro de costumbres nos ha dejado un hermoso ejemplo de cómo era una escuela rural en su época. El segundo es Claude Lefebvre (1637-1679), un pintor francés que nos muestra en esta obra la proximidad de la relación entre un profesor y su discípulo.
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De la algarabía de una escuela sorprendida en un momento de recreo (aún dentro del aula) a la solemnidad del trabajo docente, con esa mano que marca camino y genera inquietudes intelectuales. Así es el trabajo de los profesores, y así seguirá siendo, aunque sea cada vez más diificultoso. A los que de verdad nos gusta esta profesión esas dificultades no van a detenernos.
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Ved más obras de Steen en la Olga´s Gallery y consultad otros enlaces sobre Lefebvre en la Artcyclopedia.

10 comentarios:

TOMPEREZ dijo...

Suscribo completamente tus hermosas palabras. En tiempos tan duros y revueltos, tenemos que seguir esforzándonos en mantener la dignidad del trabajo docente. Por nuestro alumnos y por nosotros.
Un abrazo compañero.

Juan Diego Caballero dijo...

Muchas gracias, tomperez, por tu comentario. En ese esfuerzo seguiremos, desde luego.
Otro abrazo para ti.
JDC

Marina Galvín dijo...

Enseñar es un arte. No una ciencia, no una destreza, no una aficion. Es un arte. Y a veces da lugar a hermosos productos: un niño, Gregorio, que llegó a mi clase, hace años, analfabeto y salió para aprobar el carné de conducir. Así podía conducir la furgoneta de la familia para ir de feria en feria. Querido Gregorio, esto va por ti y por los maestros y profesores que, como yo, creen en el arte de enseñar.

Juan Diego Caballero dijo...

Hola, Marina:
No sé quién eres ni de dónde eres. pero coincido contigo en que enseñar es, más que cualquier otra cosa, un arte. O, para no parecer tan grandilocuentes, es algo parecido al trabajo del artesano: la materia prima es siempre la misma, pero el producto es único. Cada uno de esos productos ha pasado directamente por las manos del artesano y su impronta queda en él para siempre. Estoy seguro de que tu alumno Gregorio lo verá así también, cuando su furgoneta le lleve de feria en feria y, mientras conduce, pueda pensar en el tiempo en que un docente, en alguna escuela, le sacó del analfabetismo y le abrió puertas al conocimiento y al aprendizaje.
En eso seguiremos seimpre los enseñantes y no veo nada en el horizonte social que vaya a sustituir, ni siquiera mínimamente, lo que hacemos. Aunque hoy, en algunos casos, ya podemos decir que la artesanía es un lujo. Aprender y enseñar... bonitas palabras.
Saludos cordiales
JDC

Francisco Sianes dijo...

Hermoso artículo.

Al leerlo, pensaba en el cuadro de Rembrandt "Aristóteles contemplando el busto de Homero".

http://photos1.blogger.com/blogger/3056/1404/1600/aristoteles_6.jpg

Pensaba también en cómo el actual sistema educativo -apoyado en una sociedad cada vez más indiferente hacia las humanidades y el arte- está demoliendo los ideales sutilmente expresados en el lienzo de Rembrandt.

Me entristece pensar que la "amnesia planificada" de la que George Steiner acusa a los actuales sistemas educativos occidentales convierta la muda y cómplice luz que ilumina este cuadro en algo exclusivamente al alcance de voluntariosas minorías.

Sólo mediante el conocimiento -al que se accede por el rigor, la disciplina y el trabajo-, parece decirnos Rembrandt, puede el hombre disfrutar de la sensibilidad y la grandeza del verdadero arte; sólo mediante el conocimimeto podemos alcanzar la serena alegría que adivinamos en los admirada contemplación de Aristóteles.

Un saludo.

Francisco Sianes dijo...

Juan Diego,

¿Tienes algún inconveniente en que recomiende este artículo en el foro de la APIA (la Asociación de Profesores de Instito de Andalucía)?

Creo que a los compañeros que allí participan les gustaría leerlo.

Juan Diego Caballero dijo...

Hola, Francisco:
gracias por tus palabras. Siempre he sentido una atracción especial por Rembrandt. He ido ya a Amsterdam siete veces y jamás me canso de ver la Ronda. Creo que ese cuadro es como el hecho de aprender, mientras más conoces... más quieres conocer. El "Aristóteles" será una de mis metas de mi próximo viaje a Nueva York, desde luego.
Y dos cosas más: tu blog me exige una mirada detenida. Prometo dedicársela en unos días.
Por otro lado, siéntete libre de publicar el artículo donde te parezca. Ásí es la web: las cosas están para que la gente las vea... si quiere.
espero publicar pronto otro artículo que tenngo ya medio terminado, aunque no sé si lo haré aquí o en otro medio. Sólo te adelanto el título, por si es de tu interés. Se llama "las chapuzas de doña Cándida".

Francisco Sianes dijo...

Gracias, Juan Diego.

Ese artículo promete; promete...

Te dejo la dirección de un precioso vídeo colgado en Youtube, por si no lo conoces.

http://www.youtube.com/watch?v=nUDIoN-_Hxs

Un saludo cordial.

Juan Diego Caballero dijo...

Gracias, Francisco por el vídeo. No lo conocía. Es muy interesante.
Saludos cordiales
JDC

a.dama dijo...

Muy esperanzador. Sobre todo, en estos momentos de debilidad de los pilares básicos sociales, y de valores como:ética, honestidad, solidaridad...
El artículo de R.Argullol `La culpa del otro´EL PAIS 31-5-2009,ofrece una visión muy interesante.
En fin, el arte de enseñar-educar, tan menospreciado actualmente. Saludos, de nuevo.

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