03 marzo 2007

EL ARTE RENACENTISTA EN ESPAÑA

TRADICIONES, PERVIVENCIAS, MODERNIDAD.

Juan de Juanes: "Santa Cena" (1550)

Casa de las Conchas. Salamanca (1493-1517)

Muy a finales del siglo XV podemos detectar en el panorama peninsular el inicio de una moda consistente en la imitación de los gustos artísticos italianos, que se extienden entre los miembros de la Corte (primero, la de los Reyes Católicos y, más tarde, la de Carlos de Habsburgo) y algunas familias pudientes de la nobleza y el patriciado urbano. Se llega incluso a la situación de que algunos artistas italianos se desplazan hasta la península, para desarrollar aquí su trabajo, mientras que, al mismo tiempo, otros artistas del país se trasladan a la Italia del Cinquecento para para aprender in situ las nuevas preceptivas artísticas.
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Por consiguiente, esta es la primera característica del arte renacentista español: su dependencia de los modelos italianos, aunque ello suponga a veces que se adoptan determinados planteamientos formales, sin que se haga lo mismo con el conjunto del estilo. Sin embargo, y en un primer momento, otra característica distingue al renacimiento español, sobre todo cuando nos referimos a la arquitectura. Consiste en la pervivencia de los estilos gótico y mudéjar, de manera que, en cierto sentido, el nuevo estilo va a suponer una confrontación con ambas tradiciones, lo que acabará dando lugar a formas mixtas, entre las que el plateresco es la más destacada.
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¿Sebastián de Almonacid?: "Sepulcro de Martín
Vázquez de Arce" (Hacia 1492). Siguenza, Guadalajara.
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Por otra parte, y para complicar y (al mismo tiempo) hacer más interesante el panorama del renacimiento español, ha de tenerse presente la tradicional relación del reino de Castilla con la zona de Flandes. Es por ello que podemos observar también, sobre todo en la pintura, una cierta influencia flamenca, que se irá desvaneciendo muy lentamente.
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En definitiva, puede afirmarse que el Renacimiento español arranca su historia combinando los principios italianistas con otras diversas tradiciones. Sin embargo, a medida que el siglo XVI avanza, serán las formas italianas las que acaben ganando la partida, de modo que hacia mediados del siglo, coincidiendo con el inicio del reinado de Felipe II, podría decirse que la estética renacentista había triunfado en el país. Pero ese país (en realidad, más Castilla que Aragón) comenzaba ya a cerrarse a Europa y a convertirse en el centro de los planteamientos de la Contrarreforma. De este modo, las formas renacentistas ya triunfantes se dispusieron a contar, mediante la piedra o la obra pictórica, una historia basada en el rigor, la austeridad y cierta intolerancia.

3 comentarios:

  1. Gracias muy buena explicacion!

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  2. todo todo mu interesante lo añadí a mi lista de marcadores

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