27 diciembre 2006

EL PÓRTICO DE LA GLORIA

LA CUMBRE DE LA ESCULTURA ROMÁNICA ESPAÑOLA

Esquema compositivo del Pórtico de la Gloria.
Hace ya más de tres meses que el grupo de peregrinos dejó atrás Francia y cruzó los Pirineos por el paso de Roncesvalles. Ahora han llegado a su destino final, el Campus Stelae y se disponen a entrar en la catedral consagrada a Santiago. Saben, eso sí, que unos años antes (en 1188) un maestro escultor llamado Mateo, junto a varios miembros de su taller, ha rematado su obra maestra en el templo: un pórtico que ya comienza a ser conocido como "de la Gloria", por las escenas en él representadas. Así que alcanzan el nártex y se detienen a contemplar las imágenes de las que los peregrinos que regresaban a sus hogares les habían hablado a la luz de la lumbre.
Tímpano de la portada central.
Fijan pues su mirada en la portada central, de las tres en que el pórtico se divide. Y antes que nada sus ojos se van al centro del tímpano. Allí está sentado en un trono el mismo Cristo, que vendrá a juzgar a todos los hombres en el fin de los días, como dice el libro del Apocalipsis, en el que parece que el maestro Mateo o quien lo dirigió se ha inspirado.
Pero este Pantocrátor, que muestra sus llagas en manos y pies, no está sólo. Le rodean los cuatro evangelistas, que aparecen representados en el momento de escribir sus propias obras, apoyados cada uno en su símbolo: pueden ver a Lucas con el toro, a Marcos con el león y a Juan con el águila; sólo Mateos no aparece con su signo habitual: no sería apropiado que se apoye sobre un ángel para escribir el Evangelio, usándolo a modo de mesa, así que emplea un cofre, que alude a su antiguo oficio de cobrador de impuestos.
Parteluz de la portada central............................................................................................................. Apóstol Santiago.
Uno de los pregrinos llama la atención de sus compañeros sobre la presencia de ocho ángeles que portan atributos de la pasión: ¡mirad -dice- el INRI de la cruz! Y luego su mirada se desvía hacia otros dos pequeños ángeles que inciesan a Jesús. Tras ellos, cerrando el plano aparece otro nutrido coro de personajes. Pero enseguida la vista sigue su dirección ascendente y observan como el timpano del arco se cierra con un coro de ancianos, todos sentados. Se entretienen los viajeros en contarlos (suman 24) y en comentar entre ellos que, además de portar instrumentos musicales que identifican sin dificultad, parecen que charlan entre si, que se mueven, que giran sobre sus asientos, en un alarde de naturalidad hecho en piedra.
Coro de músicos ancianos.
Y bajo esta Gloria de Cristo juez, en el parteluz de la portada, ven los peregrinos al mismo Santiago, que parece recibirlos y que, como ellos, porta un cayado, tal cual si el propio apóstol hubiese hecho también el Camino. Misit me dominus (me envió el Señor), logra leer el único de ellos que no es iletrado como los demás.
Se detienen un momento a orar y luego se fijan en las columnas-estatuas de los laterales de la portada: a su izquierda observan figuras del Antiguo Testamento (distinguen así a Moises o al profeta Isaías) y a su derecha personajes del Nuevo, de manera que por sus símbolos identifican sin dificultad a San Pedro, San Pablo, Santiago y San Juan. En ese momento, un sacerdote sale del templo y los peregrinos besan su mano y le solicitan aclaración de algunas de las escenas que no alcanzan a comprender del todo. El preste les comenta que todo el pórtico simboliza cómo el Cielo y la Gloria de Jesús se asientan (tal como están viendo) sobre el mensaje que transmite la Biblia cristiana.
Figuras del Antiguo (izquierda) y Nuevo Testamento (derecha).
La impaciencia comienza a extenderse en el grupo y ya hay quien solicita pasar al interior del templo, de manera que ven a paso rápido las portadas laterales y, de nuevo por la central, penetran al interior. Una última cosa, llama su atención: en la parte inferior del parteluz aparece una figura humana arrodillada. Uno de ellos recuerda que un peregrino que venía de regreso le comentó que en esa actitud se había retratado el propio maestro escultor. Y tras pasar la mano por su cabeza, se une al resto del grupo, que ya tiene ante sus ojos, casi cien metros más adelante, el presbiterio, donde se encuentra el apóstol Santiago, aquel que según cuentan conoció a Jesús y vivió con él, que difundió su doctrina y que, después de ser martirizado y ejecutado, vino a ser enterrado aquí, al extremo occidente de Europa. Hacia ese apóstol van ahora nuestros viajeros, concluyendo su Camino.
Esta página describe de forma suscinta cada uno de los elementos que componen el conjunto escultórico del Pórtico de la Gloria.

7 comentarios:

Kore dijo...

Buenas! Buen blog el tuyo, que ya lo conocía por cierto!!
En cuanto al pórtico de la gloria, decir que yo cuando lo vi por primera vez me sorprendió lo pequeño que es.
Un saludico!

KORE

juan diego caballero dijo...

Kore: nombre de claras connotaciones artísticas. Gracias por tu comentario y regresa cuantas veces quieras. Serás bienvenida.
Saludos cordiales.
JDC

Lucifer dijo...

Buen blog

un saludo

juan diego caballero dijo...

Gracias, lacónico Lucifer, por tu opinión. regresa cuando te apetezca. Saludos.
JDC

Anónimo dijo...

¿el portico de la gloria es la obra mas importante de le catedral de santiago?

gracias :)

Anónimo dijo...

¿entre todas las figuras sale el diablo en alguna?
besos:D
ah! estupendo blog!

Anónimo dijo...

Es de Galicia, no española.

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