17 julio 2010

EDUCACIÓN Y ESFUERZO

SOBRE LA PRISA POR APROBAR

Después de treinta años de trabajo docente he terminado este curso escolar relativamente sorprendido por un fenómeno que, no siendo del todo nuevo, parece extenderse como la espuma. Me refiero a la enorme prisa que muestran cada vez más alumnos, e incluso sus familias, por obtener resultados satisfactorios en el menor plazo posible, que para ellos se sitúa en el mes de junio, independientemente de que sus aprendizajes no hayan sido del todo satisfactorios. En esta situación, el alumno parece estar más interesado en aprobar que en aprender, como si lo primero fuese una exigencia social inaplazable y lo segundo no tuviese más que un simple carácter complementario.

Giacomo Balla: "Línea de velocidad + forma + ruido" (1913).

Puestos ya en esa coyuntura, estos alumnos niegan la posibilidad que la convocatoria de septiembre  les ofrece para reforzar sus aprendizajes y, llegado el caso, pueden incluso entrar en descalificaciones sobre el profesor que los suspende, aunque se basen en hechos inciertos y en la errónea idea de que ellos mismos se encuentran capacitados para autoevaluarse... siempre a su favor.

En el fondo, en esta actitud no subyace sino una enorme intolerancia a la frustración, la confirmación en el mundo de la enseñanza de que en esta sociedad cada vez más hedonista no se está dispuesto a soportar cualquier cosa que suponga un mínimo traspiés, aunque éste sea algo tan normal y tan poco decisivo en la vida como un suspenso, del que existe además la posibilidad de recuperación tan sólo dos meses más tarde. Nadie parece interesado en decirle a estos jóvenes que no todo esfuerzo encuentra una recompensa inmediata o que ese esfuerzo ha podido ser insuficiente y, por ello, no merecedor de premio alguno. En este contexto, el siguiente paso es negar la autoridad del profesor, del profesional en cuyas manos se encuentra la adopción de decisiones sobre el futuro intelectual el alumno.

Giacomo Balla: "Velocidad de un automóvil" (1912). Nueva York.

Parece que en estos tiempos de la prisa el profesor exigente y riguroso en sus planteamientos comienza  a no estar de moda, de forma que de él puede decirse peyorativamente y sin más miramientos que es duro o que no valora suficientemente el esfuerzo de sus alumnos. Como si el modelo de docente que se anhelase fuese aquel cuyo destino más inmediato hubiera de ser necesariamente el masivo aprobado de sus alumnos, independientemente de los conocimientos que éstos hayan adquirido. Sucede todo esto en un contexto en el que los niveles de la enseñanza están cada vez más bajos y cuando la dedicación de muchos jóvenes a las tareas intelectuales es más reducida. En un páis donde el fracaso escolar está ampliamente extendido y a nadie parece preocuparle que la cultura del esfuerzo comience a desaparecer.

Giacomo Balla: "Pesimismo y optimismo" (1923).

Pero esta situación, a fin de cuentas, no es más que el trasunto de la realidad social en la que se contextualiza. No me asombra tanto la actitud de este tipo de alumnos como la de sus familias. Ya no es difícil encontrar padres que amparan esos planteamientos e incluso los estimulan, como si el éxito o fracaso de sus hijos fuese el suyo propio. Paradójicamente, este tipo de situaciones parece darse con más frecuencia en familias de clase media donde la comunicación es escasa o brilla por su ausencia, porque los padres están tan obsesionados en sus propios éxitos (personales o laborales) o tan interesados en ganar dinero que olvidan la enorme responsabilidad que poseen como educadores. Y desde luego no educa mejor quien más ampara y protege a sus hijos, sino quien les enseña que el camino para hacerse adulto está lleno de retos constantes que hay que superar; que no hay que derrumbarse ante fracasos parciales; que hay que saber caer y levantarse porque en eso consiste la vida.

Humberto Boccioni: "Dinamismo de un ciclista" (1913).

No hace mucho, uno de esos alumnos me comentaba (como si fuese la cosa más normal del mundo) que veía a su padre cada dos semanas y concluía que apenas disponía de tiempo para hablar con él. ¿Qué puede haber más importante para un padre que el contacto diario con sus hijos? Sí, definitivamente la formación de los jóvenes no debe consistir en satisfacerles todos sus deseos, sino en guiarles para que crezcan, maduren y aprendan de sus errores. Aunque uno de ellos sea un suspenso que se necesita recuperar en septiembre. También para eso está el verano: para estudiar si no se ha alcanzado el suficiente nivel durante el curso. Pero no podemos hacer creer a nuestros jóvenes que viven entre nubes de algodón. Quien actúa así como padre comete un error irreparable. De manera que quienes tengan que estudiar este verano, que lo hagan. No pasa nada. Aprender más es siempre bueno.

Humberto Boccioni: "La carga de los lanceros" (1914-15). Milán.

He ilustrado este comentario, con el que alguna manera cierro el curso escolar, con algunas obras de los futuristas italianos, de quienes escribí aquí hace tiempo, calificándolos como los autores de un arte a toda velocidad. Pero en educación la velocidad y las prisas no son buenas compañías. Cada alumno tiene sus propios ritmos, aunque haya quien se empeñe en querer trazar otros que resultan imposibles. Feliz verano a los estudiantes.

27 comentarios:

JMCM dijo...

Estoy absolutamente de acuerdo con tus reflexiones. Pero ademas me gustaría añadir la esfera política que considera que el fracaso escolar es el número de alumnos suspensos. Solo desde un punto de vista estadístico, cuando el verdadero fracaso escolar es que los que aprueban en muchos casos tienen un nivel bajísimo.

Diego Sobrino dijo...

Muy buena reflexión: creo que es algo que se está generalizando de una manera preocupante, y que socava directamente el trabajo concienzudo de los profesores. Lo comparto en twitter

susana dijo...

Creo que vivimos tiempos en que todas las instituciones estan en crisis : la iglesia, la Justicia ,la familia etc. La escuela tambien lo está y no logra adecuarse a los nuevos jovenes y su cultura. La educacion debería dar un salto de calidad,que aún no quiere o no puede lograr, ni siquiera pensar.
¿ para que enseñamos? y ¿ que enseñamos?, me lo pregunto todos los días al entrar a clase y tener que respetar un curriculum ajeno a los intereses de los alumnos.
Esto es mas un problema del mundo de los llamados adultos que de los adolescentes , los cuales viven en una nube de inconciencia porque no somos buenos modelos a imitar.

Juan Diego Caballero dijo...

José María y Diego: pues también los dos tenéis razón a las apostillas que hacéis a mi texto. Esto se está ponienmdo un poquito preocupante. Saludos cordiales a ambos. JDC

JMCG dijo...

Buen artículo, me ha gustado. Quería hacer una puntualización desde la valentía que ofrece mi desconocimiento; quizás el alumno que ve al padre cada dos semanas es porque los padres están separados y el padre no tiene posibilidad de verlo fuera del régimen de visitas; si me permites quiero aportar otra reflexión: es cierto que el sistema educativo es mejorable, es cierto que los padres y los alumnos se dejan llevar por la velocidad que impone la sociedad actual (como la mayoría), pero tampoco es menos cierto que muchos docentes no valoran la situación personal de sus alumnos (sin referirme a la atención a la diversidad), y creo que esto tampoco contribuye a mejorar su enseñanza y su educación.

Anónimo dijo...

Magnífica reflexión.Pero tampoco es que en estos días nos resulte fácil estudiar por el puro placer de aprender: Bolonia se nos echa encima, y si no te das prisa por aprobar, aprendiendo o no, te toca cambiar a un plan vergonzosamente mal hecho. Personalmente yo estudio una carrera que, o te encanta, o no la estudias, y me frustra muchas veces aprobar sin saber ni cómo lo he hecho.

Un saludo, de una ex-alumna.

Juan Diego Caballero dijo...

JMCG: no sólo el sistema educativo es mejorable. Lo que necesita mejorar a toda prisa es este sistema social que se basa preferentemente en la idea de que todo es fácil y está al alcance de todos, da igual que sea una hipoteca a cincuenta años o un aprobado a toda costa. Esta sociedad en la que todo parece estar permitido y las mínimas normas de educación comienzan a ser consideradas obsoletas. Saludos cordiales, JDC

Juan Diego Caballero dijo...

A mi ex-alumna: me habría gustado saber quién eres. Comparto tu idea de que Bolonia es un desastre, así que tú estudia y sigue hacia delante. Saludios cordiales, JDC

Asesor dijo...

La prisa por aprobar es también de los opositores o futuros profesores. Parece que el único objetivo es obtener la plaza de maestro o profesor a toda costa, todo el mundo va a muerte y el sistema símplemente valora el aprendizaje memorístico del profesor, sin prestar atención a si esa persona es capaz de transmitir no sólo conocimientos sino valores y actitudes positivas.
Con todo ello pienso que se fomenta el individualismo, la competitividad, el egoismo y olvida muchas actitudes positivas, además del aprendizaje cooperativo, con las ventajas que tiene de crear una sociedad más solidaria y sana.

JMCG dijo...

JDC: totalmente de acuerdo. Un grato saludo. JMCG

Cris Pérez dijo...

Hace días que reflexiono acerca del tiempo. Para mí es uno de los grandes males de nuestra sociedad, aunque el término concreto en que pensaba era la prisa. El no respetar los ciclos y tiempos necesarios para aprender, recuperar, descansar, etc.

¿Prisa para qué?

¡Felicidades por el post!

Si no te importa JDM, voy a colgar un trozo en el blog: http://insoportablementesostenible.blogspot.com

Daniel dijo...

El problema es que esa prisa por aprobar si lleva incluso a las uiversidades, ya no se instruye al alumno en tal o cual disciplina sino que se crean trabajadores al gusto de las empresas, ni más ni menos.

Ay! del pobrecillo que muestre interés por alguna asignatura concreta, porque en esa sacará un 10 pero en las demás un cero.


El sistema educativo está hecho para aprender lo que tienes que aprender y ni un gramo más.

Anónimo dijo...

Gran texto.

Anónimo dijo...

muy bien, de acuerdo con todo esto, que sí que si el alumno es el que tiene prisa, que pena de sistema, bolonia... siempre hay una excusa válida cuando hay un problema, pero ¿y las soluciones? porque al fin y al cabo los profesores se jubilarán, y el futuro estará en manos del que viene detrás, por lo que lo importante es un incentivo, si los valores que hoy día defiende la sociedad son un asco (sólo hay que hablar 5 minutos con un chico o chica de unos 15 años para ver que todo ha cambiado) antes queríamos ser "maestros", veterinarios... y hoy día hay quien prefiere entrar en Gran Hermano para tener "la vida resuelta" pero ¿ a costa de qué? ¿no es hora de hacer una parada en el camino y plantearnos en qué estamos fallando? porque no creo que la "culpa" (que palabra más horrible) esté sólo en el alumno o en su familia, que por cierto, habría que saber la circunstancia de cada casa sin generalizar antes de tiempo...

Anónimo dijo...

Felicidades por el artículo. Me ha gustado mucho y creo que tiene usted mucha razón.

Ánimo con las clases.

Juan Diego Caballero dijo...

A quienes habéis seguido este hilo de comentarios: muchas gracias por vuestras aportaciones. Veo que el tema preocupa. Quizás haya tiempo más adelante de volver sobre algunas cuestiones relacionadas directamente con el asunto. Entretanto, saludos cordiales a todos, JDC

Anónimo dijo...

¡Hola!
Estupendas reflexiones...Tiene razón, pues pienso de la misma forma que usted... Se está perdiendo que lo importante de todo es aprender, que con esfuerzo todo o casi todo se consigue... con la satisfacción final de que con "esfuerzo y tenacidad" se consiguió o poder llevar a la práctica la frase "Superarse así mismo es fuente de energía"...
A mis alumnos siempre les digo, como en su día me dijo un profesor de francés cuando estudiaba en el instituto: "Lo importante es aprender, el aprobado viene solo si entiendes la unidad", junto con la explición del dibujo de un triángulo en cuyos lados nos encontramos las palabras: Querer- que es- Poder- que es -Saber- y al final, en el centro de esta figura,encontramos el Éxito... Y mis alumnos de 3º de E.S.O. se quedan reflexionando y admiten que son ciertas esta reflexiones...Con ello pretendo hacerles ver que no todo se consigue en Junio, que otros lo consiguen en Septiembre, pero que lo importante es que lleguen a conseguir lo que se propongan, que no se desanimen...pues al fin y al cabo, lo importante en esta vida es aprender. Algunos añaden la frase que sus padres le dicen: "El saber no ocupa lugar", cuando se cuestionan el porqué deben estudiar materias a las que no le ven ninguna función práctica...
Pero lo que sí es cierto es que el tiempo pasa, rápido, y esperemos que hayan profesores que haga ver estos aspectos en los jóvenes del futuro, acostumbrados, quizás, a vivir en una sociedad fácil, en una "sociedad de consumo", en una "sociedad de masas"...(Me ha encantado la relación que ha realizado con las obras futuristas y el tema que trata)
Reciba un cordial saludo,
M ª Ángeles Martín

El Fregonero dijo...

Estoy de acuerdo con las prisas, pero cómo dice una ex-alumna tuya más arriba: Bolonia se nos echa encima.
Yo, que tengo dos asignaturas pendientes para septiembre en la Fcom, tengo el problema de que voy "corriendo" delante de Bolonia, puesto que este era el último año en el que Periodismo es una Licenciatura y no un Grado.

De ahí mis prisas.

Lo comparto en Twitter si no es molestia :)

Juan Diego Caballero dijo...

Mª Ángeles: muchas gracias por tus aportaciones, con las que coincido plenamente.No me cabe duda de que estamos en una sociedad que da demasidas facilidades, con lo que acaba haciendo débiles a los jóvenes. Saludos cordiales, JDC

Juan Diego Caballero dijo...

Pues espabila, Fregonero, y aplícate al estudio. Saludos cordiales,JDC.

surcos dijo...

Felicidades por el post. Es una realidad muy triste pero muy real. Cada día lo vemos, desde en la gente que se cuela en la cola del super. Estamosen la sociedad del ¡YA Y AHORA!, y para mi niño más. En mi clase, con mis niños de 4 años, no tengo estos problemas, pero el año pasado que estuve el un tribunal de oposiciones era asombroso ver como gente recién salida de la carrera reclamaban, con absoluta prepotencia, que le revisáramos la nota por que lo habían hecho fenomenal y merecían más nota y por supuesto la PLAZA ¡YA!. Pues esos son los futuros educadores.
No sé donde iremos a parar, pero no perdamos nunca la esperanza de que con pequeños granitos de arena podremos cambiar algunas cositas.
Ánimo.

Juan Diego Caballero dijo...

Querida Surcos: me alegra mucho leer tu comentario. Yo mismo he estado este año de presidente de un tribunal y mis conclusiones son exactamente las mismas que las tuyas. Un fuerte abrazo y feliz verano. JDC

José Pablo dijo...

Hola Maestro! le saludo desde México, y pues le comento que de este lado del océano la situación es semejante, aunque un tanto agravada por la situación económica y social que ahora casi nos abruma...

con la adopción de sistemas de evaluación que reducen al mínimo el nivel de conocimientos reales del estudiante, mucho más interesado en aprobar que en aprender, y con frecuencia incapaz de resolver en la realidad, enrolado en un estilo de vida "fácil y rápido"... la moda cambia y ahora un profesor más exigente es considerado un obstáculo que hay que eliminar, y hasta las instituciones en busca de certificación concuerdan con ello...

difícil situación nos ha tocado, sin embargo sigue siendo interesante intentarlo, y desde mi punto de vista indispensable...

me despido Maestro y le agradezco lo que comparte con nosotros sus lectores, saludos!

Juan Diego Caballero dijo...

No hay de qué, compañero. Me temo que la sociedad de consumo en la que vivimos lleva a lo mismo en todas partes. En este caso, mis saludos cordiales se van para México. JDC

Anónimo dijo...

Aunque tardío (acabo de leerlo) me gustaría comentar su pequeña reflexión sobre los alumnos y su forma de ver la vida (académica). Si bien es cierto que se preocupan por la fugacidad del curso y por los resultados, esto es así porque la sociedad misma ha convertido en una mancha social el tener un suspenso en una asignatura y no el desconocer el contenido.

Los jóvenes, las nuevas generaciones, sólo son el resultado de los errores de la generación inmediatamente anterior. Asímismo quisiera decir también que no sólo son los padres los culpables de su conducta, no sólo son los alumnos los culpables de su conducta, también sus profesores tienen la llave para conducirles por una via que les lleve a la madurez (¿A cuantos profesores habrá visto usted que son meros funcionarios?, ¿cuantos, llegado bachillerato, se ocupan más de dar materia por quitarsela de enmedio?)... En fin, yo no debería hablar de esto, a mis veintiun añitos aun sigo en bachillerato, pero quizás me alcance para ver gracias a mi empirismo tan prolongado las disquisiciones y errores que se cometen día a día entre las cuatro paredes de un centro docente.

Un saludo y muchas gracias, ah, y siga escribiendo, es de gran ayuda.

Atte: Miguel Gómez Elzaurdia.

Juan Diego Caballero dijo...

Miguel: aquí se acepta y es bien recibida cualquier opinión, la emita quien la emita y tenga la edad que tenga, siempre que sea respetuoso con las de los demás. Saludos cordiales, JDC

Malena Leonardi dijo...

Primerísimo que nada queiero felicitarte por tu blog..te sigo desde bachiller y ya voy por 3º de carrera de bellas artes! :D Siempre que tengo una duda puedo acudir a tu página y ahora que estoy repasando mi examen de historia, tu página me está ayudando a tener otra perspectiva además de la de clase. Y esto venía a cuento de tu introducción con las "prisas", resulta que hace poco me quebré el peroné en dos partes y el ligamento que sostiene el tobillo, con lo que he perdido dos meses de clase....Resultado: la inmensa mayoría de personas que me rodean les preocupaba mi desición de repetir algunas asignaturas, en vez de presentarme en septiembre, pero nadie se preguntaba, qué pasaba con esos meses que no he APRENDIDO. Conclusión: en el propio sistema da igual si aprendes o no, lo que importa es tener un títullo y cuanto antes MEJOR! Así te pones pronto a trabajar.
De nuevo muchas gracias por este espacio!!

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