05 noviembre 2009

CATACUMBAS

LOS PRIMITIVOS CEMENTERIOS CRISTIANOS


Catacumbas. Curiosa palabra esta, algo cacofónica, cuyo origen etimológico no está del todo claro. Además, hemos de emplearla siempre en plural, como señala el diccionario de la lengua, que la define como "los subterráneos en los cuales los primitivos cristianos, especialmente en Roma, enterraban a sus muertos y practicaban las ceremonias de culto".

Planta de las catacumbas de Vía Amapo, en la Vía Salaria. Finales del siglo III. Roma.

Así consideradas, las catacumbas no son más que cementerios en los que, como es habitual en todos ellos, se practicaban determinados ritos funerarios. Pero, ¿por qué recurieron los cristianos a depositar sus muertos en estructuras subterráneas? Contra lo que pudiera creerse, no es ésta una tendencia intrínseca de la religión cristiana, surgida en el Mediterráneo helenístico, donde era costumbre que los sepulcros quedasen expuestos a la pública contemplación.


Sin embargo en el siglo II encontramos a las primitivas comunidades cristianas, sobre todo en Roma, empleando las catacumbas como forma habitual de enterramiento. Se ha considerado que para ello se reaprovecharon las galerías subterráneas abiertas por los arenarios romanos para obtener materiales constructivos. pero también se ha planteado la hipótesis de que los cristianos crearon ex novo estas galerías, en un contexto general en el que su religión sufrió diversas persecuciones ordenadas por los emperadores, atentos al mantenimiento de la religión oficial del Imperio. Ello explicaría que tras la publicación del Edicto de Milán en el año 313 (con el que los cristianos vieron garantizada su libertad de cultos) esta práctica de arquitectura funeraria subterránea acabase por entrar en desuso.

Galería (superior) y sala (inferior) en las catacumbas de San Calixto, en la Vía Apia. Fines del siglo II. Roma.


En todo caso, y desde el punto de vista meramente arquitectónico, estas catacumbas cristianas no poseen demasiado interés. Están formadas por galerías, a veces de increíble longitud, en cuyas paredes se abren filas de nichos (loculi) en los que se depositan los cadáveres, sin ataud, tras lo cual pasa a cerrarse la cara exterior del sepulcro. Por lo demás, aquí y allá las galerías se ensanchan y dan lugar a pequeñas salas que alojan sepulcros de miembros de una misma familia o, en ocasiones, el de algún personaje relevante de la comunidad. En definitiva, una arquitectura tremendamente funcional y nada aparatosa, que viene a resolver un problema importante para el creyente cristiano: alojar a sus difuntos en un lugar separado de los sepulcros paganos, protegiendo sus restos y facilitando las ceremonias propias de la nueva religión.

Inferior. Izquierda: Buen Pastor. Catacumbas de San Calixto, fines del siglo II, Roma. Derecha: Orante. Catacumbas de Priscila. mediados del siglo III. Roma.


Pero esta humilde arquitectura se ve complementada por elementos decorativos de carácter pictórico que, ahora sí, confieren a las catacumbas un mayor interés. Lógicamente, no se trata de grandes obras de arte, sino de sencillas muestras de las concepciones y creencias del primer cristianismo. Podemos decir, por tanto, que en este arte paleocristiano, en estas pinturas conservadas en las catacumbas, se encuentra el origen de la iconografía cristiana, todo un abanico de símbolos que hoy nos son tremendamente familiares, desde el pez como alusión al mismo Cristo hasta la paloma, como representación del Espíritu Santo. Junto a ellos aparecen también el Buen Pastor, la santa cena o las primeras representaciones de María. Son siempre pinturas al fresco, de colores planos, sin perspectiva y trazadas con gran ingenuidad, inspiradas más por la fe que por la pericia de sus autores.


Como hemos señalado, a comienzos del siglo IV la Iglesia cristiana pasó a ser reconocida por el Imperio y acabaría a finales del mismo siglo alcanzando el rango de única religión oficial. Comenzaba para los cristianos una nueva época, sin catacumbas. Pero mantuvieron la simbología que en ellas se creó: el primer arte cristiano. Lamentablemente, y muy poco tiempo después, los perseguidos se convirtieron en feroces perseguidores. Vaivenes de la Historia.

Fresco con panes y pez. Catacumbas de San Calixto. Roma.

En esta Web en castellano encontraréis una buena explicación sobre la historia de las catacumbas cristianas. Hay más datos en la Web del Vaticano y en esta otra página salesiana y una lista de las catacumbas de Roma, con enlaces diversos, en la Wikipedia italiana.

5 comentarios:

Alvaro Noboa dijo...

Les saluda Alvaro Noboa, Aprovechando para
felicitarles por su blog que colabora mucho al arte y la cultura, les invito muy cordialmente a participar revisando el contenido de la página del Museo Luis Noboa Naranjo, se está organizando de la segunda bienal de pintura de Guayaquil, con el propósito de fortalecer la amistad de los pueblos del mundo y de exaltar la capacidad creativa de los mismos .

Adrián dijo...

Un viaje subterráneo muy interesante. Visité la catacumba de San Calixto y me encantó. Fue una visita guiada perfectamente preparada y ensayada. Te daban una explicación antes de entrar y luego te la comentaban según se iba avanzando por las galerías. Un olor frío recorre sus largos y oscuros pasillos. Muy recomendable incluso para los claustrofóbicos.

Stürmer dijo...

Saludos a Juan Diego, los alumnos del Néstor Almendros, y en fin, todos los que visitáis este blog.

Después de más tiempo del que debiera, esta semana me he reenganchado a Enseñ-arte, ¡y qué sorpresa! Me encuentro con los arcos triunfales, el Panteón de Agripa y las catacumbas...

Estuve en Roma el mes pasado...5 días no son suficientes, ¿verdad?.
Pero al Panteón hubo que ir la primera noche, a admirarlo sentados en la placita que lo acoge, al Panteón hubo que volver para sobrecogernos en su interior. Y hubo que regresar para despedirnos. Es impresionante, sobre todo si tienes que correr al interior porque de repente estalla una tormenta...¡Aunque dentro también caiga agua!

Las catacumbas me quedaron por ver, como tantas otras cosas...¡para la próxima!

Azahara.

Aldo Malpartida dijo...

Muy interesante el tema de las catacumbas, realmente enseña mucho, en este caso para los que no podemos visitar las catacumbas de San Calixto.

Saludos.

Aldo

Juan Diego Caballero dijo...

Azahara: los viajeros deben siempre dejar cosas atrás, para poder volver a los sitios que interesan. Así que ya tendrás tiempo de ver las catacumbas, como Aldo, que también parece tener interés en visitarlas.
Saludos cordiales a ambos.

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