24 abril 2009

DEGAS

UN IMPRESIONISTA PECULIAR

Para quienes disfrutan con el Arte, cuando se habla de la pintura impresionista se corre un grave riesgo: el de acabar participando de la idea de que todos los autores que cultivaron este estilo lo hicieron desde los mismos presupuestos estéticos y asumiendo planteamientos homogéneos ante el hecho de enfrentarse a la creación de la obra de arte. Precisamente el hecho de que el grupo se diera a conocer de forma conjunta mediante la famosa exposición de 1874, la que solemos denominar como "primer salón de los impresionistas", contribuye a afianzar esa idea.
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Sin embargo el impresionismo no resulta en absoluto un movimiento pictórico por completo uniforme y prueba de ello es la evolución que siguieron después algunos de sus más conocidos miembros. Además de la obra que figura junto a este texto, en aquella muestra originaria colgaban otros nueve cuadros de Edgar Degas (1834-1917)), un pintor cuya trayectoria confirma de manera rotunda lo que acabamos de afirmar.

Edgar Degas: "La clase de danza" (1874). París.

Degas nació en el seno de una familia vinculada a la aristocracia y la alta burguesía, que dispuso para él desde su infancia una buena educación, acorde con los cánones de la época en los que no se contemplaba, precisamente, que el muchacho pudiera dedicarse a un oficio tan aventurado como el de artista. Sin embargo, el joven Degas logró sobreponerse a estos planes familiares y acabó estudiando Bellas Artes en París. Sus posibilidades económicas le permitieron realizar en 1860 un prolongado viaje por Italia, donde pudo admirar de manera directa a los grandes autores del Renacimiento. De regreso a la capital francesa, se sumerge en las colecciones del Museo del Louvre y estudia sin cesar las obras de los principales pintores europeos, sin despreciar tampoco las aportaciones de autores románticos como Delacroix.

Edgar Degas: "Retrato de la familia Belelli" (1860). París.

Para entonces Degas, sin agobios económicos, se dedica ya por completo a la pintura. En estos momentos, años centrales de la década de los 60 del siglo XIX, cultiva un estilo acorde con los cánones imperantes en la época y, de hecho, algunos de sus cuadros colgaron en los salones oficiales que gustaban de visitar las clases acomodadas parisienses. Sin embargo, hay ya dos temas que le atraen especialmente: las carreras de caballos y el mundo del ballet. En 1873, por motivos familiares, el artista viaja unos meses a EE. UU, país donde mantiene el mismo estilo que venía cultivando hasta el momento. Pero cuando regresa a Francia tiene cierta prisa por exponer sus obras. De esta manera se fragua su participación en el primer salón de los impresionistas de 1874, y desde entonces, su nombre artístico queda unido a este grupo pictórico, con el que acabará participando en otra seis exposiciones.
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Edgard Degas: "Retratos en un taller de algodón de Nueva Orleans (1873). Pau, EE.UU.

Sin embargo Degas fue un impresionista ciertamente peculiar. Siendo característico de algunos de sus colegas el trabajo al aire libre, ese plenairismo con el que a veces se define al grupo, nuestro artista prefería mantenerse en el estudio, en gran medida porque carecía del absoluto interés por los problemas de la luz al natural que tanto atraían a otros impresionistas. Por otra parte, su pintura no desprecia el dibujo y la línea sigue bien presente en su pintura de los años posteriores. Ni siquiera recurrió al empleo de la gama de colores preferida por algunos de sus compañeros de exposiciones y, en el fondo, se muestra más interesado por los problemas del movimiento que por los de la luz. Por último, es conocida su preferencia del pastel sobre el óleo.

Edgar Degas: "En las carreras" (1869-72). París.
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Tratando de vivir siempre como un aristócrata, Degas se mantuvo fiel a sus propios principios artísticos hasta 1890 aproximadamente. Para entonces, crecientes problemas de visión obstaculizaron enormemente su dedicación a la pintura, de modo que derivó hacia la realización de esculturas, que modelaba en cera. No tenía ya interés ninguno en que esta producción fuese mostrada a posibles espectadores. Pretendía con estas obras (entre las cuales seguía habiendo algunas bailarinas) satisfacer sus propios deseos de expresión plástica. Genio de artista hasta el último momento.
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Edgar Degas: "La tina" (1886). Farmington, EE.UU.
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Aunque tiene mucha publicidad, en esta Web hay 84 cuadros de Degas a gran tamaño. Por otra parte, en la página del Museo d´Orsay de París podéis ver las 81 obras que allí se custodian, incluidas algunas de sus esculturas. Por último, aquí tenéis (en inglés) un eje cronológico de su vida, una galería y algunos otros links.

5 comentarios:

surcos dijo...

Como siempre un excelente post.
Siempre me ha gustado la delicadeza de la pintura de Degas, la sensibilidad, la atmósfera que crea.
El museo Orsay es un marco especial para el impresionismo y visita obligada en la ciudad de la la luz.
Un saludo

Juan Diego Caballero dijo...

Coincido contigo en la opinión sobre Degas. gracias por tu visita, maestra incombustible. Saludos cordiales para ti y tus chavales.
JDC

Tayete dijo...

Buenísimo post Juan Diego. Degas es de los pintores que según más avanzas en el mundo del Arte más te va gustando. Y desde luego, como dibujante no tiene igual.

Juan Diego Caballero dijo...

Gracias, Tayete. espero que te haya ido muy bien por Portugal. Saludos cordiales,
JDC

Anónimo dijo...

``Carreras de caballos. Antes de la salida´´
En el cuadro del Pintor impresionista, Edgar Degas,en el primer plano, se pueden observar a los caballos a manos de sus jinetes dispuestos a correr antes de la salida y a los espectadores observando con atención el acontecimiento , al fondo,si te paras a ver detalladamente podrías observar que se concentran muchas personas de distintas clases sociales, desde campesinos a altos burgueses y mujeres con vestidos blancos, por lo visto era un acontecimiento abierto a todos los públicos, más a lo lejos se puede ver el humo de las fábricas en funcionamiento con un cielo nublado y brumoso símbolo del desarrollo de la sociedad en ls época.
Lo que más me ha gustado de la pintura, realizada al óleo sobre lienzo,es la forma en la que los jinetes mantienen a su caballo firme en la línea de salida y cómo están plasmados en el dibujo los vivos y llamativos colores de la vestimenta de cada jinete y los diferentes colores de los distintos caballos,con todo esto anuncio que esta pintura ejemplar me ha gustado mucho y se encuentra en el Museo de Orsay en París.

Saludos.JORGE CÁMARA QUÍLEZ 4ºC

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