19 septiembre 2008

EL RETABLO DE QUEJANA

DESDE ÁLAVA A CHICAGO

Esta historia comienza en el siglo XI, cuando un hijo bastardo de un monarca aragonés funda un linaje nobiliario, el de los Ayala, en tierras de Álava. Continúa tres siglos más tarde, cuando uno de sus descendientes, Fernán Pérez de Ayala, funda hacia 1378 un convento de monjas dominicas en la localidad de Quejana y, algo después su hijo Pero López de Ayala (que alcanzaría el título de Canciller de Castilla) decide erigir en el monasterio una capilla funeraria para sí y su mujer. La capilla se decora entonces con un retablo y un frontal de altar, ambos pintados, que permanecen allí durante varios siglos. Pero la historia no se detiene: en 1913 las monjas, considerando que el retablo y el frontal están ya ajados por el paso del tiempo, deciden venderlos a una galería inglesa, donde acaba adquiriéndolos un magnate americano que termina por donarlo a un museo de Chicago. Allí continúan hoy día, conocidos con el nombre de "retablo Ayala".

Así contada, la historia del retablo de Quejana (Álava) no es muy diferente de la de otras miles de piezas del patrimonio artístico español que han acabado dispersas por todo el mundo, como resultado de la desidia, la ignorancia, la rapiña o la necesidad de quienes tenían el deber de custodiarlas en nuestro país. Pero este retablo tiene algo de especial. Se trata de una de las obras más significativas de la pintura gótica sobre tabla hecha en Castilla; uno de los mejores ejemplos hispánicos del denominado gótico lineal, en el que son apreciables influencias inglesas eincluso italianas.

Detalles del retablo: a la izquierda ; el donante D, Pedro López de Ayala y su hijo. A la derecha: la huída a Egipto.
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El retablo, realizado hacia 1397, es una obra de grandes dimensiones (2,5 metros de alto por 6,7 de ancho) organizado en dos niveles que configuran un total de diecisiete escenas separadas entre sí por motivos arquitectónicos góticos pintados. El conjunto nos muestra diversos pasajes evangélicos, completados con breves leyendas explicativas. De este modo, la visitación, el nacimiento de Jesús, la huida a Egipto, las bodas de Caná o Pentecostés, entre otras, desfilan ante nuestros ojos. Sólo en un caso, el de la crucifixión (que sin embargo ocupa el lugar más destacado), se muestran escenas de la Pasión. En las que coresponden a las esquinas inferiores figuran diversos miembros de la familia Ayala y entre ellos D. Pero López, literato y Canciller Mayor de Castilla durante el reinado de Enrique III, y su mujer, Doña Leonor de Guzmán. Los escudos del linaje son visibles en el marco de la obra. resulta también interesante la presencia de un trono vacío en el centro del nivel inferior.

Frontal del altar.
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Por su parte, el frontal del altar de la antigua capilla, lógicamente de menores dimensiones (1 metro de alto por 2,9 de ancho) se divide en tres compartimentos, que sin embargo muestran solo dos escenas; la anunciación a los pastores y la adoración de los magos, pasajes ya representados también en el frontal, como si a quienes idearon el conjunto se les hubiesen acabado las ideas y volviesen sobre los mismos motivos iconográficos.

No conocemos la autoría de las pinturas, que se consideran de la mano de un grupo de artistas a los que se les da el nombre de "taller de Quejana", dado que es posible que efectuasen otras obras en la misma zona. Se acusa en ellos un cierto arcaismo que ha llevado a considerar que ambas piezas, más que controladas por el culto canciller Don Pero lo fueron por su esposa Doña Leonor. Probablemente jamá conoceremos las condiciones concretas en las que se encargaron las dos obras ni su proceso de realización, pero resulta lamentable que en el lugar para el que fueron concebidas tengan que contentarse hoy con una mera copia, siendo necesario desplazarse a Estados Unidos para poder contemplar los originales. Cosas del dinero.
Escenas centrales del retablo.
Descargaos en PDF este interesante artículo sobre las dos piezas de Quejana y ved en la página del Art Institute de Chicago una buena foto de ambas.

2 comentarios:

Anguloscuro dijo...

Hola Juan Diego, como ves, aunque haga tiempo que no dejo comentarios por estos lares, sigo el blog con interés.
El motivo de éste, es el de aprovechar el artículo para recomendar la visita a Quejana, ya que, si bien el retablo sólo puede verse como copia, hay otros alicientes para la visita.
En primer lugar la belleza del sitio. A los pies de la Sierra Salvada, el Valle de Ayala, en cuyo centro se encuentra Quejana, une los pasos de Orduña y Peña Angulo, que comunican la meseta con la cornisa cantábrica.
De otro lado, el conjunto monumental, con la torre y los dibersos recintos monasteriales, en donde destacaría los sepulcros de los Ayala, probablemente de la mejor escultura funeraria del Pais Vasco.
Y por fin, el museo dedicado a don Pedro, donde podremos hacer un interesante recorrido por su vida y su obra.
Lo único que lamento, es que tan egregio personaje fuera un traidor a la causa de su legítimo rey, Pedro I, y con ello se viera truncada la vida y fortuna de otro de los personajes de la época, don Men Rodríguez de Sanabria, mayordomo del Justiciero, y último valido del mismo en la traición de Montiel. Y es que uno ni quita ni pone rey, pero ayuda a su señor. ;-)
Un cordial saludo.

Juan Diego Caballero dijo...

Hola, Angulo, me alegra leerte por aquí. Gracias por tus precisas indicaciones. Si hay tiempo, otro día hablaremos de esos interesantes sepulcros. Por cierto, de traidores está llena la historia.
Saludos cordiales
JDC

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