18 marzo 2008

LA ARQUITECTURA BARROCA FRANCESA

ENORMES PALACIOS Y JARDINES ASOMBROSOS


Fachada central del Palacio de Versalles.

Formular las características básicas de un determinado estilo arquitectónico en un país concreto es siempre tarea complicada. Hacerlo en el caso de la arquitectura barroca francesa es poco menos que imposible: las realizaciones fueron muy numerosas y a lo largo del siglo XVII y primeras décadas del XVIII se produjo una evolución de las formas que acabaría conduciendo al Rococó (que en Francia suele denominarse como estilo Luis XV).

Louis Le Vau: Palacio de Vaux-le-Vicomte (1657-1661). Maincy, Francia.

Por lo demás, no es lo mismo hablar de arquitectura religiosa (Francia siguió siendo un país católico) que civil y, dentro de ésta, no será igual referirnos a las obras encargadas por la muy poderosa monarquía francesa que a las de otras instituciones y los particulares. En cualquier caso, asumiendo esa dificultad, podría afirmarse que en lo que a arquitectura civil se refiere el barroco francés presenta una acusada tendencia a mostrar exteriores bien clásicos, con escasa decoración, la cual se reserva para los interiores. Cuando es posible, el aspecto externo de los edificios se completa recurriendo a insertarlos en amplios conjuntos de jardines, trazados según planes minuciosos.
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Por otra parte, es conveniente tener presente el contexto sociopolítico en el que se enmarca esta arquitectura barroca francesa. Durante casi siete décadas (1647-1715) el país estuvo gobernado por la férrea mano de Luis XIV, con quien llega a su cima el absolutismo monárquico. La expresión de Rey Sol alude a su papel central, no sólo en la Francia de la época, sino en toda Europa, en un periodo en el que las finanzas del estado así como su capacidad para endeudarse permiten abordar grandes proyectos arquitectónicos.

Louis Le Vaux: Jardines y fachada de Vaux-le-Viconte.

Entre los grandes arquitectos de dicho reinado destaca Louis le Vau (1612-1670), quien adquirió renombre a partir sobre todo del palacio de Vaux-le-Vicomte, en el que manifiesta con claridad la tendencia al clasicismo en los exteriores y el gusto por los paisajes ajardinados. Esta obra puede considerarse como precedente de la construcción del palacio de Versalles, que Luis XIV le encarga tras nombrarlo arquitecto real. Aquí Le Vau trabaja a partir de los edificios preexistentes e inicia un proceso de reformas y ampliaciones (partiendo del gran patio de época anterior) que se vio interrumpido por su muerte en 1670. En este momento se encontraba ya construido el núcleo central del palacio y diseñadas las trazas generales del conjunto.
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Desde entonces otros arquitectos asumen la dirección de las obras, hasta que finalmente se encarga de ellas Jules Hardouin Mansart (1646-1708), quien ya había construido la famosa iglesia de Los Inválidos de París. En Versalles, Mansart lleva a cabo la gran fachada que da al jardín, las enormes alas laterales, la capilla del palacio y la planificación de numerosas estancias, entre las cuales el Salón de los Espejos, de 73 metros de longitud, es la más conocida. Levanta además el palacete conocido como Grand Trianon. Las tareas de decoración de todos estos espacios fueron responsabilidad del pintor Charles Lebrun (1619-1690), mientras que el ambicioso programa de jardinería corrió a cargo del arquitecto André Le Nôtre (1613-1700), quien ostentó el cargo de jardinero real. Su obra es un compendio de esa mentalidad racionalista que aboga por los paisajes ordenados y de trazas geométricas en los que se insertan como elementos decorativos complementarios las fuentes y los conjuntos escultóricos.

Jules Hardouin Mansart: "Cúpula de la iglesia de los Inválidos" (1671-1676). París.

Fue así como un rey que se sentía todopoderoso y se consideraba el centro del mundo levantó una mansión que convirtió en verdadera capital de Francia y cuyas dimensiones aun nos sorprenden hoy día: más de 67.000 metros cuadrados de una edificación que comprende un número superior a las 700 estancias y una fachada de más de 600 metros lineales, dentro de una enorme finca de 800 hectáreas, dentro de las cuales 120 son de parques, incluyendo invernadero y zoológico. se cuenta que más de 20.000 personas constituían la corte que pululaba alrededor del monarca en Versalles.

Quedó así definido el barroco francés en lo que a arquitectura se refiere: la pureza clasicista dominaba en el exterior, mientras el lujo y la exhuberancia decorativa campeaban en los interiores, creando unos ambientes fastuosos. Tal vez la monarquía ya era consciente de que pregonar sus grandezas al exterior, de forma tan descarada, hubiese sido demasiada provocación para la plebe. Una plebe que antes de que pasasen ochenta de la muerte del rey Sol pondría fin a tanto exceso iniciando la Revolución Francesa.

Jules Hardouin Mansart: "Jardines y fachada del Grand Trianon" (1687-1703). Versalles.


Sobre el palacio de Vaux le Vicomte, escenario de numerosas películas y hoy propiedad privada, podéis visitar su página web (en inglés y francés) que presenta informaciones diversas, imágenes, un breve vídeo y enlaces a otros cháteaus franceses. Por su parte, la extensa web del palacio de Versalles, sólo en francés e inglés, tiene la ventaja de sus variados contenidos multimedia, con vistas aéreas, podcasts y visitas virtuales, todo ello muy interesante.
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Jardines del Palacio de Versalles (arriba, izquierda) y Galería de los Espejos (derecha).

2 comentarios:

jdsa dijo...

Sin duda otra entrada que me ayudará en el estudio ;)

Anónimo dijo...

hida imagenes

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