25 febrero 2008

EL MOISÉS DE MIGUEL ÁNGEL

TERRIBILITÁ: LA EXPRESIÓN DRAMÁTICA
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Hay una bonita anécdota que relata que cuando Miguel Ángel finalizó la estatua de Moisés se colocó delante de esta obra colosal, la golpeó con un martillo en la frente y se dirigió al profeta preguntándole: "¿por qué no hablas?". Otras versiones, quizás teniendo en cuenta el carácter del artista, señalan que éste conminó directamente a su obra, diciéndole "¡habla, perro!". Incluso hay una continuación de la leyenda que afirma que Moisés contestó a su creador indicándole que "creaste a David para hacer feliz el aire de Florencia, y por eso él es música; a mi me has creado para estar sentado sobre la tumba de un Papa, por eso guardo la voz de los muertos".
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Sepulcro del Papa Julio II. (1515-1545). Roma.
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Tan hermosas historias nos ponen delante de una de las obras mas majestuosas de la escultura de todos los tiempos: el Moisés de Miguel Ángel, tallado en un único bloque de mármol de Carrara y que alcanza una altura de 235 cm. La estatua se encuentra hoy, desde hace ya mucho tiempo, en Roma, pero no en el lugar para el que fue concebida originariamente (la basílica de San Pedro) sino en otra iglesia de importancia mucho menor, la de San Pedro in Vincoli. Forma parte del conjunto levantado para dar sepultura al Papa Julio II.

Proyecto de Miguel Ángel para la tumba de Julio II.

La propia historia del sepulcro parece casi una crónica de sucesos: en 1505, poco después de concluir el David, Miguel Ángel elaboró un ambicioso proyecto de mausoleo pontificio en el que a la estatua de Moisés le correspondería un lugar en el piso intermedio de los tres niveles de los que constaría la obra, que debía tener un total de 47 esculturas. Sin embargo la aprobación de la idea se fue demorando; parece que hubo intrigas palatinas al respecto surgidas de Bramante, quien no quería desviar fondos a la construcción del sepulcro, ya que impedirían financiar las obras de la propia basílica de San Pedro. Así pues, se irían haciendo sucesivos recortes frente a la idea original. Llegados a estas alturas Julio II falleció en 1513 y Miguel Ángel debió acordar las trazas definitivas de la obra con sus herederos, lo que condujo a sucesivas modificaciones. De este modo no se firmó un contrato formal hasta 1532 (17 años después de haber esculpido el Moisés) y el sepulcro no estuvo concluido hasta 1545. Para entonces su ubicación había quedado en la iglesia citada y la tumba se concebía ahora adosada a la pared, mucho menos majestuosa, de menor envergadura y con una sensible reducción del número de esculturas que la componían, hasta tal punto que sólo una de ellas resulta de la mano de Miguel Ángel.

Nada de esto nos importa ahora a quienes gustamos de la escultura. La decepción de un artista que no pudo dar curso a sus geniales ideas no nos priva de la visión de este coloso del Antiguo Testamento, un gigantesco Moisés sentado que porta bajo su brazo derecho las tablas de la ley, mientras con la misma mano se mesa la luenga barba. No mira al frente, sino que gira su cabeza hacia la izquierda, mientras el pie de ese mismo lado inicia un movimiento en leve contrapposto que rompe el equilibrio de la obra y transmite al espectador una clara imagen de energía, de dinamismo que niega el equilibrio habitual de una estatua sentada.

Pero, ¿por qué se mueve Moisés? Es evidente: ha subido al Sinaí y, tras permanecer allí cuarenta días, ha recogido el mensaje divino: los diez mandamientos. Ha estado en contacto con la poderosa presencia del mismo Dios y de su cabeza aún irradian rayos de luz. Vuelve hacia su pueblo confortado con el mensaje de Yavhé y encuentra a israel adorando falsos ídolos, un becerro de oro elaborado con las joyas que se han podido reunir en medio del desierto. Moisés entra en cólera, tensa sus músculos y va a levantarse de su asiento. Y en ese momento lo capta Miguel Ángel: todo energía y decisión, asombro y enfado ante la idolatría de su pueblo. Un minuto después romperá en mil pedazos las tablas de la ley, mientras Israel se apresta a recibir el castigo divino.

Esa tensión dramática, ese interés en reflejar el patetismo de la situación es lo que ha venido a denominarse terribilitá, la característica más definitoria de esta inmensa obra que contrasta frente a los rasgos más dulces de la producción anterior de Miguel Ángel. Vemos aquí el rostro colérico, la mirada penetrante, ese juego de tensiones entre una pierna adelantada y la otra retraída, la extraordinaria longitud de la barba, el movimiento del brazo izquierdo que se apresta a recoger las tablas de la ley, el juego de pliegues de la ropa, la fuerza muscular que irradia toda la escultura. La fuerza del profeta emana claramente de su interior y se nos manifiesta en la cólera que el artista sabe transmitirnos.
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Así que el Moisés es la historia de varias frustraciones: la del Papa que no vio su tumba acabada, la del propio personaje que asistió a los pecados de su pueblo y la del propio artista que lo talló cuando tenía 40 años, en plena madurez, pero que no lo vio colocado en su sitio definitivo hasta que no había alcanzado los 70, muy lejos de su proyecto original.
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Nada de eso importa. Miguel Ángel ha dejado aquí bien claro lo que un genio como él podía hacer con un bloque de mármol. Nos ha mostrado, una vez más su capacidad para transmitir actitudes; terribilitá, en este caso. Lo que nos pasa a todos muchas veces a lo largo de la vida. El artista conocía bien la psicología humana.
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En esta página española disponéis de una biografía de Miguel Ángel y de una amplia galería fotográfica de sus obras. Es muy amena también esta otra web inglesa. En esta web italiana disponéis de una biografía cronológica del artista, contada año a año. Por último, leed en inglés este interesante artículo sobre "los signos de la traición" en el Moisés.

14 comentarios:

saaritaa dijo...

Otra magnífica entrada la de hoy...parece que vamos sincronizados,porque hasta hace solo unos dias estuve comentando esta obra de Miguel Ángel en clase,por cierto,la encuentro muy interesante y emotiva...sería un placer poder ir a verla a Roma.

jdsa dijo...

Lo que se llegó a frustrar Miguel Ángel ante tamaño encargo...

Y aunque no lo completara, ese detalle es minúsculo cuando se observa el Moisés. Mejor no se puede expresar la furia que un segundo después se manifestará al exterior.

Miguel Ángel podía extraer cualquier sensación psicológica de un simple bloque de mármol (siempre de Carrara, claro está :D), y su genio (no sólo el inventivo, claro está) le llevaba al inconformismo, pero es que un genio es así.

Cuánto pudo haber concebido su mente a lo largo de sus 89 años de vida. Y sin embargo, en comparación, poco hizo. Pero lo hecho bien merece un lugar destacado en la Historia. Una mente totalmente renacentista, con ansias de saber, pues lo inherente al conocimiento no había de escapar a una mente preclara y atenta como la suya.


Pero no sólo Miguel Ángel. Leonardo, Rafael (del cual se critica bastante, en tanto que no se le llega a poner muchas veces al nivel de los grandes), Donatello (véase su María Magdalena penitente, sobrecogedora al cien por cien)...
Y en otras disciplinas un gran ejemplo sería Galileo Galilei, otro todoterreno en diversas materias.
Sin duda el siglo XVI procuró grandes figuras altamente celebradas por la totalidad de la Humanidad...

PD: Recomiendo la escucha de un Pasaje de la Historia de Juan Antonio Cebrián dedicado a Miguel Ángel, para entender y saber algo más de la vida del genio italiano.

PD2: Y de camino no está de más ver el análisis del Moisés que hizo Teresa Moreno en su Observatorio de Arte.

Juan Diego Caballero dijo...

Vaya, jdsa: buena entrada te has marcado. Rebosa interés por el artista y conocimeinto de la época. Sólo una discrepancia: Miguel Ángel que se veía a si mismo como escultor, es verdad que ha dejado poca obra escultórica, pero si piensas en la inmensidad de lo que pintó igual lo ves de otra manera.
Saludos cordiales
JDC

Juan Diego Caballero dijo...

Sarita: a mi personalmente me parece la obra escultórica más interesante (y emotiva, desde luego) de Miguel Ángel. Anímate con lo de Roma.
Saludos cordiales
JDC

jdsa dijo...

Se me olvidó dejarlo claro con tanto uso de léxico, pero sí, me refería a lo exquisito de su producción escultórica en comparación de lo que pudo llegar a hacer, que sin duda sería un magno número.

PD: Te agradezco el halago. Me gusta indagar siempre algo más sobre las cosas que estudio en las asignaturas en las que veo que se puede comentar más de lo "estipulado" en un principio. Y así ocurrió en el último examen que tuve, en el que me salió la Virgen de la Escalera. Aproveché ya para hablar de su producción escultórica y algunos hechos de su biografía.

Por ello, a la mas mínima entro en tu blog o en el Observatorio de Arte de Kore (Teresa Moreno). Es más, os recomendé a amigos y compañeros de fatigas, y tengo conocimiento de que ellos ya también se nutren de tus fuentes :D

Anónimo dijo...

Es una gran obra, parece un hombre petrificado y consideramos que es la obra cumbre del Renacimiento en escultura.

Anónimo dijo...

Es perfecto!! es dificil de creer que un hombre de tal epoca lo haya logrado crear..

monica elizeth turrubiates merino dijo...

Excelente articulo

para el placer de aprendizaje en el arte!!

Vick-al dijo...

Maravilloso, estudio "Historia del Arte" y todo lo que lea me sirve para el exámen práctico.

Muchas gracias.

Un saludo.

Anónimo dijo...

Esta página es muy buena la acabo de descubrir y me está ayudando mucho en los exámenes.

Sandra I. dijo...

esa especie de cuernitos que tiene en la cabeza son los rayos de luz?

Daniel Angel Tadey dijo...

Hola, el hecho fue real, Buonarroti le ordenó: - Habla! -
Y está en las notas dl escribiente de los Médico, Giorgio Vasari, que por otra parte es el responsable del tabique fracturado de Miguel Angel, cada tanto se agarraban a trompadas.

Daniel Angel Tadey dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Daniel Angel Tadey dijo...

Respecto del comentario de más arriba acerca de que Rafael no se pone, a veces, al nivel de Leonardo y Miguel Angel, es un error de quiénes no lo hacen.
Hay que poner atención en dos cosas, en primer lugar, que Rafael (aunque algunos libros digan otra cosa) vivió sólo 37 años y seis días, pero de todas formas, dejó la obra pictórica más importante del renacimiento, por calidad, magnitud, cantidad de personajes, etc, que es La Escuela de Atenas. Claramente Rafael está a la altura de Miguel Angel y Leonardo, porque si de criticar se trata, Leonardo se rehusaba a esculpir porque decía que no entrañaba ningún reto representar en tres dimensiones lo que es de tres dimensiones, pero no hay dudas, fueron tres monstruos, con la ventaja que tuvo Michelangelo de vivir casi 89 años y trabajar hasta tres días antes de su muerte, el 15 de febrero de 1564 dio sus últimos golpes de cincel sobre la Piedad Rondanini, después de eso guardó reposo hasta el 18, día de su partida.

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