17 mayo 2007

EL CABARET VOLTAIRE

O LA PRUEBA DE CÓMO NEGARSE A LAS GUERRAS TIENE EFECTOS POSITIVOS SOBRE LA SALUD (ARTÍSTICA).

Jean Arp: "Collage con las esquinas preparadas de acuerdo con las leyes del cambio" (1916-1917). Nueva York.

Desde 1914 la Primera Guerra Mundial arrasa los países europeos. Millones de hombres son llamados a defender con las armas las ideas de nacionalismo y grandeza que resuenan en sus respectivos países. Algunos se niegan a participar en la matanza generalizada; entre ellos, también unas docenas de artistas e intelectuales. ¿Qué hacer entonces para evitar la cárcel a la que conduce el negarse al ir a los campos de batalla? En el centro de Europa se encuentra Suiza, que permanece neutral en el conflicto. Allí acuden algunos de esos artistas y literatos a los que les seguimos la pista. En la ciudad de Zurich unos pocos se reunen con cierta asiduidad en el Cabaret Terrase. En 1916 este grupo está nucleado en torno al escritor rumano Tristán Tzara. Un día acuerdan entre todos celebrar una especie de fiesta en la que se canten canciones de los distintos países que participan en la guerra, un cabaret Voltaire, internacional, que una a los pueblos por encima de las armas y la destrucción. Pronto el grupo lanza un manifiesto, pero hace falta autodenominarse. Se emplea para ello la palabra Dadá, hallada casualmente en un diccionario y que no significa nada específico, sólo la onomatopeya de lo que se supone es el primer balbuceo lingüístico de un bebé.

Francis Picabia: "Portada de la revista Dadá, nº 4-5".

Así, en ese ambiente antibelicista, surgió el dadaísmo. Y de este espíritu inicial, bastante escéptico con un mundo despiadado como el de entonces, toma esta corriente su actitud ante la literatura y ante el arte, surgiendo la idea de que destruir es también crear. Por eso, en el campo artístico, Dadá va a plantear que lo que no es arte puede serlo, que lo bello y lo feo forman dos caras de la misma realidad, que la tradición debe ser rechazada y que lo espontáneo e improvisado puede dar origen a verdaderas creaciones artísticas. Aunque, por ser coherentes, lo que se niega en sí mismo es el propio concepto de Arte. La iconoclastia artística, en definitiva, aunque sea recurriendo a elementos materiales que, a fin de cuentas, son también iconos.
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Marcel Jank: "Sín título. Máscara. Retrato de Tzara". (1919).
Desde ese núcleo inicial, en el que participan artistas como los franceses Jean Arp (1886-1966) y Francis Picabia (1879-1953) o el rumano Marcel Jank (1895-1984), el dadaísmo se extiende a otras partes. Surgen grupos dadaístas en Berlín, en Nueva York, en París. Será precisamente en Nueva York donde algunos de esos artistas cosechen sus mejores triunfos artísticos, ellos que renunciaban al arte. Es el caso de Man Ray, de quien ya hemos escrito aquí, o de Marcell Duchamp. Pero cuando les alcanza el triunfo artístico la guerra ya ha terminado y el dadaísmo se retira de escena, aunque los dadaístas siguieron trabajando en las trincheras del arte. Aunque esa es ya otra historia.
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Ved más obras dadaístas en esta página. Si este movimiento ha logrado conmoveros, visitad el Archivo internacional Dadá de la Universidad de Iowa. Si no es el caso, aquí tenéis un portal que recoge el "dadá esencial". Y aquí, pero en inglés, el interesantísimo manifiesto dadá de Tzara, de 1918. De forma muy amena puede recorrerse esta exposición virtual sobre Dadá. Por último, como broma genial, entrad aquí.

6 comentarios:

Ernestina dijo...

Soy porfesora de G e H (estudie Historia del Arte en los nuevos planes de estudio) en un instituo de Córdoba aunque vivo y soy de Sevilla. Estaba preparando una clase TIC y después de mucho buscar he encontrado este magnífico blog. Enhorabuena por el. Seguiré visitándolo y haciendo comentarios, además de recomendarlo. Un saludo.

Julia dijo...

Aunque el retratro deja algo que desear en cuantpo a representación fiel de la realidad (pero sé que eso no importa), a mí Tzara me recuerda enormemente e Woody Allen, ¿a vosotros no?

Juan Diego Caballero dijo...

Hola Ernestina:
Muchas gracias por tus palabras. regresa siempre que quieras; te quedaré agradecido por los comentarios que me efectúes.
Saludos cordiales
JDC

Juan Diego Caballero dijo...

Julia, el retrato deja mucho que desear... si lo consideras un retrato. En cambio, como máscara, queda estupendo. Y, sí, se parece a Allen. Bien visto.
Saludos cordiales
JDC

Julia dijo...

Hola:
Soy de México y estoy realizando mi tesis de licenciatura sobre la influencia del cabaret Alemán en el cabaret Mexicano. ¿Tendrán alguna bibliografía que puedan recomendarme?
Muchas felicidades por el blog.

Juan Diego Caballero dijo...

Hola, Julia:
Gracias por sus felicitaciones. Respecto a lo que me plantea, el tema se sale completamente de lo que por aquí manejamos. En cualquier caso, si con la expresión "cabaret" se refiere al dadaísmo (cosa que no creo) y su influencia en México, entonces debería consultar el magnífico repertorio bibliográfico que, sobre los dadá, ofrece la Universidad de Iowa en Internet. El enlace está señalado arriba.
saludos cordiales y mucha suerte con esa tesis.
JDC

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