
ARQUITECTURA ROMANISTA EN EL RENACIMIENTO ESPAÑOL
El 15 de enero de 1563, en Granada, un hombre otorgaba testamento ante uno de los escribanos públicos de la ciudad. En el curioso documento afirmaba que se encontraba sano, pero que se encontraba "temiéndome la muerte, de la cual ninguna criatura puede escapar". Y como no le faltaba razón, la muerte acudió a su cita con él tan sólo unos meses después de la redacción de sus últimas voluntades. Por ellas sabemos que aquel hombre había gozado, según los parámetros de la época, de una amplia hacienda...