02 agosto 2010

LA PUERTA DE BRANDENBURGO

RECORDANDO LA HISTORIA EUROPEA CONTEMPORÁNEA

Le pasa a algunos monumentos o edificios: además de la importancia artística que pueden poseer, se han convertido en testigos mudos (cuando no en protagonistas) de la historia que se desarrolló a su alrededor. Han quedado así como una especie de emblemas o hitos de otros tiempos, desde los cuales es fácil (y casi obligatorio) evocar el pasado. Y eso es lo que le sucede precisamente a la Puerta de Brandenburgo, en Berlín. Quizás sean menos los que recuerdan la fecha exacta de su contrucción que quienes pueden asociarla a determinadas situaciones de carácter histórico.

Carl Gotthard Langhans: "Puerta de Brandenburgo" (1789-1791).

Baste decir que por aquí desfiló triunfalmente Napoleón tras su victoria en la batalla de Jena  (1806), en la que derrotó a las tropas prusianas. Las mismas que años más tarde (en 1871) festejaron en este lugar la derrota del ejército francés, abriendo paso a la unificación de Alemania. Fue también aquí donde los nazis celebraron el acceso al poder de Hitler en 1933 y realizaron durante unos años esos desfiles y concentraciones de masas  con los que el estado nacionalsocialista pretendía demostrar al mundo su fuerza y unidad, lograda a base de la completa sumisión de quienes se oponían a sus demenciales ideas. Sin embargo, en este mismo lugar se alzaba victoriosa la bandera del Ejército Rojo soviético tras la derrota de los nazis en 1945. No acababa ahí la historia de esta puerta emblemática. Ella misma se convirtió a partir de 1961, durante la Guerra Fría, en el más conocido símbolo de la división de Alemania en dos estados, al quedar dentro del famoso Muro de Berlín que separó en dos partes la ciudad hasta 1989. Precisamente, su último papel histórico ha sido el de convertirse en mudo emblema de la reunificación del país.

Tanta historia no debe hacernos olvidar que hablamos de la única sobreviviente de las quince puertas que daban acceso en el pasado a la ciudad de Berlín. Que nos encontramos ante el típico ejemplo grandilocuente de la arquitectura neoclásica que trata, en este caso, de imitar de algún modo la estructura de los propileos de la acrópolis de Atenas. La puerta de Brandenburgo fue levantada entre 1788 y 1791, según los planos trazados por el arquitecto alemán Carl Gotthard Langhans y a expensas del monarca Federico Guillermo II. Se aunan en ella dos intenciones: de una parte, monumentalizar una de las principales entradas a la ciudad, que aumentó su pujanza en la segunda mitad del siglo XIX; de la otra, dejar una muestra evidente de la creciente importancia del reino de Prusia que, andando el tiempo, sería el artífice de la unificación de los diversos estados alemanes.

Construida en piedra arenisca, la puerta presenta una anchura de 65,5 ms., con 26 de altura máxima y 11 de profundidad. Aunque ahora podemos apreciar en ella tres cuerpos, los dos laterales (de mayor profundidad y menor altura) son añadidos posteriores, correspondientes ya a 1868, si bien tratan de mantener la uniformidad con el  cuerpo central. Éste fue concebido como un pórtico hexástilo, levantado en estilo dórico, lo que explica la división del friso en triglifos y metopas. Los espacios entre las columnas de cada cara de la puerta están cerrados mediante muros, en los que se dispone decoración en relieves. De esta forma se realza la funcionalidad de la construcción como puerta de paso, mediante cinco accesos, de los cuales el central posee mayor anchura.

Por último, y tratándose de una puerta monumentalizada, la parte superior no presenta un frontón triangular, sino que aparece sustituida por una estructura de la que sobresale un podium sobre el cual se coloca una cuádriga triunfal, copia en cobre de la original de 1793, obra del escultor  Johann Gottfried Schadow, autor también de los relieves decorativos. Pero es curioso: inicialmente la figura femenina alada que conduce la cuádriga venía a representar a la diosa Eirene, símbolo de la paz. Sin embargo, con el paso de la historia y el añadido de una cruz de hierro y un águila, ha quedado transmutada en diosa de la Victoria. De forma que hasta en ese detalle esta puerta de Brandenburgo ha permanecido como testigo de la historia contemporánea. De la paz a la victoria. ¡Gran diferencia!

Aquí teneís una reproducción en 3D de la famosa puerta y en esta otra Web podéis realizar una visita virtual al monumento. Finalmente, he aquí algunas vistas de cómo quedó la puerta tras los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Magnífico repaso a la historia a través del arte. Que disfrutéis mucho por allí. Un abrazo,

K.

Juan Diego Caballero dijo...

Eso espero, querida K. Otro gran abrazo para ti. JDC

Carlos Zeballos dijo...

Excelente, como siempre Juan Diego. Con tu permiso incluiré una referencia en mi blog.
http://moleskinearquitectonico.blogspot.com/2010/04/la-memoria-en-la-ciudad-i.html
Un saludo

Juan Diego Caballero dijo...

Muchas gracias por tus palabras, Carlos. Ese permiso lo tienes siempre. Saludos cordiales, JDC

Anónimo dijo...

Hola Juan Diego, ya veo que no descansas ni en verano. Me ha encantado el texto que has escrito sobre los padres-alumnos y sus fracasos escolares. Pero, sin duda, las ilustraciones de Egipto me han hecho escribirte y desearte muy feliz verano. Estamos en contacto.
Un fuerte abrazo.

Pilar Molina (Cordoba)

Juan Diego Caballero dijo...

No te creas, Pilar: en verano escribo mucho menos y casi siempre cosas relacionadas con los lugares que visito. Me alegra leerte por aquí. Saludos cordiales, JDC

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